jueves, 17 de febrero de 2011

EDUARDO MILAN: DURANTE

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El camino Ullán
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Por Luis Felipe Fabre
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El camino Ullán puede entenderse como una suerte de «road poem»: una escritura que transita a la alta velocidad del ahora que inmediatamente deja de serlo. Porque hay que decirlo: existen pocos proyectos poéticos tan preocupados por el ahora, el presente, la realidad más inmediata, como la obra de Eduardo Milán.
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es osadía decir algo para dar paso, paso cierto, a la poesía, cuando está se sirve del insurgente Eduardo Milán, poeta que avanza, trocha por trocha, desaconsejablemente por la estrecha vertiente del vértigo que viene rodeando el abismo del habla, la imposibilidad, el necesario respirar y resistir.

Hueso que osa al descubrirse bajo la piel, tan vulnerable, usura del silencio rota en esa fractura que es la palabra poética: aquí no hay monedas para el equilibrista, si cae como si llega al otro extremo, queda en umbría y fugaz resuello. Otra cosa será que luego alguien pueda cruzar sin miedo o con miedo pero sin cobardía, por donde sugiere la sombra de su dactilografía. Cruzar y descrucificar las palabras, devolverlas sanadas a los niños que aún no huérfanos, las esperan junto al pan y el beso. Hay esperanza, pero no es ufana, no es victoria, es puro hueso al aire, temblor, resistencia. Durante, ese entre medio, media la fuerza por desarrollarse de los hijos, los hijos de los hijos y su siempre genuina ingenuidad que salvaría al mundo, si fuera po(e)sible.
Si no hay luz, hay tacto...
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Víktor Gómez
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quiero el excedente, el núcleo del exceso
el excedente negativo, lo chupado

médula que habita en hueco el caratú

que sabíamos comer de chicos -no tan chicos
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de la casita de madera clavada en la pared
el pájaro engarzado, por resorte

no por suerte, aparición puntual

daba la hora, si no qué, si no qué


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hay tres puntos intermitentes en la noche
unidos trazan para quien avanza a tientas
con bordes luminosos, México nocturna
vista de arriba desde el avión que aterriza
un mapa en la oscuridad
oriento con el corazón un paso cierto

detrás del paso cierto un paso cierto
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si no son mis hijos nadie más podría
por los que no me pierdo, luciernagas no son

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Eduardo Milán
El camino ullán seguido de Durante
Amargord Ediciones, 2009
Colección Trasanlántica
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Impagable, magnífica la labor del poeta Juan Soros, que dirige esta colección, muy muy recomendable por la calidad de todos y cada uno de los volúmenes que han ido sumandose y exponiendo la inmensa riqueza y heterodoxia de las poéticas que las Américas nos
hablan hoy, contra toda suerte de reduccionismos, etiquetajes, apropiaciones indebidas, manoseos mercantilistas y otras flaquezas. Así, la Colección Transatlántica es hoy por hoy una fuente prodigiosa de la que se benefician todos los que respetan y cultivan la lectura abisal.
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miércoles, 16 de febrero de 2011

ELENA ESCRIBANO: ASTERION O LA ENCRUCIJADA DE LA PASION

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En el ciclo de Poesía que se expone en el Palau de la Música de Valencia, este año intervino la poeta Elena Escribano. Su incesante búsqueda en las galerías de la consciencia humana por donde corren imparables la pasión, la locura, el deseo, la esperanza, el miedo, la ira, el sacrificio, la muerte, deviene su último poemario, inédito y casi cerrado, del que anticipo los tres poemas con los que comienza. El depurado estilo que auna clasicismo heleno-romano con la agudeza femenina de subvertir los mitos de una cultura masculina para enriquecerlos con una nueva mirada permiten una visión más turbadora por próxima a ese real indecible que llamamos humana existencia y que se soporta sobre las bases de un lenguaje con el que apenas somos capaces de entendernos, conocernos y una impredecible vulnerabilidad en la dependencia de los otros, que es casi una condena, y no llega a ser una salvación en tantas experiencias y en tantos desencuentros como los que marcan nuestros presente. Lirismo, intensidad, abisal travesía por el alma, la mente, el cuerpo, que son uno y unitariamente respiran y chocan y se esquivan y se embisten. Ahí, un ritmo versal, una cadencia y una musicalidad propia de lo inesperado, también de lo artesanalmente calculado y convenientemente disimulado.
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Lejos de la telebasura comercial y del cine más irresponsable en el que casi siempre los héroes vencen a los malos y se quedan con la chica, Elena Escribano prefiere ir a la médula del dolor vivo de hoy, esa dificultad casi insalvable por la que los enamorados fracasan en sus intentos de vida en común y son dislocados de sus sueños, de su deseo, por una áspera realidad y suceción de contratiempos y contraveniencias.
La apuesta, no obstante, el desafio, es seguir amando, seguir apasionadamente yendo contra el mundo por un sólo instante de plenitud, de imposibilidad rozada, de logro efímero. Si bien, es posible advertir un peso determinante, un hilo de oro que une lo posible y lo imposible, que está por unos momentos en manos de ella... junto al abismo.
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Víktor Gómez
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(MINOS)

Tú sabes que él no solía mirarte.

Le atraían más las otras jóvenes

de breve andar y risas anchas como cristales rotos,

los otros jóvenes

de ojos entornados como sonrisas o cancelas,

también los niños,

era el rey.

Como hombre, contigo, era el silencio,

como esposo contigo era una espalda,

era un muro en tu lecho,

era una tapia sin jardín y sin manzanos.

Con los demás la violencia o la apatía.

Hastiado ya de todo

muy pocas cosas le llevaban a la cumbre de sí mismo.

Sólo aquel toro nacido en las aguas más profundas,

como tributo en su belleza al altar de Poseidón

le devolvió a su pecho el redoblado galope de la sangre.

Traicionó su juramento y ofendió al dios.

No pudo sacrificarlo.

Tan hermoso era.







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(EL DESCUBRIMIENTO)

Él rey pasaba en el establo las horas y los días.

No le importaban el estiércol aún caliente,

las sonrisas maliciosas de sus siervos,

la suciedad en sus sandalias.

Tú no podías tolerar esta nueva ofensa.

Cuando le viste al galope una mañana entre los jóvenes de su guardia

atravesaste el umbral

y estaba al fondo.

Ovillado en un manto de nieve

oliendo aún a sal y a profundidades tan claras

que todo él era luz

mansamente descansaba en el heno.

No pudiste evitarlo.

Hubieras querido huir

cuando abrió sus ojos de agua

y te miró desde el fondo marino

de su origen.

Poseidón supo en ese momento exacto

que tú serías su venganza.

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(LA BÚSQUEDA)

De nada le servían seducciones aprendidas tras el altar de Afrodita,

ni los secretos conjuros oscuramente salmodiados de su hermana, la maga Circe,

ni sus manos

temblando

entre el suavísimo pelo blanco de su lomo,

por su delicado vientre,

en aquel sexo que ella presentía

más cálido que el aire del siroco en el otoño,

más poderoso que la venganza de Poseidón.

Un amanecer huyó hacia los campos

buscando el rocío que atrapa la esencia de la tierra,

y se bañó en el verde tiritante de los prados y se llevó

el sabor más intenso de la hierba pegado a su piel.

y era en vano.

Otra noche

bailó entre las algas de las profundidades marinas,

dejó que la sal fijara en su cuerpo

el profundo sabor de las caracolas

y se fue a abrazarlo tan perdida,

tan dolorosamente enamorada

que su rechazo

no supuso ni una queja

ni aumentó en un punto

su desolación.

Locura.

Insistencia ciega.

Huida hasta el fondo mismo

de los pozos de culebras.

Imaginar otras salidas.

No cejar en el empeño.

La maldición de un dios.

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Elena Escribano, poeta

Sobre Reincidencias, aquí

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MAURICE BLANCHOT: El paso (no) más allá

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¿cómo puede ser que, hablando, se hable así? La idea de perder lo que no se tiene, los días, las noches y después, perder la pérdida, torpemente llamada muerte. Perder el poder de perder no es, gracias al juego de lo negativo, tener o más bien, y ni siquiera conseguir el no-poder bajo una forma que se inscriba contra toda forma.
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Escuchando, no las palabras, sino el sufrimiento que atraviesa, de palabra en palabra, sin fin, las palabras.
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Maurice Blanchot,
El paso (no) más allá
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martes, 15 de febrero de 2011

GSUS BONILLA: La honestidad del poeta de fondo

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Hoy en casa me han regalado dos libros, una nueva novela negra (pasión inconfesa) y el poemario de Gsus Bonilla, ovejas esquiladas que temblaban de frío (Bartbely Ed., 2010)
Mi querida Jana me pregunta:
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- ¿lo tenías? ¿Es poesía social, verdad?
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Y le respondo:

- si, si, claro que es poesía social, y además conozco a Gsus, es un gran tipo y colega de muchos colegas míos (El Kebran, Ana Pérez Cañamares, David González...) Pero la verdad es que yo no había recaído en él como poeta, sino como valiente y generosísimo agitador cultural. Así que empecé a hojear el libro y rediez, me interesó, me atrapó, me convenció. Eso, teniendo en cuenta lo lejos que están mis lecturas habituales de su contracanon, insuficientemente etiquetado como "poesía maldita", "realismo sucio", "poesía de no ficción" es mucho decir. Y si, releí después y dije, vaya, que inesperada alegría, que buen regalo, justo de donde no esperaba, por donde no hubiese ido yo por mi propia inercia. Atendiendo a su trabajo de ordenación, ajuste y exposición de poemas es indudable la seriedad de la propuesta, la contundecia de su línea clara no deja de jugar por momentos con la polisemia y umbría de quien ha leído y ahondado en la experiencia de vivir, siempre difícil de sintetizar en palabras. Una terneza salvaje y un coraje campechano no dejan de hilvanarse con mucha precisión, incluso en los poemas largos, narrativos. Desde presupuestos ajenos a mis procesos creativos, su dicción arremete sin miramientos contra la falsía de una sociedad vergonzosamente egoísta, materialista e hipócrita. Auna lo íntimo y lo social, lo amoroso y lo político. Y juega una de sus mejores bazas con la ironía y el sarcasmo.
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A modo de muestra, tres poemas.





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Cuarto de EGB
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............................... para David González, POETA
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Nos despiojaban
cuando lo que teníamos
eran pulgas -malas pulgas-
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aquellos tíos tan listos
desconocían por completo
que nuestra sangre era azul
puesto que eramos príncipes,
miserables, pero príncipes
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y lo peor de todo,
aquellos tíos tan listos
tampoco sabían
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que entre parásitos
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siempre
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hubo
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clases
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Tom Hanks
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para Ana Pérez Cañamares
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le ví
en el paseo de los melancólicos, madrid.
al piececito del campo del atleti.
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un carton de vino
como un océano
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con su isla
y con su naufragio.
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Va de aves
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para Déb Vuk
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es fabuloso encontrarse a alguien
y comprenderle
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porque hay jilgueros que no hay un dios
que los entienda
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y muchísimas veces
con la jerga de las golondrinas
nos hacemos la polla un lío.
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Gsus Bonilla, Don Benito, 1971, poeta, narrador, agitador cultural.
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su bitácora: AQUÍ
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