viernes, 9 de enero de 2009

ANA Mª ESPINOSA: Contracorriente

"Ultimo salto trucha" Kutty Reyes
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No quiero decir ¡baja! y descender
Quiero subir, saltar como la trucha
A contracorriente
Después, es el mañana;
Se que he de morir desangrada de río.
Hoy, el impulso, el salto, el avance
Me mantiene en vilo
Contracorriente
siempre


Ana Mª Espinosa
(Jerez de la Frontera)

13 comentarios:

Julio Obeso González dijo...

Ya me había preguntado antes cómo es posible que de huesos tan frágiles nazca tanta energía, esa rabia vital imprescindible para acosar a la vida por sus puntos cardinales.
Este poema leído al revés resalta aún más:
"Siempre
Contracorriente
Me mantiene en vilo
Hoy, el impulso, el salto, el avance
Sé que he de morir desangrada de río.
Después, es el mañana;
A contracorriente
Quiero subir, saltar como la trucha
No quiero decir ¡baja!y descender"

Un día escribí sobre ti que tus poemas son esféricos, ideas redondas atrapadas en espacios sin tiempo. Cada día más, Ana, cada día más.
Gracias Viktor por traer a este espacio, la poesía contundente de Ana.
Besos a los dos, a Viktor, por supuesto, en los morros.
Julio

Antonio Martínez i Ferrer dijo...

Bonito el poema.Es el mejor modo de vencer a la muerte del espíritu, mi querida Ana.

En eso estamos codo a codo.

antonio.

Antonio Martínez i Ferrer dijo...

Mi querido victor hermosos poemas de Ana y Julio.

Un abrazo, Antonio.

Adolfo González dijo...

Sois muy sabios. Aprende uno mucho entrando aquí. Yo siempre me había dicho: no he morir de ninguna manera, sino que he de vivir preparado para lo que venga. Y también pensaba que las corrientes a evaluar y a seguir están en el río de las venas y en el espíritu. Y, siempre, en el sueño(porque sin sueño me era imposible dormir..., y, por tanto, despertar).

Sobreentendía que el río lleno de truchas no debía ser seguido y me puse a caminar solo, no sé muy bien a dónde, pero yo iba, iba con los brazos abiertos, he ido... Y he podido abrazarme alguna vez a la gente, y aprender de la gente, y sonreír a la gracia que tiene, tenemos, tenéis toda la gente.

Gracias.

Un abrazo.

Laura Giordani dijo...

Contracorriente, Ana, siempre remontando la entropía de la corriente.

Hay un quinteto para piano de Schubert: La Trucha, que te recomiendo escuchar porque tiene ese tono ascendente de tu poema.Incluso en musicoterapia, se recomienda esa pieza para ayudarse en estados sombríos o de depresión.

Pero yendo a tus versos, ese saberse desangrada en río mañana, te inyecta deseos de vivir intensamente el presente, arriba, arriba...
Me gustó, Ana.
Un abrazo grande.

Laura.

Viktor Gómez dijo...

Julio:

Releo tu translectura, apabullado, contento.

Un abrazote, compa.

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Antonio:

Ana es ala de luz. También en la noche.

Gracias por tu huella en su espacio.

Un abrazo grande,

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Adolfo:

No creo que seamos sabios. Somos personas que se aman y conocen, primero por la poesía como raíz de vida y compromiso, despues por la vida como fronda de palabra y afines caminos.

Ana Mª en este pequeño gran poema se nos vuelve a dar con humilde y genersosa palabra. Es un regalo.

Leyendo tu comentario entiendo tus aproximaciones afectivas a los que sientes afines. Bien está estar bien acogido, sentirse tribu, familia, clan.

Porque la fuerza del tiempo es grande y lo que se deviene a veces es duro.

Un abrazo,

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Laura, suscribo lo que dices, dices bien.

Un placer sentirte, aun en la distancia.

Un besote,

Víktor

Viktor Gómez dijo...

Gracias de nuevo, Antonio.

Un abrazote,

Viktor

Ana María Espinosa dijo...

Julio:

Beso, por supuesto, tus sonrosados cachetes de niño malo. Sabes, una vez intenté escribir un poema que se leyera también al revés y no lo conseguí, después olvidé insistir en tal ejercicio.
Curiosa tu observación.

Ana María Espinosa dijo...

Antonio:

El espíritu es como un laboratorio de procesos, donde los estados de ánimo se suceden.
Codo a codo, como las truchas.

Ana María Espinosa dijo...

Hola Adolfo González:
Simplemente estamos locos y tenemos una edad, si de eso se aprende, bienvenido a la palabra, es nuestro altar.
El río es como la vida que transcurre. En el río estamos y morimos, quizá antes de alcanzar la mar.