sábado, 28 de abril de 2012

PEDRO MONTEALEGRE, HOSPITAL (2012, inédito)

.
.
.





















.
.
.
.
.
.

Hospital


1

Punto. Fin. La vena azul de la sien. La vena hinchada y llena de vocablos. Acumular cuadernos, repetir y repetir, hojas blancas sin número ni día. Arder con el termómetro en el sobaco. Cantar arriba parias de la tierra. Porque no me llamo Pedro. No tengo 36. No me llamo. Tengo bastantes años menos, un libro de poemas sin publicar. Hago guardia en el instituto. Hace frío. Vino un policía. Me pateó en la nuca. Entre varias culpas, me agradan las palabras pompa y boato. Ya lo he dicho. Acumular cuadernos, hojas blancas. Los necesitaré un día para cuando nos lo quiten todo y me los guarde enrollados secretamente en el culo. Soy dado a la enfermedad. Quizás muera. En la escasez y en la penuria, ¿podré encontrar un lápiz? Estoy cada vez más solo. Lo único que me afirma es el amor. Porque no me llamo Pedro. No tengo 36. La vena de la sien a veces me late como una mariposa.




2

La vanidad y su pequeño hilo de aceite. Creo que invento cosas, hincho el pecho y me sale un gorrión aleteando de los testículos, una flema transparente parecida a una medusa. No es extravagancia. Es simplemente mirar. Cuando deserto y me harto de paracetamol o antibióticos me imagino que son gajos de una mandarina, creo que invento cosas nuevas, viene un libro reptando, se ríe de mí, me quedo con el epigastrio y el esternón a dos manos. El problema es el mal. Creo que invento. El error se tuerce en las uñas mientras escribo. No me traiciono al decir mesa a mesa, silla a silla, hombre enfermo a hombre. Ojalá hubiera nieve. Pero seca. Hielo de aislapol como si alguien moliera los dientes de un caballo. Tengo la imaginación por los suelos. Escribo como todo el mundo. No hay trabajo. No es el escapismo de Houdini. Creo que invento cosas pero la muerte husmea. Afuera de mi cueva hay aire puro. No me gusta la atadura en la pronunciación de ese negro. Es mentira, afuera la cola de desahuciados camina hacia el final. Escribo como todos. No hay trabajo. Un índice en mi pecho traza una cruz con pomada de mentol.


Pedro Montealegre 

.
.
.
.
.
..
.
 Pedro Montealegre (Santiago de Chile, 1975) es periodista. Cursa el doctorado en Lengua y Literatura Hispánicas y forma parte de la Unión de Escritores del País Valenciano. Reside en Valencia desde el año 2001. Ha publicado los libros Santos Subrogantes (Ediciones de la Universidad Austral de Chile, 1998); La Palabra Rabia (Editorial Denes, Valencia, 2005), El Hijo de Todos (Ediciones del 4 de Agosto, 2006) y Animal escaso (Ediciones idea, 2010). Aparece en diversas antologías americas y españolas, siendo en País imaginario (Ed. Amargord, 2012) su proxima colaboración. Es una de las principales voces de la poesía actual por su rigor creativo, intensidad y autonomía estilística y una irrenunciable capacidad crítica y desprogramada de intereses grupales, generacionales o de pertenencia tribal-literaria. Su apuesta por una escritura en solitario ha posibilitado una imparable y solvente consecución de escritos, no contaminados ni sumidos al dictado de la lógica o racionalidad domesticada, desafiando las modas, los géneros literarios, los límites normativos y exponiendo una briosa capacidad de exploración de lo irracional, lo musical, escapando de los aprioris, los cánones dominantes, la cultura masiva y de producción mercantil. Su modo de indisciplinarse lingüisticamente, de ejercer una libre reelaboración de las gramáticas creativas y los poemas irresumibles llevan un sello muy personal, del que queda constancia en este texto, Hospital, de reciente elaboración y que sacude las venas del capitalismo salvaje, al poner en evidencia las falsedades de su moralina y prejuicios frente a la enfermedad, la muerte, el trabajo o la dignidad del ser humano.   
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.

miércoles, 25 de abril de 2012

ANTONIO GAMONEDA: ESCRITURA Y ALQUIMIA (I)

.
.
.
Así arden en mi los significados...
.
.
.
.
.
.




.
.
.
Y yo no sé lo que sé hasta que no me lo dicen las palabras...
.
.
.
.
.
.
.
.
.

martes, 24 de abril de 2012

CONCHA GARCÍA. UN POEMA (dedicado a BLANCA VARELA)

.
.
.
Este poema de Concha García esta extraído del libro "cinco x cinco", editado en el 2011 por la Asociación Cultural  "V.P.E.C.A." con  el apoyo de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte del Gobierno de Cantabria, siendo el nº 7 de la colección la mirada creadora

.
.
.















.
.
.
.

No tiene sentido ─dice─.
Sentido: lo profundo del ser
y el caparazón que no se busca
y cae, a veces, al salir
no a un lugar sino al reencuentro
de un aturdimiento
en el trayecto
al tomar la distancia
así nacen las cosas.

A Blanca Varela
.
.
.
.
.
.
.

LA DESAPARICIÓN DEL EXTERIOR. Cultura, crisis y fascismo de baja intensidad. ANTONIO MÉNDEZ RUBIO

.
.
.
─Ha oído hablar de los países exteriores?
─No, jamás.
(J.L. GODARD, Alphaville,1965) 

.
.
.















.
.
.
En una perspectiva general, bajo el lema La desaparición del exterior se aborda a continuación, de forma tentativa, una hipótesis tan central como polémica: la que apuntaría a la existencia de un vínculo pragmático e inercial entre el ambiente social actual y un fascismo de baja intensidad. 
.
.
.











.
.
.
La expresión "baja intensidad", tomada a primera vista, podría dar la impresión de una fuerza en descenso o de presión mínima. Lo cierto es que esa presión mínima, si se diera, lo haría únicamente como contrapeso de una opresión que se orienta a ejercerse con un máximo histórico de constancia, extensión y profundidad.
.
.
.















.
.
.
Un espacio sin exterior ¿sigue siendo un espacio o es el lugar último de una perdida? ¿Podría esa pérdida suponer una oportunidad libertaria, de cambio cultural y social en tiempo de crisis? Si fuera así el avance se abriría tanto para quienes defienden el "status quo" como para quienes lo cuestionan desde distintos ángulos. Sería la hora insegura. Precisamente porque el espacio ha dejado abierta su ansia por cerrarse, de una forma singularmente nueva, crítica, ahora las opciones se abren y reinventan también sin límite. Porque todo está en juego. Se perdieron incluso las excusas. Un fascismo de baja intensidad produce un holocausto de baja intensidad, y reclama, entre otras cosas, una lucha de intensidad máxima.
.
.
.
Antonio Méndez Rubio
La desaparición del exterior.
Cultura, crisis y fascismo de baja intensidad
(Editorial Eclipsados, 2012)

ZIZEK: APROXIMACIÓN AL FILÓSOFO ESLOVENO (Documental)

.
.
.

.
.
.
"Zizek!" Documental que explora la personalidad y obra del filósofo esloveno Slavoj Zizek, a la vez que revela su curiosa mezcla de psicoanálisis lacaniano, marxismo y crítica de la cultura pop. Nunca cansado de observar las paradojas que apuntalan la percepción de la realidad, poco quedará por teorizar en el transcurso del documental: ideología, creencia, revolución y amor. Tampoco teme volver la mirada hacia sí mismo, analizando su vida privada y contemplando su relación conflictiva con una fama creciente.
.
.
.
.
.
.
.
.

.
.
.
.
.
.
.
.

domingo, 22 de abril de 2012

23 DE ABRIL ESPECIAL DÍA DEL LIBRO EN LIBRERÍA PRIMADO

.
.
.

.
.
.

.
.
.



-Vaya, vaya, lo que estamos preparado para el lunes, día 23 de Abril, glorioso día del libro el que se avecina. Lo celebraremos por todo lo alto, con obsequio de la rosa (hasta agotar existencias). 

-Y a las 8 de la tarde, con la colaboración de la Asociación Poética Caudal, un  Macro recital poético y presentación múltiple, el último acto antes de irnos a la feria del libro de Viveros.


Esta es la nómina de participantes:


"Poesía Experimental española", con Isabel Alamar y Enrique Falcón 

"Prótesis", Pepe Maiques 
.
.

"El diluvio", Luci Romero.
.

.

"Pecios sin nombre", Idoia Arbillaga 

.
.

"Noche sin clausura", Laura Giordani. 
..
.

.
.

Hacía tiempo que no juntábamos un grupo de tan buen hacer poético, luego abriremos el micro para que pueda leer quien quiera, ¿tu porqué dudas?. Es la oportunidad que esperabas, hasta tomaremos unos vinos y aceitunas para hacerlo más llevadero.  
.
.
.
más información acerca de los poetas en:  www.libreriaprimado.blogspot.com
 Nos vemos el lunes. 

--
Miguel Morata Fortea
Librería Primado
avda Primado Reig, 102
tno 963616064
46010  Valencia
www.libreriaprimado.blogspot.com

.
.
.

.
.
.

jueves, 19 de abril de 2012

JULIO OBESO GONZÁLEZ, EL POETA

.
.
.
una estrecha amistad no requiere siempre de mucho tiempo, sino de intensidad y autenticidad en el tiempo compartido. 
.
Julio Obeso González es un amigo único, sabio e incongruente, leal y discreto, apasionado y secreto... como el mejor vino en una vida, como el mejor rincón de lectura, como la orilla de la playa en la tarde más apacible de la memoria el poeta y cómplice gijonés es dueño de mis afectos y admiración.
.
anoche recibí una breve carta, breve e íntima, que preservo de ojos ajenos, pero acompaño el texto que en ella adjuntaba. 



 .
.
.
al fondo Antonio Gamoneda y Angelines. En primer plano, Julio y yo, conversando con Antonio Martínez JR. en Alzira. ¿hay días que sustentan la solvencia de lo imposible? éste fue uno de los pocos, allá por la primavera del 2007.
.
.
.

.
.
.
Con el ínclito poeta y dinamizador cultural Antonio Merayo, Julio Obeso. Verles juntos explica de por sí muchas cosas, que de otra manera se entenderían insuficientemente.
.
.
.
.
.
.











.
.
.
.
.

Ahora que sé, por primera vez, que la muerte pregunta por mí, paso los días disfrazado. Me daría de tortas, pero hoy toca el disfraz de paraguas. Puedo abrirme y cerrarme enérgicamente, todo lo más salpicar con desprecio el recibidor, pero no alcanzar el pómulo derecho: ¡Qué rabia!
.
 “Si ella anda por ahí indagando, voy a investigar por mi cuenta, me informaré” Los cementerios son la primera opción. Recorro cuatro o cinco anotando metódicamente fechas y otras curiosidades, que me llaman la atención. Luego, en casa, vestido engañosamente de cepillo carpintero, voy sacando conclusiones. Nada más ordenar los datos de campo-santo, parece que no hay patrones. Un tipo deja de existir con noventa años, el vecino no llegó a cumplir los quince. Pudiera ser que los nombres algo tuvieran que ver, no sé, todos los que empiezan por “P” tienen una expectativa vital de cuarenta años, los de la “C” de siete… Pero no es así. Se me irritan los bronquios con el aserrín del disfraz, tengo el frío metido en los huesos y sólo un montón de datos que se repelen entre sí, como los extremos de dos imanes con igual carga: ¡Qué coraje!
.
El caso es que me siguen llegando rumores. Visitando una tienda de embozos, el maniquí de las bufandas me dice confidente: “Estuvo aquí. Desde que entró me di cuenta de que no venía a comprar. No es muy alta, se pone de puntillas para observar por encima de los lineales, a los que entran o salen. Luego enseñó una foto al encargado. Sí, no hay duda, esa que tienes con la camisa rosa” Me enciendo cada vez que sé de estas cosas. Lo considero un ataque a la privacidad aborrecible: ¡Qué irritante!
.
¿Quién sabe mucho de la muerte? La intuición me llevó al prostíbulo, pero no encontré horcas, ni guillotinas, paredones acribillados. Tal vez estuviera buscando algo distinto, pero ya que estaba allí… Pedí una copa que me trajo una mujer, después se alternaron y la copa servía a la mujer. A mí me daba igual el orden y quién escanciaba a quién, porque no conseguía relajarme. Al mirar el espejo sospeché que no había elegido el camuflaje adecuado para aquel entorno. Mis bigotes de langostino tropezaban continuamente con las bombachas, barrían del mostrador mis copas y las de cuatro más. Nadie se importunaba, no obstante. Cada cual venía ataviado con lo suyo: Un amargado de exprimidor, un cura de ojo vago, dos policías de ave del paraíso que miraban más al cura que a las muchachas y él, vagamente, les devolvía la mirada. A la quinta mujer o copa, ya sabía que el patíbulo tampoco me aportaría algo específico; aquel lugar era pues tan inútil como el otro, aunque realmente cómodo y divertido. Hasta la redada: ¡Qué cólera!
.
Enrollado en una interesante probóscide vuelvo a las anotaciones. De vez en cuando con la pata redonda aparto los visillos y miro a la calle. Una mujer no muy alta la recorre por tercera vez, parece perdida, confusa. Al fin la recoge un taxi. Posiblemente tenga delante de mi nariz alguna respuesta, pero aquella masacre de números y latinajos, no me la deja ver. ¿Por qué creí indispensable escribir: “Somos lo que acariciamos”? o esta otra: “Recuérdanos tú también” No creo haber sobado a un elefante en mi vida, pero si miro al espejo, un paquidermo se balancea y gesticula como yo. Quizá esté fallando el enfoque al revolver en las escombreras. Debería escarbar en otro lugar; al fin y al cabo los muertos son los vencidos. Probaré con el otro bando, con otra materia; lejos del burdel, del cementerio. ¿Quiénes son los reidores, los que brazos en jarra la tutearon y miraron fijamente sus cuencas para espetarle: “Tú no me puedes”? El enorme mamífero que me contiene está haciendo la digestión, no tengo una idea sostenible: ¡Qué asco!
.
Con la mañana no mejoran mis neuronas. La gomaespuma de las orejas me produjo un sarpullido por el cuello. Trato de contener las ganas por salir desnudo: “Las parcas tienen ojos increíbles” De garbanzo, entro en la librería:”Quiero La Epopeya de Gilgamesh, El Mito De Asclepio, El Judío Errante, El Conde De Saint Germain, El Conde de Cagliostro, Orlando, Bomarzo, El hombre Bicentenario, Las Intermitencias de la muerte, Los Inmortales uno, dos y tres, Drácula, cualquier libro sobre reencarnaciones y El Retrato De Dorian Gray… Y sí, tengo cara de leguminosa”. Aunque la casa no queda lejos, es difícil esperar, empiezo a devorarlos en la calle. Casi sin darme cuenta ya estoy delante de la puerta, y ella, la mujer de anoche también. A punto de iniciarse un estruendo de libros y vainas, un taxi se detiene y la lleva. Está cerrando el cerco. Cuando consigo rodar dentro del piso, trato de encajar mis anotaciones con el nuevo material. Es enero y soy un radiador. Ya no enciendo las luces de ambiente, leo y escribo bajo la discreta luz de una linterna. Irradio un calorcillo muy agradable. “Somos lo que acariciamos/ Al día siguiente nadie murió” No dicen lo mismo y sin embargo el epitafio y Saramago, encajan en mi subconsciente. ¿Si acariciamos la idea de la inmortalidad, viviremos eternamente? El termostato se me clava justo entre la barbilla y la axila derecha: ¡Qué incómodo!
.
Al fin tengo conclusiones. La noche en vela arroja su fruto, soy un mosquetero que desayuna descafeinado y tostadas con mantequilla; un soldado feliz que se relame. Aunque el engaño estaba bien diseñado, miles y miles de años en él así lo demuestra, la inmortalidad estuvo siempre delante de las narices, haciéndonos caminar erráticos tras el santo grial, las soluciones químicas, las opciones quirúrgicas, el milagro: ¡Qué tontos! Todos somos inmortales, porque en eso consiste la inmortalidad, en morirse la primera vez; un escondite perfecto. ¿Elefantes, radiadores, vainas? Ninguna falta. La invisibilidad de la primera muerte nos permite andar cómodos, ser nosotros mismos. Las ciudades, los trenes, los libros que antes eran y ahora no, gozan también de esa infinita transparencia. ¿El “locus amoenus” de cualquier religión?: ¡Sucedáneo, trampa, fraude! Un disfraz de ángel o valkiria debería de haber levantado la sospecha mucho tiempo atrás. Y la muerte tan contenta, estúpida ella, creyendo que sus tajos, minimalistas unos y groseros otros, hacen de lo irreparable una poética terminal. ¡Que venga! Voy a salir a la calle, haré una pila con los atrezos y en su cúspide, megáfono en mano, la iré orientando hacia mí: Que se joda la enana, que espabile.
.
.
Julio Obeso González, Gijón, 18 de abril de 2012