sábado, 18 de diciembre de 2010

EL ROTO: HIPNOSIS ,HIPOTECA, BUROCRACIA, ORDEN, IDEOLOGÍA, PODER y CONTROL (Los siete cerrojos del Sistema)

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Con total libertad interpretativa, y bajo una relectura para mejor centrar mi visión del presente, aprovecho estas viñetas de El roto, publicadas durante el mes de diciembre de 2010 en El País, a modo de personal sintesis de la crisis. Una crisis que entiendo del Sistema supranacional, del "carcelario" sistema capitalista, que ha secuestrado las democracias liberales, sometiéndolas por complejos mecanismos de restricción y legislación internacional al mejor (y no democrático) criterio del FMI, el grupo del Banco Mundial, BCE, Las Agencias de calificación del riesgo (Moddys, Fitch, Standars & Poor's), Los consejos de Administración de las principales multinacionales del Mundo (City Group, General Electric, BP, Royal Dutch Shell, UBS, Total, HSBC, Walmart, GM, Banamex, BBVA, Santander, etc.,) así como a la presión o manipulación que se ejerce desde la ONU, OMS, CIJ, y demás.
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Lo que denota con precisión de francotirador el roto, según yo lo veo, son los cerrojos que guardan en siete puertas blindadas un sistema insostenible, que a fuerza de distracciones mediaticas y reducciones de derechos civiles y endurecimiento de la vida de las masas trabajadoras quiere alargar más allá de lo razonable. Así, "la hipnosis" nos quiere convencer de que no es la verdad o lo real acontecido lo que nos conviene atender y aprovechar sino las vanas escusas o torticeras justificaciones de los políticos, burócratas y empresarios.

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Que no hay mejor manera que "hipotecarnos" para que estemos atados de manos y pies al puesto de trabajo, al modelo de vida y consumismo que nos exigen, restringiendo nuestra capacidad de rebeldía, está visto.

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La burocracia es el arma más sofistica del mecanismo postindustrial. Es imposible salir del laberinto de papeleo. Ahí nos enredan y enredan. Y ya no es que no haya manera de ejercer nuestros derechos individuales, es que el proceso es tan oscuro, farragoso, extenso, que acabamos por abandonar y admitir que no tenemos "los requisitos" o que "se nos pasó el plazo".

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La verdadera religión es el mercado, dice El roto. Y su dios es el Orden establecido. Afuera, todo es infierno y caos. Así las cosas, nos obligan a temer que caiga este "Orden" y en su defensa vale cualquier ejercicio de poder. Esa violencia inmoviliza cualquier pensamiento utópico o libertario. Deja como locura o estupidez todo lo que no se avenga al orden establecido. Ortodoxia frente a heterodoxia, en ese pulso que a la libertad le aplica el Sistema.

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Otro de los éxitos del Mercado es la capacidad de absorver y vaciar de sentido, crítica, profundidad cualquier ideología. Así paso con el "arte de vanguardias" de los años 20-30, con la revolución hippie o posteriormente la punk o hip hop. Así pasó con la imagen de El Ché Guevara, Gandhi, Jesús.




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Esta es una de las claves más brillante de la actual farsa escénica. Dejan que los individuos tengan voz, pataleen, opinen, pero las decisiones las tomas organizaciones como FMI o el BCE, agrupaciones de interés como el G-8, el G-20 o incluso lobbys como el financiero, el farmacéutico, el ortodoxo judio, etc., Quedan en medio de este escenario kafkiano, entre el individuo "criticon" pero sin voto y esos tentáculos internacionales, a veces invisibles, los títeres: políticos que representan a partidos políticos (financiados por bancos y empresas que son corazón del Sistema Globoimperialista) que representan a una población tan lejos de las tomas de decisiones como desorientadas en su capacidad de cambiar algo.
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¿Quién controla, vigila, examina a los ejecutores del Poder? ¿Quiénes garantizan lo justo por encima de la Justicia y el Poder Oficial?

Las grandes cifras, los grandes movimientos, se hacen con total desentendimiento del pueblo, al que no tienen porqué darle cuentas, y si se les engaña, como en la ilegal invasión de IRAK, no se le exige responsabilidad a nadie del Staff.

Lo mismo ocurre con las petroleras, el tráfico de diamantes o coltan, las basuras, el armamento, etc.,

Eso si, tenemos un defensor del pueblo, un defensor del cliente o consumidor, un defensor de....

La pregunta del millón es, si todo está así de bien montado, ensamblado, blindado, ¿de qué manera no violenta podría cambiarse? ¿cómo hacer renunciar a los que están produciendo estos crueles y grandisimos desequilibrios y empobrecimientos sin sangre, sin muertes?
Detesto la violencia y me veo impotente para vislumbrar un futuro en el que podamos a los sátrapas descabalgar del Pegaso de oro sin daños importantes. Más ese imposible, ese camino sin solución es el que busco. Recuperar para el mundo el mundo, sin usar sus mortíferas armas, sus mentiras, sus asesinas palabras, su barbarie sin límite. ¿Utópico? Si, lo soy. ¿Radical? Por supuesto. ¿Rojo? No les quepa duda y a mucha honra. ¿Cristiano? Lo intento, pero me sé poca cosa. Sigo creyendo que el camino de la liberación es el único camino digno del hombre y por el que hay que trabajar y obrar hasta el final.


V. G.

5 comentarios:

Arturo Borra dijo...

Buena reflexión Víktor, que parte de una lectura atenta de lo que en clave de humor se pone en cuestión: el sacrosanto Orden (del sacrificio). Crisis de un capitalismo (por definición antidemocrático) que se reestructura de la única forma que conoce: estrangulando a las clases trabajadoras, potenciando la concentración de capital financiero y empresarial y utilizando sus dispositivos internacionales de presión gubernamental. En ese contexto, los medios masivos de difusión participan de forma decisiva en la construcción de una cultura hegemónica basada en la resignación individualista, en la voluntad de consumo ilimitado y en el secuestro de nuestro tiempo de vida (en nombre de un tiempo venidero y eternamente postergado de propietarios).

Las burocracias también juegan en la producción de ese laberinto en el que vivimos, reforzado por un discurso neoconservador que pretende decirnos que hay que sobrevivir en lo malo-conocido. Pero ¿por qué deberíamos desistir de la promesa de lo desconocido?

Demasiados miedos han alzado: el fantasma del totalitarismo es agitado por estos predicadores cada vez que se habla de utopía. Y qué es promesa sino el deseo de autonomía colectiva, la reinvención de una sociedad basada en la justicia?

“Sigo creyendo que el camino de la liberación es el único camino digno del hombre y por el que hay que trabajar y obrar hasta el final”. Sí, ahí estamos, incluso si desde el principio supiéramos de nuestra derrota. Afortunadamente, no es el caso: la historia es apertura y depende de nuestras luchas políticas.

Un fuerte abrazo,
Arturo

Arturo Borra dijo...

Buena reflexión Víktor, que parte de una lectura atenta de lo que en clave de humor se pone en cuestión: el sacrosanto Orden (del sacrificio). Crisis de un capitalismo (por definición antidemocrático) que se reestructura de la única forma que conoce: estrangulando a las clases trabajadoras, potenciando la concentración de capital financiero y empresarial y utilizando sus dispositivos internacionales de presión gubernamental. En ese contexto, los medios masivos de difusión participan de forma decisiva en la construcción de una cultura hegemónica basada en la resignación individualista, en la voluntad de consumo ilimitado y en el secuestro de nuestro tiempo de vida (en nombre de un tiempo venidero y eternamente postergado de propietarios).

Las burocracias también juegan en la producción de ese laberinto en el que vivimos, reforzado por un discurso neoconservador que pretende decirnos que hay que sobrevivir en lo malo-conocido. Pero ¿por qué deberíamos desistir de la promesa de lo desconocido?

Demasiados miedos han alzado: el fantasma del totalitarismo es agitado por estos predicadores cada vez que se habla de utopía. Y qué es promesa sino el deseo de autonomía colectiva, la reinvención de una sociedad basada en la justicia?

“Sigo creyendo que el camino de la liberación es el único camino digno del hombre y por el que hay que trabajar y obrar hasta el final”. Sí, ahí estamos, incluso si desde el principio supiéramos de nuestra derrota. Afortunadamente, no es el caso: la historia es apertura y depende de nuestras luchas políticas.

Un fuerte abrazo,
Arturo

Viktor Gómez dijo...

Sin duda hay caminos. Y se van haciendo en el día a día. No son líneas rectas de un punto a otro punto, sino sinuosas sendas que igual suben, bordean, bajan, retroceden o avanzan, porque la historia, el suelo de la historia, como sabemos no es lineal y uniforme.

Desde luego, el panorama actual es desolador, los acosos y vulneraciones son innumerables. También los que resisten y combaten estos desmanes, por más que los invisibilicen o intenten ridiculizar.

Así las cosas, hay que mojarse, meterse en el río y nadar contra la corriente que trata de lanzarnos al desastre.

Un abrazote,

V

Félix Menkar dijo...

Que buena selección y menos mal que aun hay gente como EL ROTO, que nos mantienen esperanzados, EL ROTO irreductible, un abrazo Viktor, te leemos.

Viktor Gómez dijo...

Si, Felix, para mi El Roto es uno de los poetas grandes y vivos. Su sintáxis y sus elipsis, su acidez y precisión, su saber dónde mirar y como exponer le hacen un referente intelectual y artístico.

Gracias, compa, por tus amables palabras de cercanía. Espero verte pronto,

un abrazo,

Vík