lunes, 2 de marzo de 2009

UN POEMA SIN TÍTULO PARA OSCAR, PEPE Y MARIANO (soperos)

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Para Oscar, Pepe y Mariano

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“Mi paz está con las olas que ceden, qué solo un día después no volverán.”
Antonio Méndez Rubio

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límite. piedras que salpicadas de agua
ocultan un esfuerzo en su inmóvil ser.
pero más deuda traigo en mi errar así
de reiteradamente. con la ola que falla
y ni dejar su verde espuma sabe sobre
el espigón. no llegar es terrible cuando
uno pasa el tiempo empujando los pies
hacia adelante y sin esconder la mano.
¿qué dices ahora, si alejado de un logro
reduces toda acción a prudente apuesta?
no retroceder. pero entonces salta otra
ola que se queda cerca del rocoso límite.
y otra ola, más cerca, que se aja sin luz.
cambia el aire y regresan algunas barcas
anochece muy rápido. miro los bañistas
que se retiran a los cobertizos cansados
de una jornada extenuante. miro la roca.
sal en la brisa. sé que en la oscuridad no
se camina bien por el espigón. pero ahora
ya no hay quien me pare. y salgo por fin.
rumorea la orilla con mis pasos también.
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Víktor Gómez
Perfeccione lo inútil a lo inútil


4 comentarios:

Stalker dijo...

Impulso generoso el de estos versos.

Cómo se nota el cariño y la afinidad explícta e implícita.

Grandes soperos y Víktor.

Firmado:

un pequeño :)

Viktor Gómez dijo...

A mi que me lo expliquen. Estaba leyendo desordenadamente cuando me viene para el cuarto del ordenador y me vino súbita necesidad de escribir. no sabía qué y menos sobre qué, pero sí que era para ellos. Así salió esto, que tan bien ajustas entre el cariño y la complicidad.

Lo pequeño es hermoso, decía Schumacher y así nos reencontramos soperos, Stalker y un servidor. Ahí, en la palabra pequeña, en el pequeño gesto, en la pequeñez de nuestra digna y frágil vida. En esa disponibilidad a mirar con extrañeza, a acercarnos con curiosidad y a preguntar con insistencia y a veces osadía por lo que nos limita. Límite que es lima. Esa lima que puede desgastarnos o servir para la fuga de una muy estrecha prisión: el conocimiento. Vivir, convivir, yo es otro. Todo eso son fragmentos de un poema que cada uno intenta resolver desde su inutilidad y persistencia hacia lo posible.

Me enrolle, Stalker. Quizá porque no sé medirme. También por gratitud a tu presencia aquí, ahora.

Un abrazote

Víktor

P.D.: Recuerdo que debo un comentario más abierto sobre el texto de Chantal en tu blog. Será.

Viktor Gómez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Viktor Gómez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.