miércoles, 9 de enero de 2008

A PEDRADAS

Muchas mujeres sufren la justicia, la ley, el ajusticiamiento a pedradas, una muerte reglada, acordada para las adulteras y aún practicado en pleno siglo XXI. Es doblemente atroz. Símbolo y realidad de la violencia y el castigo que imponen algunas sucias sociedades. Y que de manera transversal y menos visible, se practica a otros niveles en nuestra sociedad. Ajusticiar al débil, al caído, al impotente. Atropellar al que no tiene voz ni defensa. La justicia debería ser hija de lo justo, no de la ley, hija de lo moral, no de lo convenido. La justicia debería ser hija de la compasión, no del ejercicio del poder. Para que no sean siempre los mismos los penados. Para que no sean siempre los mismos, los ajusticiadores.

Del poemario inédito El enemigo (historia dél) adelanto un poemilla.

Víktor Gómez


XXVIII

--
A pedradas, a pedradas.
Ella grita, grita. Y nos crecemos.
La horda sabe lo que hay que hacer.
A pedradas, a pedradas.
Arrinconada. A pedradas.
A pedradas cae. A pedradas.
Y se arruga, moribunda.
--
-------------------------------- A partir de ahora, cansados
de lanzar piedras contra un cuerpo sin fuerzas,
derrotado, sin resistencia,
---------------------------------- a partir de aquí,
quietos, resoplando,
miramos, brevemente, a la ajusticiada.
Brevemente. El aire se espesa.
El sol, arduo, ilumina su miserable cuerpo,
inmóvil, desnudo, afeado en las magulladuras.
La miramos sofocados, orgullosos y vencedores.
Queda restaurada
la virtud del esposo, del patriarca, del terrateniente.
Y la pécora, mancha de huesos y sangre,
a pedradas, a pedradas,
se ovilla y desaparece.
--
Es la ley. Y con ella a las espaldas, retornamos al orden
del día. A las labores. Y no hay entre
nosotros ningún comentario,
ningún temblor.
Ni una palabra.
Ningún temblor: ¿Queda claro?.



Víktor Gómez

12 comentarios:

kebrantaversos dijo...

tremendo poema VIKTOR
un abrazo
el kebran

Viktor Gómez dijo...

Lo tremendo nos aguijonea, compa. Lo tremendo nos aguijonea hasta sacarnos de la mudez por la rabia.
Que sea poema o alarido, pero que maldiga lo maldito y se moje, palabra, saliva y tinta, por todos los margenes de la realidad visible.

Un abrazote, gracias por tu pronta lectura.

Tu Víktor

Ana Maria Espinosa dijo...

Volvemos
al orden injusto del hombre.
Una cultura lapida y la otra
acuchilla.
¿qué diferencia hay?
En una es una la mano que empuña
el arma
En otra son muchas las que lanzan
las piedras.

Concienciar.
Es insostenible.

Un poemario "Enemigo"
que moverá entrañas y montañas.

Buen miércoles y jueves.

Viktor Gómez dijo...

Ana:

Mi parcial compa y lectopoeta, gracias por entrar en el poema, por batirte conmigo contra el enemigo, por osar a la palabra y el corazón.

Eres muy generosa y además sabes de la trastienda del poetambre, de su fragilidad, de su fiebre.

Graaaacias por leer tan pronto.
Haré lo que pueda con "El enemigo (Historia dél)", y será lo que quiera el tiempo y la gente.

Un beset,


Tu Víkor

en tierra de nadie dijo...

Una misma reflexión para una realidad que se repite, que no ha cambiado: casi 2.000 años después seguimos igual. No aprendemos, la civilización no es más que otra impostura. Tomo unas palabras que siguen teniendo vigencia:

Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.


bss

ETDN

Viktor Gómez dijo...

Si, como puedes observar, el poema habla. Habla en primera persona del plural. No soy tan torpe ni osado de excluirme de las injusticias del presente. Al menos, no de manera tajante. Soy parte de un sistema que aborrezco.

Un beset,

Tu Víktor

Sandra Garrido dijo...

Bueno ayer dejé aquí un mensaje que repito...no sé donde ha ido a parar.

Decía que no me cabe en la cabeza estos desalmados, deshumanidos, inciviliciazos, animales...ni a predadas me entraría creo que a pocos.
Que me sobrecoje cada número que va sumando y creo que van tres sólo en España. Y que aunque pertenezca a este sistema....nó estoy de acuerdo con él...lucho contra esas injusticias.

Un abrazo

Viktor Gómez dijo...

Sandra:

No podemos estar más de acuerdo.

La espiral de violencia es lo que más nos dificulta la convivencia. Viene por razones economicistas, (in)culturales o patológicas. Se cierne y ensaña con los más desprotegidos. Y se sostiene en la connivencia de unas comunidades no suficientemente activas contra su pandemia.

Y no debemos callar ni ser complices. De palabra y movilizandose, hay que decir basta. Y empezar por uno mismo, por buscar la paz interior, por no ser parte de la cadena de violencia ni en la familia ni en el trabajo ni en las relaciones vecinales o de ocio. Esto último es más difícil de lo que parece. Y es esencial. Que cada uno de nuestros pasos no secunden "ojo por ojo" o no justifiquen pequeñas violencias psicológicas o físicas contra los de alrededor. Siempre se pueden resolver las situaciones que tienen al menos solución sin violencia. Y lo que se acabe resolviendo violentamemente deja de ser solución. Ya se que la praxis es compleja. Yo estoy todavía aprendiendo a no ser virulento.



Un beset,

Víktor

Laura Giordani dijo...

Hola Víktor... este poema es realmente una pedrada en la frente de quien lo lee porque has podido expresar muy bien, con temblor, el ensañamiento sobre un cuerpo débil.
La violencia y nosotros acostumbrándonos a ella ("adaptándonos"... en eso consiste la maldita adultez, opinan algunos)hasta el punto que la noticia con la que desayunamos es otra muerte más y nosotros sin un temblor, naturalizando hechos así. La estadística tiene algo de terrible, como si saber que una mujer es la octava víctima en lo que va de año, tranquilizara nuestra conciencia, la paz del recuento como si contar descontara horrores de la retina. La poesía -como esta serie de poemas de El Enemigo (Historia del)puede sacudir el letargo de nuestras cejas, abrir brechas en la piel cada vez más engrosada de una sociedad que - a base de repetición- va necrosando nuestras fibras sensibles, las más tiernas.
Ánimo con este poemario!
Un gusto pasar por tu "casita" a leerte Viktor, me gusta encontrar también cosas tuyas aquí ya que eres tan generoso con las poéticas ajenas.
Un abrazo grande,
Laura.

Viktor Gómez dijo...

Laura:

Exactitud.

Así, nada espero sino veros pronto y conversar. Porque hablamos la misma lengua y estamos en el mismo pálpito.

Y hay matices que ampliar y cuestiones que compartir para mejor deliberar lo poético o intuir al menos su caudal y orientación.

Un besazo,

Tu Viktor

Ana Pérez Cañamares dijo...

Uf, Víktor, impresionante.
Me gusta tu expresión -más me sacude- cuanto más clara. Y me estremece esa primera persona de testigos, de cómplices. Gracias y adelante

Viktor Gómez dijo...

¿Si?, me anima mucho tu visita y tu lectura. Tengo confianza en tu criterio.

El asunto es serio y complicado de expresar poéticamente sin caer en lo prosaico, panfletario o solamente convulsivo. Quería abordar el tema de la violencia, pero en expresión y forma versada.

Gracias por tu implicación, complicidad, suma.

besitos,

Tu Víktor