miércoles, 1 de junio de 2011

CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE LAS POÉTICAS

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No me interesan ni las respuestas ni las consignas (...) A mi me interesan los problemas y los conflictos.
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Heiner Müller
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Iguala con la vida el pensamiento
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Seneca
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Nada de lo humano me es ajeno
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Terencio
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Pero pienso, sigo pensando todavía, que debiéramos comunicarnos también yendo y viniendo realmente. ¿Qué cuesta ir, qué cuesta venir?

(.../...)

Que no haya corrupción de la libertad y de la gracia. Salud.

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Gonzalo Rojas
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viene de lejos el pulso.
unos quieren controlar y reducir la cultura a poder
otros quieren acceder libremente a la cultura, o
producirla sin cortapisas ni censuras.
sobre esto que ya discutían gongorinos y quevedescos
retomamos hoy el debate y solicitamos una lectura breve
y densa que expone el parecer de muchos y que puede
molestar a otros.
bueno, sobre la base de las proposiciones argumentativas
el analisis de las problemática y la deliberación, cada una
y uno se posicionen con libertad, sin miedo.
mucho tienen que decir e importante los lectores, los educadores,
los amantes de las culturas, los defensores de la convicencia
justa y sostenible de los pueblos y sus expresiones artísticas
e intelectuales.
quienes estén conformes a este escrito se pueden sumar en
firmas.cartabierta@gmail.com

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CARTA ABIERTA EN DEFENSA DE LA PLURALIDAD Y CONVIVENCIA DE POÉTICAS
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La realidad no es legible de manera evidente. Las ideas y teorías no reflejan sino que traducen la realidad, pudiendo traducirla de manera errónea. Nuestra realidad no es otra cosa que nuestra idea de la realidad. Del mismo modo, importa no ser realista en un sentido trivial (adaptarse a lo inmediato), ni irrealista en el mismo sentido (sustraerse de las coacciones de la realidad); lo que conviene es ser realista en el sentido complejo del término: comprender la incertidumbre de lo real, saber que existe una porción de lo posible aún invisible en lo real.
Edgar Morin
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El lenguaje poético es un patrimonio colectivo. Una urdimbre tejida en la arena de la diversidad. Nuestras tradiciones literarias siempre se han visto atravesadas por múltiples mutaciones que han ayudado a componer y descomponer el ovillado paisaje de la palabra. No en vano la palabra recoge la complejidad genésica de nuestra existencia. Así ha sido en el caso de la lengua española. La(s) literatura(s) panhispánica(s) (de acá y allá, en diálogo unas veces, aisladas otras) siempre han manifestado en su devenir histórico la riqueza de lo plural, el desborde de lo conectivo. No existe una deriva única de lo poético. Nunca se produjo una voz homogénea para toda nuestra tradición. Las tentativas de encerrar el lenguaje literario dentro de límites inamovibles han dado como resultado estructuras cerradas de pensamiento que trabajan en contra de la propia y esencial condición de la palabra.
Las personas que firmamos esta carta creemos firmemente en esta pluralidad poética heredada –a la que hemos tratado de contribuir activamente con nuestro propio trabajo– y por eso nos mostramos resistentes a cualquier forma de cierre normativo. Creemos necesario alzar un muro de contención ante actitudes que pretenden reproducir debates que «ya» no son legítimos –que, en realidad, nunca lo fueron– porque representan en sí mismos una agresión a esa misma pluralidad conquistada, al trabajo y legado creativo, teórico y vital de muchas poéticas y poetas precedentes y que recogen de manera natural el legado incuestionable de los padres de la modernidad poética: del romanticismo inglés y alemán al surrealismo pasando por Baudelaire, Rimbaud y Mallarmé. Ha costado mucho desterrar de nuestro campo literario el cainismo y la exclusión. No vamos a consentir ahora que vuelvan a reproducirse estrategias envenenadas similares. El debate de poéticas es necesario, útil el contraste filosófico, intelectual, en torno a la creación, pero siempre en el marco de un respeto escrupuloso a la diversidad y el disenso.
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Por todo ello queremos reivindicar como legítimo y propio de la(s) poética(s) panhispánica(s) actual(es) los siguientes elementos: 
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  • Escritura(s). En plural. Modos del lenguaje que se encuentran. Ningún programa prescriptivo. Huellas. Rescoldos a modo de conceptos, de cruces, de intuiciones. Ninguna tabla de la ley. No sabemos. Quizá sean un modo de operar, de practicar la literatura. Ese acontecimiento ignoto. No sabemos. Disparan la semilla de lo por hacer y de lo hecho. No sabemos. Mueven a la acción.
  • Tradicion(es). En plural. Linajes incrustados, desde siempre, en nuestra modernidad, en nuestra memoria literaria. Linajes que se activan y se iluminan desde el presente y de los que debemos hacernos merecedores. Como afirmó Eliot, la tradición «no se puede heredar, y si la deseas debes obtenerla con gran esfuerzo». Cada poeta se forja y construye su tradición, su propia cadena de ejemplos y magisterios, y este esfuerzo es en sí mismo un acto poético, una intervención en el mundo. Puede ocurrir –y de hecho ocurre– que este esfuerzo ponga a prueba nuestra capacidad de asunción cognitiva o de mera comprensión, incluso a lo largo de toda una vida de esfuerzo. La dignidad e inteligencia vitales consiste entonces en asumir esta discapacidad en vez de darle el formato autoexculpatorio de lo incomprensible, lo hermético, lo bárbaro y despreciable. Imposible simplificarla, esencializarla, despotenciarla a través de marbetes o etiquetas reductoras. Imposible normativizarla en interés propio, mediante operaciones espurias de exclusión o ninguneo. Voces habitadas para nuestro presente y nuestro futuro.
  • Heterodoxia(s). En plural. Nunca una lectura unívoca de lo poético, no podemos aceptar como obvio ni la desaparición del habla ni el habla homogeneizada. La palabra poética implica desborde, intersubjetividad, entramado conectivo, intersticio, complejidad. Y significa todo ello porque dialoga con lo humano.
  • Poética(s). En plural. No hay una poética una que convierta a las demás en otras. No hay norma, no hay centro natural o tácito. Queremos (re)afirmar y defender el deseo y la probada capacidad de convivencia de poéticas diversas que han demostrado en los últimos años su resistencia a la codificación. No precisamos para construir o apuntalar una identidad la negación del Otro. No vivimos la alteridad como amenaza, sino como nutriente y condición necesaria para la construcción de nuestra posible identidad colectiva y personal.
  • Hibridez y Diversidad(es). En plural. Creemos que la poesía no es mercancía, no es hija de la rentabilidad económica. Tampoco de las ideologías. La poesía es una multiplicidad de pájaros, aves raris, aves migratorias, que ponen su nido en lo alto, alejado del manoseo y voracidad de las alimañas y carroñeros. No podemos, por tanto, hablar de «una» poesía, sino de «poe-diversidad», en constante vuelo, en constante cruce, en constante mestizaje. Y no enjaulada, sino libre, puede ser del mundo, desde el mundo, con el mundo. Pero siempre «haciendo mundo».
  • Pensamiento(s). En plural. Desconfiamos de los falsos dualismos (razón y emoción, realismo e irracionalismo, público y privado, naturaleza y cultura…) en los que se ha querido encerrar lo poético. Se trataría, como dice Miguel Casado, de «ampliar la noción de pensamiento, extenderla a todos los movimientos de la mente, a uno y otro lado de la conciencia, a todos los movimientos interiores del lenguaje que de modo constante nos recorren y atraviesan». En definitiva: destacar el carácter desestabilizador y genésico de la palabra poética como apertura del pensamiento.

  • Realidad(es). En plural. La relación de lenguaje y realidad es compleja, porque ambas son complejas de por sí y más cuando se relacionan, influyen, comunican. Es simplista y equívoco detenerse en un estilo o propuesta, en una sola manera de abordar esa difícil exploración de la materia (humana y no humana) que llegará a ser poema.
  • Subjetividad(es). En plural. Sin menoscabo de que cada uno/a pueda o quiera llevar la voz poética adonde crea conveniente. Todas las formas de enunciación tienen sentido y no seremos nosotros quienes juzguemos la pertinencia de lo que cabe o de lo que debe desaparecer.
  • Emoción(es). En plural. No codificadas, no predeterminadas en un calculado ejercicio de causa-efecto practicado desde las inevitables limitaciones del poeta sino trascendidas y reveladas junto a él en un proceso que hermana escritura y lectura, que convierte al lector en agente activo y co-productor de sentido.
  • Lector(es). Recepciones. Por todo lo anterior reivindicamos el respeto a la inteligencia y creatividad lectoras, a la libérrima capacidad de sorprenderse y sorprendernos de aquel que generosamente se acerca a un texto para darle vida; a su derecho inalienable de que nada ni nadie se haga garante ni faro de sus emociones, su criterio, su infinita libertad.
Así, queremos reivindicar la convivencia de poéticas, la pertinencia del debate crítico, la belleza de la pluralidad como alimento de lo creativo. Y rechazamos de manera frontal cualquier estrategia de apropiación, simplificación o reduccionismo literario.
Y para que así conste lo firmamos en Madrid a de mayo de 2011.


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LISTADO PROVISIONAL DE ADHERIDOS A LA CARTA ABIERTA (29 de mayo 2011) más de 235 personas 
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(Firmantes a 29 de mayo de 2011)

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LISTADO POR ORDEN DE ADHESIÓN:


VÍKTOR GÓMEZ (España) Poeta
ERNESTO GARCÍA (España) Poeta
ESTHER RAMÓN (España) Poeta
JULIETA VALERO (España) Poeta
JORDI DOCE (España) Poeta y traductor
ÓSCAR CURIESES (España) Escritor
MARTA AGUDO RAMÍREZ (España) Poeta
JUAN SOROS (Chile, residente en Madrid) Escritor
CECILIA QUÍLEZ (España) Poeta
ROGER SANTIVAÑEZ (Perú, residente en EEUU) Poeta y docente universitario
MIGUEL ÁNGEL CURIEL (España) Poeta
RAFAEL SARAVIA (España) Poeta y editor
BENITO DEL PLIEGO (España, residente en EEUU) Poeta, traductor y docente universitario
YAIZA MARTÍNEZ (España) Poeta y periodista
ALEXIS FIGUEROA ARACENA (Chile) Escritor
ENRIQUE CABEZÓN (España) Poeta y editor
CARMEN BELTRÁN (España) Poeta y editora
ÓSCAR PIROT (México, residente en España) Poeta
CARLOS IZQUIERDO (España) Abogado y poeta
EDDA ARMAS (Venezuela) Escritora y psicóloga social
JAVIER IGLESIAS SÁNCHEZ (España) Arquitecto
MIGUEL MORATA (España) Librero

MATÍAS ESCALERA CORDERO (Madrid España) poeta, escritor, profesor universidad
JESÚS GE (España) Poeta
ARTURO BORRA (España) Poeta y ensayista
LAURA GIORDANI (España) Poeta y artista plástica
RAFAEL-JOSÉ DIAZ (Madrid España) Poeta, narrador, traductor, profesor


JOSÉ MARÍA DE LA QUINTANA JIMÉNEZ (España) Editor y escritor
MAR BENEGAS (España) Poeta y narradora
JULIO ESPINOSA (Chile, residente en España) Poeta y director de la Escuela de Escritores de Zaragoza
NURIA RUIZ DE VIÑASPRE (España) Poeta y editora
PILAR BLANCO DÍAZ (España) Poeta y docente
PILAR FRAILE AMADOR (España) Escritora y docente
JUAN BAUTISTA IBARRA BONET (España) Docente
IGNACIO RODRIGO EJARQUE (España) Médico y lector
LOURDES DE ABAJO (España) Poeta y compositora
LUIS LUNA (España) Poeta
AMBROSIO GALLEGO (Barcelona, España) Poeta 
ANTONIO MANUEL FERNÁNDEZ MORALA (España) Escritor
EDUARDO FARIÑA (Chile, residente en España) Poeta
JUAN CARLOS VALLE (España)
KIRSMA MANCÍA  (El Salvador)  Escritora
GUILLERMO FERRÁNDEZ (España)
ANA Mª ESPINOSA GUTIÉRREZ (España) Poeta
FERNANDO MENÉNDEZ MENÉNDEZ (España) Poeta y animador sociocultural
FRANCISCO CENAMOR (España) Poeta y docente de teatro
JULIO MAS ALCARAZ (España)  Poeta, traductor y economista
ROBERTO ECHAVARREN (Uruguay) Poeta
JESÚS MALIA (España) Matemático y poeta
ALEJANDRO KRAWIETZ  (España) Poeta, crítico y gestor cultural
FRANCISCO LEÓN (España) Escritor y docente
PEPE MONTESERÍN (España) Escritor            
FERNANDO SABIDO SÁNCHEZ (España) Poeta
ANA Mª ESPINOSA GUTIÉRREZ (España) Poeta
CONCEPCIÓN QUIRÓS SUÁREZ (España) Librera
NONI BENEGAS (España) Escritora
RAÚL HERRERO HERRERO (España) Escritor y editor
ALFONSO PASCAL ROS (España) Escritor
VÍCTOR MANUEL IRÚN VOZMEDIANO (España) Docente
JOSÉ ANTONIO LLERA RUIZ (España) Docente universitario
ALBERTO GARCÍA-TERESA (España) Poeta y periodista
BLANCA FERNÁNDEZ-MARCOTE CASTRILLEJO (España) Lectora
MIGUEL MARINAS (España) Docente y escritor
LUIGI BOSCO (Italia, residente en España) Planificador de Medios
PABLO ACEVEDO (España) Poeta
SOFÍA SERRA GIRÁLDEZ (España) Lectora
MERCEDES CARRETERO NIEMBRO (España) Arquitecta y diseñadora
IVÁN CABRERA CARTAYA (España) Docente
DINA POSADA (El Salvador) Poeta
CÉSAR GONZÁLEZ ÁLVARO (España) Economista
HELENA TUR PLANELLS (España) Docente
VICTOR SILVA ECHETO (Uruguay, residente en España) Docente, investigador y ensayista.                                                                          
DESIRÉE RUBIO DE MARZO (España) Comunicadora visual
TRINIDAD RUIZ MARCELLÁN  (España)  Editora de Olifante
JOSÉ ANTONIO OLMEDO LÓPEZ (España) Docente
MAURIZIO MEDO (Perú) Poeta, crítico y docente
XAVIER SABATER (España) Poeta, videopoeta y polipoeta
NÉSTOR E. RODRÍGUEZ (Canadá) Escritor y catedrático
J.P. EMMANUEL [Jorge Torres Carrasquillo] (Puerto Rico) Escritor
ROBERTO BURGOS CANTOR (Colombia) Escritor
JOSÉ ÁNGEL BARRUECO FRANCO (España) Escritor y columnista
JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ ALVA LOBO (España) Poeta
RUBÉN GARCÍA CEBOLLERO (España) Poeta
CARLOS HUERGA PÉREZ (España) Poeta, crítico literario y docente
ANTONIO CRESPO MASSIEU (España) Poeta  
FELIPE ZAPICO ALONSO (España) Músico, fotógrafo y poeta
CARLOS VITALE (España) Traductor y poeta
ALFREDO SALDAÑA SAGREDO (España) Docente
YULINO DÁVILA (Perú, residente en España) Poeta
IGNACIO ABELLA (España) Artesano
SILVIA GUERRA (Uruguay) Poeta
ARANTXA ROCHET MONTEAGUDO (España) Periodista, poeta y fotógrafa
VIRGINIA GIL TORRIJOS (España) Poeta
RICARDO CANO GAVIRIA (España) Escritor
JAVIER GARCÍA MORENO (España) Poeta
RAFAEL REQUEREY BALLESTEROS (España) Lector
LUIS MIGUEL RABANAL (España) Poeta
NUÑO AGUIRRE DE CÁRCER GIRÓN (España) Investigador
ANTONIO TELLO (Argentina, residente en España) Poeta
VIRGINIA RIQUELME (España) Editora
LUIS AGUILAR (México) Escritor y docente
ENRIQUE VILLAGRASA GONZÁLEZ (España) Periodista, poeta y crítico literario
FRANCISCO JAVIER IRAZOKI (Francia) Escritor
REBECA ÁLVAREZ CASAL DEL REY (España) Poeta y editora
GABRIEL IMPAGLIONE (Argentina, residente en Italia) Poeta
SILVIA CASTRO MÉNDEZ (España) Escritora
PAUL GUILLÉN (Perú) Poeta y crítico literario
IGNACIO BELLIDO (España) Médico y poeta
JUAN FELIPE GUZMÁN CUEVAS (México) Documentalista y poeta
SOFÍA GONZÁLEZ MILLÁN (España) Psicóloga
MIGUEL ÁNGEL LAMA (España) Docente universitario
SALUSTIANO MARTÍN GONZÁLEZ (España) Docente
BEATRIZ PORRAS BETHUEL (España) Docente
RENÉ LETONA (España) Poeta y editor
SERGIO GÓMEZ GARCÍA (España) Poeta y docente
ANTONIO MONZONÍS GUILLÉN (España) Escritor
JOSÉ LUIS PUERTO (España) Poeta
PEDRO JOSÉ VIZOSO (EEUU) Poeta y docente universitario
CRISTIAN PALAZZI NOGUES DE TRUJILLO (España) Docente 
IDOIA ARBILLAGA (España) Ensayista, poeta y articulista de La Razón
FRANCISCO GÓMEZ (España) Poeta y docente                                                                                                                                             
BRUNO MARCOS CARCEDO  (España)  Escritor y docente
JOSÉ RAMÓN CIBEIRA BADÍA (España) Docente
JULIO PAVANETTI, (Uruguay, residente en España) Poeta y gestor cultural
SONIA BUENO (Madrid, España) Poeta, editora y hostelera
ANDRÉS FISHER (Chile, residente en EEUU) Docente universitario y poeta
MERCEDES CEBRIÁN (España) Escritora y traductora
PABLO GÓMEZ MONTES (España) Docente
MANUEL RAMÓN MOYA BASCUÑANA (España) Poeta y auxiliar de gestión
ÁNGEL CERVIÑO (España) Escritor y artista plástico
SARA GALLARDO (España) Poeta
MICHEL FEUGAN (Francia) Docente universitario
MARÍA SILVIA FONT JURADO (España) Escritora
BETTY CALVO GÓMEZ (España) Escritora
LINA MERUANE (Chile, residente en EEUU) Escritora
PEPO PAZ SAZ (España) Editor de Bartleby Editores
PILAR MARTÍN GILA  (España) Poeta
MARÍA SANTOYO JIMÉNEZ-LAIGLESIA (España) Gestora cultural y lectora                                                                                                                                         
PEDRO LUIS VERDEJO (España) Economista y poeta
FRANCISCO AZUELA (México) Poeta
RODOLFO DEL HOYO ALFARO (España) Escritor
JUAN CARLOS CANALES FERNÁNDEZ (México) Escritor
JUAN CARLOS CUEVAS LANCHARES (España) Docente universitario
TERESA DOMINGO CATALÀ (España) Lector
LAURA A. CANCHO (España) Cineasta y poeta
LUISA PALLARÉS DE CANGAS (España) Pintora y poeta
VIRGINIA TRUEBA MIRA (España) Docente universitario
SERGIO RODRÍGUEZ SAAVEDRA (Chile) Poeta y docente
EVA CHINCHILLA SÁNCHEZ (España) Docente y poeta
CARLOS MIRANDA DE LAS HERAS (España) Corrector
ROSANA SENA (España) Poeta
ANA CUARESMA NALDA (España) Ingeniero y poeta                                                                                                                                                
CRISTIAN ALIAGA (Argentina, residente en Reino Unido) Escritor, periodista y docente universitario                                                                                                                                          
JOSÉ CÓRDOVA (Perú) Editor y poeta
JUAN JOSÉ RODRÍGUEZ SANTAMARÍA (Ecuador) Poeta y traductor
CANDELAS GALA (EEUU)
ESTER FOLGUERAL (España) Poeta
FERNANDO GÓMEZ AGUILERA (España) Poeta y gestor cultural
PEDRO TENA JUNGUITO (España) Traductor
BENITO CALZADO SÁNCHEZ (España) Lector
CARLOS RODRIGUEZ-MÉNDEZ (España) Artista visual
ELENA TEJADA (España) Docente y poeta
LUIS VILLAMÍA IDAL (España) Docente
PEPE OLONA (España) Coordinador de Arrebato Libros
ROSANA ACQUARONI (España) Poeta
TULIO MORA (Perú) Poeta
JORGE PIMENTEL (Perú) Poeta
EMPAR SÁEZ ARTACHO (España) Médico y poeta
ADA SERRANO BORRULL (España) Lectora
GOYA GUTIÉRREZ LANERO (España) Escritora y editora
TOBÍAS CAMPOS FERNÁNDEZ (España) Poeta y artista plástico
ROBERTO A. CABRERA (España) Docente y escritor
ALBERTO VALDIVIA BASELL (Perú) Poeta
ADRIANA URREA (Colombia) Docente universitario
NURIA RUIZ RUIZ (España) lectora y escritora
JORDI TRAPERHO (España) Artista multidisciplinar
CARLOS BOZALONGO (España) Poeta, docente e investigador
RICARD MARGINEDA (España) Banquero y poeta
LUIS VEA GARCÍA (España) Escritor
AGUSTÍN SÁNCHEZ ANTEQUERA (Madrid) Lector
MARIO ARTECA (Argentina) Periodista y escritor
CÉSAR EDUARDO CARRIÓN (Ecuador) Escritor y docente universitario
CONCEPCIÓN BALLESTEROS RUEDA (España) Artista plástico
JAVIER GARCÍA CELLINO (España) Lector
JORGE GUEBELY (Colombia) Escritor
JAMES BALDER (España) Fotógrafo        
LUIS ARMENTA MALPICA (México) Poeta y editor
RÓMULO BUSTOS AGUIRRE (Colombia, residente en España) Poeta y docente universitario      
CARMEN ESCOHOTADO IBOR (España) Poeta
JUSTO SOTELO (España) Novelista y docente universitario
ALBERTO CHESSA (España) Poeta, cineasta y periodista
FEDERICO OLIVER VEGA (España) Economista
SANDRA MILENA MARTÍNEZ (Colombia)
EMPERATRIZ CARMEN BERENGUER (Chile) Escritora
SAMUEL TRIGUEROS (Honduras) Poeta
JANETTE LOZANO (México) Poeta y traductora
ANTONIO MARCOS (España) Periodista
JUAN GONZÁLEZ SOTO (España) Poeta
MARIO LOURTAU        
JOSÉ LUIS ZERÓN HUGUET (España) Editor
PILAR ESCAMILLA FRESCO (España) Bibliotecaria y poeta
MAITE MARTIN-CAMUÑAS (España) Lectora
JORGE EDUARDO MOSCHES  (México)
PILAR QUIROSA-CHEYROUZE (España) Escritora y docente
MIGUEL ANGEL MUÑOZ (México) Poeta y crítico de arte
VÍCTOR MANUEL GUÍU AGUILAR HÍJAR (España) Poeta y gestor cultural
ROBERTO ECHAVARREN (Uruguay) Poeta
CARLOS CASTEDO MERINERO (España) Lector y poeta
MARÍA SOLEDAD QUIROGA (Bolivia) Poeta
ESPERANZA VIVES (España) Grabadora y encuadernadora
ÁNGELA DE MELA (Cuba, residente en España) Escritora
JULIO PÉREZ-UGENA (Italia) Poeta y docente
GRACIELA BAQUERO RUIBAL (España) Poeta y docente
CARLOS SAINZ DE LA MAZA VICIOSO (España) Docente universitario
FEDERICO OCAÑA GUZMÁN (España) Poeta
DANIEL DE CULLA (España) Poeta
ANTONIO MARTÍNEZ I FERRER (España) Poeta y artista
ALESSANDRO GHIGNOLI (Italia, residente en España) Poeta y docente universitario
MARCELO PELLEGRINI (Chile) Poeta
JULIO REIJA (España) Poeta y diseñador gráfico
TEDI LÓPEZ MILLS (México) Poeta
ANA MADARRO (España) Psicoanalista y poeta
BEGOÑA MORENO-LUQUE (España) Poeta, abogada y traductora
ALEJANDRO BURGOS BERNAL (Colombia) Poeta
ISIDRO HERNÁNDEZ GUTIÉRREZ (España) Conservador y gestor cultural
IBÍRICO CALALBERCHE (España) Artista multidisciplinar
GUADALUPE GUERRERO DÍAZ (España) Documentalista
ENRIQUE BACCI (Uruguay) Poeta y narrador
FELIX MENKHAR (España) Poeta y lector
DAVID ORTEGA EXPÓSITO (España) Docente
MARIO ORTEGA (Chile, residente en España) Poeta
MANUELA TEMPORELLI MONTIEL (España) Poeta
JOSÉ LUIS NAVARRO MARTÍNEZ (España) Pintor
JUAN RIQUELME PUJOL (Venezuela) Editora
JULIO PÉREZ UGENA (España) Crítico y poeta
MARÍA TERESA SÁNCHEZ HIDALGO (España) Lectora
DIEGO PALMATH (Perú, residente en España) Poeta
RAÚL CAMPOY (España) Poeta
GONZALO ESCARPA (España) Poeta y gestor cultural
JOSÉ NORIEGA (España) Editor
ELOÍSA OTERO (España) Poeta y periodista
CONCHA GARCÍA (España) Poeta
ROSA LENTINI (España) Poeta y editora
JOSÉ LUIS GÓMEZ TORÉ (España) Poeta
JUANA CASTRO (España) Poeta
EDUARDO MOGA (España) Poeta y ensayista
GELA BERTEA FAURE (Argentina) Música y escritora



sábado, 28 de mayo de 2011

ÚNETE A MI BANDO (EL CHOJIN) - LOS INDIGNADOS DE LAS PLAZAS DE ESPAÑA CONTRA UN SISTEMA CORRUPTO Y LA FALAZ DEMOCRACIA

¡¡¡¡ DESPERTAD !!!!








Parecían muertos pero estaban observando
hip hop maleducado en correcto "Únete a mi bando"
vuelven las capuchas, los gestos serios y el cuello en alto
aquí no bailamos, los fallos los crucificamos
así es como lo hacemos, pesado
cabezas musculosas cuando el rap es el gimnasio
poco se nos pasa por alto
deportamos ideas peligrosas como Sarkozy a los gitanos
si quieren guerra intelectual, nos peleamos
huele a K.O. en el primer asalto
en la prensa insisten en el cuento de que somos muy malos
debemos serlo, traficamos con ideas de cambio
nos quieren convencer de que está controlado
pero no lo está, lo estamos
en los aeropuertos nos descalzamos templos del gran hermano
somos culpables por dejarnos, "Únete a mi bando"

Estribillo:

Únete a mi bando (x2)
Prometo lucha nada más, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No habrá glamour, no habrá champán, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No garantizo ganar, pero únete a mi bando

Yeah, ¡esto no quieren escucharlo!
Segundo párrafo, ¡Vámos!

Podría sonar machista y luego fingir
pero soy el Chojin, no el alcalde de Valladolid
los políticos no saben dimitir
resignación aquí, colera para Haití
injusto, hoy no hay palabra más vacía
injusto es, justo el, color que define la vida
representamos la penúltima esperanza,
asi que vamos, únete a mi bando
la crisis es una coartada, recortan gastos, en lo social
pero siguen fabricando balas
gastan más en seguridad, ponen más cámaras
¿seguridad? Dame un empleo y una casa
en los barrios se hunden mientras que los bancos suben,
NO CUADRA
se hacen ricos, con nuestra pasta
las cosas cambian cuando el pueblo se une y está cabreado, así que...
Únete a mi bando

Únete a mi bando (x2)
Prometo lucha nada más, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No habrá glamour, no habrá champán, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No garantizo ganar, pero únete a mi bando

Yeah, ¡esto no quieren escucharlo!
Tercer párrafo, ¡Vámos!

Dejarse ir donde va el río o remar,
remar es duro, muchos se dejan llevar
nos dijeron que todo estaba tranquilo,
nos dijeron un montón de cosas mal
mientras veamos enemigos en el hincha del otro equipo,
no habrá cura para esta sociedad
ateo, cristiano, judío, musulmán,
lo dice el refrán, vivir y vencerás
los problemas son los mismos
todos queremos pan
tiran migajas y se rien viéndonos pelear
yo propongo un juego nuevo,
dejar las migas y asaltar la panadería
que sea difícil no implica que sea imposible
que sea imposible no implica que vaya a rendirme
están ante la ? que rompió el cristal a cabezazos, vamos,
Únete a mi bando

Únete a mi bando (x2)
Prometo lucha nada más, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No habrá glamour, no habrá champán, únete a mi bando
Únete a mi bando (x2)
No garantizo ganar, pero únete a mi bando

Yeah, no quieren escucharlo, ven, ¡Únete a mi Bando!


(Gracias a Adrian Bueno por esta letra)

jueves, 26 de mayo de 2011

PILAR MARTIN: --DEMONIOS Y LEYES--

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Contra nosotros, había bestias,
demonios y leyes. A lo lejos
el agua tiene luz y silencio,
a nuestro pesar.
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Porque ya no había escombros,
no habría destrucción, mientras todo,
es decir, todo lo perdido
estuviera aún por jugarse, cerrado
el corazón al aviso de los cuervos.
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Pilar Martín Gila
Demonios y leyes
Ed. Libertarias, 2010
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martes, 24 de mayo de 2011

MAURICE BLANCHOT: EL RECHAZO


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En un determinado momento, frente a los acontecimientos públicos, sabemos que debemos rechazar. El rechazo es absoluto, categórico. No discute ni hace oír sus razones. En esto es silencioso y solitario, incluso cuando se afirma, como debe ser, a plena luz del día. Los hombres que rechazan y que están ligados por la fuerza del rechazo saben que aún no están juntos. El tiempo de la afirmación común les ha sido precisamente arrebatado. Lo que les queda es el irreductible rechazo, la amistad de ese No certero, inquebrantable, riguroso, que les mantiene unidos y solidarios.
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El movimiento de rechazar es raro y difícil, aunque idéntico y el mismo en cada uno de nosotros desde el momento en que lo hemos captado. ¿Por qué difícil? Porque hay que rechazar no sólo lo peor, sino también una apariencia razonable, una solución que se diría feliz. En 1940, el rechazo no tuvo que ejercerse contra la fuerza invasora (no aceptarla caía por su propio peso), sino contra la posibilidad que el viejo hombre del armisticio [Petain], no sin buena fe ni justificación, creía poder representar. Dieciocho años después, la exigencia del rechazo no se ha producido a propósito de los acontecimientos del 13 de mayo (que se rechazaban por si mismos), sino frente al poder que pretendía reconciliarnos honrosamente con ellos mediante la simple autoridad de un hombre [de Gaulle].
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Lo que rechazamos no carece de valor ni de importancia. Es precisamente por esto por lo que el rechazo es necesario. Hay una razón que ya no aceptaremos, hay una apariencia de cordura que nos produce horror, hay una oferta de acuerdo y de conciliación que ya no escucharemos. Una ruptura se ha producido. Se nos ha conducido hasta esa franqueza que ya no tolera la complicidad.
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Cuando rechazamos, rechazamos por un movimiento sin desprecio, sin exaltación, y anónimo, en la medida de lo posible, pues el poder de rechazar no se realiza a partir de nosotros mismos, ni en nuestro solo nombre, sino a partir de un comienzo muy pobre que pertenece en primero lugar a quienes no pueden hablar. Se dirá que hoy es fácil rechazar, que el ejercicio de tal poder entraña pocos riesgos. Sin duda es cierto para la mayoría de nosotros. Creo, sin embargo, que rechazar no es nunca fácil y que debemos aprender a rechazar y a mantener intacto, mediante el rigor del pensamiento y la modestia de la expresión, el poder de rechazo que desde ahora cada una de nuestras afirmaciones debería verificar. "
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Maurice Blanchot, «El rechazo» (1958), Escritos políticos. Guerra de Argelia, Mayo del 68, etc., 1958-1993, trad. Diego Luiz Sanromán, Acuarela & A. Machado, Madrid, 2010, pp. 39-40.

sábado, 21 de mayo de 2011

Democracia y revuelta: apuntes sobre una política insumisa

La extensión de las revueltas recientes -no sólo por el norte africano sino también por Medio Oriente y el sur de Europa- ha enfatizado nuestra percepción de que lo imprevisible forma parte de nuestras vidas cotidianas. Lo imprevisible del acontecimiento es también esa dimensión incontrolable y compleja de la vida social que quisieran conjurar los poderes. Esos poderes, sin embargo, son impotentes ante lo que no pueden predecir. Apenas hay que señalar que cada acontecimiento no se deja reducir a los precedentes. Como irrupción de una singularidad, pone en juego nuestras incertidumbres. No sabemos, por tanto, cuál será el desenlace de esta historia. Ni siquiera si hay desenlace para esta historia singular de las revueltas.

Podemos, a lo sumo, procurar prever lo imprevisible. Alguien podría advertir a los gobiernos occidentales: en algún momento (indeterminable), si siguen con sus políticas de ajuste, producirán respuestas colectivas diferentes a las habituales; si siguen con sus políticas de terror, activarán una explosión no menos terrible de violencia; si siguen con sus políticas de destrucción sistemática del planeta desatarán fuerzas naturales descomunales… El condicional podría extenderse a diversas políticas gubernamentales, pero también a las actuaciones de distintos agentes privados: desde los banqueros hasta la burguesía empresarial. Lo decisivo, sin embargo, es que ese condicional nunca opera de forma mecánica. Lo imprevisible condicionado, entonces, irrumpe como acontecimiento. ---

El 15-M muestra que lo imprevisible está aconteciendo bajo la forma de una movilización colectiva ligada a varias plataformas ciudadanas, tales como “Democracia real ya”. Con esa movilización social, lo que se reactiva es el sentido de lo que constituye la democracia, poniendo en cuestión el discurso hegemónico que la identifica con la mera alternancia de los dos partidos políticos mayoritarios en el gobierno. Dicho de otro modo: mientras que para unos la «democracia» es significada como un procedimiento para el recambio de oligarquías políticas marcadas por el bipartidismo, para otros no puede ser sino el derecho a decidir sobre aquellas políticas que los afectan de forma directa e indirecta.

Cualquier interpretación que reduzca el 15-M a una reacción económica se equivoca. Porque pone en evidencia no sólo la persistencia de problemas económicos que afectan a una parte mayoritaria de la población sino también una respuesta política ante los responsables de la crisis que siguen siendo beneficiarios de la misma. Distante a cualquier forma de determinismo simple, además de carencias económicas graves, lo que irrumpe de forma insoslayable es la indignación moral ante un sistema político-económico radicalmente injusto y una articulación discursiva de esas insatisfacciones (bajo la plataforma que lidera de forma anónima y descentralizada este proceso). En suma: el hartazgo ante un estado de situación inaceptable, que incluye la corrupción extendida en diversos campos institucionales, los recortes sociales sucesivos, el paro sostenido, la concentración de la renta, el rescate público a la banca, la falta de representatividad, la restricción de la participación ciudadana, la complicidad mediática y el cinismo al por mayor, sin olvidar la ausencia de un proyecto político de raigambre popular por parte de los partidos políticos mayoritarios, por mencionar sólo algunas cuestiones.

El “hambre” -lo sabemos bien los latinoamericanos- no conduce necesariamente a una revuelta -y no digamos ya un proceso revolucionario-. Sólo en condiciones concretas puede movilizarnos colectivamente; en particular, cuando se agudiza la percepción de unas injusticias y unos contrastes sociales. Es lo que sentimos estos días. Como decía Thompson, también existe una "economía moral de la plebe" que cuestiona cualquier determinismo unilateral.

La indignación moral de una parte de la ciudadanía es insoslayable. Si como señala Ranciere, el “pueblo” es lo que falta (diferenciado, en este caso, de “población”), este tipo de prácticas sociales está constituyéndolo: la población se convierte en agente político. No sabemos adónde conducirá este proceso; no podemos saberlo, porque lo imprevisible es irreductible. Algunos temores propios miran a la Argentina de 2002: tras la revuelta popular y las prácticas asamblearias a las que dio lugar, los sucesivos gobiernos apostaron por una restauración neoconservadora que, además de mantener la concentración del poder político-económico, desactivó en cierta medida a una ciudadanía movilizada. Pero el temor no puede ni debe inmovilizarnos. Puesto que lo conocido es este naufragio colectivo, nuestras esperanzas no pueden sino mirar a la incertidumbre.

Para las versiones dominantes de los medios masivos todas estas aristas quedan minimizadas, cuando no reducidas a meras fantasmagorías. En particular, los medios televisivos llegan tarde al acontecimiento, cuando su notoriedad pública impide seguir ocultándolo. Y -lo que no deja de ser menos grave- cuando llegan, intentan reencauzarlo dentro del orden previsible de lo noticiable. Las deficiencias democráticas en el campo mediático se hacen manifiestas en el silenciamiento inicial de uno de los acontecimientos políticos más importantes en la España del ajuste. Pero también en su rechazo al exceso de sentido que esos acontecimientos producen, procurando fijar de antemano sus alcances y límites, encausar las energías colectivas, conjurar todo componente imprevisible que ponga en riesgo el presente orden social. La banalización y simplificación de las demandas y cuestionamientos del 15-M es también un intento de ahuyentar cualquier fantasma político radical, esto es, todo aquello que no se conforme con reformas internas al capitalismo o con una ingeniería social gradual gestionada por expertos, en coordinación con los “representantes” políticos. Y si bien no toda versión cae en la burda estigmatización de los manifestantes (acusándolos de “antisistemas”), el posicionamiento dominante sigue produciéndose desde una retórica moderada y moderadora, equivalente a la de un juez imparcial, que pretende determinar los alcances de la legitimidad de la protesta y circunscribirlos a una juventud decepcionada. Dicho de otra manera: el tratamiento informativo hegemónico desconoce la fuerza singular del 15-M, procurando reencauzarlo dentro de un discurso reformista capaz de ser gestionado desde las instituciones políticas existentes.

A pesar de consenso mortífero de los medios masivos en omitir este exceso indomesticable del acontecimiento, su fuerza de disenso ha estallado a nivel público. La proliferación de imágenes y mensajes producidos a partir de las tecnologías informativas y comunicacionales en manos de los manifestantes ha puesto en evidencia esa mala complicidad mediática, mostrando sus intereses corporativos: evitar que esas oligarquías políticas y los poderes económico-financieros concentrados, sean jaqueados. Queda por escribir la crónica de lo que no fue (para los medios de comunicación): la construcción de un espacio social en el que los seres humanos no sean tratados como “mercancía” en manos de políticos y banqueros corruptos sino ciudadanos con derecho a decidir por sí mismos la política que desean.

La convergencia de sectores sociales heterogéneos –irreductibles a una franja de edad- en reivindicaciones comunes está produciendo una protesta de creciente magnitud. Si, como decía Camus, la rebelión es condición de la libertad, lo que esas protestas están produciendo es un nuevo espacio ciudadano para el ejercicio de una forma de democracia en la que el sujeto no se desentiende de la responsabilidad de construir y transformar el mundo social. En otros términos, estos sujetos colectivos están experimentando una práctica de libertad que favorece la (re)construcción de una cultura política participativa y que tiene como escenario la ciudad. Al permitir la confluencia con otros ciudadanos en un espacio público, reinventan la ciudadanía, no ya bajo la forma institucionalizada de la delegación, sino bajo la modalidad de la participación directa. Los sin parte toman parte en una experiencia democrática que sólo tramposamente se puede ligar a los “ímpetus de la juventud”, incluso si su base social estuviera mayoritariamente conformada por sectores juveniles.

No sabemos en qué derivará el 15-M. La prohibición de las concentraciones por parte de la junta electoral general, aunque pueda disuadir a una minoría, probablemente acrecentará la fuerza de este movimiento social. Aun si la decisión gubernamental fuera reprimir policialmente -en nombre de una legalidad que desprecia la justicia- a los manifestantes, el acontecimiento está en marcha. Cada intento de sofocarlo no puede más que activar nuevas resistencias. Que esas resistencias pueden doblegarse a fuerza de represión no niega que el costo político de acciones de ese tipo sea demasiado alto para gobiernos que presumen actuar acorde al estado de derecho. No cabe descartar una situación en la que una actuación policial de ese tipo desencadene incidentes de gravedad.

El callejón sin salida para las autoridades gubernamentales en su conjunto es claro: no frenar esta protesta social favorecería su consolidación y una creciente articulación de demandas y reivindicaciones que podrían jaquear, al menos potencialmente, la actual estructura del estado y del mercado; frenarla, por el contrario, implicaría otra forma de visibilidad, en la que son suspendidos hasta los derechos más básicos que el “procedimiento democrático” debe garantizar, como es la libertad de reunión y manifestación. La prohibición ahonda en este callejón: si permite las manifestaciones incumple con la ley que debe garantizar un estado de derecho; si las impide a través de la intervención policial, no respeta esas libertades constitucionales y también vulnera dicho estado.

Más allá de la dimensión jurídica, la prohibición no detendrá la movilización social en marcha, porque acrecienta los motivos y razones que la han activado. Mientras un ya desacreditado gobierno nacional seguirá moviéndose de forma vacilante –al menos, ante las inminentes elecciones- entre la simpatía y el llamado al orden, los problemas que han lanzado a miles de personas a las calles siguen intactos. En conjunto, dichas irresoluciones desbordan las fronteras de los estados-nación. Comprometen no sólo al mundo occidental sino al capitalismo mundializado: la pésima distribución del excedente, la creciente desigualdad de las rentas, el carácter regresivo de la estructura tributaria, las relaciones de fuerzas asimétricas entre unos capitales trasnacionalizados que quieren incrementar su rentabilidad como sea -incluso si para ello hay que invertir en industria bélica, en investigación farmacéutica que experimenta en el tercer mundo o en bonos de deuda con efectos catastróficos en los países afectados- y unos salarios paupérrimos que van en baja por la irrupción descontrolada de mano de obra esclava o casi esclava en economías “emergentes”, el deterioro y descrédito crecientes ante el sindicalismo mayoritario, los privilegios de la casta política, la desregulación de los mercados financieros, etc. Por si fuera poco, el paro, la pobreza y la exclusión social van en aumento, agravados por la corrupción estructural, el deterioro de un sistema institucional y judicial en manos de una derecha recalcitrante y paleolítica (respaldada por los sectores más reaccionarios de la iglesia católica) o, por referirnos a una dimensión más amplia, la violación de los derechos humanos a escala planetaria en nombre de una política de seguridad que no duda en apelar a estrategias como el asesinato selectivo o la creación de guerras como salida para las industrias bélicas y reconstructivas. El diagnóstico resulta desolador, pero las grietas no dejan de multiplicarse.

Lo que está en juego no es solamente el “neoliberalismo”, incluso si no hubiera una clara consciencia de ello por parte de muchos de los que participamos en el 15-M. Lo que estamos padeciendo es la voracidad de un capitalismo mundializado que deglute todo. Sin metáfora, se está comiendo el planeta, incluyendo una parte ingente de la humanidad. Es un asunto de economía política, no tanto de economía a secas. Este sistema estalla por dentro, produciendo de forma cíclica sus crisis de superproducción y sus ejércitos de parados y precarios. En la economía globalizada del capitalismo van a seguir cayendo pueblos. La lección de estos años es que cualquiera puede ser el próximo "sacrificado”.

A nuestro pesar, España se parece cada vez más a otras regiones empobrecidas del mundo (con las que a menudo ha mantenido una soberana indiferencia). El saqueo oculto es notorio. No por azar desde hace tiempo este gobierno que presume de políticas sociales progresivas está aplicando políticas de ajuste propias del neoconservadurismo más duro y apenas hace falta recordar que la oposición parlamentaría más importante tiene como ideario explícito ese recetario. Los responsables de la crisis son también sus principales beneficiarios y los que nos han saqueado son premiados con triunfos electorales o puestos de trabajo bien remunerados. Los que predican con medidas legislativas regresivas son los mismos que proponen no recortarse pensiones a sí mismos; los que piden austeridad tienen ganancias millonarias; los que piden nuevos sacrificios no dudan en excluirse de esas peticiones y los que controlan nuestras economías familiares los que bloquean cualquier ley de transparencia pública. No sólo es penoso: es delictivo.

Europa se incendia y no cabe descartar que -con variantes- en la presente década participemos en más de una revuelta y quizás alguna revolución (como la ocurrida en Islandia). Hasta el Banco Mundial, prototipo absoluto de la insensibilidad, ha advertido de la extensión de la miseria en el mundo: "Niveles peligrosos de pobreza" llama ahora al hundimiento colectivo. Pero atendiendo a su historial, quizás deberíamos decir: lo que interpretan como “peligrosos” son esos estados que incitan a una revuelta que está latiendo en distintas partes del mundo.


La rebelión, en estas condiciones, es un acto de dignidad: la única esperanza política para los condenados. Más que nunca necesitamos un giro político que apueste por la redistribución de la riqueza, por el control del poder financiero, la limitación a los capitales, el respeto al medio ambiente, la inclusión de la diversidad social, la igualación de las condiciones materiales y culturales de vida, en suma, la institución de una democracia radicalizada, que subvierta los resortes de la sociedad actual. Técnicamente no faltan recursos; lo que falta es voluntad política para regular los desequilibrios y liberar una democracia secuestrada.

“Democracia real ya” no es (al menos no de forma invariante) un proyecto anticapitalista. La respetabilidad mediática que va adquiriendo este movimiento es directamente proporcional a su moderación y encauzamiento dentro de las estructuras existentes. De hecho, cualquier vestigio de radicalidad, sin dudas, es y será repudiado por quienes encarnan el establishment mediático, económico y político. Y sin embargo, quizás en esa radicalización democrática pueda residir su promesa. No caben idealizaciones ni triunfalismos, mucho menos, en una fase inicial como la que vivimos. Habrá que atravesar experiencias de dificultad más graves aun y elaborar estrategias de acción que nos permitan caminar hacia un horizonte político transformador.

El 15-M tampoco es reductible a un ideario. No faltarán quienes lo condenen por su falta de unidad ideológica o su falta de cohesión política. Pero ahí está su riqueza y sus desafíos. En construir desde la multiplicidad –y puede que hoy esa forma de construir sea revolucionaria, especialmente si se atiende al historial dogmático, jerárquico y autoritario de algunas prácticas políticas que se (auto)identificaron como “izquierda revolucionaria”-. Como reclamo colectivo contra un sistema político y económico corrompido y antipopular, pone de manifiesto una disconformidad que fecundará múltiples sentidos, abrirá diferentes frentes críticos, nutrirá prácticas sociales autónomas. En ese devenir se juega su valor y su fortaleza.

Siempre cabe preguntar: ¿vamos a desistir de un proyecto político global -por mínimo, inestable y provisorio que fuera-? ¿No necesitamos pensar en modos de producir transformaciones en las configuraciones de poder mayor? Si el capitalismo es un dispositivo de conjunto, que produce efectos de totalización, ¿no deberíamos intentar destotalizarlo desde una pluralidad de líneas de fuga, como primer desplazamiento necesario? ¿No deberíamos, complementariamente, producir proyectos que apuesten a reinventar nuestras sociedades? En ese punto, el trabajo de articulación política me parece irrenunciable. Pero el resultado no es nada fuera de los modos en que se produce. Lo valioso de este acontecer es también el aprendizaje colectivo en la experiencia de autoorganización, en el desarrollo de debates críticos, en suma, en las prácticas horizontales que hace posible. La construcción de un horizonte de sentido compartido puede hacerse a través de la deliberación, del estar ahí, de ensayar nuevas respuestas para responder a nuevas realidades. Nada está resuelto y esa apertura es también nuestra promesa y nuestro riesgo.

En esta lucha no cabe excluir lo utópico, entendido precisamente como espacio de multiplicidades, lugar de articulación de una pluralidad de prácticas resistenciales que carecen de un centro de poder unitario. La utopía, más que diagrama definitivo de una sociedad reconciliada, aparece en este contexto como un horizonte de deseos colectivos que pujan por subvertir lo presente. Ese horizonte no se confunde con bellas idealidades, ni tiene contenidos definitivos: es apuesta por otro porvenir que debemos construir y reconstruir de forma permanente en nuestras prácticas. Ese es el trabajo pendiente e imprescindible que el 15-M está contribuyendo a hacer.

Más allá de los razonables interrogantes que un acontecimiento plantea, no deberíamos perder de vista la oportunidad histórica que abre. Lo político es irreductible a unas instituciones del estado cada vez más distante de la sociedad civil o a un sistema de partidos que desde hace décadas está afectado por una escasa credibilidad. Remite, más bien, a lo que instituimos como sociedad, a lo que nos damos en común. Siempre merodea el riesgo de una restauración del control, de no poder estructurar unas luchas a largo plazo, de desistir ante las dificultades o vencerse ante las decepciones. Es lo que alentarán no sólo a nivel local sino también las potencias imperiales que miran con incredulidad y recelo esta internacionalización de la revuelta.

Contra esa voluntad de control, nuestra tarea más crucial es respaldar este acontecimiento en el que lo político se constituye como insumisión ante unas autoridades gubernamentales que han perdido, para algunos de nosotros, todo crédito. Cada uno de nosotros puede nutrir con ideas un proceso limitado pero abierto a un cierto potencial revolucionario. Puede, también, apostar por que estas resistencias colectivas heterogéneas se articulen más allá de la inminencia de las elecciones. Por sobre todo, cada uno puede estar ahí, apostando por la construcción de una democracia radical que no se disipe como las promesas oficiales de darnos lo que sistemáticamente nos han negado.


Arturo Borra, poeta y ensayista