lunes, 27 de agosto de 2007

ME PREGUNTABA

¿Cómo atraviesa el cielo
en agosto esa luz morosa
que ralentiza las tardes
y nos invade de nostalgia?

Los pormenores de la vida
incendian sobre el agua verde
la línea del horizonte y sangra
un celaje mudo de belleza irretenible.

¿Quién sabría desdecir ese milagro
qué entra desde atrás del ojo
para representar un mundo singular y nuevo?

Cada anochecer se reescriben
negro sobre blanco los versos del olvido.
Y no hay palabras que mejoren su elocuencia.

Viktor Gómez

2 comentarios:

Julio Obeso González dijo...

"Y no hay palabras que mejoren su elocuencia" Así también en este comentario. Una segunda, tercera lectura, dibuja en el ánimo esos otros paisajes vinculados a la experiencia personal, cada uno con su luz, su tempo :"celaje mudo de belleza irretenible". Compi: Te superas en cada entrega.
Un abrazote de los grandes.
Julio

Viktor Gómez dijo...

Compi, desmesurado afecto, gratitud desbordada. En cierta medida y gracias a vosotros, al Taller de Elena, a las lecturas compartidas y conversaciones deliberativas contigo y otros/as compas, voy quitandome lastres y broza. Si, de leer y convivir, de escribir y escribir se va progresando. Gracias, Julio. Como Groucho salimos de la nada "poética" para alcanzar las más altas cotas de la miseria "Literaria". Pero en ese devenir somos felices, felicuescentes, gamberros serios, cotidianos poetambres del sinvivir y del gozo efímero y sincero. A tortas con la desesperanza, a trancas t barrancas. Haciendo de la amistad ese camino de viento favorable para nuestra rumbosa chalupa quien sabe a donde.

Mi privilegio sois vosotros, ¿qué otro mérito tiene la vida a bien conceder más alto que un amigo?.

Cuidate bueno,

Tu Victor