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sábado, 6 de junio de 2015

ENTREVISTA A CECILIA QUÍLEZ EN EL PERIÓDICO ABC: "LA MEMORIA SALINA"




















Escribía desde niña, pero empezó a publicar siendo ya madre y con casi cuarenta años. Pero, ya saben, más vale tarde que nunca. Apuntemos los nombres de esta mujer y poetisa y los de sus libros editados: La posada del dragón (Huerga y Fierro); Un mal ácido (Torremozas 2006); El cuarto día (Calambur Editorial 2008); y Vísteme de largo(Calambur Editorial 2010). Cualquiera merece que se bucee en él, pero la niña de sus ojos ahora es Memoria salina, un poema-cinematográfico verdaderamente hermoso y sugerente, con piezas conmovedoras como La hija del capitán Nemo (también editado por Calambur, 2014).


Entrevista a Cecilia Quílez, a tenor del proyecto poético-cinematográfico "La memoria salina" en el periódico ABC
verla  aquí



ver vídeo en Vimeo:

 https://vimeo.com/126347037


Alejandro Céspedes y Cecilia Quílez




La autora expone, sobre "La memoria salina":


- Es un proyecto que surge sobre la necesidad de recuperar textos que hablan sobre la infancia y el recuerdo de ésta en la cercanía del Mediterráneo. El resultado final es una recreación o lectura poética cinematografiada como la denomina el propio Martín Sampedro donde prosa y poesía interactúan con imágenes acuáticas y otras escenas relacionadas con el universo submarino acompañadas de música y audio de voz en off y en directo. Estoy muy satisfecha con este trabajo donde han participado artistas de la talla como Martin con la dirección y rodaje de más escenas , Salomon Zu con la música y el poeta Alejandro Céspedes. Artistas, ya digo, que pertenecen a la selecta nómina de creadores españoles que aún tienen mucho que decir con una forma radicalmente distinta. Ya hemos hecho algunas proyecciones en varias ciudades y la acogida ha sido estupenda. Quedan otras ya confirmadas y espero que siga en el futuro al mismo ritmo.

martes, 10 de febrero de 2009

A golpe de luna (1): Quique Falcón entrevista a Laura Giordani

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Laura Giordani - "un trabajo por aliviar el sufrimiento ajeno... la poesía tiene la posibilidad de descentrarte ... penetrar en la urdimbre de otras situaciones ... el dolor del mundo ... la compasión, la poesía... lo que nos cabe es acompañar, nombrar esas zonas oscuras ..."
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Laura Giordani con el librero y agitador cultural Miguel Morata

...emitida por radio el 6 de febrero de 2009 (12 minutos de duración).
http://www.goear.com/listen.php?v=fa4769b
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Laura Giordani nació en 1964 en Córdoba (Argentina). A causa de la dictadura militar argentina, a finales de la década de los setenta se exilia con su familia en España, país en el que ha residido prácticamente la mitad de su vida. Cursó estudios de Psicología en la Universidad de Valencia, Bellas Artes en la Escuela Superior de Bellas Artes José Figueroa Alcorta y se gradúa como profesora de lengua inglesa en el Instituto Juan Zorrilla de San Martín, Córdoba (Argentina). Se interesa temprano por la literatura, especialmente por la poesía y el relato. Desde el año 2002 reside en Alzira, provincia de Valencia (España). Sus poemas han sido publicados en diversas antologías y volúmenes colectivos, así como en distintas revistas y periódicos. Participa como poeta panelista en varios encuentros de escritores y da recitales poéticos en Argentina y España. En los próximos meses la editorial Baile del Sol publicará su libro Materia Oscura.
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El poeta Enrique Falcón mantiene un diálogo con Laura Giordani a partir de este poema suyo:
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KARUNA
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Ser al fin sin cauce
sólo desmemoriada agua
de la piedra
que la engendró en la cumbre
compasión de la arena
en la que la piedra disuelve
su recuerdo de la altura
sólo contigo
fondo solo.
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(Karuna: palabra en sánscrito que significa compasión)

sábado, 20 de diciembre de 2008

POESIBLES RAZONES PARA ESCRIBIR


1).- Entrevista a Quique Falcón

A.M.: Tras varios poemarios ya editados, acabas de publicar un nuevo libro (”El amor, la ira”) en el que reflexionas –creo que de una manera contundente y polémica– sobre las posibilidades de escribir poesía política en la España de hoy. ¿Cómo valoras la existencia de esta poesía “de corte social” en Valencia?

E.F.: Bueno, en realidad toda poesía es “social”, en la medida en que es imposible no ubicarse, desde la literatura, en el contexto sociopolítico y cultural desde el que se escribe. Uno no puede obviar (ni siquiera cuando escribe poesía) que, en la Valencia de la “Copa América” y de la violencia inmobiliaria, una de cada cuatro personas vive por debajo del umbral de la pobreza. Ahora bien, si me preguntas específicamente por la suerte actual de un tipo concreto de poesía, ideológicamente más comprometido con nuestro tiempo desde claves liberadoras o insurgentes, he de decirte que Valencia es –en efecto– uno de los polos geográficos donde mejor puede detectarse esta voluntad de escribir una poesía crítica de signo insurreccional, una poesía socialmente más comprometida.

( Extractado de aquí. )





2).- Entrevista a Diego Jesús Jimenez

—Numerosos poetas cuentan de sus inicios poéticos que no fue tanto buscar la poesía como que ésta los encontrara a ellos. ¿Qué tiene de inevitable la poesía? ¿Cómo se produjo en su caso ese encuentro?

—En un principio empiezas a escribir por que la gente te quiera, te admire, estas cosas que son inmediatamente olvidadas cuando te das cuenta de que la escritura es otra cosa y que no se trata de eso; quieres expresar alguna emoción que permanezca un poco en el tiempo y, entonces, escribes y es algo inevitable. No se escribe adrede un poema sino que llega un momento en el que se dan ciertas condiciones con las que notas que quieres expresar algo con intención de que permanezca en el tiempo, y comienzas a escribirlo. Yo he tenido la impresión de ser, en cierto modo, ‘medium’ entre lo que se llama poesía y el papel en blanco. Tengo a veces esa sensación de estar entre las dos cosas.

( Extracto de una entrevista de Ricardo Pérez al poeta D.J.J. ver aquí.)


3.- Entrevista a Eduardo Milán



-¿Es necesaria la inspiración para escribir poesía?

-“No, yo creo que la poesía es un fenómeno de reflexión, no es un fenóneno tanto de inspiración. La inspiración, si existe, es un momento y luego viene el trabajo de reflexión que es mucho más difícil que tener un gran arrebato o una visión muy original. ‘‘En general, lo que sobreviene después es un gran trabajo sobre lo que pudo haber sido inspiración o visión, que puede transformar y enriquecer lo que era primero una especie de una idea nublada o en tinieblas. ‘‘La mayoría de la gente que escribe y lee poesía no sabe ni lo que escribe ni lo que lee, eso es un hecho. Ahora, por qué lo hacen, creo que porque hay una necesidad de expresión y porque lo consideran fácil, creen que es más fácil escribir un poema que una novela”.

Extractado de ésta entrevista. pincha aquí.

Y ver este archivo sonoro de una entrevista al poeta uruguayo, aquí


sábado, 11 de octubre de 2008

TOMAS SEGOVIA: desde una juventud lorquiana


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(Fragmento entrevista extraído de la revista ideal.es)



-El jurado le ha definido como un poeta de las dos orillas. ¿Se siente así?


-Es probable que yo sea un poeta de las dos orillas, porque he vivido la mayor parte de mi vida en México y ahora vivo aquí, y nunca dejé de tener rasgos españoles. Lo que no soy es un poeta nacional o nacionalista de ninguna orilla, ni de aquélla ni de ésta. Mi mundo es un mundo a la vez mexicano y español, pero también es un mundo francés, porque he pasado parte de mi infancia y adolescencia en países de habla francesa... No me limito a una orilla. Lo que me interesa es lo que es generalmente humano. Si alguien dijera que para entender a Tomás Segovia hay que ser español o hay que ser mexicano, como a mí me han dicho de algunos poetas alemanes, sentiría que he fracasado.


-¿Cómo definiría su poesía?-


Es imposible definir la poesía de un poeta, pero la de uno mismo... Es como definir mi vida; no sabría. Sólo podría decir que es muy interesante.


-El jurado también ha comentado que usted representa a toda una generación de niños de la guerra que se hicieron poetas en América. ¿Le pesa esa responsabilidad?


-No me siento portavoz ni símbolo. Yo soy un caso, pero cada caso es diferente; no soy representativo. Pienso que, si me dan premios, en parte es por eso; no es porque yo sea tan buen poeta, sino porque represento a los niños del exilio o a las dos orillas, y humildemente lo asumo y lo acepto.


-Después de vivir en el exilio, regresó a España. ¿Con qué país se encontró?


-Regresé a trompicones, porque las primeras veces que pasé temporadas en España era un 'shock'; no podía soportarlo. Necesité irme vacunando, irme acostumbrando. La primera vez que volví a pisar suelo español fue justo en el primer aniversario de la muerte de Franco y, claro, España era todavía un país franquista, un país formado bajo un régimen dictatorial. Yo no podía; era un 'shock' perpetuo. Fui vacunándome, acostumbrándome, hasta que pude respirar sin ahogarme.


-En España se está haciendo una recuperación de la memoria histórica. ¿Cree que se ha olvidado a aquellos niños de la guerra?


-Ha habido algo de recuperación, pero falta mucho. Yo no soy especialista, periodista ni investigador, pero he tratado de lanzar sondas aquí y allá. La primera fase de mi exilio fue en una guardería de niños españoles desplazados en París, niños más o menos abandonados, recogidos de las calles de Bilbao y de Madrid. Yo no era un niño abandonado; mi padre nos mandó allí a mí y a mis hermanos, y salimos antes del fin de la Guerra Civil. He preguntado por la Casa de España en París y me cuentan la historia hasta 1936 y desde 1970, pero esos años de la guardería infantil se los brincan. Les he escrito preguntándoles por qué ocultan esos años y no me han contestado. A mí me inquieta mucho saber qué pasó con aquellos niños con los que viví y jugué durante dos años y pico. No he vuelto a saber nada de ellos. ¿Los mandaron a campos de concentración nazis? ¿Los mandaron a España? ¿Se dispersaron? Eran 350 niños españoles en París. Nadie me ha dicho nunca nada de ellos. Claro que falta memoria histórica, falta muchísima...


-Hay una polémica sobre la posibilidad de desenterrar los restos de Federico García Lorca. ¿Qué opina?


-No deja de ser un poco macabro, pero me parece normal que quieran desenterrarlo. No es indiferente. Eso de que uno de los más grandes poetas de un país no se sepa dónde está enterrado ni cómo lo mataron, me parece una cosa escandalosa. Aunque sea un poco macabro buscar los restos, hay que restituir la memoria.


-Francisco Brines, anterior ganador del Premio y miembro del jurado, ha destacado su poesía erótica.


-Se lo agradezco. Creo que todos los poetas tienen poesía erótica. He escrito bastantes poemas eróticos y puede que algunos no me hayan salido muy mal. Durante muchos años publiqué poemas eróticos un poco peculiares: eran sonetos en metro clásico, pero con un lenguaje muy libre, un poco descarado; sonetos hechos a la manera de Lope de Vega o Garcilaso, pero contando una escena erótica con realismo.


-¿Qué otros temas aborda su poesía?


-Un tema que aparece constantemente en mi poesía es el tiempo, pero veo que no muy a menudo lo mencionan las gentes que han hablado de mi poesía. El transcurrir del tiempo, la vida cotidiana, la naturaleza... Pero claro, eso son obviedades.


-Hay quien piensa que la poesía está alejada de la vida...


-La gente cree estar ocupada viendo el fútbol y las series de televisión y, en ese sentido, está muy alejada de la poesía. La gente no sabe hasta qué punto está cerca de la poesía, sin darse cuenta. Cuando yo era profesor les decía alguna vez a mis alumnos, sintiéndome un poco Juan de Mairena: 'Ustedes -que en México, como en Andalucía, es el plural de tú- no se dan cuenta, pero esa manera que tienen de vestirse y de maquillarse, ese ideal de belleza, lo inventaron entre Baudelaire y Mallarmé hace 150 años. Aunque no hayan leído a Baudelaire y Mallarmé'.


-A sus 81 años continúa en activo y dicen sus colegas que su poesía está llena de energía y de juventud.


-Si lo dicen, yo no tengo nada que objetar. Por lo menos puedo dar un dato: acabo de dar por terminado un libro de poemas que se va a llamar 'Ochentaytantos', porque son ochentaytantos poemas escritos en un año. ¿No había escrito tanta poesía en mi vida!


-Ha estado en varias ocasiones en Andalucía. ¿Tiene una especial relación con esta tierra?


-Mi madre era sevillana. No tengo recuerdos de ella, porque murió cuando yo era muy niño. Está enterrada en Alicante. Mi mujer y yo fuimos hace unos años en una de esas expediciones mitológicas a descubrir la tumba de mi madre y más o menos la encontramos... Pero era sevillana y yo siempre he sentido alguna afinidad -mítica, claro- con Sevilla y con Andalucía. Tengo muchas ganas de ir a Granada.


igallastegui@ideal.es

sábado, 29 de marzo de 2008

LEZAMA LIMA: Un cuerpo resistente frente al tiempo



"gracias por el viento que vuelve asoplar, tan fuerte dando"
Carta del Errante, Godofredo Iommi.
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En una entrevista a Lezama Lima:
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P. ¿Cómo definiría la poesía?



R. En una ocasión dije que la poesía era un caracol nocturno en un rectángulo de agua, pero desde luego, se le ve la raíz irónica a esa no definición, es decir, un caracol nocturno no se diferencia gran cosa de uno diurno y un rectángulo de agua es algo tan ilusorio como una aporía heléatica, pero antes que todo, no para definir la poesía que no lo necesita, sino para acercársele, como yo he hecho en varias ocasiones, hay que hablar de la poesía, del poeta y del poema. La poesía actuando en la historia ni siquiera necesita nombrar su ejecutor, un poeta. El poema es un cuerpo resistente frente al tiempo y el poeta es el guardián de la semilla, de la posibilidad, del potens. Eso lo sacraliza, es el hombre que cuida un germen, nada menos que la semilla del potens, de la infinita posibilidad. Todos mis ensayos sobre poesía le dan la vuelta a estos temas y ellos como planetas le siguen dando vueltas a la poesía.

Lezama Lima

ENRIQUE FALCON: antesala de "Porción del enemigo"

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Enrique Falcón está por entregarnos "Porción del enemigo" libro que lleva meses escribiendo y que cerrará la triología comenzada por "Amonal" y continuada con "La taberna roja" (3 meses para salir en Ed. Baile del Sol).

Recientemente le consulté si contestaría a un par de preguntas y accedió inmendiatamente. También nos anticipa un par de poemas. Pero empecemos por las preguntas:

P. - ¿Para que escribir poesía en el espesor del presente?

R. - Para mostrar las grietas de ese presente herido, para ver con otros la lava de su futuro, para reconocer como hermanos primeros a quienes enterraron bajo ese espesor del hoy, para escuchar cómo respiran. Para acompañar.

P. - ¿Qué lecturas o poetas te estan dando pistas últimamente de por donde puede ir la poesía que te demanda tu exigencia moral y estética?

R. - Belén Gopegui, Santiago Alba Rico, Carlos Taibo, Ursula K. Le Guin, Zygmut Bauman, ...y entre los poetas: Antonio Orihuela, Yanis Richos, Rocío Silva Santisteban, Pablo Neruda, Nikiforos Vretacos, Roque Dalton, Ángel Padilla, Eladio Orta, Arturo Borra, Jorge Riechmann, el Segundo Isaías, Eduardo Milán, Juan Carlos Mestre, Ángel Petisme...

No quise preguntar porqué estos autores y no otros porque quizá la respuesta ya estuviera implicita en la primera cuestión, al menos en gran medida.
Víktor Gómez

miércoles, 23 de enero de 2008

GONZALO ROJAS: “Yo soy herida, yo soy un poeta fisiológico”

Gonzalo Rojas nació en Lebú (Chile) en el año 1917. Ha recibido numerosos premios internacionales entre los que se cuentan el Premio Sociedad de Escritores de Chile por Poesía inédita (1946), el Premio Reina Sofía de Poesía de España, el Premio Octavio Paz de México y el José Hernández de Argentina, además del Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y del Premio Cervantes de Literatura 2003. Basta con leerlo para acercarnos a este poeta que es todos los poetas a la vez. A la iluminación de su poesía y a su discurso de piedra inagotable. Esta entrevista pretende conocer un poco más a este poeta chileno que es uno de los poetas pilares de nuestra lengua.
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Entrevista para Letralia de Augusto Rodríguez
Escritor ecuatoriano (Guayaquil, 1979). Ha publicado los poemarios Ausencia (Santiago de Chile, 1999), Mientras ella mata mosquitos (2004), Animales salvajes (2005) y La bestia que me habita (2005). Sus textos aparecen en varias antologías locales y del extranjero. Ha obtenido el Premio Nacional de Poesía David Ledesma Vásquez (2005), el Premio Nacional Universitario de Poesía Efraín Jara Idrovo (2005) y Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía César Dávila Andrade (2005). Es el fundador del grupo cultural guayaquileño Buseta de papel.

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—Gonzalo, cuénteme de su infancia y cómo empieza a escribir poesía.
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—Cuando era niño era asmático y de paso tartamudo, así que se me dificultaba hablar. No hablaba pero la palabra la sentía muy dentro mío (esto lo digo sin ánimo de pretensión). Soy un animal esdrujulario. Todo empieza por una dinámica personal. Me estimulaba los sonidos, la iluminación. Estaban allí, en mí. Yo me considero un poeta pasable nada más. Yo solo vivo la vida y la poesía. Es decir, esta relación vida y poesía. Sólo que la transfiguro nada más. Como dice Goethe: un poeta de circunstancias. La palabra se me encendía, se me mostraba desafiante, me transportaba. Mire, amigo mío, yo no creo que la palabra tenga que nacer de mentes sórdidas o confundidas que sólo confundan la poesía. Y los que estén confundidos que no escriban y vayan al doctor o al psiquiatra, igual ellos no te ayudan a solucionar tu problema, me entiende. La palabra debe ser un ente vivo y sólo escribir desde la sinceridad y de lo que te fue dado. No busquen otras cosas. Hay que ser honesto, sincero, verdadero con uno mismo, me entiende, real. Yo creo eso, yo no soy brujo ni nada que se le parezca.




Gonzalo Rojas, con J.C. Mestre y Antonio Gamoneda
—¿Qué me puede decir de su paso por el grupo Mandrágora?
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—El año 1938 unos jóvenes liderados por Braulio Arenas, pensaron que era importante un ejercicio literario que tuviera como centro el surrealismo. Y a partir de ello expusieron y dieron conferencias en el Salón de Honor de la Universidad de Chile, esto fue en el año 1938. Yo entré en este grupo en el mes de septiembre de ese año. Sin ningún interés surrealista, mas bien por curiosidad y porque había leído en serio a los dadaístas. En el año 1941, es decir años después me retiré de ese grupo. No me interesó. No tengo ninguna reserva contra ellos. Me fui porque nada tenían que ver con los movimientos surrealistas de Perú con César Moro o Emilio Adolfo Westphalen a la cabeza o de los argentinos, que era liderado por un médico y poeta argentino Aldo Pellegrini que sí tenían un pensamiento surrealista de verdad.
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—¿Cómo fue su relación con Teillier, Lihn, Anguita y con los poetas chilenos de su época?
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—Teillier y Lihn son más jóvenes que yo. Anguita que era del 1914 y yo del 1917, es decir somos más cercanos. Anguita realmente tenía talento. Su obra es a ratos cercana a la mía, pero a la vez distante. Mire, en la poesía chilena sólo hay tres grandes poetas que son: Vicente Huidobro que conocí y lo quise bastante. Fue el único que en verdad nos liberó. Puso libertad en nuestras cabezas de jóvenes principiantes de 20 años. El segundo fue Pablo de Rokha, pueden decir lo que sea de él, que era rudo, cruel, desmedido, pero fue el único que puso en marcha los istmos, la vanguardia y sobre todo la ruralidad como lo hizo el mexicano Rulfo pero en prosa. El otro poeta es por supuesto Pablo Neruda, que a los quince años escribía con una cierta madurez, es el más precoz de todos; él leyó bien a los poetas franceses, no hay duda. Su gran libro es Residencia en la Tierra, pero escribió cien libros más muy malos. ¿A quién se le ocurre escribir 140 libros, por Dios? Lo que pasa, amigo, es que acá los chilenos somos muy generosos. Todo lo que es nuestro lo alabamos. Decimos que toda la poesía de este lado del continente es decisiva pero no es así, somos pasables no más. Pasables nada más, repito, amigo mío. Sólo hemos tenido tres grandes poetas y nada más.

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—En su poema “Carbón” se abarca la relación padre-hijo, que a mí personalmente me interesa mucho ¿Qué me puede decir de esto?
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—Es un poema que habla de la distancia. Mi padre muere cuando yo tenía 4 años. Él vive en mi mente. Y hasta acá sigo oliendo la mina de carbón bajo el mar. Lo oigo en vilo. Lo oigo a mi padre y por eso escribí ese poema sobre mi padre, desde la distancia.
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—¿Se considera un poeta que escriba sobre erotismo?
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—Yo no soy un poeta erótico. Yo escribo desde la palabra para exaltar el cuerpo. El poeta español Cernuda escribió una vez: Hay cuerpo, y eso es lo que hay: Cuerpo. Para mí el placer es algo sagrado. El parto es algo sagrado. El orgasmo es algo sagrado. Pero hay necios que creen otras cosas sobre el orgasmo, ese minuto bello y hermoso es para mí algo sagrado, repito. Hay otros poetas que escriben sobre erotismo, yo soy un poeta que escribe sobre el cuerpo.








—En uno de sus poemas se repite el mismo verso, todo es herida; Gonzalo, ¿el mundo sigue siendo una herida?
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—No es para tanto, amigo mío. Eso lo escribí hace mucho. La vida no es tan completa, es verdad. Ella es mutilación y de ahí se abre la herida. Yo soy herida, yo soy un poeta incompleto, como tú seguramente, somos incompletos, aprendices, inconclusos como el resto de los seres humanos.
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—Usted ha ganado el Premio Cervantes y es eterno aspirante al Premio Nobel. ¿Qué opina de eso?
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—Pues que los premios son tonterías, no sirven para nada. No significan ni deben significar nada, me entiende. Por qué no le dieron el Premio a Kafka o a Fiódor Mijáilovich Dostoievski. Debería haber un premio que se llame Premio Kafka o Premio Fiódor Mijáilovich Dostoievski pero no lo hay. Son tonterías que la gente se inventa. Y lo que es peor es un riesgo porque confunden al lector o al resto. Ya se cree que por ganarlo tal escritor se es más importante... eso es mentira. Y claro, a los que no ganan no se los ve igual, puras tonterías que no sirven para NADA.
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—¿En qué proyectos literarios se encuentra Gonzalo Rojas?
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—Mi último libro se llama Esquizo, que acaba de ser publicado hace pocas semanas. Yo no soy esquizofrénico ni mucho menos. Aunque sí creo que el poeta escribe como dice Baudelaire para un hipócrita lector. Para mí el poeta es todos los hombres a la vez. Cuando nace tiene esa universalidad. Después es maltratado, humillado, descompuesto, desbaratado por eso que llamamos colegios o liceos que lo echan a perder. Pierde su gracia, que le fue dada desde del inicio. Por eso yo afirmo que soy un poeta fisiológico.

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Dos poemas

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¿Qué se ama cuando se ama?
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¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es?
¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?
¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en partículas fugaces
de eternidad visible? Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.

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El fornicio


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Te besara en la punta de las pestañas y en los pezones,
te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis...

¿Qué más
te dijera por dentro?

¿griega,mi egipcia, romana
por el mármol?

¿fenicia,cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?

Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia,
riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar las esferas
estallantes como Pitágoras,
te lamiera,
te olfateara como el leóna su leona,
para el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!

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Gonzalo Rojas

lunes, 17 de diciembre de 2007

ANTONIO MARTINEZ (Ed. Germania): «La poesía es la quintaesencia de la libertad»

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Antonio Martinez, Antonio Gamoneda y Antonio Martinez i Ferrer




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ENTREVISTA EN EL PERIODICO LEVANTE Mercantil Valenciano realizada por Por

María José Muñoz-Peirats


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Pertenece a un grupo de soñadores que supieron hacer de sus sueños una realidad. Hace diecisiete años y desde Alzira, crearon la Editorial Germanías, una editorial pequeña y resistente, pero con un espacio importante dentro del mundo de los editores de poesía.


Dice Antonio Martínez de sí mismo: «No he salido mucho más lejos de la calle en que nací; físicamente vivo en la misma calle que cuando era un niño; hijo de un obrero de artes gráficas que me legó su oficio y de una madre trabajadora, bella y fuerte como un árbol. Mis tres hermanos son mis socios (David, Raül y Sergi); mis amigos Salvador Rosell y Juan Diego González son mis socios; desde fuera vino Gabriel Viñals a sumarse a este proyecto (el único que no nació en Alzira, pero lo hizo en un pueblo de la Argentina profunda que debe ser lo más parecido que hay)».








-Confiese, ¿le trastornó la poesía y decidió crear una editorial dedicada a ella?








-Vengo del mundo de la tipografía, de la imprenta, del papel de la estética del libro como objeto y a partir de allí conozco a algunos autores y me fue capturando ese mundo.








-Proviene del mundo de las artes gráficas. ¿Qué le indujo a adentrarse en una aventura tan poco rentable?








-Me atrae la belleza; a partir de la ordenación de las palabras, en el espacio de la hoja en blanco, me doy cuenta que la belleza que esto puede generar, me emociona y? quiero saber más.








-Empezaron incluso por lo más difícil: editando cuatro títulos de poesía en valenciano...








-Se debió a la proximidad. Conocí a Marc Granell, que me propone una colección de jóvenes autores valencianos y ahí empieza todo?








-¿Una editorial de estas características, les sitúa en la resistencia de un mundo que parece ahogarse en el «tanto tienes tanto vales»?








-Creo que es obvio; la poesía es para mí la quintaesencia de la libertad; es el refugio de las ideas bellas, de la esperanza.








-Al considerarse editores situados en la periferia del mundo cultural, ¿ven ese centro cultural muy contaminado?








-No se trata de eso, no importa cómo veamos el centro, sino cómo nos vemos a nosotros mismos. Lo de estar en la periferia es una evidencia, nos sucede así, es así. No situamos a nuestra editorial en la periferia de la cultura, sino que nosotros mismos somos ciudadanos de la periferia, de todo: de lo correcto; del poder; de la cultura con mayúsculas? pero también de lo contrario porque no es un posicionamiento ante la sociedad, una actitud política, es más simple que eso: somos de pueblo; eso lo entiende todo el mundo y se nos nota.








-¿En qué sentido dice «somos de pueblo»? ¿Como orgullo? ¿Con la dignidad de quien se respeta? ¿O como una justificación de quien se cree que hay matices que no alcanza?








-Sí, sí, todo eso. ¿Hay quién supone que alcanza todos los matices?








-¿Qué función cumple la poesía en nuestra sociedad?








-La misma que siempre ha cumplido: crear conciencia. Paso a paso, lentamente, sin pretensiones de ponerlo todo patas arriba de la noche a la mañana, sin declamaciones sonoras y estridentes.








-¿Recomendaría que las sesiones del Parlamento o del Senado, los plenos de los ayuntamientos, se iniciaran con la lectura de un poema?








-Pues no, aunque si sus Señorías quieren?








-Recientemente hemos podido comprobar que en España el índice de lectura en los jóvenes ha bajado. ¿Cuál es su opinión acerca de cómo se enseña la Literatura en colegios, institutos... y qué importancia le da?








-El síntoma no es la enfermedad, no debemos analizar los síntomas únicamente. La literatura obligatoria de las escuelas no es necesariamente la mejor literatura que pueden leer nuestros hijos, ni los métodos de enseñanza los más estimulantes, pero ¿los mayores leen?, ¿los padres leemos? La cultura de la imagen, la cultura audiovisual y de la inmediatez, nos crea desconcierto, pero todos hemos abonado alguna vez la teoría de que una imagen vale más que mil palabras ¿verdad? ¿Y ahora pretendemos que no sea así? Es preocupante y es triste que nuestros jóvenes no sientan la lectura, la literatura como un bien; eso es un síntoma. La enfermedad es social y responsables somos todos.








-¿Existe alguna solución?








-Mágica no. El esfuerzo individual debería entenderse como un privilegio, no como una carga y la imaginación como el instrumento para combatir las formas de anestesia social. La pregunta es si esa responsabilidad tiene que recaer con más peso en los niños, y en los jóvenes, que en los adultos y, me parece que no. Tengo mucha confianza en los jóvenes algunas veces me parece advertir que se los desprecia y desvaloriza.








-¿Deberíamos «ritualizar» más la vida?








-Disfruto de los rituales cotidianos y agrego los que puedo a la lista. Una copita de vino en El Manchego de Santiago y Ramón con mi amigo de infancia, Alfredo March, los viernes por la tarde al salir de trabajar, es uno de mis nuevos rituales vitales.








-¿La poesía es la hermana pobre de la literatura?








-La poesía no es literatura. En eso coincido con casi todos los poetas que he leído y que reflexionan sobre el tema. La poesía es «otra cosa», no busca contarnos una historia, ni dejarnos una moraleja, sólo tiene en común con la literatura el uso de las palabras, pero son dos actitudes mentales y emocionales diferentes. Parten de caminos distintos para llegar a lugares también distintos.








-«Con nosotros, dice usted, trabajan hasta 13 personas; la mayoría ni siquiera acabó sus estudios secundarios; todos venimos de hogares obreros y todos tenemos por la cultura respeto, admiración y hasta temor reverencial porque nos fue enseñada como "la" forma de salir de la pobreza junto con el esfuerzo y el trabajo» ¿La cultura es para quien la descubre?








-«Las estrellas para quien las trabaje», como dice el poeta Jorge Riechmann.








-¿La cultura pertenece a una clase social determinada?








-Si es así, es un enorme error. Aparte de que primero debemos explicar qué entendemos todos por cultura.








-¿Qué entiende usted por cultura?








-Tengo una visión más bien labradora del hacer humano. Aprecio la cultura desde la aproximación a su propio origen etimológico: el cultivo. Ya he dicho antes que siento un respeto reverencial por la cultura, lo mismo sea por el cuadro del pintor contemporáneo que me emociona, aunque escape a mi comprensión intelectual, que por la canción de cuna tradicional de un pueblo primitivo. Ambas cosas nos cultivan como personas y en ese sentido, por ese camino, entiendo la cultura.








-Han editado obra de Juan Gelman, poeta argentino y Premio Cervantes, del que se ha dicho ser una de las experiencias materiales más profundas de la poesía latinoamericana de este siglo. ¿Podría contestar cuando pregunta: «Se hace sola la doble conciencia/donde la huella brilla«?








-Me ha encantado esa consideración hacia Gelman que menciona en su pregunta; es tan merecida. Sí, la conciencia grande sobre el mundo y las gentes, se adquiere en los sitios por los que hemos transitado y que nos han marcado para siempre.








-«¿Por qué no creer en el sencillo/callejón de la espera?». Se pregunta el poeta...








-¡Qué bueno! ¿Verdad? Imagine un espacio para el silencio, para la reflexión interior, un lugar manso, ¡pero permanente!








-«¿Quién podría nombrar al pasado/de este presente seco?» ¿está seco nuestro presente?








-El presente colectivo es muy difícil en las actuales condiciones del mundo; lo es para todos, para muchos cientos de millones de seres humanos es dramático, es un presente urgente y eso es tremendo.








-Editan también a otro Premio Cervantes, Gamoneda. Sus primeros contactos con la poesía se remontan a 1936: «Las escuelas estaban cerradas y yo quería aprender a leer y en mi casa de León no había más que un libro y era de poesía...» Descubriendo los fonemas, las palabras, Gamoneda descubre simultáneamente los valores rítmicos y plásticos de la realidad poética: «La poesía me buscó a mí». ¿Deberían dejar olvidados libros de poesía en las escuelas?








-Otro gran poeta editado por nosotros, José Viñals, dice: «La poesía o entra de contrabando o no entra».








-Han editado a José Hierro y dice algo así: «Llegué a la alegría por el dolor, supe por el dolor que la alegría existe». ¿Es eso cierto?








-Tan cierto y tan sencillamente dicho ¿verdad? ¿Se ha dado cuenta de que ha citado a tres premios Cervantes que hemos tenido la enorme alegría de publicar en esta pequeña editorial alzireña y que los tres grandísimos poetas tienen el origen común de la pobreza y el esfuerzo? No sé si la cultura pertenece a una clase social determinada como me preguntó antes en esta entrevista, pero si sé que la pertenencia a las clases desprotegidas de una sociedad no es obstáculo para creer en el poder transformador de la palabra como herramienta de futuro.








-¿Cómo se mira el mundo desde la poesía?








-Yo soy un editor, no un poeta. Soy un lector y no un artista. Cuando como lector descubro en unos versos algo que no conocía, una mirada que no tenía sobre las cosas, se me descubre un mundo diferente, no siempre «bonito». ¿Sabe que agradezco a la poesía?: que me haga pensar, que me estimule.








-¿Cómo ven los poetas la política?








-Fijémonos en los poetas del Siglo de Oro español, por ejemplo: La actitud ante el poder de Góngora, de Quevedo, fue contraria a ese poder, pero su compromiso social y ético se resolvía frente al papel y la pluma ¿no? Ahora me parece que es igual, en general. Existen poetas que responden de manera más evidente, más nítida que otros, que lo hacen apelando al silencio y a la reflexión íntima. Unos y otros dan respuestas a los interrogantes de la época que viven, me parece. Siempre ha habido poetas contestatarios y poetas integrados, hasta ha habido grandísimos artistas afiliados a causas horrorosas: lo que me guste a mí, como actitud ante la sociedad, no va a hacer que se escriba mejor poesía necesariamente.








-Un buen poema político no mueve el mundo, pero ¿ayuda a recobrar aliento?








-Todo buen poema ayuda a tener esperanza en la vida.








-¿Qué relación tiene con la alcaldesa del PP?








-Correcta, respetuosa, protocolar. Las puertas de nuestra editorial siempre están abiertas.








-¿Estamos en un mundo donde la injusticia, según Brecht, no es anónima: tiene nombre y dirección?








-¿Y alguien tiene sitio en su agenda para apuntarlo?; ¿le interesan esas señas?; ¿sabe cómo reaccionar? Sí, tiene nombre y dirección pero ya se ve que no es así de fácil exponerlo, no es todo tan lineal.








-¿Qué sentimiento le produce la intolerancia?








-Repulsión. La intolerancia es uno de los rasgos que más me disgustan de mi mismo, cada día convivo más a disgusto con mi propia intolerancia. Las personas solemos tardar mucho tiempo en advertirlo, las sociedades más.








-¿Puede llegar a ser muy peligroso el divorcio entre inteligencia y poder?








-Tanto como el matrimonio entre inteligencia y poder. El poder en sí mismo es algo deplorable que ofende a la inteligencia.








-¿Cómo ve el futuro de la religión o de las religiones?








-El agnosticismo puede ser una respuesta también ¿verdad?








-¿De qué se acusan desde la periferia?








-La periferia es otro microcosmos. Existen las mismas bellezas y miserias que en el mundo «central», pero a veces dos poderes centrales se detestan y repelen y, a veces, dos actitudes periféricas diferentes nos damos mutuamente risa, nos miramos con ternura.








-¿Se horroriza cuando va a la ciudad de Valencia porque la ve muy pecadora?








-Ya estoy mayor, no me horroriza sino el horror.

sábado, 17 de noviembre de 2007

Eduardo Errasti: Poemas y la entrevista 'en su cansancio'


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PLANETA ROSA

En apenas medio siglo
hemos pasado
sin darnos cuenta
------------------------- (algunos)
del sesenta y ocho
al sesenta y nueve.
Toda una conquista
para la humanidad.


















Notas biográficas

Uno no debería
conocer la vida
de los autores
que lee.
Raras veces
están a la altura
de sus pensamientos.

de "Ocho poemas que me gustaría haber escrito"



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Eduardo Errasti es bohemio de los de pipa y bolsón de cuero (lleno de libros). Los bibliófilos todavía se pelean por las primeras ediciones de sus libros, pero él se muestra ya muy cansado de la literatura, de su competición de egos y las puñaladas con forma de sonrisa. Tiene diez libros de poesía y siente que ninguno ha servido para nada:
'Cualquier noche puede ser la última',
'Ocho poemas que he hubiera haber escrito',
'Siempre me ha gustado la última fila de los cines',
'No hay mejor poeta que el poeta muerto' ,
'Mujeres',
'Nunca te fíes de la gente que sonríe',
'Sol de hielo',
'Memorias de un gentilhombre',
'Lugar de lo informe' e
'Invasión preferida'.
Respecto a 'Sol de hielo' fue propuesto ese año por Antonio Gamoneda y Francisco Brines para el Nacional de Poesía.
«Ya no escribes, Errasti, ¿qué te ocurre?».
«Me ocurre que soy feliz. Simplemente. Como decía Whitman: 'Basta estar con los que uno quiere'».
«Odias a los venecianos, a los dandis, a los singulares».
«Sí, has acertado. Ahora amo la vida por encima de la literatura y me joden las máscaras. No me interesan nada los novísimos. Me la trae al pairo que Casanova se la menee o no se la menee en el jardín de los Ufizzi. Escribo para la panadera de mi barrio, tío».
«Siempre te has definido como un obrero de la palabra».
«Es la definición clásica que da Maiakovski. El poeta es un obrero de la palabra. Esto encaja con múltiples concepciones: la escritura como lujo, la letra para gente con tiempo, el escritor como gran burgués, etcétera».
«Pero eres vanidoso, Errasti».
«No conozco ningún escritor que no lo sea. Si no tuviera vanidad no escribiría. Pero creo, o creía, en la palabra para construir un mundo mejor, etcétera. No como juego de salón del Luis Antonio de Villena de turno».
«¿La panadera de tu barrio te guiña un ojo o se aprieta las tetas cuando entras?».
«No, Medrano. Ni me guiña un ojo ni se aprieta las tetas».
«¿Las tiene muy grandes?».
«No lo sé, tío»
«¿Estás muy cansado?».
«Voy a cumplir cincuenta años. Quizás por eso leo compulsivamente a Neil Young, Patti Smith. Otros muchos soportes musicales. Y vendí, a título de catarsis, toda mi biblioteca por cuatro perras. Aún así quiero seguir leyendo poemas que me hagan daño».




EDUARDO ERRASTI nace en Oviedo (España) en 1960
y ha publicado en la antología "POEMAS PARA CRUZAR
EL DESIERTO" preparada por Angel Sierra a través de la
editorial Línea de fuego.



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lunes, 28 de mayo de 2007

CON/VERSAR DE GARCIA BAENA CON TRES JOVENES POETAS

Pablo García Baena


Elena Medel



PABLO GARCÍA BAENA POETA




«No me puedo permitir descartar poemas»


Alberto Santamaría, Elena Medel y Eduardo García conversan con el autor cordobés, protagonista hoy de la revista 'Nadadora' y de la Tertulia de la Fundación Gerardo Diego


Pablo García Baena (Córdoba, 1923) fue uno de los fundadores del grupo 'Cántico'. Premio Príncipe de Asturias 1984, es la voz poética protagonista en Santander este fin de semana. Hoy su voz será el pilar de la tercera 'Tertulia de Equis y Zeda', impulsada desde el Centro de la Documentación de la poesía española del siglo XX de la Fundación Gerardo Diego. El poeta cordobés, a partir de las siete y media de la tarde, abrirá el ciclo 'Ante mi poesía' con la lectura de sus poemas. La presentación correrá a cargo del también poeta y codirector de la revista 'Nadadora' Alberto Santamaría, quien intervendrá bajo el epígrafe 'El paraíso presente. Apuntes para una lectura de Pablo García Baena'. Mañana sábado, además, García Baena será el encargado de clausurar el XV Simposio de Actualización científica y didáctica para profesores de español en el Centro de Caja Cantabria (Tantín). Los jóvenes poetas Alberto Santamaría, Elena Medel y Eduardo García dialogaron con García Baena acerca de su última obra 'Los Campos Elíseos'. Una ingente entrevista que se publica íntegramente en el cuarto número de 'Nadadora' que se presenta hoy en la capital cántabra en la sede de la Fundación Gerardo Diego, la cual colabora en la edición de esta revista. Este es un extracto significativo de la entrevista.




Alberto Santamaría: Comencemos por el final. Sesenta años transcurren entre Rumor oculto (1946) y Los Campos Elíseos (2006) que es tu último libro. Lo que me gustaría preguntarte es, para comenzar, ¿por qué ese título?




-Para empezar debemos situarnos en la cita inicial del libro, que es de un poema mío pero me pareció tan tonto autocitarme Todo el libro está dedicado a Bernabé Fernández-Canivell en su centenario. Sencillamente los Campos Elíseos es donde vivía Bernabé en Málaga, era su calle. Por eso al inicio del libro pongo bajo la cita Cuando Bernabé sube a los Campos Elíseos. Pero es sencillamente el nombre de la calle, donde él vivía. Para mí subir a los Campos Elíseos era tan de diario cuando vivía en Málaga como cualquier otra cosa. Luego ya Bernabé al final de su vida se cambió de casa y ya no vivía en los Campos Elíseos, sino en un sitio con nombre menos apropiado para título de un libro. Los Campos Elíseos era un título muy Un amigo me dijo: "oye, he leído el libro y no tiene nada que ver con París". Nada en absoluto. Hombre, hay alguno quizá, en los temas de viajes, ligeramente cercano, pero nada en concreto




-ALBERTO S: Lo que llama la atención también del libro es su estructura. La división y construcción del libro en partes, e incluso el propio ordenamiento de los poemas que dan al libro una contundente sensación de bloque y a la par hace que cada poema se diferencie.




-Una cosa que me gusta es organizar los libros. Mira, los primeros libros no. Hombre, voy situando los poemas, buscando su sitio, pero no hay una organización o una construcción demasiado meditada. Es a partir de Antes que el tiempo acabe (1978) cuando empiezo a estructurar los libros como capítulos. Fieles guirnaldas fugitivas (1990) es quizá el libro donde se observa más claramente la estructura del libro. Son trípticos, ahí es evidente el interés de organización del libro. Y este, pues, la verdad lo pensé como un concierto, a la manera de una pieza musical. En el fondo es un batiburrillo de cosas, porque ¿cómo puedo organizar esto? Le das un poco a la cabeza y lo vas uniendo o cosiendo, y no queda más.




-Elena Medel: A diferencia de otros poetas, hay en tu poesía una línea u modelo muy marcado, que no baja ni pierde en cada libro, ¿no crees?




-Lo cierto es que todo estaba ya en Rumor oculto, luego la voz se va modulando, pero todo estaba ya ahí. Han pasado sesenta años.




-Eduardo García: La voz está hecha pero se van incorporando de fondo cosas nuevas.






-Yo en realidad tendría que haber hecho desaparecer Rumor oculto.




-ELENA M: ¿Por qué?






-Como hacía Juan Ramón que perseguía los primeros libros. No sólo yo, conozco cantidad de gente que cuando hace recopilaciones el primer libro no lo han incluido, no lo consideran. Pero bueno, a pesar de eso pensé que debía incluirlo, que debía aparecer porque si no era engañar al lector. Si lo engañas en los primeros pasos no ves luego toda su fuerza.






-ALBERTO S: En las recopilaciones de tu poesía, ¿has reelaborado algo? ¿has retocado algún verso o actualizado?






-No he reelaborado nada. Está igual que cuando salió la primera vez. Pero mira el caso de Juan Ramón persiguiendo sus libros, las Ninfeas y todo eso




-ELENA M: ¿Y descartas muchos poemas antes de publicar?




-No. No descarto ningún poema. No me puedo permitir eso. No soy un productor tan grande que pueda decir 'ahora voy a quitar cuatro o cinco poemas'. Yo únicamente dudé de meter 'Gran vía' porque un amigo me dijo que era un poema que no parecía mío, que desentonaba con el resto del libro. Es el único con el que he tenido dudas. Luego al final lo metí. Creí que podía ir en ese 'Oratorio', podía ir en esa negación, y por eso lo metí. Pero desechar no, yo no puedo desechar. Creo que todo lo que he escrito lo he publicado. A lo mejor hay alguna cosa pero ah bueno, los primeros poemas que eran una imitación lorquiana, entre Lorca y Conchita Piquer. Eso algún día habrá alguno que lo saqué y lo publique. Alguno habrá suelto. Por ahí cualquier día puede salir algo, no me extrañaría nada.




-ELENA M: Entonces la labor de cohesión del libro la hace el orden de los poemas, ¿no?




-Bueno, luego ya los voy ordenando. Yo pensaba hacer un libro de viajes. Como el libro tiene tanto tiempo. ¿Quince años! El libro empieza como un libro de viajes: apuntes sobre viajes, pero luego la gente empieza a ir Praga, empieza a ir Lisboa, Venecia empieza a decaer. Empieza entonces todo el mundo a hacer un libro de viajes. Por ahí no voy. Yo haré una parte de un libro porque no puedo ya tirar estos poemas. No me puedo permitir ese lujo, tengo entonces la necesidad de darle la vuelta como sea y meter eso no ya como libro de viajes. Sobre todo cuando se han hecho ya tantos en este periodo de tiempo. Lo de Praga ha sido agobiante. A Praga no he ido, pero Praga ya me la conozco. Entonces tenía ya una serie de poemas breves sobre temas de viajes, poemas breves que yo no había hecho nunca, ya que suelo hacer poemas más o menos largos. ( ) Por otro lado, el Conde de Casapadilla me manda desde no sé dónde una reproducción de una postal de Zurbarán y veo ahí también unos temas pictóricos que me interesan para el libro, y ya hago así esa parte pictórica, va así creciendo y haciéndose el libro. Luego está la parte religiosa, "Oratorio". Tenemos, por ejemplo, esos Oratorios de Bach, esas obras magníficas, ¿cómo lo metemos aquí?




-Entonces, cómo funciona. Es decir, los poemas dependen unos de otros o son independientes ¿De alguna manera se va metiendo el libro en sí mismo?






-A mí un poema no me saca otro, no, no. Yo encuentro el asunto en otra cosa, a no ser que yo me meta en , bueno puedo volver sobre el mismo asunto o el mismo personaje, pero puede ser que sencillamente se engarcen por algún motivo como sucede con 'Museo', con el cuadro de Antonio del Castillo y con el de Zurbarán. Todo esto de pronto parece que se ofrece en una disposición adecuada, como un grupo unitario. ( ) Luego el poema de Merton de San Malaquías, que es un poema que siempre me encantó. Ese viejo caminando bajo la lluvia en busca de la abadía. Esa idea del otoño Yo normalmente los veranos, desde que estoy en Córdoba en contrapeso de la carnal Costa del Sol me voy al monasterio, este año me voy a Silos, el año pasado estuve en San Pedro de Dueñas, y el poema de San Malaquías de Merton, ese anciano con la lluvia, es algo que hace mucho me rondaba y tenía que escribir ese poema.




-ELENA M: ¿Tienes algún poema escrito desde que terminaste el libro?






- No, no, nada. Estoy in albis. Digo, "voy a tener que hacer algo". No tengo más remedio que hacer un poema, ya que me hacéis un homenaje.




-EDUARDO G: ¿Retocas entonces mucho los poemas? Es decir, ¿retocas la primera escritura, tachas, o suelas dejar la primera escritura?




-Sí, sí que retoco, tacho, tacho mucho, pero cuando dejo el poema, lo dejo. El poema está ya, lo he hecho en el tiempo que sea y lo dejo cuando pienso que está acabado y no lo cambio ya. Retoco en vivo. A veces cambias alguna repetición de palabras, pero no mucho. ( ) Cuando está vivo el poema es cuando hay que operar, arrancar lo que sea, pero volver luego, resucitar el poema al cabo del tiempo no. Los poemas no me dan mucha guerra si me dieran mucha guerra no podría, no estoy por la labor. Los retoco, puede ser un día o una noche, cuando está vivo. Si no es un tiempo perdido.


martes, 22 de mayo de 2007

Manuel Ramirez (Pre-Textos) dixit









Manuel Ramírez: «Vivimos una crisis de contenidos»

¿Puede una sombra apropiarse de su personaje hasta el punto de no saber discernir entre ambos Manuel Ramírez junto con Manuel Borrás y Sylvia Pratdesaba, crearon la editorial Pre-Textos en 1976, desde entonces la labor editorial es imparable. En 1997 obtiene el premio Nacional a la mejor editorial y dispone de más de 880 títulos publicados.




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Entrar en la editorial Pre-Textos es acceder a un mítico templo. Todo es claro y blanco, la luz entra a raudales a través de una terraza/patio: libros, libros y libros cuidadosamente ordenados sobre pulcras estanterías. El tiempo está detenido ¿cuáles serán los criterios que la rigen Manuel contesta lenta y quedamente, pero con rotundidad.




-Confiese: ¿Los que componen el equipo de Pre-Textos son todos estupendos, incluyendo, por supuesto, lo que editan




-Sí,




-¿Preguntas (ríe) Te lo iba a agradecer. Es pecar de inmodestia decir que sí, pero lo que tratamos es de ser buenos y de hacer las cosas lo mejor que sabemos. Los resultados son los que tienen que decir si lo que hacemos está bien.




-¿Van con la cabeza alta




-Tenemos muy poco de qué arrepentirnos. Como todo editor de vez en cuando podemos meter la pata, pero ya son treinta años de trabajo ininterrumpido y se han consolidado toda una serie de colecciones que ahí están. Como dice mi socio y amigo Manuel Borrás el mejor libro que puede escribir un editor es su propio catálogo. En definitiva el lector es el que tiene que juzgar si eso es así o no.




-¿Los que publican en su editorial adquieren el marchamo de elegidos




-¿Por qué les da prestigio Seguramente, desde ese punto de vista la editorial tiene un prestigio y el autor que se elige, para ser publicado, comparte ese prestigio




-Llevan muchos años editando con criterio selectivo, ¿ha habido algún momento de pensar «nos vamos, este mundo no es para nosotros»




-Lo de «nos vamos Éste mundo no es para nosotros» en varias ocasiones nos hemos visto en esa tesitura, no porque este mundo no sea para nosotros, sino porque en muestro país ha cambiado mucho el panorama del mercado del libro y sí que habría que lamentarse de una falta de código ontológico a la hora de repartirse autores y meter la zancadilla al colega por conseguir un autorÉ Los mismos autores, algunos, están imbuidos de esa política y no atienden a aspectos más creativos.




-¿Se lee poco realmente?




-El problema no es que se lea más o menos, sino la calidad de lo que se lee. Pasa también con la enseñanza, ¿qué es lo que aprenden, qué es lo que se les enseña El aspecto de la cantidad es algo que el mercado y la sociedad ya se preocupan en exceso.




-¿Somos lo que leemos?




-La lectura nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos y a comprender el mundo que nos rodea. Creo que un aspecto importante de la literatura es esa capacidad que tiene de ofrecernos un conocimiento. Hay algo que hoy en día también se confunde: una cosa es la información y otra la literatura, que es una vía de conocimiento. En una sociedad como la nuestra que todo es información cabe esperar que la gente aprenda a discernir dentro de ese cúmulo de informaciones que le vienen como un aluvión aquello que realmente le interesa. En parte si que se es lo que se lee. Pero «literarizar» la vida eso ya es otro aspecto.




-¿Imagina que en los programas del corazón comenzaran recomendando un libro?




-¡Ojalá! y otros muchos sitios o programas también. No entiendo por qué, por ejemplo en la televisión se anuncia antes la aparición de un video juego y no se recomienda ni un solo libro. Fernando Delgado tuvo la sana costumbre en todos sus telediarios de recomendar al menos un libro. La presencia del libro en los medios de comunicación es o inexistente o nefasta; hay un total desapego hacia el libro, de hecho no forma parte de esa cultura de escaparate, eso está claro.




-¿Ha entrado en la fiebre de escribir memorias?




-Nosotros creo que hemos sido algo pioneros. En un momento en que las memorias de escritores españoles eran muy poco frecuentes porque había un cierto aspecto púdico, por parte del escritor a confesarse o a escribir sus memorias, nosotros abrimos una brecha porque empezamos con los diarios de Andrés Trapiello, abrimos la colección de narrativa con toda una línea «memorialística» y por aquello por lo que nadie apostaba, ahora todo escritor que se precie en este país debe tener sus memorias y el que no se precie también (Se ríe).




-¿Existe un juego económico detrás de los best seller ?




-Totalmente. Es entrar en un mundo en el que lo único que le importa al editor es la cuenta de resultados y que para conseguirla tiene que invertir en una campaña de marketing, sea la que sea, y a veces son muy dignas, otras vecesÉ Luego está la figura del libro como objeto de prestigio social. La gente compra los libros que el mercado le ha recomendado, y es una manera de quedar bien con la amiga el día de su cumpleañosÉ Aunque luego no lean, pero buenoÉ




-¿Los premios literarios acortan las distancias entre el editor/autor/lector y benefician la economía ?




-Para nosotros siempre ha sido una forma de dar a conocer determinados autores que no circulan por los circuitos habituales de la edición y prestigiar la obra de autores noveles. Es una buena plataforma siempre que el premio sea transparenteÉ




-¿Existe, entonces, el llamado tongo




-Sí y eso es vox populi (risas) y no es que esté revelando nada ocultoÉ




-¿Pre-Textos tuvo sabiduría o suerte al editar a Canetti antes de que le dieran el Nóbel




-Fue una historia muy bonita. Manuel Borrás llegó a conocerle en Austria y a partir de ese encuentro, Manuel, se interesó por él, me lo comentó y lo leímos; siempre había sido un autor que nos hubiese gustado publicar y en uno de los momentos más críticos de la editorial, en los que estábamos por tirar la toalla, habíamos contratado por fin Las voces de Marrakech, y estando el libro en imprenta, a punto de cerrar la edición, le dieron el premio Nobel. Hay libros que parecen estar destinadosÉ




-Se habla siempre de crisis: del teatro, del arte, de la lectura... ¿No será la crisis del ser humano




-Una de las cosas que más me llama la atención de la crisis por la que estamos atravesando es que se está perdiendo el sentido del humor; eso no es ninguna tontería. El sentido del humor surge cuando sabemos reconocer, en lo que se nos dice y en lo que decimos, aquello que no está dicho. Entender un chiste es eso. La función del lector es alcanzar aquello que no está dicho en el texto. La crisis es una crisis de contenidos más que de otra cosa.




-¿Qué consejo daría a los jóvenes escritores




-Que tengan paciencia, sobre todo que no se precipiten porque lo bueno no requiere urgencia. Encontrar espacio apropiado para tener esa serenidad que hace falta para poder escribir. El escritor joven tiene en la actualidad más oportunidades en España de verse impreso que en otros países europeos. En concreto en poesía, es evidentísimo. Hay muchas revistas especializadas y un movimiento cultural muy vivo. Y hay más premios de poesía que nunca, que son un vehículo para darse a conocer también.




-Acaban de editar un libro sobre Ramón Gaya...




-La idea de recopilar una serie de entrevistas surgió todavía en vida de Ramón. El resultado ha sido un volumen de 400 páginas que dan una visión muy clara de quién era; de su capacidad de matizar en cada momento algo que ya había dicho antes o que había estado diciendo desde que tenía quince o diecisiete años y de cómo había ido perfilando, con el paso del tiempo, según las entrevistas, y las circunstancia., Se parece un poco a su estilo, a esa objetivación que él hace siempre en torno a un centro para poder dejar fijado ese centro y que no puede expresar de una manera definitiva y clara.




-¿El reconocimiento le llegó tarde?




-Creo que a Ramón en su auténtica dimensión no se le ha reconocido todavía en lo que vale.




-Cree que la cultura puede ser un moviemiento de resistencia frente a la política y la economía




-Debería ser una forma de resistencia. Estamos viviendo unas circunstancias muy particulares con respecto a la literatura y a la cultura. Existe como una rara alianza entre el político, los medios de comunicación y el mundo de la cultura, hasta el punto de qué, desgraciadamente, el político relega en los medios de comunicación, y ellos son los que llevan la voz cantante; algunos de los artistas y escritores se prestan a ese juego. Cabría esperar que hubiese una mayor capacidad de contestación a ese tandem que en, muchos aspectos, es nefasto.




-¿Tiene la Administración contempladas ayudas para las editoriales




-Sí, pero aquí hay algo que creo que hay que decir. Con la ley de bibliotecas se han aprobado por primera vez unos presupuestos importantes para este año, en el que las comunidades tenían que hacer un desembolso proporcional a la inversión del Estado, pero al menos, la mayoría de editores, no nos hemos enterado todavía de que se haya hecho nada, cuando está ya aprobado, salió en el Boletín y el dinero desembolsadoÉ Entonces ¿qué va a pasar Porque el año que viene eso se va a duplicar o triplicar y si este año hay dificultades, ¿qué va a ocurrir el año que viene Es una cuestión que hay que denunciar, así de claro.




-¿Valencia es una ciudad difícil culturalmente?




-Sí. Es una ciudad que desgraciadamente siempre se está quedando a medio camino. Tiene pretensiones cosmopolitas, pero ese cosmopolitismo nunca llega a impregnar la sociedad. Hay una especie de divorcio entre la política cultural y el entramado social.




-¿Ha pecado su ciudad contra algo concreto?




-Ha habido momentos en los que ha pecado deÉ (Risas) meninfotisme y ha pasado de eso al derroche y al despilfarro y a la prepotencia, sin pensar previamente, empezando la casa pro el tejado y con mucho fuego de artificio, pero al final, como todo juego de artificio se desvanece y queda la ceniza.




-¿Qué penitencia le pondría?




-No soy quién para poner penitenciasÉ Que la ciudadanía se dé cuenta y pongas las cosas en su sitio. (Muchas risas)




-¿Qué pecado ha cometido usted contra su ciudad?




-Cualquier ciudad, en la que se viva durante mucho tiempo, existe una relación de amor/odio. Amor por las cosas que aprecias de la ciudad y odio por aquello que piensas que se podría haber llegado a conseguir. Odias, entonces a los que lo impiden.




-¿Cree que a los valencianos se nos desprecia a veces?




-De un tiempo a esta parte con toda la gente que hablo y que sólo conoce el espacio físico y la calidad de vida de la ciudad, Valencia les atrae. Hay mucha gente que se está viniendo a vivir a Valencia, o que tiene intención de hacerlo.




Entrevista publicada por Levante El Mercantil Valenciano el domingo 20 de mayo del 2007