lunes, 17 de diciembre de 2007

ANTONIO MARTINEZ (Ed. Germania): «La poesía es la quintaesencia de la libertad»

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Antonio Martinez, Antonio Gamoneda y Antonio Martinez i Ferrer




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ENTREVISTA EN EL PERIODICO LEVANTE Mercantil Valenciano realizada por Por

María José Muñoz-Peirats


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Pertenece a un grupo de soñadores que supieron hacer de sus sueños una realidad. Hace diecisiete años y desde Alzira, crearon la Editorial Germanías, una editorial pequeña y resistente, pero con un espacio importante dentro del mundo de los editores de poesía.


Dice Antonio Martínez de sí mismo: «No he salido mucho más lejos de la calle en que nací; físicamente vivo en la misma calle que cuando era un niño; hijo de un obrero de artes gráficas que me legó su oficio y de una madre trabajadora, bella y fuerte como un árbol. Mis tres hermanos son mis socios (David, Raül y Sergi); mis amigos Salvador Rosell y Juan Diego González son mis socios; desde fuera vino Gabriel Viñals a sumarse a este proyecto (el único que no nació en Alzira, pero lo hizo en un pueblo de la Argentina profunda que debe ser lo más parecido que hay)».








-Confiese, ¿le trastornó la poesía y decidió crear una editorial dedicada a ella?








-Vengo del mundo de la tipografía, de la imprenta, del papel de la estética del libro como objeto y a partir de allí conozco a algunos autores y me fue capturando ese mundo.








-Proviene del mundo de las artes gráficas. ¿Qué le indujo a adentrarse en una aventura tan poco rentable?








-Me atrae la belleza; a partir de la ordenación de las palabras, en el espacio de la hoja en blanco, me doy cuenta que la belleza que esto puede generar, me emociona y? quiero saber más.








-Empezaron incluso por lo más difícil: editando cuatro títulos de poesía en valenciano...








-Se debió a la proximidad. Conocí a Marc Granell, que me propone una colección de jóvenes autores valencianos y ahí empieza todo?








-¿Una editorial de estas características, les sitúa en la resistencia de un mundo que parece ahogarse en el «tanto tienes tanto vales»?








-Creo que es obvio; la poesía es para mí la quintaesencia de la libertad; es el refugio de las ideas bellas, de la esperanza.








-Al considerarse editores situados en la periferia del mundo cultural, ¿ven ese centro cultural muy contaminado?








-No se trata de eso, no importa cómo veamos el centro, sino cómo nos vemos a nosotros mismos. Lo de estar en la periferia es una evidencia, nos sucede así, es así. No situamos a nuestra editorial en la periferia de la cultura, sino que nosotros mismos somos ciudadanos de la periferia, de todo: de lo correcto; del poder; de la cultura con mayúsculas? pero también de lo contrario porque no es un posicionamiento ante la sociedad, una actitud política, es más simple que eso: somos de pueblo; eso lo entiende todo el mundo y se nos nota.








-¿En qué sentido dice «somos de pueblo»? ¿Como orgullo? ¿Con la dignidad de quien se respeta? ¿O como una justificación de quien se cree que hay matices que no alcanza?








-Sí, sí, todo eso. ¿Hay quién supone que alcanza todos los matices?








-¿Qué función cumple la poesía en nuestra sociedad?








-La misma que siempre ha cumplido: crear conciencia. Paso a paso, lentamente, sin pretensiones de ponerlo todo patas arriba de la noche a la mañana, sin declamaciones sonoras y estridentes.








-¿Recomendaría que las sesiones del Parlamento o del Senado, los plenos de los ayuntamientos, se iniciaran con la lectura de un poema?








-Pues no, aunque si sus Señorías quieren?








-Recientemente hemos podido comprobar que en España el índice de lectura en los jóvenes ha bajado. ¿Cuál es su opinión acerca de cómo se enseña la Literatura en colegios, institutos... y qué importancia le da?








-El síntoma no es la enfermedad, no debemos analizar los síntomas únicamente. La literatura obligatoria de las escuelas no es necesariamente la mejor literatura que pueden leer nuestros hijos, ni los métodos de enseñanza los más estimulantes, pero ¿los mayores leen?, ¿los padres leemos? La cultura de la imagen, la cultura audiovisual y de la inmediatez, nos crea desconcierto, pero todos hemos abonado alguna vez la teoría de que una imagen vale más que mil palabras ¿verdad? ¿Y ahora pretendemos que no sea así? Es preocupante y es triste que nuestros jóvenes no sientan la lectura, la literatura como un bien; eso es un síntoma. La enfermedad es social y responsables somos todos.








-¿Existe alguna solución?








-Mágica no. El esfuerzo individual debería entenderse como un privilegio, no como una carga y la imaginación como el instrumento para combatir las formas de anestesia social. La pregunta es si esa responsabilidad tiene que recaer con más peso en los niños, y en los jóvenes, que en los adultos y, me parece que no. Tengo mucha confianza en los jóvenes algunas veces me parece advertir que se los desprecia y desvaloriza.








-¿Deberíamos «ritualizar» más la vida?








-Disfruto de los rituales cotidianos y agrego los que puedo a la lista. Una copita de vino en El Manchego de Santiago y Ramón con mi amigo de infancia, Alfredo March, los viernes por la tarde al salir de trabajar, es uno de mis nuevos rituales vitales.








-¿La poesía es la hermana pobre de la literatura?








-La poesía no es literatura. En eso coincido con casi todos los poetas que he leído y que reflexionan sobre el tema. La poesía es «otra cosa», no busca contarnos una historia, ni dejarnos una moraleja, sólo tiene en común con la literatura el uso de las palabras, pero son dos actitudes mentales y emocionales diferentes. Parten de caminos distintos para llegar a lugares también distintos.








-«Con nosotros, dice usted, trabajan hasta 13 personas; la mayoría ni siquiera acabó sus estudios secundarios; todos venimos de hogares obreros y todos tenemos por la cultura respeto, admiración y hasta temor reverencial porque nos fue enseñada como "la" forma de salir de la pobreza junto con el esfuerzo y el trabajo» ¿La cultura es para quien la descubre?








-«Las estrellas para quien las trabaje», como dice el poeta Jorge Riechmann.








-¿La cultura pertenece a una clase social determinada?








-Si es así, es un enorme error. Aparte de que primero debemos explicar qué entendemos todos por cultura.








-¿Qué entiende usted por cultura?








-Tengo una visión más bien labradora del hacer humano. Aprecio la cultura desde la aproximación a su propio origen etimológico: el cultivo. Ya he dicho antes que siento un respeto reverencial por la cultura, lo mismo sea por el cuadro del pintor contemporáneo que me emociona, aunque escape a mi comprensión intelectual, que por la canción de cuna tradicional de un pueblo primitivo. Ambas cosas nos cultivan como personas y en ese sentido, por ese camino, entiendo la cultura.








-Han editado obra de Juan Gelman, poeta argentino y Premio Cervantes, del que se ha dicho ser una de las experiencias materiales más profundas de la poesía latinoamericana de este siglo. ¿Podría contestar cuando pregunta: «Se hace sola la doble conciencia/donde la huella brilla«?








-Me ha encantado esa consideración hacia Gelman que menciona en su pregunta; es tan merecida. Sí, la conciencia grande sobre el mundo y las gentes, se adquiere en los sitios por los que hemos transitado y que nos han marcado para siempre.








-«¿Por qué no creer en el sencillo/callejón de la espera?». Se pregunta el poeta...








-¡Qué bueno! ¿Verdad? Imagine un espacio para el silencio, para la reflexión interior, un lugar manso, ¡pero permanente!








-«¿Quién podría nombrar al pasado/de este presente seco?» ¿está seco nuestro presente?








-El presente colectivo es muy difícil en las actuales condiciones del mundo; lo es para todos, para muchos cientos de millones de seres humanos es dramático, es un presente urgente y eso es tremendo.








-Editan también a otro Premio Cervantes, Gamoneda. Sus primeros contactos con la poesía se remontan a 1936: «Las escuelas estaban cerradas y yo quería aprender a leer y en mi casa de León no había más que un libro y era de poesía...» Descubriendo los fonemas, las palabras, Gamoneda descubre simultáneamente los valores rítmicos y plásticos de la realidad poética: «La poesía me buscó a mí». ¿Deberían dejar olvidados libros de poesía en las escuelas?








-Otro gran poeta editado por nosotros, José Viñals, dice: «La poesía o entra de contrabando o no entra».








-Han editado a José Hierro y dice algo así: «Llegué a la alegría por el dolor, supe por el dolor que la alegría existe». ¿Es eso cierto?








-Tan cierto y tan sencillamente dicho ¿verdad? ¿Se ha dado cuenta de que ha citado a tres premios Cervantes que hemos tenido la enorme alegría de publicar en esta pequeña editorial alzireña y que los tres grandísimos poetas tienen el origen común de la pobreza y el esfuerzo? No sé si la cultura pertenece a una clase social determinada como me preguntó antes en esta entrevista, pero si sé que la pertenencia a las clases desprotegidas de una sociedad no es obstáculo para creer en el poder transformador de la palabra como herramienta de futuro.








-¿Cómo se mira el mundo desde la poesía?








-Yo soy un editor, no un poeta. Soy un lector y no un artista. Cuando como lector descubro en unos versos algo que no conocía, una mirada que no tenía sobre las cosas, se me descubre un mundo diferente, no siempre «bonito». ¿Sabe que agradezco a la poesía?: que me haga pensar, que me estimule.








-¿Cómo ven los poetas la política?








-Fijémonos en los poetas del Siglo de Oro español, por ejemplo: La actitud ante el poder de Góngora, de Quevedo, fue contraria a ese poder, pero su compromiso social y ético se resolvía frente al papel y la pluma ¿no? Ahora me parece que es igual, en general. Existen poetas que responden de manera más evidente, más nítida que otros, que lo hacen apelando al silencio y a la reflexión íntima. Unos y otros dan respuestas a los interrogantes de la época que viven, me parece. Siempre ha habido poetas contestatarios y poetas integrados, hasta ha habido grandísimos artistas afiliados a causas horrorosas: lo que me guste a mí, como actitud ante la sociedad, no va a hacer que se escriba mejor poesía necesariamente.








-Un buen poema político no mueve el mundo, pero ¿ayuda a recobrar aliento?








-Todo buen poema ayuda a tener esperanza en la vida.








-¿Qué relación tiene con la alcaldesa del PP?








-Correcta, respetuosa, protocolar. Las puertas de nuestra editorial siempre están abiertas.








-¿Estamos en un mundo donde la injusticia, según Brecht, no es anónima: tiene nombre y dirección?








-¿Y alguien tiene sitio en su agenda para apuntarlo?; ¿le interesan esas señas?; ¿sabe cómo reaccionar? Sí, tiene nombre y dirección pero ya se ve que no es así de fácil exponerlo, no es todo tan lineal.








-¿Qué sentimiento le produce la intolerancia?








-Repulsión. La intolerancia es uno de los rasgos que más me disgustan de mi mismo, cada día convivo más a disgusto con mi propia intolerancia. Las personas solemos tardar mucho tiempo en advertirlo, las sociedades más.








-¿Puede llegar a ser muy peligroso el divorcio entre inteligencia y poder?








-Tanto como el matrimonio entre inteligencia y poder. El poder en sí mismo es algo deplorable que ofende a la inteligencia.








-¿Cómo ve el futuro de la religión o de las religiones?








-El agnosticismo puede ser una respuesta también ¿verdad?








-¿De qué se acusan desde la periferia?








-La periferia es otro microcosmos. Existen las mismas bellezas y miserias que en el mundo «central», pero a veces dos poderes centrales se detestan y repelen y, a veces, dos actitudes periféricas diferentes nos damos mutuamente risa, nos miramos con ternura.








-¿Se horroriza cuando va a la ciudad de Valencia porque la ve muy pecadora?








-Ya estoy mayor, no me horroriza sino el horror.

8 comentarios:

L´ HABITACIO D´ARLES dijo...

oye maestro, tu blog es una revista literaria actualizada a diario, es acojonante.

lo único que me fastidia es no poder leerlo todo con calma, porque es contenido de calidad.

nada, que apabullas.
un abrazo Vik.

Viktor Gómez dijo...

Si, si, voy acelerado. Tiene razón Lessing cuando comentaba recientemente sobre internet que es demasiada información, demasiado veloz, hay saturación y por ello un cierto caos. Debo descubrir la lentitud, ralentizarme, compa.

Gracias por tu empática presencia, por tu generoso saludo y complicidad lectora.

Tu Vik

Ana Maria Espinosa dijo...

Víktor:

¡Qué buena entrevista de Antonio!.
Así es, auténtico e inmejorable persona.

Viktor Gómez dijo...

Ana:

Me aclaro el bueno de Arturo Borra que se trataba del hijo de nuestro Antonio. En la foto es el tiarrón que aparece junto a Gamoneda y Martinez i Ferrer.

Por lo demás, si, el padre es otro tipo de tiarrón, de cejas para arriba y corazón adentro.

Un beset,

Tu Viktor

Ana Maria Espinosa dijo...

Pues siendo así:

De tal palo tal astilla
es en este caso y si sale
a su padre, como que
me reitero en lo dicho.

Javier Gil dijo...

Las cosas por su nombre...

Viktor Gómez dijo...

ANA, estamos nuevamente de acuerdo.

Viktor Gómez dijo...

Javier:

Gustazo encontrarte por aquí.

¿Qué tal va? Confío se encare bien el fin de año.

Me alegra leyeras esta entrevista, puesto que ambos participamos del respeto de la labor de editor independiente, entendemos y nos toca la médula gente como Antonio
que en su momento apostó
por los poetas no oficiales ni adoctrinados ni pretigidos.

Apostó por una calidad no respaldada de éxito comercial o beneplácito académico.

Y ganó.

Un abrazote,

Tu Viktor