viernes, 6 de junio de 2008

ROBERTO BOLAÑO: La otra poesía chilena

Siempre recuerdo una frase de Cortázar: es preferible ser un suicida que ser un zombi. No me atrae nada del suicidio. Pero reconozco en él la libertad soberana, la posibilidad de ser uno mismo quien escriba o intente escribir la última línea. Por supuesto, me refiero al suicida, no al asesino. No me inspira ningún respeto Hitler pegándose un tiro, ni los pobres jóvenes cargados de explosivos que se hacen estallar a las puertas de una sinagoga. Salvador Allende o Gabriel Ferrater, que dijo que vivir más allá de los cincuenta años no tenía sentido, y cuando cumplió cincuenta se suicidó. O Rodrigo Lira, el mejor poeta chileno de mi generación, que algunos dicen que se suicidó para protestar contra la subida del pan. Todos esos suicidios empedoclianos, que dejan preguntas pero que también dejan muchas respuestas, sólo que no las sabemos leer.
Roberto Bolaño.

(extraido de una entrevista en la revista Clarín, 2002)






¿Usted es chileno, español o mexicano?

-Soy latinoamericano.

¿Qué es la patria para usted?
-Lamento darte una respuesta más bien cursi. Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria.

¿Qué es la literatura chilena?
-Probablemente las pesadillas del poeta más resentido y gris y acaso el más cobarde de los poetas chilenos: Carlos Pezoa Véliz, muerto a principios del siglo XX, y autor de sólo dos poemas memorables, pero, eso sí, verdaderamente memorables, y que nos sigue soñando y sufriendo. Es posible que Pezoa Véliz aún no haya muerto y esté agonizando y que su último minuto sea un minuto bastante largo, ¿no?, y todos estemos dentro de él. O al menos que todos los chilenos estemos dentro de él.


(.... / .... /.... )

¿El mundo tiene remedio?
-El mundo está vivo y nada vivo tiene remedio y ésa es nuestra suerte.

¿Usted tiene esperanzas, en qué, en quiénes?

-Mi querida Maristain, vuelve usted a empujarme a los potreros de la cursilería, que son mis potreros natales. Yo tengo esperanza en los niños. En los niños y en los guerreros. En los niños que follan como niños y en los guerreros que combaten como valientes. ¿Por qué? Me remito a la lápida de Borges, como diría el ínclito Gervasio Montenegro, de la Academia (como Pérez Reverte, fíjese usted) y no hablemos más de este asunto.

(extracto de la entrevista que le realizara Mónica Maristain a Bolaño y publicada en Club de Lectura intitulada "Confesiones de un detective salvage")




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LOS ARTILLEROS

En este poema los artilleros están juntos.
Blancos sus rotros, las manos
entrelazando sus cuerpos o en los bolsillos.
Algunos tienen los ojos cerrados o miran al suelo.
Los otros te consideran.
Ojos que el tiempo ha vaciado. Vuelven
hacia ellos después de este intervalo.
El reencuentro sólo les devuelve
la certidumbre de su unión.
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Roberto Bolaño
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(Los perros románticos. Ed. Acantilado.)

Si se quiere, compleméntese la lectura aquí:

http://blogs.que.es/http-viktorgomez-que-es-/2008/6/7/roberto-bolano-poema-verdadero-y-anecdota-epistolar-

6 comentarios:

Cucaracha homicida dijo...

VII
En la sala de lecturas del Infierno En el club
de aficionados a la ciencia-ficción
En los patios escarchados En los dormitorios de tránsito
En los caminos de hielo Cuando ya todo parece más claro
Y cada instante es mejor y menos importante
Con un cigarrillo en la boca y con miedo A veces
los ojos verdes Y 26 años Un servidor


publicados en "Le Prosa" nº 3Revista de escritura literaria, México, febrero de 1981.

Viktor Gómez dijo...

Qué bueno. Es ese cruzar lecturas lo que apunta al corazón de la incertidumbre y desborda lindes, márgenes, puentes, fronteras: el miedo a salir hacia el otro desde lo otro.

Tu movilidad, nomadeo y abisal nocturnidad, me empuja a un lado del camino, por donde espesa la hierba y los plantios silvestres no dan pie a presentimientos ni aprioris. Caminar, abrise paso y descubrir en cada zancada un poco más del no concierto, de esa cierta voluntad de aventura, osadía del ramoneo, imprevisible salto desestabilizador y peligroso, sin el que nada de lo que se gane (si hubiera botín) tendría sentido.

Joel Bacharach (1979, San Diego-EEUU)

Cucaracha homicida dijo...

Tengo frases de entrevistas de ese hombre grabadas en la memoria:

-¿Cuál es su mayor remordimiento?.

Son muchos y se acuestan y levantan conmigo y escriben conmigo porque mis remordimientos saben escribir.

Amén (o algo parecido)

Jesús Ge dijo...

Escribió un "mamotreto" -he aprendido esta palabra este fin de semana- llamado 2666, que son -eran en el momento de escribirlo, ahora son muchas más- las cifras de mujeres muertas en Ciudad Juarez.
Ahora la compañía Teatre Lliure está representando un montaje teatral de cinco horas de ese texto. Dicen que está muy bien, pero como siempre pasa con esto, no llegará jamás a tierras valencianas. A ver si me hago un viajecito als Paísos Catalans y la veo. ¿Alguien se apunta?

Muac

Viktor Gómez dijo...

Ese mamotreto, 2666, lo tiene Miguel Morata un mes en su libreria. Lo reservé y me lo llevaré mañana para casa. Ya te lo enseño.

Ir a Polonia a ver esa obra de teatre, estupendo, me apunto. Además tengo familia por allí.

Un abrazote

Víktor

Cucaracha homicida dijo...

¿2666 en teatro?

Yo lo tengo, pero me da tanto respeto leérmelo... (me lo recomendaron personas que adoro, me lo regaló alguien a quien venero)

¿Cuándo se estrena la obra?