jueves, 15 de enero de 2009

DAVID FRANCO, CARMEN CAMACHO Y ALBERTO GARCIA-TERESA: RECITALES EN VALENCIA, ENERO 23 Y 24

UNA INCURSION + TRES POLIZONES + POESIA SIN FRENO =
DOS RECITALES Y MIL CIEN RAZONES PARA UN BAILE DEL
SOL





Carmen Camacho (Alcaudete, 1976) vivescribe en Sevilla. Ha publicado hasta el momento tres poemarios: Arrojada, 777 y Minimás. http://www.carmencamacho.net/
David Franco Monthiel (Cádiz, 1976) forma parte de La Palabra Itinerante. Ha publicado Renta básica de olvido, Aforos completos y otros mínimos aforismos y Las cenizas de Salvochea. http://dabolico.blogspot.com/
Alberto García-Teresa (Madrid, 1980) es crítico literario, antólogo y coordinador de diversas publicaciones de literatura fantástica. Hay que comerse el mundo a dentelladas es su primer poemario editado.

DAVID FRANCO MONTHIEL: ENTREVISTA INÉDITA (II)

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Última parte de la entrevista inédita a David.

(David Franco Monthiel, junto a Carmen Camacho y Alberto García Teresa el próximo viernes en Libreria Primado y el sábado en Café Cultural El Dorado-Espacio Mae, recitarán poemas y charlarán con los asistentes.)

En la siguiente entrada, entrevista a Carmen Camacho.

Víktor Gómez


V. - ¿Quienes son en estos últimos tiempos para tí los poetas cuya obra sea referencial a tu modo de leer el mundo, de leer entre líneas (intelligere) y qué destacarías de sus apuestas para anteponerlas a los escritores hegemónicos que desde el canon dominante y con las estructuras de la cultura masiva invaden por editoriales, premios y simposiums el panorama español?


D. - La aparición de “El amor, la ira” (Ediciones del 4 de agosto, 2007) de Enrique Falcón supuso un acontecimiento íntimo que contaminó todo lo que hacía en ese momento. Ahora debería, como se espera, dar una lista de autores y autoras, y que no se me enfade nadie. No, es broma. Obra referencial: Enrique Falcón y todos los compañeros del “Once poetas críticos”, Santiago Alba Rico no es poeta, pero como si lo fuese, Alberto Porlan (hay que prestar atención a su maravilloso próximo libro). John Berger me parece la voz imprescindible desde hace mucho (sí, está mayor pero necesitamos a más Bergers), Roque Dalton, Luis Rogelio Nogueras, Carlos Edmundo de Ory, Jorge Riechmann, Mª Ángeles Maeso, Agustín García Calvo, Alexis Díaz-Pimienta, Isabel Escudero, Daniel Bellón, Miriam Reyes, Enrique Cabezón, Antonio Méndez Rubio, Otto René Castillo, y un largo etcétera.
Y, sinceramente, mis compañeros y compañeras de la Palabra Itinerante (Carmen Camacho, David Eloy Rodríguez, José María Gómez Valero, Luis Melgarejo, Agenbite of Inwit, Miguel Ángel García Argüez, Manuel Fernando Macías, Pedro del Pozo, Juan Antonio Bermúdez, Manuel Ortega, Iván Mariscal) siempre ahí, imprescindibles, compartiendo, viviendo, acompañándome.

DAVID FRANCO MONTHIEL: ENTREVISTA INÉDITA (I)

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Primera parte de dos de la entrevista inédita a David Franco Monthiel, autor de Las cenizas de Salvoechea, que en Valencia, el próximo viernes y sábado 23 y 24 de enero, recitará y charlará con nosotros en Librería Primado y Café Cultural El Dorado-Espacio Mae respectivamente. Un diálogo inquietante que nos desnuda el presente y la vocación de un autor insurrecto, inexcusablemente oportuno y necesariamente alternativo.
Víktor Gómez
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V. - David, en tu poesía hay siempre un cuidado estético y formal del texto, una carga ideológica visible, dominante, una defensa del saber que es mezcla de erudición histórica y de campechanía y unos contextos a modo de epígrafe que nos sugieren una mirada sobre el poema en línea con lo no estrictamente poético. Con Holan se podría decir que lo que solamente es poético mata a la poesía. Pero centrando el asunto de la escritura, desde tu experiencia personal: ¿qué consideras como requisito mínimo en la creación de una poética, de una línea de escritura en camino, que se pueda identificar con tu vida, con tu pensamiento, con tu estilo de comunicación?

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D. - El cuidado estético y formal proviene de una necesidad rítmica, una prosodia interna que me gana cuando me pongo delante de los poemas. Pero este cuidado no es de iluminación repentina (a veces sí viene el chispazo –muy pocas-) si no un larvado trabajo de oficios y calentamientos de cabeza que no siempre se resuelven bien por aquello de la desesperación o de buscar un verbo a cuatro patas por el suelo a las tres de la mañana que decía Micer Cohen. El cuidado estético es sólo el rigor, el cuidado, el respeto y el cariño que una le tiene a lo que hace –ya sea unas papas con chocos o una sextina.


Quizá esa es la mejor aproximación a la voz que intento balbucear –que sé que es múltiple por lo heterodoxo (entendido en categorización íntima de trastornao). Referencialidad pop, referencialidad histórica, jerga, sociología, anticapitalismo, ironía humorística, samplers poéticos, parodia, Cádiz (con todo lo que significa esa palabra), lírica hiphopera (sin ser muy fan real) conforman una poética dispar, aglutinadora y del hipervínculo que intenta no hacer estéril un libro de poemas, que abra puertas a otros libros.

La necesidad de la anotación viene de una mejor aclaración de esas líneas invisibles que unen a Carlos Edmundo de Ory con Santiago Alba Rico, a Lou Reed con Gramsci, a Pasolini con García Argüez o a Fermín Salvochea con Enrique Falcón y del intento de trazar la hipertextualidad de la que hablaba antes, un diálogo con otros textos necesarios para la escritura de las Cenizas. Nexo, hilo rojo o link que lleven a otras obras, historias o prácticas no autoritarias.

La vida, el pensamiento y el estilo de comunicación es la de todos y todas la que ansían una transformación: Ninguna es posible sin desplazar geológicamente el continente de los verbos, los sustantivos y los adjetivos. En la práctica diaria –mi trabajo es la formación- intento construir espacios liberados, espacios formativos en los que el grupo, la colectividad aprenda por sí misma en un clima de ameno y donde se comparten experiencias, conocimientos y aprendizaje. Así en la poesía, o en el relato, en el artículo, la búsqueda de territorios donde la palabra no sea falsificada. En donde se llame a la amiga, amiga, al enemigo enemigo y evitar el lenguaje muerto que llama a los pobres “ciudadanos de bajos ingresos”.

Y luego decir que no. Resistirse al biopoder, al espectáculo, al consumo, al derroche, a los tiempos muertos en los supermercados. Y vivir –vivir, leer, amar, tocar- con lo suficiente.

V. - ¿Qué crees que aporta tu último libro, "las cenizas de Salvoechea" a las expectativas de lectores ávidos de "poesía y realidad" en el conflicto político y cultural de este periodo de transición (años 2001-2008) ahora que la poesía de la experiencia y la nueva sentimentalidad están agotadas y hasta abandonas por sus primigenios abanderados y que se busca renovar el discurso poético pero con muchos miedos a salir de las prácticas convencionales y protegidas por el poder de la industria educativo-doctrinaria?

D. - La publicación de “Las cenizas” cierra un círculo que comenzó en 2001 con el asesinato en las calles de Génova de Carlo Guiliani y que termina estos días con la muerte de Alexandros Grigorópoulos por un disparo policial en Grecia. Durante ese ciclo, los textos han sido recitados, antologados, publicados en revistas, han sido cortapegados en bitácoras amigas, es decir eran comunicación viva, puro fuego de palabra que ahora se han convertido en cenizas en el papel. La referencia a que esas cenizas son de Salvochea juegan con la trascendencia y poder simbólico del personaje histórico, un auténtico santo laico del anarquismo andaluz del siglo XIX que fue alcalde (y presidente de su cantón independiente) de una combativa ciudad que hoy día se prepara para los fastos de la celebración de un bicentenario de la constitución de 1812 con campos de golf, cruceros y turistas.


En el libro se aclaran que las líneas poéticas son el consumo, la guerra, la explotación, la precariedad, y la esperanza y resistencia ante todos ellos. Quizá es un intento de romper con el neoliberalismo existencial del día a día. Intenta ser una llamita más en ese conjunto de voces de fuego que se escuchan y arden por los márgenes y por la geografía del estado.

Las Cenizas le deben mucho a otros textos con los que dialoga. Casi todo. Desde la pintada sagaz en una pared, pasando por conversaciones entre amigas, hasta la más sesuda de las reflexiones de Raoul Vaneigem. Por eso el libro quisiera ser un virus editorial que enfrente a la lectora con unos argumentos frente a los cuáles no pueda ser neutral. Un intento de ser “señalador” de la precariedad en su sentido más ontológico, de nuestra necesidad de lentitud en el que la velocidad nihilista de la mercancía convierte aquella tríada de cosas de admirar, cosas de usar y cosas para comer en la unívoca cosa-mercancía para devorar (Alba Rico dixit).

El affaire García Montero-Fortes en este período, como dices, conflictivo, ha puesto en su sitio a la Nueva sentimentalidad o a parte de su más excelsa representación. Alguien que elige la tribuna pública de un periódico -que llama a los golpistas venezolanos “opositores” y demás líneas editoriales conniventes con el mal y el poder-, para resolver una reyerta universitaria dice mucho del insigne poeta. No voy a descubrir aquí quién es quién, ni tampoco voy a defender a ultranza a las rigurosísimas teorías de Fortes. Lo que me parece inquietante es la facilidad con que la cuestión se zanja públicamente en un juego de malos y buenos, de ángeles y demonios; un juego tramposo ya que la repercusión “poética” del tema y esos titulares que decían: “García Montero sale en defensa de Lorca y Ayala” son brutalmente falsos. De una intachable desfachatez. (Por cierto, unos honorables poetas de Tarragona inventaron “La nueva sementalidad”. Pero eso es otra historia.)


De la experiencia: siempre que he oído esa etiqueta me ha venido a la mente la pregunta terrible que se escucha en las entrevistas de trabajo:
-¿Tiene usted experiencia?

Como las respuestas a la pregunta siempre eran negativas por mi parte, nada que decir que no hayan dicho ya Alicia bajo cero con tanta exactitud y valentía.

El libro apuesta por una poética cuestionadora y esto supone apostar por el anonimato más feliz, entendido como una invisibilidad en los medios culturales oficiales, oficialistas o tendentes hacia la norma, apostar por un underground afable en el que se crean y tejen redes afectuosas como la red poética valenciana. Y un ejemplo es esta conversación fundada en las redes creadas a partir del “Once poetas críticos en la poesía española reciente” (Baile del sol, 2007) y las presentaciones que se hicieron por todo el estado.

HAROLD PINTER: Pronóstico del tiempo (War, 2003)

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Tim Hetherington - US soldiers in Afghanistan
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PRONÓSTICO DEL TIEMPO


(traducción Andrew Graham-Yooll)
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El día comenzará nublado.
Será bastante fresco
pero a medida que transcurra el día
saldrá el sol
y la tarde será seca y cálida.

A la noche brillará la luna
muy luminosa.
Habrá, hay que advertirlo,
una ligera brisa
que amainará a medianoche.
Nada más sucederá.

Éste fue el último pronóstico.

(marzo, 2003)

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Weather Forecast

The day will get off to a cloudy stars.
It will be quite chilly
But as the day progress
The sun will come out
And the afternoon wil be dry and warm.

In the evening the moon will shine
And be quiet bright.
There will be, it has to be said,
A brisk wind
But it will die out by midnight.
Nothing further will happen.

This is the last forecast.

(March 2003)



Harold Pinter, War, 2003

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Afganistan, un soldado exhausto de los EE.UU, fotografiado por Tim Hetherington, en un bunker en pleno combate contra los talibanes en el Valle de Korengal.

martes, 13 de enero de 2009

JUAN CARLOS MESTRE: SUEÑO Y REALIDAD, ESTO ES, LA POESÍA

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Ninguna obra debería, creo yo, ser valorada por su procedimiento técnico, sino por la actitud de lo que representa su acto mental, su autonomía como objeto, su capacidad de poner en marcha de nuevo la contemplación, la piedad, la misericordia, en suma, la resistencia al mal que justifique su presencia en el mundo y signifique algún tipo de aporte a la lucha por la dignidad humana, último fin de todo acto que aspire a lo estético, a la ética de la sonoridad, al elogio de la naturaleza moral de las palabras.

Juan Carlos Mestre, en una entrevista leída en ISLAKOKOTERO, aquí


J. Carlos Mestre, Alexandra Domínguez y Victoriano Crémer, durante su última exposición en la galería leonesa Ármaga, el pasado invierno

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Un abrir los ojos, desde la poesía de J. Carlos Mestre, deja oir al ave pájaro
como pincela lo inadvertido, como acumula en el sueño la verdad que salta
por encima de los simulacros y nos trota en un galope noctivago sin riendas
hacia el imposible necesario. Mal que le pese a los dioses, aquí se sueña.
Es verdad cada espuma y cada trébol
y la crin del violonchelo, acorde al tambor de uñas blancas
como el pan tierno,
¿sólo musica son o son el pan de nuestra inmortalidad?.



El poeta es traído en un caballo nieve...
La imaginación que tiene una llave es como un faro en la niebla para el que
en la deriva desiste de toda esperanza y de pronto es guiado por una luz:
no le lleva sino a donde ya sabía el corazón,
no le obliga ni le salva ni le exilia aunque sí,
aunque es un si a todo lo invisible, a todo lo irreal, a toda la bondad del Arce
y las fuentes.



Notario de la ebriedad y los ayunos, bendice su canto cada huérfano o mendigo.
Pierde el amo, se extravía el coronel, abdica la tirana, se suicida la serpiente.


Si "las estrellas son para quien las trabaja"
oficia este humilde Ángel desde los años sin término
un techo a nuestra cuna,
una nana a nuestro insomnio, como aposento inviolable de la ternura,
como justo Casal de los desterrados.





Víktor Gómez











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ASAMBLEA

Queridos compañeros carpinteros y ebanistas,
les traigo el saludo solidario de los metafísicos,
también para nosotros la situación se ha hecho insostenible,
los afiliados se niegan a seguir pagando cuotas,
a partir de este momento la lírica no existe,
con el permiso de ustedes la poesía
ha decidido dar por terminadas sus funciones este invierno,
no lo tomen a mal,
pero aún quisieramos pedirles una cosa,
mis viejos camaradas amigos los árboles
acuérdense de nosotros cuando canten La Internacional.


Juan Carlos Mestre
Las estrellas para quien las trabaja




JESUS APARICIO GONZÁLEZ: diálogos con el temblor


La perfección de su mano retiene
este amanecer deshabitado de pájaros.
En la quietud la sombra
se sabe eterna. Sin herida
ni esperanza la tierra es sólo ausencia.
Nada. El silencio está sin alimento.
El ser tambien descansa.
Papel en blanco. Luz
en barbecho.

Jésus Aparicio González



Recibí a finales del 2008 el poemario de Jesús Aparicio y vengo leyéndolo despacito en horas de asueto o perdidamente en algún Café de la ciudad. Valoro el potencial positivo, ilusionante, resistente de su temblor ante la vida, ante los límites y desastres. Entiendo desde sus textos una voluntad soberana de iluminar la mañana con la claridad apasionada del verso, con la esperanza humana de la intrahistoria gobernada en justa belleza por los dones del espíritu y una inteligencia dada al bien común, a la entrega y al esfuerzo por mejorarse uno y aportar al presente una voluntad de paz y equilibrio. Difícil tarea, en tiempos aciagos. Valiente su salir a la calle con estas "cuartillas de náufrago" a darnos contra el desánimo, coraje y frente a las torpezas y olvidos, memoria de los bienes y solvencia de lo vivido. El poemario no elude ni disimula lo atroz o lo enigmático de muchas situaciones vitales o sociales. Es su manera de situarse, de renombrar, lo que le confiere ese gozoso morar, esa solidaria y cercana escucha, tan a propósito, tan sin rencores o reservas. Es pues un sol el de sus páginas, irredento: "Mas no se rinde / mi sol de infancia". Y una sabiduria, de ingenuidad después de la experiencia y lo fatal, un defender la niñez como reserva de verdad y capacidad de mirar el mundo, que nos interpela.

Gracias, compa, por el regalo.


Víktor Gómez



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El increado

A Salvatore Quasimodo


Seré polvo
apenas perceptible
que pase fugaz
sin posarse en nada.
Nada me debes.
Pero exijo el don
de nombrar mi vacío
y hacerlo en secreto,
la gracia de saberme
rocío entre las peñas
que no puede aguantar
la luz del sol,
el consuelo de haber
vestido de lluvia
el rostro de la amada.
Concédeme mi día.



©Jesús Aparicio González
(Guadalajara, 1961)
Las cuartillas del náufrago
Ed. Vitruvio

lunes, 12 de enero de 2009

SALVATORE QUASIMODO: no sabe, pero sufre.


ALLA NOTTE
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Dalla tua matrice
io salgo inmemore
e piango.
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Camminano angeli, muti
con ne; non hanno respiro le cose;
in pietra mutata ogni voce,
silenzio di cieli sepolti.
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Il primo tuo uomo
non sa, ma dolora.

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A LA NOCHE
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De tu matriz
asciendo desmemoriado
y lloro.
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Ángeles mudos caminan
conmigo; no respiran las cosas;
en piedra se ha mudado toda voz,
silencio de cielos sepultos.
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Tu primer hombre
no sabe, pero sufre.

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Salvatore Quasimodo
Poesía completa
Ediciones Linteo, 2004