
Así es Pepa, natural y cercana,
con esa sonrisa rojiza que trasmite el calor,
el íntimo erotismo de su palabra.
Su voz de agua refresca
el calor del Sur,
de nuestro Jerez,
saciando de bellezas los sentidos,
porque ella es, ante todo,
poeta de los sentidos
y de esta luz azul que nos convoca
a leer sus versos en el verano eterno
de sus labios.
Ana María Espinosa.
Jerez de la Frontera, 1965.
Ganadora del Premio Unicaja de Poesía 2006. XXI Edición.
Si biografía y poemas:
Los lugares marcados donde casi te tuve.
Una playa encendida a orillas del verano,
una mesa en un bar, un alero de sombra,
un camino de tierra oscurecido y solo
donde creció el deseo como una hierba amarga.
Tengo un mapa aprendido de memoria, un pequeño
mapa (apenas tamaño de una gota de lluvia)
señalado con cruces rojas igual que besos.
De "Alcoba del agua" 2002
IV -DEL GUSTO
Hay sal sobre los labios. En la lengua,
un resto de naufragios y sirenas,
tal vez algas, y el gusto de los fondos
espumosos y verdes del océano.
El sexo siempre sabe a mar de invierno,
a galernas en medio de la noche.
De "Alcoba del agua" 2002
*
Josefa Parra.
*
A propósito de la noticia de un homicida necrófago
No podríais entenderlo.
No cabía mi deseo en sus espacios,
la desbordaba como a un arroyuelo.
Yo, lluvia; yo, torrente.
Era desolador verla desnuda,
mínima y frágil, tras cada combate,
exhausta y triste carne de suspiros.
No bastaban sus pechos.
Me clavaba las uñas en las palmas
por no morder sus húmedas mejillas,
delirando de hambre.
La amaba de un amor ilimitado,
con dolor y con vértigo. La amaba;
no podríais entenderlo.
(Perlas graves,
sus ojos estallando entre mis dientes).
*
Josefa Parra.
1 comentario:
Ana:
Aúnque uno ya ha leído un poco de casi todo, a pesar de no tener obsesión por las palabras amorosas sino casi más bien por las amorosas palabras, este decir argentado y atlético, vibrante, sensible, preciso de Josefa me ha sorprendido, me ha agradado, me deja en la extrañeza del entrever la silueta de un río que zigzagea de mi orilla a las colinas del horizonte, sin acabar de ver su fondo y caudal.
Un regalo que nos haces, Ana, una siembra que se coje a la tierra donde dipuse mi raiz de alas rotas, donde soy lugar de encuentro, tiempo de solaz asueto y vigilia.
Ahondaremos en la poesía de Josefa, en su caudal y en su periplo.
Te agradezco de corazón, este presente.
Tu Victor
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