jueves, 3 de enero de 2008

POESIA HISPANOAMERICANA, entre vivos y muertos



JUAN GELMAN, Himno a la victoria




JOSE WATANABE sobre su último libro, "BANDERAS DETRAS DE LA NIEBLA"




NICANOR PARRA a su hermana Violeta (Homenaje)



GONZALO ROJAS: Que se ama cuando se ama

2 comentarios:

morgana dijo...

Que bonita condena la de amar a una, la única, la que fue dada para uno en el paraíso...
Qué belleza esto.
Besos muertos de calor.

Viktor Gómez dijo...

Una condena que se asume cuando se percibe por la intensa experiencia de ser amado, de recibir el calor de un cuerpo entregado y laluz de un corazón vencido la gracia inextricable que remueve los genes, la consciencia, lo principal. Condena que nos abaja de las nubes, de lo etéreo, de la fuga, del nomadeo, a la estancia en el lar, a la amorosa y fructífera laridad que recrea los días y ensueña las noches. Condena que también soporta renuncias y sacrificios, pero que otras libertades están exentas de responsabilidad y coherencia, de dignidad y respeto, que sean para la persona posibilitadoras de pequeños estadios de plenitud y crecimiento, de paz y gozo, de alegre resolución.

La condena de convivir con el ser amado es la máxima y utópica finalidad de cualquier vida. Hoy se deja ver, se vive con frecuencia situaciones tristes de desamor, perdida, abandono. Las parejas se quiebran, se dislocan amores, se sufre y se acaban separando para que al menos uno de los dos sobreviva, si puede ser los dos, es lo justo. Sobrevivir a un amor verdadero debe ser, no lo he vivido, durísimo. Una suerte de muerte personal y de exilio nada recomendable. Se podrá superar, como tantas cosas. Pero la huella que deja esa libertad debe ser terrible. Sólo otro amor verdadero, si se es capaz de volver a confiar en alguien nos resituaría en el quicio, en la posibilidad de lograrse. O el amor a una comunidad o el amor a otros a través de un voluntariado radical. Pero en cualquier caso, si, es maravilloso estar condenado a vivir con un amor y Vivir.

Gracias por tu visita, Morgana.

Un abrazote,

Tu Viktor