sábado, 7 de febrero de 2009

QUIQUE FALCON: Taberna roja y otros poemas. Y un poema en voz de La marcha de los 150.000.000




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"habrá que desmayarnos, así, los ojos,

y ponerlos en rodillas: la luz de las tormentas"



Rendición de la lengua

Q. F.



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Litografia de Juan Carlos Mestre


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TESIS DE ABRIL




A Javier Bello y Pedro Montealegre

versos de Chile





Entre un punto y esa sombra, la palabra es esta aguja, en plena culminación, como en el amor la sal que continúa.



Ya no somos los corderos de las llaves mudas. Por encima del cansancio, cuídamos la lluvia que repara al combatiente.



Quique Falcón






El aura... La autenticidad de una cosa es la quintaesencia de todo lo que en ella, a partir de su origen, puede ser transmitido como tradición, desde la permanencia material hasta su carácter de testimonio histórico.


Walter Benjamin




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Un poeta. Un aura. Enrique Falcón desde Taberna roja nos muestra la esencia, lo auténtico, lo que no admite copia. Porque podríamos imitar su lenguaje surrealista, sus imágenes visionarias, sus deconstrucciones sintácticas o sus rítmicos versículos. Nada de eso daría por resultado una poética "contra la somnolencia" (en palabras de María Ángeles Maeso), un canto "inconveniente" (Ernesto Delgado Baudet) o incómodo decir, música para una insurrección, que es a mi modo de releer el hecho sustantivo y vital de un hombre que escribe poesía y que poetiza en el barrio, en la taberna, en la escuela, en el campo, en la cárcel, en el sindicato, en la calle, en el papel y en la táctil estrategia desde la austeridad y compromiso con su vida indivisible de rojos pulsos y pan compartido. Un aura. Una poética: Puentes desde 'el amor, la ira' a la compasión, en resistencia. Puentes de la no vida a la vida, de la infravida a la convivencia digna. Política o Puente: poesía daltoniana, caudal de aguas en tiempos desertizados, en un 'Tiempo herido', memoria implicante y replicante, voluntad de no dejar invisibilizados los destrozos de la jauría al servicio del Poder. Un aura: convocar y dialogar con los que avivan la esperanza de los que lo han perdido todo. Un rojo caudal, un clamor, una feraz, coral expresión del hombre en su quicio, del ciudadano en su ineludible sentido desamordazado, desprogramado, desestabilizador y subversivo que denuncia lo injusto, anuncia la vigencia de las utopías, tantas como honestas mujeres y hombres esgriman en pro de la concordia y el fin de los abusos, atropellos, desmanes de unos pocos enriquecidos sobre las masas aplastadas, sometidas, narcotizadas.




A los señores de la guerra, a los custodios del oro, a los príncipes de la industrias químicas, del acero o el ocio masivo, a las gerencias del marketing, a los administradores de la comunicación, a los ávaros del ladrillo, a los rentistas del oprobio, a los mercenarios de las ratas, les hubises gustado impedir esta voz, esta poética contracorriente y arriesgadamente humana. Impedir su contaminación en las transparentes peceras de sus dominios. Pero no es Quique, es el aura de su vida, tinta o sangre, la que corre y se cuela por las grietas, la que perfora como un ácido el cemento, la que salta de oreja en oreja, de patio en patio, de chabolo en chabolo, de barrio en barrio, de aquí hacia allá y de acá para acullá. Un aura: Los puentes del amor y la ira. Más que palabras, pero no menos. Una poesía necesaria. Una música que escapa de las zarpas reaccionarias y dogmatizantes de los usurpadores. No una victoria, pero sin concisiones, un vivir decididamente político, fraterno, peligroso, utópico y real. EstÉticamente, inmarchitable en su reproducción técnica. Así, la estrategia es vivir y poetizar sin solución de continuidad. Uno y feraz. Por acumulación, en numeración caótica o por síntesis anticapitalista: Puentes, mestizaje, dialógica escritura, hipertextual, colectiva e íntima, generosidad que emana en su belleza y rebeldía expresiva posibilidad, espectativa, esperanza... "Y HOY lo que acuna el nacimiento de un poema político: el amor, la ira."




Víktor Gómez

















Tres reseñas, en estos últimos días, de nuestra Taberna Roja:



suplemento "2c":


http://www.bailedelsol.org/editables/prensa/taberna2c31enero.pdf



periódico "Diagonal":


http://www.bailedelsol.org/editables/prensa/falcondiagonal.pdf




revista "¿Qué Leer?":


http://www.bailedelsol.org/editables/prensa/taberanrojaqueleer.pdf




...y un poema compartido por la radio hace una semana:



http://marchade150000000.googlepages.com/Vientres.wma




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"De los muchos caminos con que un hombre cuenta para escapar del apaciguamiento, estos son seguramente los tres más importantes: la incondicionalidad de la lucha, el rescate de los muertos y la distorsión de la lengua. En su dimensión política, son tres formas espléndidas de encarnar la resistencia, junto a los otros hombres y mujeres de su tiempo"




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2 comentarios:

Arturo Borra dijo...

Excelente entrada Víktor, que honra un texto poético que, sin lugar a dudas, quedará como un hito de la poesía hispana; pero no un hito como quien dice un "hit", sino como punto de inflexión, pliegie para pensar todas esas columnas que se pierden en la bruma del dolor y que, a pesar de todo, siguen murmurando ahí -con sus demandas pendientes e intactas.
Me alegra encontrar la poesía de Quique por estas regiones.
Un fuerte abrazo para ambos,
Arturo

Viktor Gómez dijo...

Arturo:

A veces pienso en la inútilidad de escribir. Y me abruman la cantidad ingente de publicaciones que salen al año, los rápidos cambios de atención sobre la novedad, el efectismo, la moda. Y me pregunto: ¿qué quedará dentro de 25 años de lo que los poetas hoy están publicando? ¿Y dentro de 100 años?.

Bueno, mirandolo al revés, hoy leo a poetas de hace un siglo que fueron capaces de romper la telaraña y entrar en la cueva, de arrojar los barnices y rascar adentro, de jugarse la vida, arriesgando con su arte hasta su límite vital. Ahí recojemos a Rimbaud o Mallarme, por ejemplo. También a José Martí o César Vallejo.

En el caso de la poesía de Quique Falcón le veo tres aspectos que me hacen pensar que nos sobrevivirá.

Es una poesía que refleja un tiempo invisibilizado pero real con una fuerza expresiva y calidad técnica destacable.

Se relaciona con la historia y la política con una veracidad apabullante que el tiempo debería ir legitimando, aunque eso no es seguro porque las fuerzas reaccionarias de la sociedad tratarán de impedirlo.

Y por último, tiene un universo lingüístico propio, enriquecido, suficiente (creando ese consistente mundo poético más real que la realidad que nos machacan los TV y las revistas) para alimentar la sed de escritura densa, bella y justa (en terminos gamonedianos) de lectores de cualquier momento y lugar. Un universo que traduce las esperanzas de muchos y desnuda las iniquiedades de otros tantos.

Un abrazote,

Víktor