jueves, 23 de octubre de 2008

JUAN CARLOS MESTRE: La poesía ha caído en desgracia


ELOGIO DE LA PALABRA


Esta palabra no ha sido pronunciada contra los dioses, esta palabra y la sombra de esta palabra han sido pronunciadas ante el vacío, para una multitud que no existe.

Cuando la muerte acabe, la raíz de esta palabra y la hoja de esta palabra arderán en un bosque que otro fuego consume.

Lo que fue amado como cuerpo, lo escrito en la docilidad del árbol único, será consolación en un paisaje lejano.

Como la inmóvil mirada del pájaro ante la ballesta, así la palabra y la sombra de esa palabra aguardan su permanencia más allá de la revelación de la muerte.
Sólo el aire, únicamente lo que del aire al aire mismo trasmitimos como

testamento de lo nombrado, permanecerá de nosotros.

La luz, la materia de esta palabra y el ruido de la sombra de esta palabra.



desde su impresionante web, ver aquí.

UNGARETTI: ETERNO (de La alegría)






Entre una flor tomada y otra ofrecida la inexpresable nada
G. Ungaretti

La alegria. Ígitur/Poesía Traduccíon Carlo Vitale

Tra un fiore colto e l'altro donato l'inesprimibile nulla. Ungaretti

LO INUTIL (III): Insolvencia, saliva

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A Eduardo Milán,
en deuda a su generosidad.

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insolvencia, saliva. sol, servidumbre...
- ¿quién dice cómo?:

el amor tiene una sombra. un sombrero que se traga todas las herramientas del habla. a veces, los más indóciles magos sacan de su chistera un chiste fácil sobre el amor y sus desastres. el desgaste, lo huído, la mala suerte -que si existe es en el amor- hacen de la escritura un inútil ejercicio. si no sé cómo amar, a qué tanta palabra, maldita incontinencia. eso pregunta el conejo, en su dónde antes de salir a escena cogido por las orejas. eso pregunta quien no es escuchado.

¿dios, deseo, aseo, amor, moratoria?

Y qué es un poema, poemar, poetizar, lo posible. el amor nunca dijo que ese enigma tuviera sonoridades razonables. más bien, o peor, suscitó al dejar caer una campanilla desde la cornisa, que lo audible se perdiera en el claror de la acera, en la mañana ruidosa, en la turba y en las conversaciones de los madrugadores.

efímero, perdí el hilo. no sé coser este sombrero viejo. no habrá más magia, ni donde esconderse. lo desnudo clama al niño que mira la hoja muda, blanca. quiere de él un esfuerzo último. que dibuje un sombrero, un mago, una ilusión. y que la lleve con su pecho caliente, bajo los abrigos. a su hora y en su quicio. soñar ya no, ser. ser que no sabe cómo. y aún así el amor le requiere.

¿traición, tracción, tímpano, hilo o concha que se sigue o se abre, párpado o uña, una canción tal vez, qué dijo que no supo el padre de Peter Pan, qué oculta ahora el pequeño esquirol, la tinta aún es su tintero, el lector de Ungaretti y Mestre?

las gotas, sin prisa, responden.

las gotas ven rotas las calles
que muestran un solo gris roto
en un millar de cristales.

frascos, fracasos, incontinencia: habla.
el amor no les espera allí,
es lluvia otra forma de huirse para tocar
en una escala inexpresable
la nada que la defiende
el ahora que siempre urge para sí -darse
sin porque- otro salto.
saliva del amor: saltar, salir, ser (así de) soltura.




Víktor Gómez

CHANTAL MAILLARD: De la blancura

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Violaron a una niña inglesa, anoche, en Bangalore. A él, lo mataron. Dicen que fue casualidad, que no estaban juntos, que sus almas se habían separado mucho antes. Pero no lo creo. Yo los ví, a ambos, cruzando la tarde, ayer, ella sosteniendo una pereza azul en su vientre, él unos anteojos dorados. Tan sólo los separaba la tela de algodón transparente que cubría sin ocultarla la estela de su cuerpo.
No fue casualidad, fue aquella blancura del tejido. Hay veces que la vida no soporta tanta blancura.


Chantal Maillard
Diarios indios
Pre-Textos, 2001