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sábado, 17 de abril de 2010

Un poema de Isabel Pérez Montalbán .


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"No puedo lanzar una mirada complaciente y nostálgica sin un vistazo crítico reconociendo las injusticias externas y los propios errores que yo he cometido"
Isabel Pérez Montalban
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UNA FOTO SIN VERBO
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Niña rebeca de entretiempo azul,
las coletas de paso, purpurina

militante de todo laberinto,
al fondo la tristeza cual punto cardinal. . .
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Niña collage de retal y organdí,

adiestrada en burbujas, no creyente

de los cuentos de hadas, de los magos;

superficie rasposa de rodilla y frontera.
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Niña selva y safari, calentura

pequeña medio oculta en los rincones,
acantilado y semáforo en rojo,
caracola sin playa, muro de agua el destino
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Un poema de Isabel Pérez Montalbán, de su libro "Un cadáver lleno de mundo", XVII Premio Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina”, Hiperión, 2010.
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Recogido del MLRS, aquí
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martes, 29 de julio de 2008

ISABEL PEREZ MONTALBAN: La poesía no entiende del desentendimiento



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Un poema de Isabel Pérez Montalbán

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TORTURA

Compañera, te apagan y te enciendes:

de tanta ligereza me recubro
que me filtro como aire por las materias sólidas.
Los párpados ignoran cómo abrirse,
al golpe soy retráctil
y el espejismo de una madre
llega a cuidarme las heridas
que me deja el verdugo.

De tanta ligereza
que tiemblo de humildad en un rincón oscuro,
que sueño con banquetes de ratones y arsénico,
y este equipaje de huesos parece
un hotel donde vegetan los días,
revueltos avisperos del insomnio.




Chile, primero y Argentina después,
Décadas de los 70 y 80.

domingo, 15 de junio de 2008

ISABEL PEREZ MONTALBAN: El frío proletario

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NOCTURNO DE BARRIO

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Las putas de mi barrio llevan
en pleno invierno las piernas desnudas,
y sugieren promesas y tarifas
con el mismo carmín de ciénaga en los labios.
Cultivan en la voz la misma gripe
y en las cuadras del alba tienen sitio.
Se detienen los coches, tiburones oscuros,
como si dentro no estuviera nadie.
Y ellas se acercan, ángeles y turbias,
con el andar ciprés de un niño expósito,
con la sábana sucia en la mirada
y los brazos supervivientes
de las agujas y el granizo.
No hay bastante dinero que salde la intemperie
en los altos tacones de la noche petróleo,
ni ese rumor del óxido y las ratas
que suena igual que grillos roncos
o que los ejes de aquella carreta
en la canción de Atahualpa Yupanqui.


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COLONIA

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Reconoce mi cuerpo,
su latitud de feudo en el expolio,
los estambres del pubis con escarcha.
Ese territorio ocupado
por rostros forasteros y carruajes,
por nómadas palabras que extraen la riqueza
que debiera ser mía. Me vacía
este imperio ladrón de los idiomas:
su escritura, el murmullo al pronunciar
los nombres de primates que he perdido.
Porque cuando terminan los recursos
el amante abandona sus dominios,
prepara su regreso a la metrópoli.

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Isabel Pérez Montalban
De El frío proletario
(Litoral, El Agua en la Boca, Málaga, 2002)