De allá para acá: J. Carlos Herrera, Ana María Espinosa y un lector incipiente, vuestro Viktor, En la presentación del poemario de Ana Mª Espinosa "Pintando Versos" en Jerez.
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Sin derrotismo, sin esperanza:
volcar en verso un verso y otro,
sacudirse el miedo, mirar bien
donde antes había un muro.
Y callar ante la noche, no.
Y reir ante la indiferencia, no.
Es posible otro signo, no descubierto.
Escupir antes que tragar.
Sin vergüenza, sin heroicidad:
Un decir o un temblor de verdad,
que nace en dolor ajeno,
que es el único que no calma
la medicina del sistema,
el convencional sedante
de la publicidad y los premios de azar.
Un verso y otro, de otro y de ninguno,
sin ombligo, sin púlpito,
sobrio en el aire como la hoja
ya suelta de no se sabe que árbol.
Los taladores
y los huérfanos
están frente a las orillas de un grito.
¿Dónde estamos nosotros?
- que la escritura sitúe, tome partido,
yerre, se hunda, estalle,
pero que diga donde no está el poeta,
su no camino, su no espejo, su no negocio,
y traiga de un plegado verbo indócil
toda su primera intención,
todo su fértil silencio desenmascarado.
¿Qué poema resiste un careo
con la limpidez del profundo ay que nos mueve?
¿He de vivir
por lo que amo?
¿Quién escribe, qué busca?
Hay en el mediodía un sol que habla
con luz cegadora. Y aún
no se
cómo es este esplendor un posible
entender,
una navegable escritura
sino es afuera de tanta y tan ruidoso circo de vanidades.
V. G.















