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sábado, 12 de mayo de 2012

ANTONIO GAMONEDA: DESDE EL INTERIOR DE LA POBREZA

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El poeta que habla desde el interior de la pobreza lo hace a partir de una experiencia, no es lo mismo una experiencia que una convicción o una ideología.
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Detrás de la oscuridad están los rostros que me han abandonado. Yo vi su piel trabajada por relámpagos. Ahora ya solo veo, en el instante amarillo, el resplandor de sus lejanos párpados.
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Antonio Gamoneda


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Un poeta que vivió el espanto de la guerra, y la miseria y el hambre de postguerra. Su obra poética refleja el horror que pasó y la lucha que inició por el cambio político. Su nombre...Antonio Gamoneda.

Aunque nació en Oviedo, vive desde los 3 años en León, ciudad que le nombró hijo adoptivo y provincia además que le ha otorgado la Medalla de Oro. Gamoneda, Premio Cervantes en 2006, ha sido reconocido también con el Nacional de Poesía, el Premio Castilla y León de las Letras o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

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 Antonio Gamoneda (Oviedo, 30 de mayo de 1931) es un poeta español, ganador del Premio Cervantes (2006), Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2006), Premio Nacional de Poesía, Premio Castilla y León de las Letras (1985). Ha vivido desde los 3 años en León, ciudad que ha influido notablemente su trayectoria poética.




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miércoles, 25 de abril de 2012

ANTONIO GAMONEDA: ESCRITURA Y ALQUIMIA (I)

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Así arden en mi los significados...
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Y yo no sé lo que sé hasta que no me lo dicen las palabras...
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sábado, 31 de marzo de 2012

ANTONIO GAMONEDA: SUFRIMIENTO Y POESÍA (VÍDEO)

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Antonio Gamoneda, "Sufrimiento y Poesía" from Fundación Ciencias de la Salud on Vimeo.

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Facilitado por la Fundación para la salud para reflexionar en un ciclo de dos años de conferencias sobre las relaciones entre Literatura y enfermedad.
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"La poesía no es literatura"
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"La poesía existe porque sabemos que vamos a morir"
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"La poesía es arte paradójico, de que en ella es real y coherente lo que puede no serlo fuera de la poesía de que lleva consigo, además, un fértil principio de contradicción"
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"En todos los casos, incluso cuando la poesía está fundada en sufrimiento, la poesía tiene su causa y finalidad en la generación de placer, de alguna forma de placer"
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"La poesía tiene la intención de intensificar nuestra vida... se da en la aparición de una especial forma de conocimiento y de placer, esto supone, que la poesía en los actos de creación y de re-creación activa en nosotros neurotransmisores (posiblemente las endorfinas) que levantan ese placer. Son los mismos que se activan en el amor o en la defensa frente al dolor"
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"Este placer lleva consigo una cierta reparación de la conciencia desdichada." 
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"La poesía hace del sufrimiento otra cosa. Crea un objeto de arte (y el arte es siempre generador de placer) cuya materia son las palabras."
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"Consideres entonces esta suprema paradoja: pensar poeticamente la muerte y el sufrimiento genera un placer y un consuelo."
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"La literatura es una creación humana muy importante y en ocasiones grandiosa, pero que la literatura es representación, descripción o imitación de la realidad. Es decir, en cualquiera de los casos una ficción."
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"Pero la poesía no es nunca una ficción, al menos esencialmente no es una escritura referente a la realidad exterior a ella misma, sino que la poesía es autorreferente e interreferente, lleva la realidad en ella misma." 
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"Esto quiere decir que la poesía no es una escritura sobre la vida (al menos esencialmente) sino que es una emanación de la vida, como la respiración o el amor." 
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"Esta postura en poesía de pretender realismo porque se refiere de una manera normalizada, si bien digamos ornamentada, ingeniosa, inteligente, a mi me parece una simpleza." 
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"Si fueran esenciales estos requisitos de verosimilitud, no habrían existido ni Garcilaso, ni San Juan de la Cruz, ni Góngora, ni Quevedo, ni García Lorca, ni César Vallejo, ni Gonzalo Rojas..."
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"La poesía tiene poco que ver con el realismo, lleva la realidad consigo misma"
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"La poesía es una emanación de la vida, y en ella estará siempre implicada, incluso aunque se produzca el olvido de ello, la realidad de vivir y de morir. La poesía que cumpla estas condiciones será poesía con independencia del género en que se manifieste. El pensamiento poético puede en su curso generativo introducirse en una escritura que no es poemática". 
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"La poesía no es literatura. Galdós es un gran literato, pero San Juan de la Cruz no es un literato." 


Antonio Gamoneda 
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miércoles, 11 de enero de 2012

Dos poemas en homenaje a Antonio Gamoneda de Un árbol de otro mundo (Vaso roto, Poesía, 2011)

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"Soy un poeta contradictorio y asumo la contradicción".
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"La poesía no debe explicarse. No es posible la reducción de la poesía al lenguaje convencional y socialmente pactado".


A. G. A




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Con motivo de los 80 años de Antonio Gamoneda, Vaso Roto Ediciones le dedica el presente volumen reuniendo voces de diferentes partes del mundo. Se optó por incluir 52 autores por ser este el número representativo de los años que duraba cada Era o Sol en la mitología del México antiguo. Así, como una desintegración de la luz, la palabra de este poeta viene a renovar el lenguaje y la manera de entender la raíz.
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 La escritora y directora de Vaso Roto Ediciones, Jeanette L. Clariond y Antonio Gamoneda
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“Acabo de decir que la poesía viene a ser un indefinible. Y sí, es cierto. (...) El lenguaje interior que se manifiesta cerebralmente en nosotros es poético porque se produce rítmicamente. (...) Yo digo que no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias palabras ya escritas. (...) Yo pienso que el pensamiento poético es música en su origen. (...) La poesía no es la propagación del discurso, pues para eso está el mitin. La poesía es creación y revelación, y sólo se crea lo que no existe. (...) Mi poesía es poco realista. (...) Los poetas no tenemos que defender algún teorema, sólo dependemos de nuestra sensibilidad. (...) Los pensamientos pesimistas son más abundantes en mi poesía que los pensamientos positivos. (...) La vida es un accidente… un extraño viaje”. 

A. G.
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Víctor M. Diez
(parpadeo) 
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Hombres que parecen árboles
por las mercancías que penden
de su cuerpo.
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----------- ... Y por su espíritu.
Al son de un vaivén de caravanas
fueron niños. Una y otra vez
sus mayores tararearon
seres azules en el agua hirviendo.
Silenciosos soñadores en la lengua
de los mercados.
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------------ Y mujeres que parecen
campamentos en la única sombra
dando de mamar
a sus animales imaginarios. 
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Encarnación Pisonero
XXIII
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A Kratevas no le importó vender su alma, piel de salamandra o astilla de glaciar. Su pasión era añadir conocimiento a su pérfida botánica. Llevaba siempre consigo la artemisa, y el óbolo que ponía en la boca de sus víctimas era de nardo. La muerte la envolvía en mixtura de rosas, licor de cedro o huevos de codorniz rociados con incienso. El solimán y el polvo de esmeralda lo diluía en malvavisco y, a veces, les daba como dádiva unas gotas de aguamiel o clarea. Sabía de las virtudes de la tierra negra y de la samia, y era imposible adivinar lo que encubrían su aceite de azafrán y las flores de nenúfar. Entre hojas de ortiga, flor de lirio y nueces de ciprés escondía las torturas más atroces, apurando el dolor de los escogidos, solo para adquirir otro gramo de saber.
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Del poemario inédito Permiso para embalsamar

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sábado, 5 de marzo de 2011

ANTONIO GAMONEDA: Veo la luz (en el camino)

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[ANTONIO GAMONEDA. Fotografía de AMANDO CASADO]
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© Amando Casado
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Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha salido de mí.
He atravesado las cortinas blancas:

ya solo hay luz dentro de mis ojos

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Del inédito Veo la luz (en el camino) poemas de Gamoneda y fotografías de Amando Casado para esta preciosidad de libro.
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En breve aparecerá en las librerías esta novedad editorial de la leonesa EOLAS ED., con poemas recientes e inéditos del internacional poeta asturleonés, Antonio Gamoneda. Avance de la noticia, acá.
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sábado, 26 de septiembre de 2009

GAMONEDA HOMENAJEA A VALENTE

Gamoneda destaca la ‘fortaleza’ de Valente en su defensa de la poesía como ‘creación’





Después de tres días de encuentro en torno a la figura de José Ángel Valente, el homenaje de la ciudad al poeta llegó ayer a su fin. El escritor Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006, dedicó un poema al ourensano y elogió su obra.

sábado, 15 de noviembre de 2008

ANTONIO GAMONEDA: sobre la poesía ajena al mercado


"La poesía,

ajena al mercado

y escasa de

funciones externas,

es, por ello

precisamente,

la única actividad

que, dentro de

las circunstancias,

puede escapar

al gregarismo".

martes, 30 de septiembre de 2008

ANTONIO GAMONEDA: Poesía es creación desde el no saber sabiendo

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En luz no corrompida es fotografia de José Luis López Moral

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Algo que he escuchado a Antonio Gamoneda en un par de ocasiones y que es nuclear en su concepción de la actitud y disposición del poeta a la hora de crear, de crear poesía...



“Voy a hablar de algo de lo que no sé nada”,

... /...


“de lo que nadie sabe nada”.


Crear parte del no saber, no es un acto de raciocinio ...


“El poeta, que parte del no saber, reúne palabras con una significación final desconocida incluso para él”.


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“En poesía el lenguaje es el pensamiento pues el poeta no es consciente del significado final de sus palabras, aunque pueda tener una zona cerebral que sí sabe. Esto es lo que San Juan de la Cruz llamaba el no saber sabiendo”.



Y continua el poeta en su intención (el primer verso lo regala Dios) de escritura ... “irán apareciendo otras palabras generadas por la rítmica del lenguaje. Ese lenguaje interior rítmico es el pensamiento poético”.



... / ...

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“Yo no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias palabras. La poesía es un hecho existencial y sólo secundariamente es literatura, es una realidad en sí misma”.



Así concebida la poesía, como una progresión rítmica de un lenguaje anormal, Gamoneda insiste en su escasa creencia en esa poesía que llama realismo ornamentado.



“Es un realismo meramente informativo, tendencias que utilizan un el lenguaje establecido, convencional, que es el lenguaje del poder y frente al que surge la insurgencia del lenguaje poético, que es el pensamiento poético. El lugar natural de las convicciones ideológicas no es el poema, es el mitin, los medios de comunicación, etc”.



Antonio Gamoneda

jueves, 18 de septiembre de 2008

ANTONIO GAMONEDA: Belleza y justicia

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1).-

La belleza no es un lugar donde van a para los cobardes

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2).-
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El silencio y sus círculos, el ácido que depositas sobre mi salud
la suciedad obligatoria de mi alma: éste es el precio de la paz.

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Antonio Gamoneda

lunes, 25 de agosto de 2008

ANTONIO GAMONEDA Y ANGEL GONZALEZ: yuxtaposiciones de lo (po)ético

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"No recuerdo un invierno tan frío como éste."
A. González

"Olvida la nieve, vive /con los tuyos, desciende / a la ternura. Este /es tu país."
A. Gamoneda


Antonio Gamoneda y Angel González fueron compañeros primero, después amigos y al final exiliados del tiempo que rebasa toda yuxtaposición y deriva entre lo no visto y el afán en el no-lugar de la poesía gamonediana, tanto como en el concreto lugar del agua angelgonzalina. Estuvieron léjos, cerca, léjos, entre, léjos y en su edad como en su otoño, radicales y admirables. ¿Todo vale?. Sabemos que no. No todo es poesía, aunque haya poema. Pero de estos dos poetas, mi lectura y relectura se alimenta con temblor, con precaución, vértigo y duda, sabiendo que ambos dos inclasificables autores están por encima de las etiquetas, de los amigos y amiguismos que les quisieran atrapar o explicar. Antonio sigue en la reescritura, Ángel fue la precisión visible del oficio de la tachadura y la paciencia. Sus maneras de resolver el conflicto ético y cultural en los años que siguieron a la incivil guerra del 36 nos muestran dos apuestas ante la adversidad, la mediocridad, la dictadura, el tránsito a la democracia, la relación con el poder, el poder de las relaciones y las afinidades (voluntarias e involuntarias) que son una patria de nómada, del corredor de fondo. Estoy más próximo como lector y ciudadano a la poética gamonediana, a ese "desde" que atraviesa tuétanos de letras y signos de sangre y memoria, sólidamente, solidariamente entre los desaparecidos, los herederos de la memoria utópica, los huérfanos del desamparo y la barbarie. Y admiro la capacidad irónica y mordaz de revolvernos que tienen los poemas políticos de Ángel, entre sus varias virtudes como poeta. De su yuxtaposición podría verse un campo amarillo que recibe el rumor de aguas en el deshielo.... en un país que no sabe resolver sus verdades ocultas, sus metirijillas públicas, su tribalidad infatigable, su división y desencuentros.


V. G.





Geórgicas:


1. Tengo frío junto a los manantiales. He subido hasta cansarmi corazón.

Hay yerba negra en las laderas y azucenas cárdenas entre sombras,pero, ¿qué hago yo delante del abismo?

Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de significado.


Antonio Gamoneda













ROSA DE ESCÁNDALO

(Alburquerque, noviembre)


Cuando el hombre se extinga,
cuando la estirpe humana al fin se acabe,
todo lo que ha creado comenzará a agitarse,
a ser de nuevo,
a comportarse libremente
----------------------------------- —como
los niños que se quedan
solos en casa
cuando sus padres salen por la noche.

Héctor conseguirá humillar a Aquiles,
Luzbel volverá a ser lo que era antes,
fornicará Susana con los viejos,
avanzará un gran monte hacia Mahoma.

Cuando el hombre se acabe
—cualquier día—,
un crepitar de polvo y de papeles
proclamará al silencio
la frágil realidad de sus mentiras.


Angel González

domingo, 9 de marzo de 2008

JULIO OBESO recitará a JUAN GELMAN y ANTONIO GAMONEDA este lunes en Noreña (Asturias)

En casa del poeta alzireño Antonio Martinez i Ferrer, Julio y Victor atendiendo animadamente las instructivas y enriquecedoras palabras de Antonio Martinez, Jr (Ed. Germania). Junto a Julio Obeso asoma la cabeza de Angelines, mujer de A. Gamoneda, inmensa y generosísima compañera junto al gran poeta leonés.
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Fragmento de una de las cartas (8-marzo-08), de Julio Obeso a su compa valenciano, Viktor Gómez, que os participo:


El lunes día 10 de Marzo, a las 20 horas, en el salón de actos de la Casa de la Cultura Severo Ochoa de Noreña, organizado por la Asociación Cultural “CONTIGO” tendrá lugar un recital de poesía dentro del -IV Congreso Internacional José Agustín Goytisolo- iniciativa “Asturias entre versos”.


Durante el acto se leerán poemas de varios autores vinculados a los 50.
Esmeralda Sánchez y Julio Obeso de la Asociación Poética Caudal, participarán con la lectura de poemas de Ramón García Mateos, Antonio Gamoneda y Juan Gelman.

Ese mismo día habrá actos similares en
Gijón: Ateneo Jovellanos
Grado: Aula de las Metáforas
Langreo: Cauce del Nalón y Voces de Chamarmé

Pravia: Ayuntamiento y Asociación de Escritores de Asturias

Así mismo entre los días 12 y 14 de Marzo en el Aula Magna de la Universidad de Oviedo y en el Monasterio de Valdediós, tendrán lugar diversas conferencias y actos culturales así como un concierto de Paco Ibáñez y Goliardos en el Teatro Filarmónica.
Estos son algunos de los poemas que elegí para recitar:








Mª José y Julio Obeso, en otoño 2007.


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DEL LIBRO “DEL FRÍO” (A.GAMONEDA)

-I-

Vigilaba la serenidad adherida a las sombras, los círculos donde se depositan flores abrasadas, la inclinación de los sarmientos. Algunas tardes, su mano incomprensible nos conducía al lugar sin nombre, a la melancolía de las herramientas abandonadas. Cada mañana ponía en los arroyos acero y lágrimas y adiestraba a los pájaros en la canción de la ira: el arroyo claro para la hija dulcemente imbécil; el agua azul para la mujer sin esperanza, la que olía a vértigo y a luz, sola en el albañal entre banderas blancas, fría bajo la sarga y los párpados ya amarillos de amor. Era incesante en la pasión vacía. Los perros olfateaban su pureza y sus manos heridas por los ácidos. En el amanecer, oculto entre las sebes blancas, agonizaba ante las carreteras, veía entrar las sombras en la nieve, hervir la niebla en la ciudad profunda.










Recitando en Gijón, en Pub El Trisquel, en febrero 2008



-II-


Recuerdo el frío del amanecer, los círculos de los insectos sobre las tazas inmóviles, la posibilidad de un abismo lleno de luz bajo las ventanas abiertas para la ventilación de la enfermedad, el olor triste de la sosa cáustica. Pájaros. Atraviesan lluvias y países en el error de los imanes y los vientos, pájaros que volaban entre la ira y la luz. Vuelven incomprensibles bajo leyes de vértigo y olvido. No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo una playa negra y, lejana, los grandes párpados de una ciudad cuyo dolor no me concierne. Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte. Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu pensamiento es sólo recuerdo de la ira. Ves la rosas temibles. Ah caminante, ah confusión de párpados. Hay una hierba cuyo nombre no se sabe; así ha sido mi vida. Vuelvo a casa atravesando el invierno: olvido y luz sobre las ropas húmedas. Los espejos están vacíos y en los platos ciega la soledad. Ah la pureza de los cuchillos abandonados. Amé todas las pérdidas. Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible.

(Gamoneda)












-III-


DEL LIBRO “LOS POEMAS DE SIDNEY WEST” (J.GELMAN)
LAMENTO POR EL SAPO DE STANLEY HOOK

stanley hook llegó a Melody Spring un jueves de noche
con un sapo en la mano
“oh sapo” le decía “sapito mío íntimo mortal y moral y coral
no preocupado por esta finitud
no sacudido por triste condición furiosa” le decía
“oh caballito cantor de la humedad oh pedazo esmeralda”
le decía stanley hook al sapo que llevaba en la mano
y todos comprendieron que él amaba al sapo que llevaba en
la mano
más allá de accidentes geográficos sociológicos demográficos
climáticos
más allá de cualquier condición
“oye mío” decía “hay muerte y vida día y noche sombra y luz”
decía stanley hook “y sin embargo te amo sapo
como amaba a las rosas tempranas aquella mujer de Lesbos
pero más y tu olor es más bello porque te puedo oler”
decía stanley hook y se tocaba la garganta
como raspándose el crepúsculo que entraba y avanzaba y le ponía
el pecho gris
gris la memoria feo el corazón
“oye sapo” decía mostrándole el suelo
“los parientes de abajo también están divididos ni siquiera se hablan”
decía stanley hook “qué bárbara tristeza” decía ante el asombro
popular
los brillos del silencio popular
que se ponía como el sol
esa noche naturalmente stanley hook se murió
antes dio terribles puñetazos a las paredes de su cuarto
en representación de sí mismo
mientras el sapo sólo el sapo todo el sapo
seguía con su jueves
todo esto es verdad:
hay quien vive como si fuera inmortal
otros se cuidan como si valieran la pena
y el sapo de stanley hook se quedó solo





Mª Jesús, Julius, Esmeralda y Armando, de "Palabras Sentidas" , con los que he compartido poesía y tertuliana amistad, allá en Gijón, la sufrica y valerosa tierra más acojedora del mundo.




martes, 9 de octubre de 2007

ANTONIO GAMONEDA: Pensar y ser atravesado de luz un hombre orientado hacia la muerte, con el amor entremedio

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Mi poesía y mi vida se han formado llevando en sí las marcas del sufrimiento que, en la infancia, recayó sobre mi existencia y sobre la de tantos otros españoles: el sufrimiento derivado de la orfandad, el desgarramiento de la guerra civil y la pobreza.


(.../...)


Porque este pequeño ser es en mi poesía el símbolo creciente de ese futuro más bello, quiero terminar mis palabras con una breve expresión poemática que, en su intención, incluye a todos los pequeños seres de España entre los que están, Señora, los que son vuestros descendientes.


Eres como una flor ante el abismo, eres

la última flor.

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Discurso recojida XV Premio Reina Doña Sofia,

30 de noviembre del 2006




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“Yo sentía los significados; no los comprendía”


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“Siento en mí la suavidad de un lamento que no me pertenece, la temible dulzura de las palabras pronunciadas en la desaparición”



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“la poesía existe porque sabemos que vamos a morir […]. Pues bien, la poesía implica placer en este conocimiento. Dicho de otra manera: cuando la conciencia y el miedo mortal se interpenetran con la poesía, tal conciencia y tal miedo son indisociables de una forma de placer”.


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domingo, 23 de septiembre de 2007

ANTONIO GAMONEDA Y ANTONIO MARTINEZ I FERRER

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Toni Martinez (Editorial Germania), Antonio Gamoneda y Antonio Martinez i Ferrer, en Alzira (Valencia).
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Sé que el único canto,
el único digno de los cantos antiguos,
la única poesía,
es la que calla y aún ama este mundo,
esta soledad que enloquece y despoja.
A. Gamoneda
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EL NIÑO MUERTO
Un niño armado con una piedra que lanzaba a un ejército ocupante a sido asesinado, por este ejercito, en un lugar llamado Gaza.



Salta la furia.

Océanos de fuego,
uñas sin límites
clavándose en la carne.

No sangra la arteria
sangra el universo,

pequeño,
místico
-con la mirada de agua-
el niño muerto.
Antonio Martinez i Ferrer

martes, 26 de junio de 2007

AUN HAY HUMEDAD EN LA CENIZA QUE AMAS

«Mi canto está mal hecho
como esta verdad, que está mal hecha.
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Hagan ustedes la verdad mejor»

Antonio Gamoneda es un poeta que acostumbra a escuchar con tanta intensidady silencio como si estuviera creando un poema. Su cordialidad, su sencillez, acojen. Pero no es su lugar un paraíso, sino las cenizas de una batalla, los acantilados del fin del mundo, - su mundo -, que ya en desmemoria se resiste a ser olvido sin antes dar memoria de los vencidos y señales del amor que los mantuvo entre la paz y la justicia, defendiendo su esperanza.

«La poesía ya sólo
es conciencia que canta;
sólo el son que descubre
fraternidad»

Angelines y Antonio dan muestras de cercanía, aunque vienen de tan lejano país, de tan extraña y prodigiosa vida aterrada que uno siente en su compañía un temblor que se extiende como liquenes en la madrugada. Y pese a tan hondo helor, todo a su alrededor es cálido, materna intimidad, nido de silencio espectante, ávido de esos mensajes sin caligrafia que muestran sus manos, que relumbran sus ojos.
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«La única poesía,
es la que calla y aún ama este mundo»


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AMOR que duras en mis labios:
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Hay una miel sin esperanza bajo las hélices y las sombras de las grandes mujeres y en la agonía del verano baja como mercurio hasta la llaga azul del corazón.

Amor que duras: llora entre mis piernas,
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come la miel sin esperanza.


HA VENIDO tu lengua; está en mi boca
como una fruta en la melancolía.
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Ten piedad en mi boca, liba, lame,
amor mío, la sombra.



HE ENVEJECIDO dentro de tus ojos; eraas la dulzura y el exterminio y yo amé tu cuerpo en tus frutos nocturnos.
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Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro,
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pero tú pesas en mi corazón, y como una miel oscura, yo te siento en mis labios al ir hacia la muerte.
(LIBRO DEL FRIO)

martes, 24 de abril de 2007

Discurso de Gamoneda (V)


"LA POESIA NO ES LITERATURA"











Pero el individuo y, por tanto, el poeta, se realiza en la colectividad. Por esta indefectible circunstancia, toda poesía, aun siendo "irremediablemente subjetiva" (nos lo dice Sartre), es también siempre, en su significación última, poesía social. Puede o no llevar consigo convicciones ideológicas. Ante los poderes injustos, en los poetas de origen acomodado podrá darse la ideología solidaria; en los que se reconocen en la pobreza, será una manifestación de su vida desafortunada. Dicho más brevemente: hablar desde el interior de la pobreza no es lo mismo que solidarizarse con la pobreza. Ellos, los solidarios, pueden, por las causas ideológicas que digo, encontrar necesario manifestarse realistas y críticos, pero lo hacen -no sé si se dan cuenta- con el mismo lenguaje "normalizado" que adoptan los poderes injustos. Insensiblemente, se asimilan a tales poderes.
Es frecuente también la aparición de la ironía en aquellos cuya cultura no ha sido configurada por la pobreza. En nosotros ("los de la pobreza", los que nos hemos acercado al conocimiento de forma intuitiva y solitaria y los que, advertida o inadvertidamente, se han identificado con nosotros) la subjetivación radical y el patetismo resultarán naturales, y nuestro lenguaje no estará "normalizado" porque, aun amando la paz, el nuestro será un lenguaje poética y semánticamente subversivo. El sufrimiento de causa social es nuestro sufrimiento, y penetra, en modo imprevisible, nuestra conciencia lingüística.
Quiero dejar dicho que si Don Miguel de Cervantes resucitase o aún permaneciese físicamente vivo (¡qué disparate, por mi parte, cerrar este parlamento con tales fantasías!), estaría, pensativamente, cerca de nosotros.
He terminado con mis reiteraciones. He puesto cierta intención en acumularlas. Perdónenme.
Muchas gracias.
ANTONIO GAMONEDA
Discurso en el acto de entrega del Premio Cervantes 2007

Discurso de Gamoneda (IV)



Hay un juicio de Ortega y Gasset que mucho me importa, aunque sea por motivos que Ortega no vio o no quiso ver. Cito abreviadamente: "No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas al sentido universal de la vida sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos (...) indicios (...) para su interpretación". Habla de un texto hermético. Preferiría que pensase en un texto inmensamente abierto. En cualquier caso, sabiéndolo o sin saber que lo sabe, Ortega alude al pensamiento poético ya en su modernidad.



La aseveración de Ortega me hace pensar en los inicios de tal pensamiento; en Garcilaso, de quien un coetáneo -creo que Castillejo- decía que sus versos eran "tan oscuros que había que entrar por ellos con antorchas"; en Góngora; en los vanguardismos inscritos en la Generación del 27; en las tendencias iberoamericanas predominantes en el siglo XX y en el ahora mismo. Sin embargo, no me hace pensar en el realismo convencional, ornamentado o no, que aún circula y hasta predomina en el castellano, asistido por parte de mis coetáneos y por abundantes epígonos, aunque algunas opiniones críticas y, sobre todo, la decreciente adscripción de poetas jóvenes, empiezan a indicar una cierta "cotización a la baja". Este realismo se da también en Alemania, se manifiesta con mayor precaución en Francia y apenas tiene presencia en los restantes países y lenguas de Europa. Yo respeto y disiento, a la vez, de esta extendida opción estilística, de este realismo vertido en un lenguaje meramente informativo al que dicen "claro" o "normalizado".


No seré yo quien olvide que se hizo moralmente presente en la España de la Dictadura, y sé que puede transportar buena voluntad en su tematismo social, aunque se dan casos en que se propone como simple divertimento. En mi opinión, aun cuando sean ciertas y progresistas sus causas morales, se atiene, sorprendentemente, a una especie de pensamiento y de lenguaje poéticamente reaccionarios. Cervantes -hay que decirlo aquí precisamente- "con su poder simbólico y sus escasos indicios para ser interpretado", está en el pensamiento poético y en sus equivalencias lingüísticas progresivos y progresistas, y está también en la tradición, porque la tradición es, a su vez, progresiva y progresista.


Quiero traer aquí una afirmación de un contemporáneo pleno, de José Manuel Caballero Bonald. Dice así: "... la poesía en prosa del Quijote tuvo un poder anticipatorio...". Sí; lo tuvo. Es relacionable, por ejemplo, con creaciones del propio Caballero Bonald, como Ágata ojo de gata, y, claro está, con la obra de Claudio Rodríguez, en su totalidad, o con la de Valente desde su juvenil madurez.

No proseguiré -por sabida, no parece necesaria- en la referencia nominal a mis coetáneos españoles a propósito de actitudes creativas que considero consecuentes o divergentes puestas en relación con las que Cervantes anticipa. Tampoco entraré en la escritura de creadores más jóvenes por considerar que su obra está aún abierta a una imprevisible evolución.
Cervantes es el origen de la novela moderna, y lo es porque instaló bien instalada la poesía moderna en el seno de la narratividad. Del don que él decía que le negó el cielo sólo cabe aceptar que se sintiese inseguro en relación con aspectos formales, evidentemente secundarios aunque fueran decisorios en el entendimiento que de la poesía se tenía en la época. Ciertamente, Cervantes no alcanzaba más que a componer, con una corrección que hoy llamaríamos "plana", dentro de los módulos versales.


Hoy contamos ya con un nivel de información y de sensibilidad suficiente para saber que es insegura y precaria la identificación absoluta de la poesía con los procedimientos versales, y que la distinción entre verso y prosa es, a los efectos poéticos, poco menos que trivial. Los grandes creadores lo sospecharon pronto. Dice Fray Luis de León en De los nombres de Cristo, refiriéndose a la prosa: "Yo confieso que es nuevo y camino no usado por los que escriben en esta lengua poner en ella número, levantándola del decaimiento ordinario. El cual camino quise yo de abrir". De Fernando de Rojas a Valle Inclán, en el intermedio y en el después, bien clara tenemos la virtud prosística del número, virtud que avanza orientándose de las pautas métricas a las causas rítmicas.

En la creación de un universo en el que la poesía, disfrazada de "locura", atiende a lo Desconocido; en la transgresión, "no sabida" o sabida inconscientemente, de las pautas convenidas en sus días para la narratividad; en la figuración increíble y cierta, Cervantes impulsa la tradición en un sentido determinante de modernidad. Su poder anticipatorio consiste en la creación de claves liberadoras que, siglos después, serán activas en la obra poética (sigo insistiendo: poética) de un Kafka, de un Joyce, de un Faulkner y de otros muchos creadores importantes dentro y fuera de nuestra lengua.

Me interesa precisar aquí que el pensamiento específicamente poético se distingue del pensamiento discursivo, reflexivo o de cualquiera otra especie, en que procede de lo Desconocido -de lo desconocido incluso por el propio poeta- y en que lo revela; en que realiza lo irreal; en que puede crear lo que no existía; y en que se hace presente precisamente en un instante en que se produce la disolución de la normativa común del pensar.


Una vez más, aquí, el "no saber sabiendo" de Juan de Yepes. Yo, en mi pequeñez, he argumentado en alguna ocasión "que no sé lo que sé hasta que no me lo dicen mis propias y ya escritas palabras". A Cervantes, en su grandeza, creo que le ocurría algo parecido.

Serían una conclusión y una simplificación poco meditadas decidir que en Don Quijote y Alonso Quijano, en la locura y en la cordura del uno y del mismo, no hay un trasunto, una creación autorreferente del propio Don Miguel; está ahí aun en el caso de ser un discurso inconscientemente activado, una emanación impensada de su vida.

Voy a ayudarme, en este punto, de alguien, lejano, al que también entiendo surgido de la cultura de la pobreza. Su vida se descifra en salarios escasos, en "una vieja casa de madera en Estambul" y en largos años de cárcel, exilio y enfermedad. Hablo del poeta turco Nazim Hikmet y de la primera mitad de su poema titulado "Don Quijote", que dice así:

"El caballero de la Eterna Juventud

obedeció, hacia la cincuentena,

a la verdad que latía en su corazón.

Partió una bella mañana de julio

para conquistar lo bello, lo verdadero y lo justo.


Delante de él estaba el mundo

con sus gigantes abyectos,

y bajo él estaba Rocinante,

triste y heroico.


Yo sé

que una vez que se cae en esta pasión

y que se tiene un corazón de un peso respetable,

no hay nada que hacer, Don Quijote,

nada que hacer:

hay que embestir a los molinos de viento."


Se habla aquí de la apariencia de una sinrazón: "embestir a los molinos de viento"; se habla de una locura que cabría entender reducida a peripecia grotesca. Pero en la apariencia de la sinrazón palpita gravemente una verdad: "la verdad que latía en su corazón". Estamos ante un hecho poético.
Este hecho se da en el lenguaje de la falsa "locura" cervantina, en el lenguaje que sólo es ficcional en superficie, ficcional únicamente en relación con realidades objetivas que no han sido interiorizadas por el poeta, con significaciones meramente coloquiales o con las que, ahora mismo, están convenidas para la información mediática. Pues no; en el lenguaje poético, no: los molinos son gigantes, los gigantes son poderosos, su ejercicio es la maldad, y el Caballero de la Eterna Juventud, el abatido, nos revela que su infortunada verdad consiste en la causa necesaria de luchar contra esa maldad.

El lenguaje representativo de este ser y de este acontecer en poesía, yo lo advierto ligado a la cultura de la pobreza. La relación dialéctica entre el poder injusto y el sufrimiento está prácticamente en todas las "locas aventuras" que configuran el curso poético del Quijote. Es hondamente significativo que Cervantes, al cerrar este curso, nos ofrezca la pérdida de la locura como preámbulo de la muerte.

Si en aquellos días hubieran circulado criterios que lo hacen en la actualidad, Cervantes hubiera sido quizá motejado de manipulador de un lenguaje impropio, deducido, incluso, del irracionalismo, o de una escritura palabrera, gratuita e increíble. La autoridad del Quijote ha permanecido, pero yo creo que el libro aún ha de ser mejor comprendido. La locura de Don Alonso es más que un recurso literario; es creación de la función lingüística que integra lo cierto en lo inverosímil, que hace suya y revela la verdad increíble, la verdad nueva y desconocida, propia e interna de una tradición decidida por la invención progresiva del pensamiento poético moderno.

Este pensamiento está habitado casi siempre por una extrañeza que no por "extraña" deja de ser una realidad intelectual plena, ni de estar presente también en el ánimo y en la sensibilidad, ni de ser abarcadora del nivel cognitivo que llamamos conciencia y de su contenido moral. El Quijote es un libro ligado al pensamiento y al lenguaje comunes tan sólo en zonas de superficie, en añadiduras "razonables" con las que, por boca propia, por la de Sancho o por la de algún personaje secundario, Cervantes (en el que aún habrían de pesar juicios y prejuicios) moteja de locura la verdad poética trasunto de si mismo y emanación de su propia vida.

No obstante, el libro lleva consigo la voluntad de crear placer, es decir, lleva consigo efectos en los que algo hay que se asemeja a una salvación, a una interrupción del dolor. Toda poesía, incluida la que se deriva del sufrimiento, de la crueldad o de la injusticia, está orientada a la creación de una forma de placer. Dice Aristóteles (al que cito por la edición trilingüe de Valentín García Yebra): "... no hay que pretender de la tragedia cualquier placer, sino el que le es propio...". La afirmación aristotélica del placer en la representación de lo terrible es una apreciación vigente en el ahora mismo.
Hasta aquí, he intentado demostrar que, desde la pobreza y a través de la prosa, Cervantes es uno de los creadores, el más importante en la lengua española, del pensamiento poético moderno y de su realización en el lenguaje. Nótese que no he entrado en el dislate de atribuir en exclusiva a la cultura de la pobreza la creación de tal pensamiento.

He acudido también al "no saber" de San Juan de la Cruz, interpretándolo como clave poética y como señal de pobreza (pobreza en el subsistir y en la sabiduría), y he traído una cita de Ortega, referida al Quijote, en la que me permito insistir aún más abreviada: " No existe libro alguno cuyo poder de alusiones simbólicas (...) sea tan grande, y, sin embargo, no existe libro alguno en el que hallemos menos indicios para su interpretación".

Quiere decir la reunión de las referencias a Juan de la Cruz y a Ortega, que la tradición poética, en su modernidad, depara textos difíciles; textos que conllevan verdades ocultas, que se revelan, sí, pero por medio de una semántica poética, ajena a la semántica informativa, privada la primera, según el quizá excesivo criterio de Ortega, de "indicios para su interpretación". Conviene recordar aquí el aviso de Eliot relativo a que "la poesía es la aprehensión sensible y directa del conocimiento", o, como yo me atrevo a decir, que la poesía es antes sensible que inteligible, o que es inteligible bajo condiciones de sensibilidad. En todo caso, Ortega no dice que el Quijote sea un libro fácil y realista, sino un libro difícil fundamentado en el poder de las alusiones simbólicas.

La poesía "cuyo género carece de nombre" (vuelvo aquí a citar a Aristóteles) puede implicarse en módulos poemáticos, pero también, con igual entereza y legitimidad, en cualquiera otro de los géneros literarios o en la trama de varios o de todos ellos, trama a la que alude Lázaro Carreter como peculiar de la escritura contemporánea. Por no tener género, por no ser, en rigor, literatura, la poesía puede estar en todas las formas que la literatura adopte. Su esencialidad y su sentido han de buscarse en la sensibilidad y en la existencia antes que en el lenguaje convenido.

El "no saber" es natural en la creación que se desprende de la cultura de la pobreza. Es una suerte de pureza en la oscuridad del pensamiento, que podría ser anulada precisamente por el saber metódicamente adquirido. Nosotros, "los de la pobreza", no tuvimos libros, no fuimos a la universidad. Esta diferencia con los creadores cultos a partir de una situación social que pueda considerarse afortunada, no es, ni a favor ni en contra, una diferencia de grado cualitativo. Esta diferencia la procurará el talento.

Discurso de Gamoneda (III)





Es verdad que, en 1936, en mi casa había un solo libro en el que aprendí a leer. Quizá aquel libro no fuese una señal completa de infortunio: al tiempo que me recordaba mi orfandad, tenía la intensidad y la atracción de ser un libro de poesía escrito por mi padre. Es verdad así mismo que mi primera información sobre la vida civil consistió en advertir la horrible represión en el barrio más tristemente obrero de León, y es verdad también que, al día siguiente de cumplir catorce años, a las cinco de la mañana, yo estaba cargando carbón en la caldera del extinguido Banco Mercantil y que, a esa misma hora, mi madre, desde otra hora lejana del día anterior, inclinaba más de la cuenta su cabeza sobre una máquina Singer. Pero, dentro de la cultura de la pobreza, ¿quién soy yo al lado de un François Villon, de un César Vallejo o de un Miguel de Cervantes?
Miguel de Cervantes, para permanecer en la vida, tenía que ofrecerse a la muerte, vender su sangre en el mercado de las grandes empresas negociadas a la contra entre los poderosos y extender su mano ante estos mismos mendigando auxilios; no pudo hacer lo que antes llamé "estudios avanzados", no sabía latín ni cursó en la universidad; y quizá hubo de mirarse a sí mismo con dolor o con desprecio en razón de alguna negra personería y del escondido comercio que de su cuerpo habían de hacer sus hermanas.






Yo quiero decir algo sobre la obra creativa de Cervantes considerando que fue hecha, precisamente, desde la pobreza. En modo general, se ha considerado la presencia de esta pobreza en su vida, pero quizá no se ha estimado como causa de peculiaridad en su obra.
Cervantes, pensando en su escritura estrófica, sabiendo o no sabiendo lo que decía, hablaba con pesadumbre de "la gracia que no quiso darme el cielo". Sin embargo, fue él quien encendió la poesía -digo la poesía- en el interior del discurso narrativo y dio cuerpo a las revelaciones quizá más bellas, más increíbles y ciertas, surgidas de la lengua española.
Cervantes, en el capítulo XLVII de la primera parte del Quijote -cito abreviada y fielmente- dice que " .... la escritura (...) de estos libros da lugar a que el autor pueda mostrarse épico, lírico, trágico, cómico, con todas aquellas partes que encierran en sí las ciencias de la poesía...". ¿Manifestó aquí una lucidez transitoria? Porque también es cierto que, en algún otro momento, llegó a decir (cito según Vicente Gaos) "que su único propósito era el de combatir los libros de caballerías". Es este un tópico razonable pero irrelevante. Bien pudo Cervantes concebir su obra como un irónico y melancólico artefacto, beligerante frente al palabrerío y la imaginería vacua de aquellos ya periclitantes libros, pero esto no pudo y no puede ser todo.
El conocimiento vacilante que tiene Cervantes de la que es, en mi convicción, radical esencialidad poética de su obra prosística mayor, se corresponde, poco menos que punto por punto, con el "no saber sabiendo" de San Juan de la Cruz, que estaba poseído por una inocencia análoga: creía que estaba hablando únicamente de la experiencia mística, pero también estaba definiendo, con una precisión hasta ahora insuperada, la experiencia poética. He dado en San Juan de la Cruz; no puedo pasar por él de cualquier manera. Haré un inciso que no será una desviación: también él pertenece a la cultura de la pobreza.
Juan de Yepes era hijo de unos muy humildes tejedores y, socialmente, un villano. Torpe en los oficios, parece que fue hábil -le adiestraría la caridad- en el cuidado de los sifilíticos. Sufrió hambre, cárcel y torturas, y padeció el temor a la Inquisición. Sí estudió, brevemente, latín y filosofía, pero su saber más real surge de la lectura alucinada del Antiguo Testamento, en particular del Libro de Job y del Cantar de los cantares, así como del conocimiento, incompleto e igualmente alucinado, de la mística sufí.




Vuelvo a Cervantes. Matizando el que he llamado "conocimiento vacilante" de la naturaleza de su propia obra, doy en otra hipótesis de Gaos, quien dice de Cervantes y del Quijote que "cuando empezó a escribirlo, no tenía idea cabal de lo que se proponía". Esta noción de la obra "inconsciente" es bienvenida por numerosos eruditos. Yo la comparto con serias reservas; no comparto las razones profundas de la motivación: yo entiendo que no es exactamente inconsciencia, sino que se trata de la inocencia presente en grandes poetas, y en otros no tan grandes, que es asimilable, insisto en ello, al "no saber" postulado por Juan de la Cruz.

Discurso de Gamoneda (II)


¿Deberé entender que existe y se valora una cultura que se genera precisamente en el interior de la necesidad y del cansancio y que conlleva rasgos de tipicidad, a la vez que existe y predomina una cultura que se desprende en modo natural de células familiares o sociales afortunadas, una cultura, esta segunda, que lleva consigo bibliotecas selectas, estudios avanzados y conocimiento numeroso de idiomas, pongo por ejemplo? Porque yo vengo de la penuria y del trabajo alienante. Mis fuentes, en lo que concierne al saber, a la vigilia de la sensibilidad y al acendramiento de la conciencia, son, permítaseme decirlo crudamente, de baja extracción. Tengo que pensar que sí, que existe un estado pasional del pensamiento nacido en la pobreza y servido por el infortunio; un algo que, de aquí en adelante, nombraré diciendo simplemente cultura de la pobreza, y que esta cultura es, de algún modo, diferenciable de la que prospera a partir de una situación privilegiada.

Dentro de esa cultura de la pobreza yo no soy más que un caso mínimo y ocasional. Mínimo, dentro del inmenso dolor planetario; ocasional, porque mi vida se ha hecho, finalmente, llevadera.