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miércoles, 16 de febrero de 2011

ELENA ESCRIBANO: ASTERION O LA ENCRUCIJADA DE LA PASION

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En el ciclo de Poesía que se expone en el Palau de la Música de Valencia, este año intervino la poeta Elena Escribano. Su incesante búsqueda en las galerías de la consciencia humana por donde corren imparables la pasión, la locura, el deseo, la esperanza, el miedo, la ira, el sacrificio, la muerte, deviene su último poemario, inédito y casi cerrado, del que anticipo los tres poemas con los que comienza. El depurado estilo que auna clasicismo heleno-romano con la agudeza femenina de subvertir los mitos de una cultura masculina para enriquecerlos con una nueva mirada permiten una visión más turbadora por próxima a ese real indecible que llamamos humana existencia y que se soporta sobre las bases de un lenguaje con el que apenas somos capaces de entendernos, conocernos y una impredecible vulnerabilidad en la dependencia de los otros, que es casi una condena, y no llega a ser una salvación en tantas experiencias y en tantos desencuentros como los que marcan nuestros presente. Lirismo, intensidad, abisal travesía por el alma, la mente, el cuerpo, que son uno y unitariamente respiran y chocan y se esquivan y se embisten. Ahí, un ritmo versal, una cadencia y una musicalidad propia de lo inesperado, también de lo artesanalmente calculado y convenientemente disimulado.
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Lejos de la telebasura comercial y del cine más irresponsable en el que casi siempre los héroes vencen a los malos y se quedan con la chica, Elena Escribano prefiere ir a la médula del dolor vivo de hoy, esa dificultad casi insalvable por la que los enamorados fracasan en sus intentos de vida en común y son dislocados de sus sueños, de su deseo, por una áspera realidad y suceción de contratiempos y contraveniencias.
La apuesta, no obstante, el desafio, es seguir amando, seguir apasionadamente yendo contra el mundo por un sólo instante de plenitud, de imposibilidad rozada, de logro efímero. Si bien, es posible advertir un peso determinante, un hilo de oro que une lo posible y lo imposible, que está por unos momentos en manos de ella... junto al abismo.
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Víktor Gómez
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(MINOS)

Tú sabes que él no solía mirarte.

Le atraían más las otras jóvenes

de breve andar y risas anchas como cristales rotos,

los otros jóvenes

de ojos entornados como sonrisas o cancelas,

también los niños,

era el rey.

Como hombre, contigo, era el silencio,

como esposo contigo era una espalda,

era un muro en tu lecho,

era una tapia sin jardín y sin manzanos.

Con los demás la violencia o la apatía.

Hastiado ya de todo

muy pocas cosas le llevaban a la cumbre de sí mismo.

Sólo aquel toro nacido en las aguas más profundas,

como tributo en su belleza al altar de Poseidón

le devolvió a su pecho el redoblado galope de la sangre.

Traicionó su juramento y ofendió al dios.

No pudo sacrificarlo.

Tan hermoso era.







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(EL DESCUBRIMIENTO)

Él rey pasaba en el establo las horas y los días.

No le importaban el estiércol aún caliente,

las sonrisas maliciosas de sus siervos,

la suciedad en sus sandalias.

Tú no podías tolerar esta nueva ofensa.

Cuando le viste al galope una mañana entre los jóvenes de su guardia

atravesaste el umbral

y estaba al fondo.

Ovillado en un manto de nieve

oliendo aún a sal y a profundidades tan claras

que todo él era luz

mansamente descansaba en el heno.

No pudiste evitarlo.

Hubieras querido huir

cuando abrió sus ojos de agua

y te miró desde el fondo marino

de su origen.

Poseidón supo en ese momento exacto

que tú serías su venganza.

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(LA BÚSQUEDA)

De nada le servían seducciones aprendidas tras el altar de Afrodita,

ni los secretos conjuros oscuramente salmodiados de su hermana, la maga Circe,

ni sus manos

temblando

entre el suavísimo pelo blanco de su lomo,

por su delicado vientre,

en aquel sexo que ella presentía

más cálido que el aire del siroco en el otoño,

más poderoso que la venganza de Poseidón.

Un amanecer huyó hacia los campos

buscando el rocío que atrapa la esencia de la tierra,

y se bañó en el verde tiritante de los prados y se llevó

el sabor más intenso de la hierba pegado a su piel.

y era en vano.

Otra noche

bailó entre las algas de las profundidades marinas,

dejó que la sal fijara en su cuerpo

el profundo sabor de las caracolas

y se fue a abrazarlo tan perdida,

tan dolorosamente enamorada

que su rechazo

no supuso ni una queja

ni aumentó en un punto

su desolación.

Locura.

Insistencia ciega.

Huida hasta el fondo mismo

de los pozos de culebras.

Imaginar otras salidas.

No cejar en el empeño.

La maldición de un dios.

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Elena Escribano, poeta

Sobre Reincidencias, aquí

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lunes, 9 de junio de 2008

ELENA ESCRIBANO recitará en el Café Sant Jaume a partir de las 20,30 h

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Elena Escribano con alumnos del Taller de Polimnia en el 2006



Esta semana podemos escuchar poemas del trasunto amoroso y vital que ocupa y preocupa a medio mundo sobre su mitad otra y que de manera tan intensa como pormenorizada recorre el poema de Elena, Reincidencias. Escrito con fuego y hielo. Escrito desde la imparable necesidad de comprender los avatares, las huellas y el estupor que invaden en su recorrido el amor y su apozada sombra, una mujer reune los fragmentos de vida, pasión, pérdida que marcan un empeño por ser para el otro, de salvar al otro del infierno, de no aceptar hasta el final, las dos caras de una moneda caída al fondo de lo imposible. Poesía desde el amor, desde la entrega, desde el lenguaje que horada, desde los silencios que anticipan espacios para la relectura. Esto será viable el próximo miércoles, de la voz de la poeta. Una voz que tiembla desde sí, con las palabras que nos agenciamos y compartimos. Extrañeza que es vivir, autenticidad del misterio y la precisión que es la poética intimista elevada a Palabra común.


Víktor Gómez


Elena Escribano y Antonio Cabrera en la presentación del poemario ganador de la edición Premio Gerardo Diego 2006 por su libro "Reincidencias".





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Próximo miércoles 11 de junio, en el Café Sant Jaume (C/ Caballeros, 51) a las 20,30 horas, para todos aquellos que os acudir al recital que ofrecerá al personal asistente ELENA ESCRIBANO ALEMAN, con poemas de su libro REINCIDENCIAS que en este blog ya podéis localizar por la etiqueta de la poeta.



Para leer de esta poeta también en el blog de Ana Mª Espinosa:



http://pintandoversoslibro.blogspot.com/2007/11/elena-escribanoreincidencias.html



Y también en el de Naufragio en los bares:



http://arteenlascalles.blogspot.com/2008/05/elena-escribano.html






Y más en éste blog, con el poema que más me cautiva de "Reincidencias":


http://poemasyotrascanalladas.blogspot.com/

lunes, 9 de julio de 2007

ELENA ESCRIBANO: TEORIA DE LA INSPIRACION (I)

Hay muy pocos temas tan polémicos entre los poetas como el de la inspiración, de hecho, rara vez sale en sus conversaciones, y cuando esto sucede se nota la huida apresurada hacia las cancelas más seguras o el más cercano burladero, anda suelto el toro embolado de la Musa. ¿Qué decir que no resulte demasiado manido, ingenuo o decadentemente provocador?

Vivimos en una sociedad altamente tecnificada y racionalista en la que todo lo que no se comprende racionalmente es rechazado muchas veces sin contemplaciones. Además el pensamiento democrático impregna parcelas que nada tienen que ver con la política, y reclama la igualdad, no sólo ante la ley, lo que es absolutamente deseable, sino también en campos tan poco propicios para lo democrático como la creación artística.

Así oímos voces que aseguran que cualquier persona que trabaje lo suficiente y se forme de la manera adecuada podrá realizar una obra de arte. Son los defensores del taller, del trabajo creativo con un horario más o menos fijo, de la constancia en la seguridad de que el poema genial acabará por llegar si se le busca con insistencia. En su actitud democratizadora nadie es considerado especialmente merecedor de dones particulares, todo aquel que busque la poesía de la manera correcta la encontrará.

Otros por el contrario mantienen que toda creación poética verdadera es producto absoluto de la inspiración, llegando incluso a defender que el poeta es un mero transmisor de la Palabra, así con mayúsculas, Poética. En ese rapto de la mente el poeta hará bien incluso si desaparece, él mismo y su intrahistoria, porque su función es la de aplicado alumno al dictado de la Musa. Son los poetas arrebatados, abducidos, no lo merecían pero les ha tocado a ellos, como el don de la profecía, y lo viven con el agradecimiento y la humildad que pueden. La poesía es un don gratuito y lo tiene quien lo tiene; pertenecen a la elite de los elegidos y pagan el peaje de la Gracia con el puro miedo de desconocer si serán nuevamente visitados por el Espíritu de la Palabra o han sido abandonados para siempre.

Pero hay otra postura intermedia: la inspiración existe y es imprescindible en todo gran poema, pero esa inspiración no llegará en toda su plenitud si el poeta no ha afinado adecuadamente su voz con el trabajo constante y el conocimiento de la tradición y del aire de su tiempo.


Decía Federico García Lorca:

“Si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios –o del demonio–, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo, y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema”


Esta tercera vía acepta la posibilidad de la inspiración, a veces incluso se asombra por su fuerza inusitada, pero es también consciente de que la inspiración, por genial o potente que sea necesita un instrumento bien afinado, una voz muy trabajada para que pueda manifestarse con todos sus matices y en toda su plenitud. Se parecería en cierto modo al trabajo constante de la bailarina clásica que dedica largos años a conseguir un cuerpo fuerte, de músculos bien preparados, conocedora de las distintas técnicas y recursos que logran que su cuerpo sea tan flexible y fuerte, tan preciso y armónico que sea capaz de interpretar con él desde la composición más delicada al más arriesgado de los saltos. Esa bailarina a veces podrá interpretar muy acertadamente composiciones de mucha dificultad, pero puede ser que en algunos momentos su cuerpo perfectamente trabajado reciba ese algo que la eleva más allá de ella misma y su danza ya no sea interpretación sino creación. Arrebatada por sentimientos difíciles de interpretar por ella misma, apoyados en una técnica perfecta, logra la emoción absoluta de todo el que la contempla. Sin el trabajo previo, por mucha inspiración que alcanzara sería una bailarina mediocre, sin la inspiración, por muy experta que fuera en su oficio, sólo alcanzaría el término de correcta.


¿Y qué es la inspiración? J.R.J. la identificaba con la inteligencia. El dios al que dirige su plegaria es su pensamiento, buscador incesante del prodigio de la palabra perfecta, como reflejo de la esencialidad que busca descubrir y poder transmitirnos :
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¡Inteligencia, dame
el nombre exacto de las cosas!
Que mi palabra sea
la cosa misma
creada por mi alma nuevamente.
Que por mí vayan todos
los que no las conocen, a las cosas;
que por mí vayan todos
los mismos que las aman, a las cosas…
¡Inteligencia dame
el nombre exacto, y tuyo,
y suyo, y mío, de las cosas!
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Aníbal Núñez prefiere bromear con el asunto y en su “L.C.M” (Liquidación por Cambio de Musa) nos dice en el poema “Caza Mayor”
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Rastreando las teclas una a una
en conjunto o por zonas
el poeta ojea el muy posible
bando de inspiraciones, la manada de musas…

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Valente en Treinta y siete fragmentos le suplica:
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Y ahora danos
una muerte honorable,
vieja
madre prostituida,
Musa.

ELENA ESCRIBANO: TEORIA DE LA INSPIRACION (II)


Entre la inspiración como don divino, como búsqueda intelectual o como manada de musas…o “madre prostituida” hay demasiada distancia de tono y profundidad. ¿Por qué tantas diferencias entre unos y otros? ¿A qué se le tiene tanto miedo?

Desde el Romanticismo a nuestros días hemos andado un largo camino en la poesía lírica que ha ido desde la exaltación del yo más absoluto, a considerar el yo poético como un ente de ficción. En este ocultamiento del yo, en ese pudor que parece que arrastra todo poeta contemporáneo, en ese miedo o en esa delicadeza, que prefiere no imponer el yo del poeta y sólo sugerirlo como personaje, tímido personaje que quiere ser conocido pero no demasiado, se encuentra una de las claves de la poesía del S. XX y actual. El simbolismo y sus velos para ocultar, al mismo tiempo que desvela a los iniciados, el yo lírico, el pudor afectivo, el yo social como ente revolucionario frente al yo íntimo-individual, el monólogo dramático, la metapoesía, y posteriormente, el poeta como “fingidor” o más abiertamente como ente de ficción, son la misma cosa: el miedo que se tiene ante lo inevitable: mostrar las cicatrices del poeta o su emoción, en un mundo racionalista en el que esas cosas se llevan en silencio y lo más discretamente que se pueda.




En este contexto nadie desea ser “señalado” por la Musa, ni menos aún que se sepa que le visita a altas horas de la madrugada. La inspiración ha acabado siendo esa relación vergonzante que se lleva como se puede, y que no se sabe como presentar a los conocidos más presentables: “Aquí mi amiga”…o… “Mi compañera” si es algo progre, y en muchos casos el silencio desconcertante o salvador.

Pero la relación existe. Siempre ha existido. Existe la inspiración, nadie que la haya conocido una sola vez en su vida puede negarla. Y los lectores también huelen su presencia porque, cuando realmente se muestra en un poema, éste adquiere una categoría superior a la de “bueno” o “perfecto”, es sencillamente inefable. Es eso que nadie sabe lo que es pero que se encuentra incluso en poemas de técnica defectuosa, pero da igual, son grandes poemas. Sin embargo, por adecuado que sea el ritmo, por exacto el lenguaje…si no está atravesado por ella resultará grato, inteligente, bueno incluso, pero no será un gran poema.
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El problema tal vez sea el nombre: inspiración. Nombre desgastado por el uso, pero sin embargo absolutamente revelador desde mi punto de vista.






Inspirar significa “atraer el aire exterior a los pulmones”. Se necesita para ello un ser capaz de mezclar su yo íntimo, su aliento –que ha recorrido por los glóbulos rojos de su sangre alimentándola–, con el exterior; de él recoge el aliento y a él lo devuelve. Se comunican el interior y el exterior, lo más profundo de nuestro ser entra en contacto permanente con el exterior del ser. De él se alimenta, a él devuelve lo utilizado. Se hace un, en un acto tan sencillo y repetitivo que todos aquí lo hacemos sin darnos cuenta de que, a la vez, estamos mezclándonos, refrescándonos, alimentándonos unos y otros de la misma materia que compartimos a pesar de las distinta individualidades.

La inspiración tiene su materia orgánica en el aire del tiempo que nos rodea a todos y en la tradición. No hay inspiración atemporal. Machado lo dijo muy bien: la poesía es la palabra esencial en el tiempo. Y es el poeta el que inspira ese aire común, esa forma de entender la vida que tiene cada generación como evolución de la tradición y como búsqueda revolucionaria, y lo hace suyo, lo introduce alimentando su ser, refrescando su sangre, y devolviendo en forma de poema lo que fue un latido, un descubrimiento, una “ocurrencia”.




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Elena Escribano con su amigo el poeta Angel Gonzalez en Valencia, 2007






Porque en el momento de la inspiración está funcionando a la vez todo lo que somos, todo lo que nuestro ser ha sido capaz de metabolizar a lo largo de nuestra vida: la tradición literaria, el “aire” de nuestro tiempo, el ritmo de la música, todas nuestras lecturas y escrituras, películas, canciones, y fracturas, desde el yo más íntimo al más social. Y en ese momento, cuanto mejor se haya trabajado el oficio de poeta, cuanto más afinada se tenga la voz, mejor sonará ese verso primero que dicen nos regalan los dioses pero que hemos de trabajar, y mucho, para que surja pleno de significados y de belleza.

Sí, creo en la inspiración, pero nada puede hacer por ella misma sin el trabajo continuado, el conocimiento de la tradición el estudio serio y la autocrítica rigurosa.

Sin ella sólo tendremos versos bien manufacturados, versos de artesanos del verso, correctos e inteligentes en el mejor de los casos, pero faltos de eso que nadie sabe qué es aunque siga llamándose inspiración.

Y como creo que me he puesto muy seria, quisiera acabar con un poema anónimo que me he encontrado encima de la mesa esta mañana, tal vez lo haya dejado la Musa de los lunes, pero que le agradezco profundamente por irle al pelo a todo esto que les acabo de contar.


Dice así:

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LA INSPIRACIÓN


Se busca un poeta que emocione
a un lector que se ha quedado sin palabras.

Me sirven los poetas ya expirados,
inspirados, ex - pirados
o pirados ya directamente,
siempre que me lleven arrastrada
o en volandas
desde el primero al último
de los versos de un poema,

Me va la línea clara o el silencio
siempre que digan algo con aquella inteligencia
que convierte la barra de los bares
en un campo de combate de distinta artillería,
o me dejen sin aliento cuando adensan
–apenas unos cuantos sustantivos–
la sustancia de lo que siempre ando buscando
y cambia tanto a lo largo de la vida.

En el fondo la poesía
es así de imprescindible.
A mí al menos me permite respirar.

Artículo de Elena Escribano


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Es por esa facilidad que tiene Elena Escribano de atraparnos como la araña en su red y dejarno indefensos ante su pasión por la poesía por lo que un Taller de Poesía Universitario acaba convirtiendose en un vivaz grupo poético, de lo más libre, vario y singular y sus clases en un con-versar con la poesía de todos los tiempos y la escucha de muchos lectores con instinto órfico.


V.G.