Del poemario inédito El enemigo (historia dél) adelanto un poemilla.
Víktor Gómez

XXVIII
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A pedradas, a pedradas.
Ella grita, grita. Y nos crecemos.
La horda sabe lo que hay que hacer.A pedradas, a pedradas.
Arrinconada. A pedradas.
A pedradas cae. A pedradas.
Y se arruga, moribunda.
---------------------------------- A partir de ahora, cansados
de lanzar piedras contra un cuerpo sin fuerzas,
derrotado, sin resistencia,
---------------------------------- a partir de aquí,
quietos, resoplando,
miramos, brevemente, a la ajusticiada.
Brevemente. El aire se espesa.
El sol, arduo, ilumina su miserable cuerpo,
inmóvil, desnudo, afeado en las magulladuras.
La miramos sofocados, orgullosos y vencedores.
Queda restaurada
la virtud del esposo, del patriarca, del terrateniente.
Y la pécora, mancha de huesos y sangre,
a pedradas, a pedradas,
se ovilla y desaparece.
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Es la ley. Y con ella a las espaldas, retornamos al orden
del día. A las labores. Y no hay entre
nosotros ningún comentario,
ningún temblor.
Ni una palabra.
Ningún temblor: ¿Queda claro?.
Víktor Gómez