Este poeta, ensayista y traductor, en nomadeo y solitaria carrera de fondo, que ha recorrido las geografias y los abismamientos del último tercio de siglo pasado así como la irrupción de los nuevos panoramas culturales del presente más inmediato, viene siendo fiel a su asombro, estupor y conmoción, de un mundo más extraño y vario de lo que quisieran ver algunos sedentarios portavoces de la culturilla nacional. Saltar desde un nihilismo optimista a una poesía en las cenizas del sentido que desenvoca en un largo aprendizaje. Caminar sin pararse en los espejismos de oasis que el desierto de lo real ofrece al curioso, beber en las aguas que calientan el corazón y refrescan el cuerpo, hablar con quien no ha nacido o se fué de lo que está siendo atravesar el espesor del presente, contra toda publicitada y pueril visión luminosa y complaciente, nos deja en la intemperie, como a un maratoniano, con el temblor de la soledad y con la sed de amor y dignidad tan dificilmente salvables. Llevo torpemente leyendo la muy tupida escritura de Jenaro desde el 2005 (miento, leí el cuerpo fragmentario en 1988, con voracidad) y sé que estoy solamente en la periferia de sus posiblidades. No he recurrido a poemas más insgines de su trayectoria (algunos buceando en este blog ya los incluí) sino a dos poemas que me enternecen y con los que siento una gran hilazón. Tampoco he recaído en su poesía más apasionada, ni en la deconstructora, ni en la indagadora del mundo cinéfilo como voz total de nuestro tiempo, ni en la metalingüística. Ni en ... pero vayan estos dos textos a mostrar lo que tan excelso sonetista como versolibre poeta o su prosa poetica (La permanencia de las estaciones) hace, a su manera, desde su libertaria y errante palabra. Una palabra de exiliado, como mano abierta a la rosa sin porqué.
Víktor Gómez

EL TECHO ES LA INTEMPERIE
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Cuerpo dormido, claridad incierta.
En esta luz de junio acuosa
oigo el latir de su silencio,
la calidez con que me cubre
del otro lado de su opacidad. Es noche
y una explosión de nubes nos dispersa.
Miro como la luna le interroga,
siembra su cuerpo de palabras, dice,
"en donde esté el amor, allí está el mundo"
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Del libro " El sueño del origen y del mundo" (1986-88)
LAS COSAS COMO SON
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Para quien ya archivó
la mitad de su vida
todo resulta ya demasiado
importante. Una lágrima,
sin embargo, minúscula,
que se desliza por las hendiduras
de la piel, puede incluso
no ser, como se piensa,
el estallido de una humillación
sino una forma de saciar la sed
que se apodera a veces
de un excesivo y vulnerable
corazón (¿no es así
como se llama?) que aprendió muy poco
de la fragilidad y de la intemperie.
Tal una piedra al huir del aire
o su dureza, cae y toca el agua
y ya calmada duerme sobre el fondo.
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Del libro "Profundidad de campo" (1997-200)
5 comentarios:
Buenos, buenos Víktor. Se te adhieren las palabras en la piel cuando la voz es potente.
¿Cómo era aquello que me dijiste hace tiempo en un e-mail de ponerme a prueba para probar mi madurez como poeta?
Ana:
Poeta que es más reconocido fuera que en su tierra. Qué a su manera empezó un camino y lo recorre con la coherencia y precaución del corredor de fondo.
Su propuesta es compleja, no por ello menos interesante. Y aunque no concuerdo en todas sus propuestas, admiro su labor y me ayuda en muchos momentos a repensar el antioficio. Y es su poesía, cada vez que vuelvo, una sacudida de agradecer, una prepuesta de aventura que asumir.
Un beset
Víktor
Yoni:
No lo recuerdo, compa. Pero a veces, cuando reto a alguien, suele ser una manera encubierte de ponerme a prueba yo mismo con mis miedos o incongruencias. En ese caso, aún no he resuelto mi parte. Sigo buscando una voz madura, propia, solvente. Y lo que me queda. Eso, por otro lado es aliciente.
Y tú, ¿en que momento te sientes, cómo ves tu ahoridad de escritor?
Un abrazote
Vík
Viktor, me gusta que reconozcas que tal vez lo hicieras para ponerte a prueba a ti mismo.
Comprendo que todos sintamos inseguridades respecto al oficio y los oficiantes, pero a un compañero debemos mirarle dentro del pecho, si es que vemos algo por denajo, no sólo los rostros.
Si yo llego a tener las canas que tú tienes, o las de otra persona mayor que tú, lo creas o no, mi imagen te daría más confianza en la profundidad de mi poesía.
Yo soy un poeta anciano.
Pero como escritor, como poeta, confieso que no siento ninguna autoridad. Eso, y los abusos que conlleva, ya lo hacen otros.
Simplemente me dedico a hacer la copia al papel de la visión previa.
Respondo a lo que entiendo que me preguntas acerca de la autoridad..., pero me gustó la palabra que escribiste en tu comentario, "ahoridad" (neologismo involuntario, no?, o existe y no lo sé?), pues creo que es una buena manera de definir la cualidad instantánea, temporal, de la verdadera poesía.
Abrazo.
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