sábado, 28 de mayo de 2011

ÚNETE A MI BANDO (EL CHOJIN) - LOS INDIGNADOS DE LAS PLAZAS DE ESPAÑA CONTRA UN SISTEMA CORRUPTO Y LA FALAZ DEMOCRACIA

¡¡¡¡ DESPERTAD !!!!








Parecían muertos pero estaban observando
hip hop maleducado en correcto "Únete a mi bando"
vuelven las capuchas, los gestos serios y el cuello en alto
aquí no bailamos, los fallos los crucificamos
así es como lo hacemos, pesado
cabezas musculosas cuando el rap es el gimnasio
poco se nos pasa por alto
deportamos ideas peligrosas como Sarkozy a los gitanos
si quieren guerra intelectual, nos peleamos
huele a K.O. en el primer asalto
en la prensa insisten en el cuento de que somos muy malos
debemos serlo, traficamos con ideas de cambio
nos quieren convencer de que está controlado
pero no lo está, lo estamos
en los aeropuertos nos descalzamos templos del gran hermano
somos culpables por dejarnos, "Únete a mi bando"

Estribillo:

Únete a mi bando (x2)
Prometo lucha nada más, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No habrá glamour, no habrá champán, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No garantizo ganar, pero únete a mi bando

Yeah, ¡esto no quieren escucharlo!
Segundo párrafo, ¡Vámos!

Podría sonar machista y luego fingir
pero soy el Chojin, no el alcalde de Valladolid
los políticos no saben dimitir
resignación aquí, colera para Haití
injusto, hoy no hay palabra más vacía
injusto es, justo el, color que define la vida
representamos la penúltima esperanza,
asi que vamos, únete a mi bando
la crisis es una coartada, recortan gastos, en lo social
pero siguen fabricando balas
gastan más en seguridad, ponen más cámaras
¿seguridad? Dame un empleo y una casa
en los barrios se hunden mientras que los bancos suben,
NO CUADRA
se hacen ricos, con nuestra pasta
las cosas cambian cuando el pueblo se une y está cabreado, así que...
Únete a mi bando

Únete a mi bando (x2)
Prometo lucha nada más, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No habrá glamour, no habrá champán, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No garantizo ganar, pero únete a mi bando

Yeah, ¡esto no quieren escucharlo!
Tercer párrafo, ¡Vámos!

Dejarse ir donde va el río o remar,
remar es duro, muchos se dejan llevar
nos dijeron que todo estaba tranquilo,
nos dijeron un montón de cosas mal
mientras veamos enemigos en el hincha del otro equipo,
no habrá cura para esta sociedad
ateo, cristiano, judío, musulmán,
lo dice el refrán, vivir y vencerás
los problemas son los mismos
todos queremos pan
tiran migajas y se rien viéndonos pelear
yo propongo un juego nuevo,
dejar las migas y asaltar la panadería
que sea difícil no implica que sea imposible
que sea imposible no implica que vaya a rendirme
están ante la ? que rompió el cristal a cabezazos, vamos,
Únete a mi bando

Únete a mi bando (x2)
Prometo lucha nada más, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No habrá glamour, no habrá champán, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No garantizo ganar, pero únete a mi bando

Yeah, no quieren escucharlo, ven, ¡Únete a mi Bando!


(Gracias a Adrian Bueno por esta letra)

jueves, 26 de mayo de 2011

PILAR MARTIN: --DEMONIOS Y LEYES--

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Contra nosotros, había bestias,
demonios y leyes. A lo lejos
el agua tiene luz y silencio,
a nuestro pesar.
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Porque ya no había escombros,
no habría destrucción, mientras todo,
es decir, todo lo perdido
estuviera aún por jugarse, cerrado
el corazón al aviso de los cuervos.
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Pilar Martín Gila
Demonios y leyes
Ed. Libertarias, 2010
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martes, 24 de mayo de 2011

MAURICE BLANCHOT: EL RECHAZO


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En un determinado momento, frente a los acontecimientos públicos, sabemos que debemos rechazar. El rechazo es absoluto, categórico. No discute ni hace oír sus razones. En esto es silencioso y solitario, incluso cuando se afirma, como debe ser, a plena luz del día. Los hombres que rechazan y que están ligados por la fuerza del rechazo saben que aún no están juntos. El tiempo de la afirmación común les ha sido precisamente arrebatado. Lo que les queda es el irreductible rechazo, la amistad de ese No certero, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidos y solidarios.
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El movimiento de rechazar es raro y difícil, aunque idéntico y el mismo en cada uno de nosotros desde el momento en que lo hemos captado. ¿Por qué difícil? Porque hay que rechazar no sólo lo peor, sino también una apariencia razonable, una solución que se diría feliz. En 1940, el rechazo no tuvo que ejercerse contra la fuerza invasora (no aceptarla caía por su propio peso), sino contra la posibilidad que el viejo hombre del armisticio [Petain], no sin buena fe ni justificación, creía poder representar. Dieciocho años después, la exigencia del rechazo no se ha producido a propósito de los acontecimientos del 13 de mayo (que se rechazaban por si mismos), sino frente al poder que pretendía reconciliarnos honrosamente con ellos mediante la simple autoridad de un hombre [de Gaulle].
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Lo que rechazamos no carece de valor ni de importancia. Es precisamente por esto por lo que el rechazo es necesario. Hay una razón que ya no aceptaremos, hay una apariencia de cordura que nos produce horror, hay una oferta de acuerdo y de conciliación que ya no escucharemos. Una ruptura se ha producido. Se nos ha conducido hasta esa franqueza que ya no tolera la complicidad.
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Cuando rechazamos, rechazamos por un movimiento sin desprecio, sin exaltación, y anónimo, en la medida de lo posible, pues el poder de rechazar no se realiza a partir de nosotros mismos, ni en nuestro solo nombre, sino a partir de un comienzo muy pobre que pertenece en primero lugar a quienes no pueden hablar. Se dirá que hoy es fácil rechazar, que el ejercicio de tal poder entraña pocos riesgos. Sin duda es cierto para la mayoría de nosotros. Creo, sin embargo, que rechazar no es nunca fácil y que debemos aprender a rechazar y a mantener intacto, mediante el rigor del pensamiento y la modestia de la expresión, el poder de rechazo que desde ahora cada una de nuestras afirmaciones debería verificar. "
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Maurice Blanchot, «El rechazo» (1958), Escritos políticos. Guerra de Argelia, Mayo del 68, etc., 1958-1993, trad. Diego Luiz Sanromán, Acuarela & A. Machado, Madrid, 2010, pp. 39-40.

sábado, 21 de mayo de 2011

Democracia y revuelta: apuntes sobre una política insumisa

La extensión de las revueltas recientes -no sólo por el norte africano sino también por Medio Oriente y el sur de Europa- ha enfatizado nuestra percepción de que lo imprevisible forma parte de nuestras vidas cotidianas. Lo imprevisible del acontecimiento es también esa dimensión incontrolable y compleja de la vida social que quisieran conjurar los poderes. Esos poderes, sin embargo, son impotentes ante lo que no pueden predecir. Apenas hay que señalar que cada acontecimiento no se deja reducir a los precedentes. Como irrupción de una singularidad, pone en juego nuestras incertidumbres. No sabemos, por tanto, cuál será el desenlace de esta historia. Ni siquiera si hay desenlace para esta historia singular de las revueltas.

Podemos, a lo sumo, procurar prever lo imprevisible. Alguien podría advertir a los gobiernos occidentales: en algún momento (indeterminable), si siguen con sus políticas de ajuste, producirán respuestas colectivas diferentes a las habituales; si siguen con sus políticas de terror, activarán una explosión no menos terrible de violencia; si siguen con sus políticas de destrucción sistemática del planeta desatarán fuerzas naturales descomunales… El condicional podría extenderse a diversas políticas gubernamentales, pero también a las actuaciones de distintos agentes privados: desde los banqueros hasta la burguesía empresarial. Lo decisivo, sin embargo, es que ese condicional nunca opera de forma mecánica. Lo imprevisible condicionado, entonces, irrumpe como acontecimiento. ---

El 15-M muestra que lo imprevisible está aconteciendo bajo la forma de una movilización colectiva ligada a varias plataformas ciudadanas, tales como “Democracia real ya”. Con esa movilización social, lo que se reactiva es el sentido de lo que constituye la democracia, poniendo en cuestión el discurso hegemónico que la identifica con la mera alternancia de los dos partidos políticos mayoritarios en el gobierno. Dicho de otro modo: mientras que para unos la «democracia» es significada como un procedimiento para el recambio de oligarquías políticas marcadas por el bipartidismo, para otros no puede ser sino el derecho a decidir sobre aquellas políticas que los afectan de forma directa e indirecta.

Cualquier interpretación que reduzca el 15-M a una reacción económica se equivoca. Porque pone en evidencia no sólo la persistencia de problemas económicos que afectan a una parte mayoritaria de la población sino también una respuesta política ante los responsables de la crisis que siguen siendo beneficiarios de la misma. Distante a cualquier forma de determinismo simple, además de carencias económicas graves, lo que irrumpe de forma insoslayable es la indignación moral ante un sistema político-económico radicalmente injusto y una articulación discursiva de esas insatisfacciones (bajo la plataforma que lidera de forma anónima y descentralizada este proceso). En suma: el hartazgo ante un estado de situación inaceptable, que incluye la corrupción extendida en diversos campos institucionales, los recortes sociales sucesivos, el paro sostenido, la concentración de la renta, el rescate público a la banca, la falta de representatividad, la restricción de la participación ciudadana, la complicidad mediática y el cinismo al por mayor, sin olvidar la ausencia de un proyecto político de raigambre popular por parte de los partidos políticos mayoritarios, por mencionar sólo algunas cuestiones.

El “hambre” -lo sabemos bien los latinoamericanos- no conduce necesariamente a una revuelta -y no digamos ya un proceso revolucionario-. Sólo en condiciones concretas puede movilizarnos colectivamente; en particular, cuando se agudiza la percepción de unas injusticias y unos contrastes sociales. Es lo que sentimos estos días. Como decía Thompson, también existe una "economía moral de la plebe" que cuestiona cualquier determinismo unilateral.

La indignación moral de una parte de la ciudadanía es insoslayable. Si como señala Ranciere, el “pueblo” es lo que falta (diferenciado, en este caso, de “población”), este tipo de prácticas sociales está constituyéndolo: la población se convierte en agente político. No sabemos adónde conducirá este proceso; no podemos saberlo, porque lo imprevisible es irreductible. Algunos temores propios miran a la Argentina de 2002: tras la revuelta popular y las prácticas asamblearias a las que dio lugar, los sucesivos gobiernos apostaron por una restauración neoconservadora que, además de mantener la concentración del poder político-económico, desactivó en cierta medida a una ciudadanía movilizada. Pero el temor no puede ni debe inmovilizarnos. Puesto que lo conocido es este naufragio colectivo, nuestras esperanzas no pueden sino mirar a la incertidumbre.

Para las versiones dominantes de los medios masivos todas estas aristas quedan minimizadas, cuando no reducidas a meras fantasmagorías. En particular, los medios televisivos llegan tarde al acontecimiento, cuando su notoriedad pública impide seguir ocultándolo. Y -lo que no deja de ser menos grave- cuando llegan, intentan reencauzarlo dentro del orden previsible de lo noticiable. Las deficiencias democráticas en el campo mediático se hacen manifiestas en el silenciamiento inicial de uno de los acontecimientos políticos más importantes en la España del ajuste. Pero también en su rechazo al exceso de sentido que esos acontecimientos producen, procurando fijar de antemano sus alcances y límites, encausar las energías colectivas, conjurar todo componente imprevisible que ponga en riesgo el presente orden social. La banalización y simplificación de las demandas y cuestionamientos del 15-M es también un intento de ahuyentar cualquier fantasma político radical, esto es, todo aquello que no se conforme con reformas internas al capitalismo o con una ingeniería social gradual gestionada por expertos, en coordinación con los “representantes” políticos. Y si bien no toda versión cae en la burda estigmatización de los manifestantes (acusándolos de “antisistemas”), el posicionamiento dominante sigue produciéndose desde una retórica moderada y moderadora, equivalente a la de un juez imparcial, que pretende determinar los alcances de la legitimidad de la protesta y circunscribirlos a una juventud decepcionada. Dicho de otra manera: el tratamiento informativo hegemónico desconoce la fuerza singular del 15-M, procurando reencauzarlo dentro de un discurso reformista capaz de ser gestionado desde las instituciones políticas existentes.

A pesar de consenso mortífero de los medios masivos en omitir este exceso indomesticable del acontecimiento, su fuerza de disenso ha estallado a nivel público. La proliferación de imágenes y mensajes producidos a partir de las tecnologías informativas y comunicacionales en manos de los manifestantes ha puesto en evidencia esa mala complicidad mediática, mostrando sus intereses corporativos: evitar que esas oligarquías políticas y los poderes económico-financieros concentrados, sean jaqueados. Queda por escribir la crónica de lo que no fue (para los medios de comunicación): la construcción de un espacio social en el que los seres humanos no sean tratados como “mercancía” en manos de políticos y banqueros corruptos sino ciudadanos con derecho a decidir por sí mismos la política que desean.

La convergencia de sectores sociales heterogéneos –irreductibles a una franja de edad- en reivindicaciones comunes está produciendo una protesta de creciente magnitud. Si, como decía Camus, la rebelión es condición de la libertad, lo que esas protestas están produciendo es un nuevo espacio ciudadano para el ejercicio de una forma de democracia en la que el sujeto no se desentiende de la responsabilidad de construir y transformar el mundo social. En otros términos, estos sujetos colectivos están experimentando una práctica de libertad que favorece la (re)construcción de una cultura política participativa y que tiene como escenario la ciudad. Al permitir la confluencia con otros ciudadanos en un espacio público, reinventan la ciudadanía, no ya bajo la forma institucionalizada de la delegación, sino bajo la modalidad de la participación directa. Los sin parte toman parte en una experiencia democrática que sólo tramposamente se puede ligar a los “ímpetus de la juventud”, incluso si su base social estuviera mayoritariamente conformada por sectores juveniles.

No sabemos en qué derivará el 15-M. La prohibición de las concentraciones por parte de la junta electoral general, aunque pueda disuadir a una minoría, probablemente acrecentará la fuerza de este movimiento social. Aun si la decisión gubernamental fuera reprimir policialmente -en nombre de una legalidad que desprecia la justicia- a los manifestantes, el acontecimiento está en marcha. Cada intento de sofocarlo no puede más que activar nuevas resistencias. Que esas resistencias pueden doblegarse a fuerza de represión no niega que el costo político de acciones de ese tipo sea demasiado alto para gobiernos que presumen actuar acorde al estado de derecho. No cabe descartar una situación en la que una actuación policial de ese tipo desencadene incidentes de gravedad.

El callejón sin salida para las autoridades gubernamentales en su conjunto es claro: no frenar esta protesta social favorecería su consolidación y una creciente articulación de demandas y reivindicaciones que podrían jaquear, al menos potencialmente, la actual estructura del estado y del mercado; frenarla, por el contrario, implicaría otra forma de visibilidad, en la que son suspendidos hasta los derechos más básicos que el “procedimiento democrático” debe garantizar, como es la libertad de reunión y manifestación. La prohibición ahonda en este callejón: si permite las manifestaciones incumple con la ley que debe garantizar un estado de derecho; si las impide a través de la intervención policial, no respeta esas libertades constitucionales y también vulnera dicho estado.

Más allá de la dimensión jurídica, la prohibición no detendrá la movilización social en marcha, porque acrecienta los motivos y razones que la han activado. Mientras un ya desacreditado gobierno nacional seguirá moviéndose de forma vacilante –al menos, ante las inminentes elecciones- entre la simpatía y el llamado al orden, los problemas que han lanzado a miles de personas a las calles siguen intactos. En conjunto, dichas irresoluciones desbordan las fronteras de los estados-nación. Comprometen no sólo al mundo occidental sino al capitalismo mundializado: la pésima distribución del excedente, la creciente desigualdad de las rentas, el carácter regresivo de la estructura tributaria, las relaciones de fuerzas asimétricas entre unos capitales trasnacionalizados que quieren incrementar su rentabilidad como sea -incluso si para ello hay que invertir en industria bélica, en investigación farmacéutica que experimenta en el tercer mundo o en bonos de deuda con efectos catastróficos en los países afectados- y unos salarios paupérrimos que van en baja por la irrupción descontrolada de mano de obra esclava o casi esclava en economías “emergentes”, el deterioro y descrédito crecientes ante el sindicalismo mayoritario, los privilegios de la casta política, la desregulación de los mercados financieros, etc. Por si fuera poco, el paro, la pobreza y la exclusión social van en aumento, agravados por la corrupción estructural, el deterioro de un sistema institucional y judicial en manos de una derecha recalcitrante y paleolítica (respaldada por los sectores más reaccionarios de la iglesia católica) o, por referirnos a una dimensión más amplia, la violación de los derechos humanos a escala planetaria en nombre de una política de seguridad que no duda en apelar a estrategias como el asesinato selectivo o la creación de guerras como salida para las industrias bélicas y reconstructivas. El diagnóstico resulta desolador, pero las grietas no dejan de multiplicarse.

Lo que está en juego no es solamente el “neoliberalismo”, incluso si no hubiera una clara consciencia de ello por parte de muchos de los que participamos en el 15-M. Lo que estamos padeciendo es la voracidad de un capitalismo mundializado que deglute todo. Sin metáfora, se está comiendo el planeta, incluyendo una parte ingente de la humanidad. Es un asunto de economía política, no tanto de economía a secas. Este sistema estalla por dentro, produciendo de forma cíclica sus crisis de superproducción y sus ejércitos de parados y precarios. En la economía globalizada del capitalismo van a seguir cayendo pueblos. La lección de estos años es que cualquiera puede ser el próximo "sacrificado”.

A nuestro pesar, España se parece cada vez más a otras regiones empobrecidas del mundo (con las que a menudo ha mantenido una soberana indiferencia). El saqueo oculto es notorio. No por azar desde hace tiempo este gobierno que presume de políticas sociales progresivas está aplicando políticas de ajuste propias del neoconservadurismo más duro y apenas hace falta recordar que la oposición parlamentaría más importante tiene como ideario explícito ese recetario. Los responsables de la crisis son también sus principales beneficiarios y los que nos han saqueado son premiados con triunfos electorales o puestos de trabajo bien remunerados. Los que predican con medidas legislativas regresivas son los mismos que proponen no recortarse pensiones a sí mismos; los que piden austeridad tienen ganancias millonarias; los que piden nuevos sacrificios no dudan en excluirse de esas peticiones y los que controlan nuestras economías familiares los que bloquean cualquier ley de transparencia pública. No sólo es penoso: es delictivo.

Europa se incendia y no cabe descartar que -con variantes- en la presente década participemos en más de una revuelta y quizás alguna revolución (como la ocurrida en Islandia). Hasta el Banco Mundial, prototipo absoluto de la insensibilidad, ha advertido de la extensión de la miseria en el mundo: "Niveles peligrosos de pobreza" llama ahora al hundimiento colectivo. Pero atendiendo a su historial, quizás deberíamos decir: lo que interpretan como “peligrosos” son esos estados que incitan a una revuelta que está latiendo en distintas partes del mundo.


La rebelión, en estas condiciones, es un acto de dignidad: la única esperanza política para los condenados. Más que nunca necesitamos un giro político que apueste por la redistribución de la riqueza, por el control del poder financiero, la limitación a los capitales, el respeto al medio ambiente, la inclusión de la diversidad social, la igualación de las condiciones materiales y culturales de vida, en suma, la institución de una democracia radicalizada, que subvierta los resortes de la sociedad actual. Técnicamente no faltan recursos; lo que falta es voluntad política para regular los desequilibrios y liberar una democracia secuestrada.

“Democracia real ya” no es (al menos no de forma invariante) un proyecto anticapitalista. La respetabilidad mediática que va adquiriendo este movimiento es directamente proporcional a su moderación y encauzamiento dentro de las estructuras existentes. De hecho, cualquier vestigio de radicalidad, sin dudas, es y será repudiado por quienes encarnan el establishment mediático, económico y político. Y sin embargo, quizás en esa radicalización democrática pueda residir su promesa. No caben idealizaciones ni triunfalismos, mucho menos, en una fase inicial como la que vivimos. Habrá que atravesar experiencias de dificultad más graves aun y elaborar estrategias de acción que nos permitan caminar hacia un horizonte político transformador.

El 15-M tampoco es reductible a un ideario. No faltarán quienes lo condenen por su falta de unidad ideológica o su falta de cohesión política. Pero ahí está su riqueza y sus desafíos. En construir desde la multiplicidad –y puede que hoy esa forma de construir sea revolucionaria, especialmente si se atiende al historial dogmático, jerárquico y autoritario de algunas prácticas políticas que se (auto)identificaron como “izquierda revolucionaria”-. Como reclamo colectivo contra un sistema político y económico corrompido y antipopular, pone de manifiesto una disconformidad que fecundará múltiples sentidos, abrirá diferentes frentes críticos, nutrirá prácticas sociales autónomas. En ese devenir se juega su valor y su fortaleza.

Siempre cabe preguntar: ¿vamos a desistir de un proyecto político global -por mínimo, inestable y provisorio que fuera-? ¿No necesitamos pensar en modos de producir transformaciones en las configuraciones de poder mayor? Si el capitalismo es un dispositivo de conjunto, que produce efectos de totalización, ¿no deberíamos intentar destotalizarlo desde una pluralidad de líneas de fuga, como primer desplazamiento necesario? ¿No deberíamos, complementariamente, producir proyectos que apuesten a reinventar nuestras sociedades? En ese punto, el trabajo de articulación política me parece irrenunciable. Pero el resultado no es nada fuera de los modos en que se produce. Lo valioso de este acontecer es también el aprendizaje colectivo en la experiencia de autoorganización, en el desarrollo de debates críticos, en suma, en las prácticas horizontales que hace posible. La construcción de un horizonte de sentido compartido puede hacerse a través de la deliberación, del estar ahí, de ensayar nuevas respuestas para responder a nuevas realidades. Nada está resuelto y esa apertura es también nuestra promesa y nuestro riesgo.

En esta lucha no cabe excluir lo utópico, entendido precisamente como espacio de multiplicidades, lugar de articulación de una pluralidad de prácticas resistenciales que carecen de un centro de poder unitario. La utopía, más que diagrama definitivo de una sociedad reconciliada, aparece en este contexto como un horizonte de deseos colectivos que pujan por subvertir lo presente. Ese horizonte no se confunde con bellas idealidades, ni tiene contenidos definitivos: es apuesta por otro porvenir que debemos construir y reconstruir de forma permanente en nuestras prácticas. Ese es el trabajo pendiente e imprescindible que el 15-M está contribuyendo a hacer.

Más allá de los razonables interrogantes que un acontecimiento plantea, no deberíamos perder de vista la oportunidad histórica que abre. Lo político es irreductible a unas instituciones del estado cada vez más distante de la sociedad civil o a un sistema de partidos que desde hace décadas está afectado por una escasa credibilidad. Remite, más bien, a lo que instituimos como sociedad, a lo que nos damos en común. Siempre merodea el riesgo de una restauración del control, de no poder estructurar unas luchas a largo plazo, de desistir ante las dificultades o vencerse ante las decepciones. Es lo que alentarán no sólo a nivel local sino también las potencias imperiales que miran con incredulidad y recelo esta internacionalización de la revuelta.

Contra esa voluntad de control, nuestra tarea más crucial es respaldar este acontecimiento en el que lo político se constituye como insumisión ante unas autoridades gubernamentales que han perdido, para algunos de nosotros, todo crédito. Cada uno de nosotros puede nutrir con ideas un proceso limitado pero abierto a un cierto potencial revolucionario. Puede, también, apostar por que estas resistencias colectivas heterogéneas se articulen más allá de la inminencia de las elecciones. Por sobre todo, cada uno puede estar ahí, apostando por la construcción de una democracia radical que no se disipe como las promesas oficiales de darnos lo que sistemáticamente nos han negado.


Arturo Borra, poeta y ensayista

viernes, 20 de mayo de 2011

ENRIQUE CABEZON Y CARMEN BELTRAN dejan huellas por Valencia

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dos poetas a descubrir, leer o releer, dos personas a conocer, con las que dialogar, compartir.
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tienen la virtud de removerte el corazón y la cabeza, de hacerte cuestionar lo que eres, lo que dices; y digo virtud porque lo hacen con tanta humildad, delicadeza y humano saber, que acojonan.
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Carmen Beltrán, Enrique Cabezón, por donde pasa la poesía...
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Finaliza septiembre. Es hora de decirte

lo difícil que ha sido no morir.
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Roque Dalton
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----- sobrevivir
----- viviendo mucho más
----- de lo que parece
----- (la realidad
----- cada vez ocupa
----- menos espacio
----- en mi existencia)
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Carmen Beltrán,
Cuaderno de sal (Los libros del señor James, 2010)
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esta es la batalla
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cuando el tiempo se queda pasmado
y el día se cubre con la piel elástica de las pantera
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como una prostituta
esconde sus muslos
a los ojos sicalípticos del fauno
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Enrique Cabezón,
de Existir en los días (Ed. Eclipsados, 2009)

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miércoles, 11 de mayo de 2011

MIGUEL ÁNGEL CURIEL: POESIA Y LIBERTAD

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Al hablar durante unos días y luego seguir con-versando con Miguel Ángel Curiel sobre la poesía y el mundo, sobre la cultura y los conflictos del ser humano, individuo, agente social, observador y actor de la historia y la intrahistoria, desde intimidad y desde su relación con la polis (ser político) surgieron temores, iras, pasiones, razón e irracionalidad, claridad y umbría, conciencia y desnudez, miedo y libertad en torno a lo que da de sí la palabra, a lo que se expone y por lo que se justifica, entre tanto ruido y tanto silencio, la palabra dada. Una palabra que no dé la espalda al mundo.
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Me llegó entonces esto, que comparto, fragmentado y descontextualizado, pero que es sustantiva respuesta a mi gran interrogante y caudal dilema como lector y poeta:
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¿Por dónde pasa la poesía?
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¿o debería decir siguiendo a Laura Giordani, la poe-diversidad?
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Ya nos advierte Eduardo Milan, como punto de partida, en su Ensayo sobre la poesía:
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Esto es lo moderno: todos los caminos.

No sé porque, pero creo que este debate, esta cosa que pica donde rascar es difícil, pica y mucho. Pica hasta hacer sangre. Y pica a muchas y muchos. ¿sabremos rascarnos donde pica y rascarnos bien?
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Víktor Gómez







(Afganistan, 2011)
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UNA POESIA EN LIBERTAD

He querido que estas palabras fueran más transparentes que de costumbre, que no las vierais ni si quiera en el papel, sino en la voz que siempre intenta dejarlas allí arriba para que caigan despacio sobre el agua. Quería hablar de una poesía que no rescindiera su misión de discurso moral y ético, y de espacio de autentica libertad. Aves y hombres juntos volando. Y oigo el eco de los agoreros, el eco de los falsarios, y veo el monopolio, la dictadura de lo blando, de lo que nos falta a la inteligencia, de lo amarillo, la etiqueta burda, y leo la poesía blanda e imbécil de nuestros tiempos. Blanda, esa es la palabra que produce en la boca asco. He querido que estas palabras arrastren a otras. He dicho simplemente no a la poesía de la experiencia porque en verdad carece de experiencia. Yo tengo experiencia de vida y de muerte y mi poesía, o mi reino de palabras transparentes radica en eso, en mi experiencia verdadera, y no en una experiencia falsaria, en una construcción literaria, en una filología vacía. Necesito para esto que mis palabras entablen conmigo una relación esencial, una relación pura, y a veces será clara y otras oscura, será lo que ella quiera ser. Y necesito encontrar mi lengua para esto, mis palabras en la ceniza de mis palabras. Es así que manifiesto una necesidad ahora de una poesía en libertad, una poesía que no ataje, que se encuentre en el centro del lenguaje y no en el de la filología. Una poesía que no sea secuestrada. Voces a media altura, y aves y hombre volando a media altura en la luz. Sumaros a estas palabras y no tengáis miedo.

Miguel Ángel Curiel


martes, 3 de mayo de 2011

OSCAR CURIESES: DENTRO presentación Librería Primado jueves 5 mayo

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El jueves 5 de mayo en Valencia, Librería Primado (Avda. Primado Reig, 102) & Asociación Poética Caudal nos traen a Ernesto García (Ritual, Amargord, 2011) y Óscar Curieses (Dentro, Bartleby Ed. 2010) para la presentación y lectura de sus nuevos poemarios así como para dialogar sobre la poesía y sus derivas en lo político, social, dialógico, es decir en los conflictos cívicos e intelectuales del día a día. Será participativo e interactivo entre los asistentes y los poetas y coordinado por Enrique Falcón y un servidor. Comenzaremos 19:30 h.
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Sobre Dentro, escribió en Culturamas Ernesto García:
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Hay libros que multiplican su significado según se acaban, textos que ya en su primera lectura cuestionan las bases mismas de la lectura, como si el discurso, la palabra, se transformaran en un territorio de disputa entre los sujetos que allí se convocan. Interpretar, en estos casos, más parece un ejercicio de desasimiento, de anulación de las estructuras analíticas consolidadas. Dentro, a mi juicio, constituye uno de esos libros. Un poemario al que uno debe acercarse desde posiciones laterales, descentradas, dispuestas siempre a la apertura conceptual.
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para seguir la trayectoria poética y crítica de Óscar Curieses:
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http://dentropoesiacurieses.blogspot.com/

http://bartlebyeditores.blogspot.com/

http://www.bartlebyeditores.es/

http://sonetosdelutero.blogspot.com/

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DECIDIMOS nacer nosotros mismos una mañana colgada
de límpido cielo. Sabemos de la infinitud del mar
y nuestro límite, debemos, por tanto, partir ahora, no
antes. El océano nos desnuda de certezas pero nos hermana
con la veracidad del viaje, la única y eterna.
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Sabemos que el mar limita nuestra muerte, por eso acudimos
a su encuentro, no deseamos vencerlo.
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Sabemos también del abismo al que caen los barcos
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y recorremos su sal
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y su aire
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pues amamos la mar nuestra hasta el naufragio.
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Abro el vientre de los pájaros para poder soñar, todo revolotea en derredor.
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Mi oficio, por el que soy perseguido, me multiplica en todas partes. He visto las cruces y las hogueras durante los tiempos oscuros, y es ahora la ciencia, tu ciencia exacta, quien me condena a vagar como piedra de nieve entre el fuego destructor.
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Te burlas de mi magia y no la entiendes, hombre máquina, ¿no ves cómo se extiende? Jamás se condenó al bufón blanco a las llamas, sólo por ello te permito la risa que me libra de tu luz:
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Mi magia está hecha sólo para el ciego.
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Óscar Curieses (Dentro)
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Alberto Szpunberg: Intemperie

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La poesía no vive a la intemperie; es la intemperie...
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Alberto Szpunberg,
judio, poeta y periodista

(1940, Buenos Aires, Argentina)
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ver Revista eñe
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domingo, 1 de mayo de 2011

ERNESTO GARCIA: 5 DE MAYO EN VALENCIA, LIBRERIA PRIMADO, PRESENTACION DE "RITUAL"

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A diferencia de los exiliados escandinavos que se llevaban
las puertas de sus casas,nosotros decidimos tapiarlas para
fundar nuevas colonias.
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Ernesto García
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El próximo jueves 5 de mayo, a las 19:30-19:45 h tendrá lugar la presentación de los poemarios RITUAL, de Ernesto García, y DENTRO de Óscar Curieses en la Librería Primado & Asociación Poética Caudal. Libros singulares por su madurez y propuesta que no pasarán inadvertidos en la copiosa y heterodoxa eclosión de libros de estos últimos tres años. Además de las lecturas de los poetas, propiciamos un turno abierto de preguntas en torno a las relaciones entre poesía, política, creatividad artística e intervención social. Para ello nos acompañará el poeta Enrique Falcón, coordinador del posible debate posterior en torno a las prácticas literarias del conflicto. Y ahí me sumaré junto a los asistentes para un diálogo nada fácil entre el deseo y la realidad, desde las utopías y las prisiones del convencionalismo y el poder hegemónico que controla los medios de producción y difusión masiva.
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V. G.
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¿Cuando todo se empoza qué escribir?Soledumbre.Paso
vencido — Comprender no significa nada.
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Los descampados lanzan sus caballos contra la tierra.
Relinchos congelan el barro.Huellas embrean el pastizal.
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Luego supimos que la resaca (ese día) golpeaba animales
varados.
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Surtidor en busca de remonte —
hecho alianza y soñando como un adolescente.
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Las puertas de París rechazan lo aprendido.Emboscan la
realidad de la realidad ,pues la otra,la que se guarece en las
querencias invisibles,está visible detrás de las puertas de
París.Porte d ´Ivry (o la llamarada).Porte de Clignancourt
(o el adversario).Porte de Vicennes (o las trepanaciones).
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La máscara mantiene el calor del rostro que habitó.
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Tucanes cruzan el aguanieve.
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El lenguaje desintegra su mecánica.Tienta al silencio tanto

como yo lo tiento a él.
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Ernesto García
Ritual, Ed. Amargord 2011,