domingo, 1 de julio de 2007

JOSE WATANABE: In memoriam

- ¿Qué te desalienta? -

Responde José Watanabe:

-Que todo gobierno está rodeado por la gente de cultura más mediocre. Es muy difícil que un hombre de cultura elevada, culto realmente, apoye a un gobierno. Por más de acuerdo que esté con ese gobierno, prefiere mantener cierta distancia.-


Resurrección de Lázaro

El poder de su voz venía del convencimiento
de que él era Él,
y así llegó hasta tu sello de piedra
para ordenar que tus carnes entraran nuevamente
en el tiempo.
Y ahora limpia el atroz perfume de la muerte
en agua clara y fresca: lava tus largas vendas
en la corriente del río
como los pobres desaguan los interminables intestinos de ganado
que guisan y comen,
y luego enróllalas
y guárdalas.

Sé, pues, precavido
porque nadie sabe hasta cuándo durará el terrible milagro.

Él dijo que te levantaras y no dijo más, ninguna promesa.
Tal vez solo tienes apurados días
para contemplar con tus ojos de carne rediviva
a tus hermanas comiendo pan y mollejas.

Debo decirte, Lázaro,
que aquí en Betania ya no tenemos noticias del Milagroso.
Sin profetas nos sentimos muy solos.
Cuando retornes a tu sepulcro
no volverás a escucharsu voz impertinente detrás de la piedra.


De "Habitó entre nosotros")




LA PIEDRA ALADA
--

El pelícano herido, se alejó del mar
y vino a morir
sobre esta breve piedra del desierto.
Buscó,
durante algunos días, una dignidad
para su postura final:
acabó como el bello movimiento congelado
de una danza.
Su carne todavía agónica
empezó a ser devorada por prolijas alimañas,
y sus huesos
blancos y leves
resbalaron y se dispersaron en la arena.
Extrañamente
en el lomo de la piedra persistió una de sus alas,
sus gelatinosos tendones se secaron
y se adhirieron a la piedra
como si fuera un cuerpo.
Durante varios días
el viento marino
batió inútilmente el ala, batió sin entender
que podemos imaginar un ave, la más bella,
pero no hacerla volar





José Watanabe Varas, (*Laredo, 17 de marzo de 1945 - † Lima, 25 de abril de 2007) fue un notable poeta peruano.






Nacido en Laredo, un pequeño pueblo al este de Trujillo, en 1945. Su madre Paula Varas, peruana, de origen serrano y su padre Harumi Watanabe, japonés de quien cuenta aprendió el arte del haiku. Watanabe tuvo una infancia bastante pobre. Sus padres estaban destinados a trabajar en una hacienda azucarera del norte del país. Hasta que el destino le jugó a su familia una buena pasada. Se ganaron la lotería de Lima y Callao y viajaron a la capital de la provincia: Trujillo. Para que luego José migrara a Lima a seguir estudios superiores. Pero el recuerdo de Laredo quedaría siempre en su memoria. Por lo cual muchos de sus poemas se ubican espacialmente en ese sitio in illo tempore que hoy solo existe, con sus cuatro calles, en el imaginario creado por el poeta.



Su lamentable deceso ocurrió en la ciudad de Lima el 25 de abril de 2007, víctima de una hemorragia, originada por el cáncer al esófago que padecía.


Trayectoria

José Watanabe y la generación del 70

Considerado una de las voces insulares o marginales entre los Poetas Peruanos del 70, . En la cual encontramos voces tan dispares como las de: Antonio Cisneros, Abelardo Sánchez León, Rodolfo Hinostroza, Enrique Verástegui, entre otros. Esta generación está caracterizada por haber sido la más prolija en publicaciones periódicas, antologías, manifiestos y declaraciones colectivas a cargo de agrupaciones que confiaban en el poder de cambio social de la poesía, como Hora Zero y Estación reunida.
Watanabe, sin ser considerado integrante de alguno de estos círculos literarios, compartió mucho de su juventud con su generación, con quienes mantiene aún hoy una fuerte amistad. Pero mantuvo su literatura independiente de todo el trajín político. Lo cuál se hace evidente en su poesía, en la que las preocupaciones de la época, si aparecen, pasan inadvertidas. Es más bien producto y gracias a sus vivencias e íntima forma de escribir que gana en 1970 el primer premio del concurso Joven Poeta del Perú con el poemario Álbum de Familia.

Su afinidad con la tradición poética japonesa
También llamado poeta sabio, Watanabe busca trascender en su poesía. De su padre, no sólo aprendió el control de las manifestaciones emocionales, que llama refrenamiento; sino también y sobre todo la forma poética del haiku, la expresión mejor lograda de la mirada oriental del mundo que, por los senderos del budismo zen y el taoísmo, busca a la naturaleza pura y real irradiando su misterio en cada observación. Es a través de este miramiento desinteresado, sereno y simplemente testimonial, que el poeta describe los fenómenos que percibe en su belleza inocente de toda prisa por vivir, de toda ideología y de toda pasión. Análogamente al refrenamiento, el haiku expresa esta voluntad de dejar que las cosas vivan y se den mientras el poeta queda inerte en la inacción, en solo la contemplación. Se convierte en solo ojos para ver y para nada más.
El haiku es además la vía hacia el satori de la tradición zen o la iluminación. Esto es la fusión entre el sujeto y el universo, que lo lleva a la comprensión absoluta de la verdad, y a una gran paz silenciosa e inexplicable, que en el hinduismo es llamado samadhi. Este misticismo que no pertenece a ningún grupo social en particular sino a la humanidad toda, es lo que hace que uno se aproxime a la literatura de José Watanabe como a un clásico, que a través de sus sucintas frases nos hace unificar nuestros sentidos y vivir el aquí-ahora de sus ensoñaciones descriptivas y completas para extraer de estos momentos vacuos y delicados una enseñanza, que cada quién encuentra como un abismo.

Watanabe dentro de la poesía peruana

Pero nuestro autor no solo es heredero oriental de este laconismo contemplativo sino también cabe resaltar una tradición hispana en el uso de la palabra y en su humor criollo, que nos puede sorprender para lograr una sonrisa desprevenida con una de sus palabras que desmitifican al cuerpo del tabú y que rompen con el tono solemne, como en El baño
“si yo hubiera tenido tetas
serían
como las tuyas”
o como en Canción
“Pichi de mujer
no es pichi de hombre”.

Sus poemas no pueden ser considerados haikus, aunque su efecto sea parecido. Sino que son más bien parábolas, breves narraciones que alegorizan situaciones humanas en las que cualquiera puede reconocerse y que trabajan muy bien el clásico tópico del carpe diem. También se ha señalado que bajo los nombres de Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine, Watanabe se dejó influenciar la poesía simbolista francesa por la musicalidad de sus versos y la facilidad para la sugerencia, que no cae en moraleja sino en leve señalamiento implícito en el comportamiento y actitudes de sus personajes narradores.

Un poeta injustamente olvidado

ENRIQUE BADOSA

Nacido en Barcelona en 1927, es poeta, traductor de poesía, ensayista y crítico literario, habiendo tutelado durante veinte años dos de las colecciones de poesía que mantuvieron, en años difíciles, un elevadísimo rigor literario tanto en los poemarios como en las versiones de los poetas traducidos: las "Selecciones de Poesía Española" y las "Selecciones de Poesía Universal" de Plaza Janés. Como creador, Badosa aporta una voz inconfundible al más selecto grupo de poetas de la llamada generación del 50, y lo hace además en numerosos registros: el lírico, el satírico-epigramático, el de la poesía viajera y el de la traducción de textos clave de la literatura en lenguas latina y catalana. De su producción netamente lírica destacan títulos como Baladas para la paz, Historias en Venecia y Marco Aurelio 14 (del que acaba de aparecer una segunda edición), y su recientísimo Ya cada día es más de noche, que conforma una rotunda unidad poemática con los poemas de Marco Aurelio. Su registro más cívico, generalmente en clave satírica, incluye Dad este escrito a las llamas, Epigramas confidenciales o Epigramas de la Gaya Ciencia, mientras que la mirada del viajero queda recogida en poemarios como Mapa de Grecia, Cuadernos de Barlovento y Relación verdadera de un viaje americano. No obstante ser ilustrativa, esta clasificación puede resultar engañosa, pues la obra poética de Badosa constituye una inequívoca unidad creativa en la que el más elevado arrebato lírico puede aparecer en un contexto epigramático o el registro viajero referirse a una geografía puramente espiritual, como es el caso paradigmático de los poemas en prosa de su Cuaderno de las Ínsulas Extrañas. Y es por esta razón por la que esta breve antología de sus poemas se ofrece en The Barcelona Review como un continuum cronológico sin divisiones de género o temáticas. Y dentro de esta unidad creativa necesariamente deben incluirse sus ejemplares versiones de Espriu y de su buen amigo J.V. Foix, y la de epodos y odas de Horacio, entre las de otros autores en lenguas francesa y catalana, así como sus innumerables aportaciones críticas en la prensa cultural y diaria.Su ingente aportación a la literatura le ha merecido prestigiosos reconocimientos, como el Premio Quevedo, el Ciutat de Barcelona de Poesía en Lengua Castellana y el Fastenrath de la Real Academia. En 1999, la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña le rindió homenaje y le dedicó una monografía. En un gesto de respeto y de aprecio sin precedentes, las autoridades culturales griegas han esculpido en piedra y colocado en la boca del desfiladero de las Termópilas el poema homónimo, aquí reproducido. Por contra, su sistemática tarea de rigurosa divulgación en castellano de lo mejor de la poesía catalana medieval y contemporánea aún no ha merecido un reconocimiento oficial de los gobiernos de Catalunya. Innumerables personas, dentro y fuera de la República de las Letras, consideran un privilegio ser consideradas su amigo.




---

XXVIII



ERES inteligente e ilustrado,

sin embargo no puedo decir culto.

Mi olfato ya no logra soportar

tu alto vocabulario excrementicio.

Toma papel, y límpiate la boca.

Tira de la cadena cuando calles.





---
* * * * * * *

---
LOS PROFETAS DE HOY, ZAGUEROSO DELANTEROS, ELECTRICISTAS DE URGENCIA,BUSCAN UN CLIMA ADECUADO AL MISTERIODE MÁS ALLÁ DE TODO MISTERIO.

---

PASADOS los vientos mudables y el flanco negruzco de las fronteras; fugitivos de las peleas atizadas por los protagonistas de la otra historia, los profetas nuevos, en noventa minutos cronometrados, llegan a un valle seco. ¡Oh hallazgo funesto! No lo podían creer: como un apaleado vuelo de insectos, millares de ángeles de todas las jerarquías yacían, muertos y amontonados, con las alas pulverizadas, abatidos sin lucha por un singular D.D.T. novoteológico. Los profetas regresaban, con la mente abrumada y llorosos. Pasan el Portalón, por el camino de las calas secretas, y cerca del Muelle, descubren millares de gaviotas celestes alicortadas y agónicas. Una voz siniestra grita: - Todo lo que tiene ala propia será abatido. Los hechizados de Dios se insurreccionan y gritan: - ¡No puede ser! ¡No es verdad! Pero el concejo comunal los enrola, los veja y los obliga a reparar y modificar las irregulares instalaciones eléctricas del territorio del municipio.

---

A Màrius Torres, In Memoriam.

--



* * * * * *

--

Tebas
--


“Soy el único ciego. No pregunto.
Busco las puertas no cerradas nunca,
paso de largo. Seguiré sin nadie
entre lo que no fue. Mi laberinto
tiene un rumor de gentes que se acercan
como si aquí la vida de los otros
no hubiese abandonado claros nombres.
Me hallo lejos de mí, por entre piedras
aristadas de luz. Toco su herida
y me quema los ojos. Dónde estoy...
Tan sólo lo sabré si reconozco
con los dedos mi rostro en un espejo
que no hubiese sangrado todavía.”

--

(Del poemario "Mapa de Grecia")

ANGEL FIERAMENTE GONZALEZ

¿Cuántos poetas vivos pueden decir
que cantaron al amor y a la herida,
al socavón, al engaño a la ternura
a la santa ironía
al saber vivir
al perder con vergüenza y ganar
sin mala uva?

Se llama Gonzalez, Angel,
y no tiene más registros
porque en una guitarra
más cuerdas no caben
y de tan cuerdo su locura rebasa los límites confesables...

V. G.



Para que yo me llame Ángel González,
para que mi ser pese sobre el suelo,
fue necesario un ancho espacio
y un largo tiempo:
hombres de todo mar y toda tierra,
fértiles vientres de mujer, y cuerpos
y más cuerpos, fundiéndose incesantes
en otro cuerpo nuevo.

(Fragmento del poemario Áspero mundo)




"Yo siempre soy muy cuidadoso en el uso del lenguaje, utilizo como materia de trabajo el lenguaje coloquial, me gusta la simplicidad, la claridad. Es más difícil escribir con claridad que escribir en la oscuridad como hacen otros poetas, que cultivan el hermetismo, la oscuridad y ni ellos saben lo que quieren decir ni el lector les encuentra un sentido. También es verdad que tiene un valor literario, pero no es la poesía con la que simpatizo desde dentro."
Angel González

AT - El tiempo de Ángel González está también impregnado de lo cotidiano. Leo: "Ayer fue miércoles toda la mañana, por la tarde cambió, se puso casi lunes".

AG - Es la ambigüedad del tiempo, en ese poema la ironía pretende la justificación de la nostalgia, la justificación de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor, como decía Jorge Manrique, pero también el convencimiento de que el tiempo que yo echo de menos no mereció la pena para nada, fue un tiempo muy aburrido, muy espeso, muy tonto y, sin embargo, hay cierta nostalgia de aquella época. Y eso la ironía permite expresarlo.

AT - En el primer poema de Áspero mundo, usted resume en un verso lo que es: "Para que yo me llame Ángel González,/para que mi ser pese sobre el suelo,/fue necesario un ancho espacio y un largo tiempo".
AG - Es un poema escrito en soledad, sin tener contacto con la actualidad de lo que era la poesía en España y en América Latina en aquellos años. Es un libro muy cutáneo, sin ideas previas, pero en el que ya sale la veta social, pues es el ser humano que soy yo gracias a un conjunto de cosas: la tierra, el lenguaje, el aquí y el ahora, la circunstancia. Ese libro lo escribí además en circunstancias muy especiales: estaba enfermo con una tuberculosis muy grave que me obligó a irme a un pueblecito de las montañas de León, donde estuve tres años en reposo absoluto y sin contacto con nada. Ahí leí mucho a Juan Ramón, a los poetas del 27, sobre todo la parte mas lírica porque la poesía comprometida, que la tuvieron todos, estaba censurada y no se conocía. Con esas influencias, un poco anacrónicas, escribí este libro.
( ... / ... )
AT - Su poesía, ¿a dónde lleva?
AG - Yo no sé hablar de mis libros, no veo demasiado clara mi poesía, soy bastante autocrítico, exigente y no me gusta demasiado nada de lo que hago, siempre espero que sea mejor. Pero hay un momento en que me decido a publicarlo porque si lo mantengo guardado se pudre. La poesía se realiza realmente cuando la leen los otros.
AT - Como lector de su poesía, encuentro un canto al amor como puerta de salvación a la barbarie que nos circunda.
AG - Sí, pero el amor que supone la concentración de un sentimiento de solidaridad, ya no sólo el amor erótico, físico, que es importante, sino también y como la culminación de la solidaridad, de intentar entender al otro, de verlo por dentro y tratar de entenderlo.
---
Fragmento de la entrevista de Armando G. Tejeda a A. G. publicada en la revista BABAD
-----

El gran poeta Ángel González ofreció el jueves 17 de mayo una lectura de sus poemas en la Universitat de València. La cita fué en el Auditori Montaner del Col·legi Major Lluís Vives, av. Blasco Ibáñez, 23. El acto estuvo organizado por Aula de Poesia de la Universitat, Antonio Cabrera i Begoña Pozo presentarán al poeta.

Ángel González nació en Oviedo, el 3 de septiembre de 1925. Su infancia se vio fuertemente marcada por la muerte de su padre, fallecido cuando Ángel González apenas contaba con dieciocho meses de edad. La degeneración del seno familiar continuó durante la Guerra Civil Española, donde su hermano Manuel fue asesinado por el bando franquista en 1936. Posteriormente su hermano Pedro se exiliaría durante el mismo proceso.
En 1943 enferma de tuberculosis, por lo que inicia un lento proceso de recuperación en Páramo del Sil. Tras tres años, decide estudiar derecho en la Universidad de Oviedo. Luego en 1950 comienza a estudiar periodismo en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid.
Su experiencia como hijo de la guerra será plasmada en Áspero mundo (1956), su primera publicación y con la que obtendría un accésit del Premio Adonais. Tras la publicación de su segundo libro, Sin esperanza, con convencimiento (1961), Ángel González pasó a formar parte del grupo de poetas conocido como Generación del 50 o Generación de medio siglo. En 1962 es premiado en Colliure con el Premio Antonio Machado por la publicación de su libro Grado elemental. El año 1970 es invitado a dar conferencias a la Universidad de Nuevo México en Albuquerque. Posteriormente sería invitado como profesor durante un semestre. En 1973 pasa por las Universidades de Utah, Maryland y Texas bajo la misma condición, regresando en 1974 a la Universidad de Nuevo México como profesor de Literatura Española Contemporánea.
En 1985 le conceden el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y en 1991 el Premio Internacional Salerno de Poesía. En enero de 1996 fue elegido miembro de la Real Academia de la Lengua Española. El mismo año además obtuvo el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Ángel González en 1992 cesa sus funciones como profesor. En 2001 obtiene el Premio Julián Besteiro de las Artes y las Letras. En 2004 se convierte en el primer ganador del Premio de Poesía Ciudad de Granada-Federico García Lorca.

Con Elena Escribano, Angel Gonzalez en Valencia (Mayo, 2007)



Me basta así (ángel gonzález)
Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría
un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
-de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso-;
entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar si yo fueseDios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día,
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo, mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando -luego- callas...
(Escucho tu silencio.
Oigo
constelaciones: existes.
Creo en ti.
Eres.
Me basta.)