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martes, 29 de marzo de 2011

OTRO DECIR POR DECIR

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"He visto poemas salvar vidas
sin que lo supieran
ni los poemas
ni las vidas."
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Eduardo Milán
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¿No estamos apabullados por la luz? ¿Es tan hermoso ese mirar al espejo y ver un cuerpo sano, esbelto, estilizado, elegante? ¿Qué es tan importante que pueda competir con la felicidad? ¿Y no es la felicidad ese sentirse uno bien consigo mismo, orgulloso o conforme con su vida, sus logros, su capacidad de autonomía y placer?
. El mundo respira así, con ese mensaje: procúrate estar sano, ser feliz, encontrarle sentido a tu vida. Todo eso está bien. ¿Está bien? . Procúrate una casa digna, un sueldo digno, una compañera/o digno. Sé previsor, ahorra, piensa a largo y procúrate una vejez sostenible económica y afectivamente. Se eficaz en la gestión de tu tiempo, en tus relaciones sociales y profesionales. Búscate ocios que te llenen, te hagan sentir bien y disfrutar de tu tiempo libre. Todo eso es bueno, claro que si. Pero... ¿es suficiente? . Yo creo que para mí no lo es. No me basta con la autorreferencialidad a la que nos dirige la cultura predominante. ¿Por qué nos cuesta tanto pensar en primera persona del plural, en segunda persona del singular, en tercera persona? ¿qué significa revisar las prioridades desde ese descentramiento? . A menudo reflexiono sobre la poesía que leo, mejor dicho, releo. Y distingo entre dos grandes y a su vez variopintos grupos, si se pudiera decir, aunque lo suyo sería hablar de dos paradigmas. La Poesía desde el yo, la poesía del yo. . Una identidad personal, un hambre personal, una escritura personal, para mí sólo es necesaria cuando tiembla desde la otredad, cuando se fractura desde la ignorancia, cuando nombra lo antifamoso, antirretótico. ¿Será que la poesía en estos tiempos está donde no lo poético, sino la herida, lo afeado, lo dañado del mundo es mutilado, escombrado, negado? ¿Los poetas (ylectores) de los mirlos, las rosas y la luz me perdonarán que cuestione su emoción y defienda, proponga, la oscuridad como el barro, otros no-lugares para dactilográficamente dar cuenta de lo suficiente? . Habida cuenta de las violaciones sistemáticas de los derechos humanos que tanto afectan a niños, ancianos, deficientes mentales, presos, migrantes, mujeres, jóvenes, parados, obreros, clases medias y bajas, misioneros, voluntarios o activistas, intelectuales o artistas críticos y otra suerte de minorías o mayorías aplastadas, ninguneadas, habida cuenta por los mass media, por los medios alternativos de información, por el vox populi, de estos desmanes y atropellos programados, previstos, o a veces improvisados, ¿qué sostiene mi felicidad? ¿qué justifica mi escritura? ¿cómo hacer, cómo decir, a quién, con qué herramientas? ¿desde qué realidad os saludo, os hablo, os pregunto? ¿qué pueden esperar de mí o de mi poesía los otros? ¿qué pueden aborrecer de mis poemas, de mis imposturas, de mis neutralidades los que lo han perdido todo? ¿Cuándo hablamos de resistencia o de esperanza, en qué la basamos, en qué se nota en lo cotidiano que es posible resistir a la hipnosis y tener esperanza en la humanidad, para el futuro inmediato o no tan inmediato? .
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Otro decir por decir, 2011
Víktor Gómez

jueves, 17 de marzo de 2011

OTRO DECIR POR DECIR, apuntes contra una casa en ruinas

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Mañana 18 de marzo en Sevilla, en La Fuga Librerías, ciclo Cercanías, alas 21 h y pasado mañana 19 de marzo en Cadiz, en el Local Social Autogestionado El Temporal, a las 20 h leeremos y dialogaremos con los asistentes Laura Giordani, Arturo Borra y Víktor Gómez (yo mismamente) y venía pensando estos días en las dificultades sobre la consciencia del porqué y para qué y cómo escribir eso que llamamos poesía y que se parece hoy más al cajón de un sastre un poco desastre (como yo mismamente) que a un lugar definible, acotable, agenciable.
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Ea, pues aquí dejo dos nosequé que quedan balbuciendo, dos improntas que fueron al cajón del desastre que empieza a ser Otro decir por decir. Valgan como aproximaciones intuitivas, casi certidumbres, de por donde podrían ir mis intentos en esto de la poética, o sea, de mi manera de estar en el ahora, mundo y literatura, con sus conflictos externos, internos y con su poca predisposición a aclarar un poco el presente, menos aún a conciliar contrarios para una sostenibilidad asumible por todos, no sólo por los enriquecidos, no tanto para los encarcelados en la fábula o los estrellados en el éxito de la mercadotecnia como quizá para los insomnes y náufragos o los sin (des)aliento. Una botella lanzada al mar, tan solo.

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V. G.
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P.D.: Gracias, Carmen Camacho, Juan Antonio Bermúdez, Miguel Ángel García Argüez y David F. Monthiel
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la poesía es injustificable, ¿no lo es acaso la justicia?, la belleza tampoco rinde verdad sino fracturas del mirar, división y ruinas cuando no quedas cercado en su esplendor. apalabrar entonces el cómo decir, antes que una urgencia es hurgar en la llaga.


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entre el habla y la impotencia del lenguaje por recuperar el vaciado del mundo –cunetas, zanjas, fosos−------ en donde se dispersó la pérdida, fastos de la rapiña, del olvido la fruta podrida, entre la palabra sin cuerpo, la voz sin órganos y las cosas como fueron antes de ser negadas por la historia o la pantalla, por ese entre cómo decir la inutilidad de lo frágil resistiendo, residiendo en la esperancita con su imposible −inasumible callarse− cita entre ustedes y nosotros, a ambos márgenes de la pantomima, el desdén, la des-vergüenza, se sigue la Marcha, común a tantos desplazados, un regreso al corazón nudo, al primer abrazo entre extranjero(s). Una deuda de gratitud y más, una deuda real con lo insufrible.

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Otro decir por decir, apuntes contra una casa en ruinas
Una carpeta dónde van cayendo ocurrencias, reflexiones, dudas, propuestas o intuiciones, al hilo del diario ejercicio de vivir, leer, con-versar.
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Víktor Gómez
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