jueves, 7 de enero de 2010

LUISA FUTORANSKY: PARTIR, DIGO


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CALENDARIO JAPONÉS

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Mi vida es simple, con pocos sobresaltos
las rosas darán paso a los nísperos
los almendros a los crisantemos:
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me voy dulcificando cuando olvido.
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AHASVERUS
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por qué nunca hablé las lenguas
del país en que viví?
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MASATSUGO
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El padre cose kimonos.
La madre trabaja de peluquera.
Masatsugo toca un tambor que se llama taiko
y duerme en el suelo del negocio.
La madre ayer, llorando le dijo que basta de música
que hay que ganarse la vida de otra manera.
Fuimos al cementerio budista de los samurais del barrio
a pasear con mi cachorro Tango.
Bebimos sake y nos acostamos.
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Lo mejor que tiene es que aún dormido, se sonríe.

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Partir, digo
(IV Premio Gules, 1982) es un rara avis en los circuitos premiables de la poesía de los 80 en España. Fue editado por Ed. Prometeo, en Valencia, patrocinado por su Ayuntamiento y corresponden estos textos, poesía en prosa y verso, a la estancia en Japón de Luisa Futoransky, allá por finales de los 70. Es un poemario atravesado por el exilio, la desubicación, el encuentro con la otredad de lengua y paisaje. Deja atrás las ruinas de una cultura occidental, sobrevuela el Egeo, vira en Delos, ida y vuelta y nos renombra Samarkanda o Tokio desde los ojos de la extranjera. Su ímpetu, terneza, precisión, detallismo, recorren un itinerario tan bien interiorizado como expuesto en este libro, actualísimo por explicitar miedos y afanes de un emigrante, de una poeta argentina en Oriente, cuya poesía PARTIR, DIGO, invoca al conflicto de la acción y de la palabra, cuyo fin de poema nos dice concluyendo:
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... dime por qué no se detiene y espera que salga el sol, lo sé, el terror sería el mismo, pero a todas luces, perderse a caballo, lentamente de espaldas en el desfiladero, en el silencio y con las sombras, es buen fin de poema.

Tokio, 3 de noviembre de 1979

L.F.
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De esta infatigable viajera, poeta y humanista rescato un poema ajeno al poemario reseñado pero que me resulta empático y confirma esa involuntaria concordancia con la hasta hace un mes desconocida Luisa Futoransky. Lo extraje de su página web, y enlaza con mis últimas lecturas esenciales.

Víktor Gómez

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Poema A Veinte Años De Auschwitz, Bergen-belsen Y Los Otros
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¿Dónde guardarán el alma los algarrobos,
los pinos o los alerces?
¿Dónde sufrirán a Dios?
¿En qué lugar alguno de triste corazón
buscará el suicidio?



¿Cómo vivirán las estaciones, la enfermedad,
el amor, la locura, la muerte?
¿Con qué lenguaje expresará el silencio
la vejez de los árboles?



¡Cómo hallar vuestra lengua, me digo,
cómo saber de vosotros la verdad
-porque también habéis sido testigos y por tanto cómplices-,
cómo limpiar nuestras raíces,
cómo recibir el sol con esta alma empozada,
con el hierro, la memoria y tanta sangre olvidada
y peligrosamente muerta y viva entre las manos!
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Luisa Futoransky



2 comentarios:

tajalapiz dijo...

Me da mucha alegría encontrar aquí a Luisa Futoransky a quien tuve el placer de escuchar, leyendo sus poemas, hace unos meses, y que no había hallado en este mundo de bitácoras. Su sencillez y el compromiso de su escritura con lo cotidiano (que incluye lo atroz) son muy saludables. Es (para mí) como una hermana en lengua castellana, de Szymborska.
Amistades
Leonardo

Viktor Gómez dijo...

Talapiz:

me alegra haber acertado
creo que es una excelente
poeta y me interesa su decir,
de qué manera resuelve su
escritura y nos la participa.

Y ahora que lo dices, vaya,
también yo encuentro sintonías
entre Wislawa y Luisa, más allá
de los homonimos.

Un abrazo grande,

Viktor