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martes, 15 de mayo de 2012

DERRIDA EN CASTELLANO (FRAGMENTO FINAL DE UN MONÓLOGO)

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Mi deseo más tenaz sería recomenzar, revivir todo lo malo y lo bueno, lo que hoy se que fue malo: el sufrimiento. Una vez ocurrido es la posibilidad de esta sublimación, de esta transfiguración, de esta alquimia, que hace que el recuerdo de un sufrimiento, se vuelva un buen recuerdo. Entonces, tendría ganas de repetirlo. Y es eso la sombra de la muerte, el miedo, la angustia y la tristeza de la muerte que viene. Que me gustaría recomenzar, y recomenzar y recomenzar. Las mismas cosas, sin siquiera inventar cosas nuevas. Revivir lo que viví. 

Ahí donde se detiene la bendición. He aquí el matiz que me gustaría aportar. Es que cuando algo del pasado, bueno o malo, que fue bueno o que fue malo en el pasado, continúa hoy y continuará mañana dando frutos o resultados negativos, cuando lo negativo continúa proliferando y viviendo, e incluso sobreviviéndome, en ese momento ya no, no quiero recomenzar. Entonces, cuando el mal tiene un futuro, si lo puedo decir así, en ese momento no puedo decir que maldiga, pero ya no bendigo. Lo que es trágico en la existencia, y no sólo en la mía, es que la significación de lo que vivimos, y que cuando la vida es larga implica muchas cosas, la significación de lo que hemos vivido, no se determina más que a última hora, es decir, en el momento de la muerte.

(continúa en el vídeo subtitulado al castellano)  



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Final del documental "d'ailleurs" de Jaques Derrida con subtitulos en castellano

jueves, 8 de diciembre de 2011

JAQUES DERRIDA: PORVENIR & I NJERTO TEXTUAL

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El porvenir sólo puede anticiparse bajo la forma de peligro absoluto. Es lo que rompe absolutamente con la normalidad constituida y, por lo tanto, sólo puede anunciarse, presentarse bajo el aspecto de la monstruosidad. Para este mundo por venir y para lo que en él haya hecho temblar los valores de signo, de habla y de escritura, para lo que aquí conduce nuestro futuro anterior, aún no existe exergo.
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Escribir quiere decir injertar. Es la misma palabra. El decir de la cosa es devuelto a su ser-injertado. El injerto no sobreviene a lo propio de la cosa. No hay cosa como tampoco hay texto original.

De este modo, todas las extracciones textuales (...) no dan lugar -como se hubiera de suponer- a "citas", a "collages", ni siquiera a "ilustraciones". Aquellas no se aplican a la superficie o en los intersticios de un texto que ya existiería sin ellas. Y ellas mismas no se leen sino en la operación de su reinscripción, en el injerto.  Violencia insistente y discreta de una incisión inaparente en el espesor del texto, inseminación calculada de lo alógeno en proliferación, gracias a la cual ambos textos se transforman, se deforman uno a otro, se contaminan en su contenido, tienden a veces a rechazarse, pasan elípticamente del uno al otro y, así, se regeneran en la repetición, en el borde de un punto por encima. Cada texto injertado continúa irradiando hacia el lugar de su extracción y también lo transforma afectando al nuevo terreno. Es definido (pensado) por dicha operación a la vez que él define (piensa) la regla y el efecto de la operación.
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Jaques Derrida