sábado, 17 de noviembre de 2007

Eduardo Errasti: Poemas y la entrevista 'en su cansancio'


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PLANETA ROSA

En apenas medio siglo
hemos pasado
sin darnos cuenta
------------------------- (algunos)
del sesenta y ocho
al sesenta y nueve.
Toda una conquista
para la humanidad.


















Notas biográficas

Uno no debería
conocer la vida
de los autores
que lee.
Raras veces
están a la altura
de sus pensamientos.

de "Ocho poemas que me gustaría haber escrito"



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Eduardo Errasti es bohemio de los de pipa y bolsón de cuero (lleno de libros). Los bibliófilos todavía se pelean por las primeras ediciones de sus libros, pero él se muestra ya muy cansado de la literatura, de su competición de egos y las puñaladas con forma de sonrisa. Tiene diez libros de poesía y siente que ninguno ha servido para nada:
'Cualquier noche puede ser la última',
'Ocho poemas que he hubiera haber escrito',
'Siempre me ha gustado la última fila de los cines',
'No hay mejor poeta que el poeta muerto' ,
'Mujeres',
'Nunca te fíes de la gente que sonríe',
'Sol de hielo',
'Memorias de un gentilhombre',
'Lugar de lo informe' e
'Invasión preferida'.
Respecto a 'Sol de hielo' fue propuesto ese año por Antonio Gamoneda y Francisco Brines para el Nacional de Poesía.
«Ya no escribes, Errasti, ¿qué te ocurre?».
«Me ocurre que soy feliz. Simplemente. Como decía Whitman: 'Basta estar con los que uno quiere'».
«Odias a los venecianos, a los dandis, a los singulares».
«Sí, has acertado. Ahora amo la vida por encima de la literatura y me joden las máscaras. No me interesan nada los novísimos. Me la trae al pairo que Casanova se la menee o no se la menee en el jardín de los Ufizzi. Escribo para la panadera de mi barrio, tío».
«Siempre te has definido como un obrero de la palabra».
«Es la definición clásica que da Maiakovski. El poeta es un obrero de la palabra. Esto encaja con múltiples concepciones: la escritura como lujo, la letra para gente con tiempo, el escritor como gran burgués, etcétera».
«Pero eres vanidoso, Errasti».
«No conozco ningún escritor que no lo sea. Si no tuviera vanidad no escribiría. Pero creo, o creía, en la palabra para construir un mundo mejor, etcétera. No como juego de salón del Luis Antonio de Villena de turno».
«¿La panadera de tu barrio te guiña un ojo o se aprieta las tetas cuando entras?».
«No, Medrano. Ni me guiña un ojo ni se aprieta las tetas».
«¿Las tiene muy grandes?».
«No lo sé, tío»
«¿Estás muy cansado?».
«Voy a cumplir cincuenta años. Quizás por eso leo compulsivamente a Neil Young, Patti Smith. Otros muchos soportes musicales. Y vendí, a título de catarsis, toda mi biblioteca por cuatro perras. Aún así quiero seguir leyendo poemas que me hagan daño».




EDUARDO ERRASTI nace en Oviedo (España) en 1960
y ha publicado en la antología "POEMAS PARA CRUZAR
EL DESIERTO" preparada por Angel Sierra a través de la
editorial Línea de fuego.



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2 comentarios:

Ana Maria Espinosa dijo...

Buenísimo.
Consuela también coincidir
en las desesperanzas.
El mundo rosa
no existe.

Viktor Gómez dijo...

Razón tienes, Ana. En cualquier caso, depositar la confianza en las estructuras del poder, aunque sea poder culturalista, creo que es avocarse a un fracaso. Ya no solo personal, sino generacional. Estamos marcados por la intrahistoria. Y la intrahistoria del prestigio, la fama, la excelencia, el elitismo, está precedida y marcada por hediondas huellas de lo bestia, lo inhumano, lo cruel, lo hipocreta, lo insano.

Ejemplo:

¿Por qué siempre son los mismos los que ganan el premio del tren, del viaje al parnaso o Loewe (lo he vé)?

Un beset,

Tu Víctor