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martes, 24 de mayo de 2011

MAURICE BLANCHOT: EL RECHAZO


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En un determinado momento, frente a los acontecimientos públicos, sabemos que debemos rechazar. El rechazo es absoluto, categórico. No discute ni hace oír sus razones. En esto es silencioso y solitario, incluso cuando se afirma, como debe ser, a plena luz del día. Los hombres que rechazan y que están ligados por la fuerza del rechazo saben que aún no están juntos. El tiempo de la afirmación común les ha sido precisamente arrebatado. Lo que les queda es el irreductible rechazo, la amistad de ese No certero, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidos y solidarios.
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El movimiento de rechazar es raro y difícil, aunque idéntico y el mismo en cada uno de nosotros desde el momento en que lo hemos captado. ¿Por qué difícil? Porque hay que rechazar no sólo lo peor, sino también una apariencia razonable, una solución que se diría feliz. En 1940, el rechazo no tuvo que ejercerse contra la fuerza invasora (no aceptarla caía por su propio peso), sino contra la posibilidad que el viejo hombre del armisticio [Petain], no sin buena fe ni justificación, creía poder representar. Dieciocho años después, la exigencia del rechazo no se ha producido a propósito de los acontecimientos del 13 de mayo (que se rechazaban por si mismos), sino frente al poder que pretendía reconciliarnos honrosamente con ellos mediante la simple autoridad de un hombre [de Gaulle].
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Lo que rechazamos no carece de valor ni de importancia. Es precisamente por esto por lo que el rechazo es necesario. Hay una razón que ya no aceptaremos, hay una apariencia de cordura que nos produce horror, hay una oferta de acuerdo y de conciliación que ya no escucharemos. Una ruptura se ha producido. Se nos ha conducido hasta esa franqueza que ya no tolera la complicidad.
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Cuando rechazamos, rechazamos por un movimiento sin desprecio, sin exaltación, y anónimo, en la medida de lo posible, pues el poder de rechazar no se realiza a partir de nosotros mismos, ni en nuestro solo nombre, sino a partir de un comienzo muy pobre que pertenece en primero lugar a quienes no pueden hablar. Se dirá que hoy es fácil rechazar, que el ejercicio de tal poder entraña pocos riesgos. Sin duda es cierto para la mayoría de nosotros. Creo, sin embargo, que rechazar no es nunca fácil y que debemos aprender a rechazar y a mantener intacto, mediante el rigor del pensamiento y la modestia de la expresión, el poder de rechazo que desde ahora cada una de nuestras afirmaciones debería verificar. "
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Maurice Blanchot, «El rechazo» (1958), Escritos políticos. Guerra de Argelia, Mayo del 68, etc., 1958-1993, trad. Diego Luiz Sanromán, Acuarela & A. Machado, Madrid, 2010, pp. 39-40.

miércoles, 16 de febrero de 2011

MAURICE BLANCHOT: El paso (no) más allá

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¿cómo puede ser que, hablando, se hable así? La idea de perder lo que no se tiene, los días, las noches y después, perder la pérdida, torpemente llamada muerte. Perder el poder de perder no es, gracias al juego de lo negativo, tener o más bien, y ni siquiera conseguir el no-poder bajo una forma que se inscriba contra toda forma.
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Escuchando, no las palabras, sino el sufrimiento que atraviesa, de palabra en palabra, sin fin, las palabras.
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Maurice Blanchot,
El paso (no) más allá
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miércoles, 13 de octubre de 2010

MAURICE BLANCHOT & PAUL VIRILIO: PURE WAR / THE MADNESS OF THE DAY

Pure War/The Madness of the Day.

Pura Guerra / La locura del día.


Pieza de teatro creada e interpretada por el Teatro Alquímico en Nueva York, 1985 en su espacio okupado teatro el 13 de St en el East Village. Estamos publicando 5 clips de la ejecución. El AT en ese momento era Carlo Altomare, Krapf María, Reckhaus Martin, Brehse Felipe, Elena y Jandová Slote Jessica. Pura guerra se basó en los escritos de Paul Virilio y Maurice Blanchot. Fue una creación colectiva dirigida por Carlo Altomare quien también escribió la música. Fijado por el escultor Mihail, las proyecciones de Bradley Eros. El video fue filmado por Dave el druida.

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miércoles, 12 de mayo de 2010

BLANCHOT: SOBRE LA AMISTAD


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. «La amistad, esa relación sin dependencia, sin episodio, y donde, no obstante, cabe toda la sencillez de la vida, pasa por el reconocimiento de la extrañeza común que no nos permite hablar de nuestros amigos, sino sólo hablarles, no hacer de ellos un tema de conversación (o de artículos), sino el movimiento del convenio de que, hablándonos, reservan, incluso en la mayor familiaridad, la distancia infinita, esa separación fundamental a partir de la cual lo que separa se convierte en relación.»
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Maurice Blanchot

domingo, 28 de diciembre de 2008

MAURICE BLANCHOT: El paso (no) más allá

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Injertado en todo habla: lo neutro.

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Todo ha de borrarse, todo se borrará. Escribir tiene lugar y tiene su lugar de acuerdo con la exigencia infinita del borrarse.

Maurice Blanchot
El paso (no) más allá




Maurice Blanchot (27 de septiembre de 1907 – †20 de febrero de 2003) fue un escritor, crítico literario e intelectual francés.
Blanchot nació en Quain (Saône-et-Loire). Estudió filosofía en la Universidad de Estrasburgo y trabó amistad con Emmanuel Levinas. Murió en Yvelines. (extractado de wikipedia).

Jaques Derrida leyó en el funeral de su amigo Maurice, esto.
En Letras Libres, ver.

En el paso (no) más allá, la escritura es el gran asunto, entre el vivir y el desvivir, entre la muerte y su inevitable camino de ida desde la existencia, aun a veces silenciosa, de un habla incontenible e interrogadora.


Víktor Gómez


Peter Ciccariello "Rene offering his heartto the god of vanitas"




Escribir como cuestión de escribir, cuestión que sustenta la cuestión, no te permite ya aquella relación con el ser -entendido, en primer lugar; como tradición, orden, certeza, verdad, toda forma de arraigo- que recibiste un día del pasado del mundo, ámbito que estabas llamado a regir a fin de fortalecer tu "Yo", aunque éste estaba como fisurado, desde el día en que el cielo se abrió a su vacío.

En vano trataré de representarme a aquel que yo no era y que, sin quererlo, empezaba a escribir, escribiendo (y entonces a sabiendas) de tal modo que el puro producto de no hacer nada se introducía en el mundo y en su mundo. Esto ocurría "por la noche". De día, estaban los actos del día, las frases cotidianas, la escritura cotidiana, algunas afirmaciones, valores, costumbres, nada de importancia y, no obstante, algo que era preciso confusamente denominar la vida. La certeza de que al escribir ponía precisamente entre paréntesis dicha certeza, incluso la certeza de sí mismo como sujeto de escribir, le condujo lenta pero inmediatamente a un espacio vacío cuyo vacío (el cero tachado, heráldico) no impedía en absoluto las vueltas y las revueltas de un recorrido muy largo.



Maurice Blanchot
El paso (no) más allá

viernes, 19 de septiembre de 2008

MAURICE BLANCHOT: LA ESCRITURA DEL DESASTRE

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"Sin duda, escribir es renunciar a tomarse de la mano o a llamarse por nombres propios, y a la vez, no es renunciar sino anunciar lo ausente acogiéndolo sin reconocerlo -o bien, mediante las palabras en sus ausencias, estar relacionado con lo no recordable, testigo de lo no probado, respondiendo no sólo al vacío en el sujeto, sino al sujeto como vacío, su desaparición en la inminencia de una muerte que ya tuvo lugar fuera de todo lugar."

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La escritura del desastre, Maurice Blanchot.

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