martes, 23 de octubre de 2007

BAI JUYI escribe a Yuan Zhen (WEIZHI) una carta. Invierno, año 815


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EMOCIONADO POR UN VIEJO ROLLO DE POEMAS

A Weizhi
AVANZADA la noche, dejo de leer y lanzo un gran suspiro.
Lágrimas de viejo, delante de la vela, humedecen mis barbas.
De un rollo de poemas de hace veinte años,
de diez que nos respondimos, nueve ya no están.
Bai Juyi


A partir de mi llegada a la corte (...) me di cuenta de que la litetura y la poesía deben escribirse teniendo presentes los asuntos de la actualidad. En ese momento, el emperador acababa de subir al trono, tenía entre sus ministros a hombres de gran rectitud; continuamente les escribía para informarse a cerca de las dificultades y sufrimientos de las gentes. Era yo entonces miembro de la academia Hanlin, era censor. Yo mismo pedía los formularios de ruegos y dirigía memorias al emperador. Además, si había posibilidad de aliviar los sufrimientos de las gentes o corregir errores pero resultaba difícil expresarlo de forma directa, lo hacía a través de la poesía lírica. Aspiraba así a que (mis advertencias) llegaran poco a poco a oídos del soberano. De este modo, aumentaría la clarividencia de Su Majestad y ayudaría a los desdichados; y yo pagaría así Sus bondadosas exhortaciones y cumpliría con mi deber de dar consejo, realizando con ello mis aspiraciones de toda una vida. ¡Cómo iba a pensar que éstas no se lograrían y que haciéndolo traería desgracia a mi vida, que antes que mis consejos fueran oídos ya habrían surgido las calumnias! (...) Hasta mi propia familia consideró unánimemente que yo estaba equivocado. (...) Empecé obteniendo fama por mis escritos y por ellos acabé ofendiendo, no deja de tener su lógica. (...) Hace un tiempo, cierto día en que pasaba por Hannan, sucedió que mi anfitrión había reunido a sus músicas para deleitar a los invitados. Las cortesanas, al verme llegar, me señalaban diciéndose unas a otras: "Ése es el autor de la Canción de Qin y Canto del eterno pesar" . A lo largo de los tres días o cuatro mil li que separan Chang'an de Jiangxi, constantemente veía poemas míos inscritos en todas las escuelas, los templos budistas, las posadas y los barcos; por doquier los oía en boca de gentes del pueblo, monjes, viudas o doncellas. En verdad, (esos poemas) no eran más que divertimentos de mi pobre talento, indignos de admiración. Pero precisamente eso es lo que en estos tiempos se acostumbra a apreciar. (...) Ahora, de mi obra, sólo gustan los poemas variados de estilo regular y el Canto del eterno pesar . Lo que actualmente se valora es lo que yo desprecio. (...) De mi misma generación, sólo tú eres capaz de apreciar (de mis demás obras). ¿Quién sabe si en mil años volverá a haber alguien que, como tú, entienda y aprecie mi poesía? (...) Ahora que ambos hemos recopilado nuestros poemas y los tenemos más o menos ordenados en capítulos, cuando volvamos a vernos, por fin podremos ensenarnos las respectivas obras, como queríamos. Pero no sé que año ni que lugar serán los de nuestro encuentro. ¿Qué sucederá si alguno de los dos muere de repente?.
¡Weizhi, Wheizi, mi entrañable amigo!. En Xuangyang, este decimosegundo mes, el viento del río es de un frío lacerante; en el desapacible ocaso del año, la noche es larga, y no duermo. He cogido el pincel y extendido el papel; triste, ante la lámpara te he escrito mis pensamientos como venían, sin ordenar mis palabras. Espero que esta confusa prolijidad no te canse y sirva a modo de conversación de toda una noche. ¡Weizhi, Weizhi, mi entrañable amigo! Letian se inclina dos veces.
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Poema y carta recopilados del libro 111 Cuartetos de Bai Juyi , edición y traducción de Ánne-Hèlène Suarez Girad. Colección La cruz del sur. Ed. Pre-textos

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