miércoles, 19 de octubre de 2011

CONCHA GARCIA: LA LUCIDEZ DEL VACÍO Y DEL SILENCIO



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La poesía con juicios altisonantes nunca me ha dicho nada porque me parece inverosímil. No se muestran las verdades sólo porque el poeta las pronuncia como un discurso (además, ¿qué es la Verdad? , o mejor: ¿qué es un Poeta?). Estamos lejos del romanticismo que en su aspecto más innovador nos dio una mirada al mundo mediante un yo que se buscaba a sí mismo fusionando lo real e irreal y asimismo rechazaba formar parte de la Naturaleza ensalzando su individualidad. Algo en el fondo tremendamente egocéntrico. Era ese un yo, cuyas raíces se clavan en la filosofía kantiana, y le daba valor al sentimiento propio como método de conocimiento. Pero ha resultado demasiado poderoso y no ha podido con su peso. Ni siquiera nos vale ya la subjetividad de la que se apropiaba, que pertenecía exclusivamente al ámbito de los varones de una clase social.
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82 ( Lo de ella. Primera parte)

La figura de quien camina
Acechando escaparates y no teme
Objetos reencontrados sino
El doblez de lo que ya tiene.



87 ( Lo de ella. Primera parte)

Encendidas trizas
donde se ilumina un cuerpo
y las perennes rabias donde hacerse un hueco.



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Lo de ella es un poemario de poemas breves como destellos de sensaciones e intuiciones. Lo escribí paralelamente a una novela que se ha reeditado este año titulada Miamor.doc. Ella es un juego de yoes, un poliedro de almas si se puede decir así, que se entrecruzan y marcan una suerte de itinerario de la sensación. Yo era la niña que había sido, la mujer que no había cumplido su destino histórico-cultural, la joven curiosa y desencantada, la solitaria por vocación que caminaba por la ciudad, era todas ellas, así capturaba mi propia historia.

Fíjate en que en la mayoría de estos conceptos gira sobre todo la infancia ya irremediablemente perdida y con ella, la inocencia. Hay un verso que dice “Y qué perdura/ cuando muera”, esa pregunta nos deja una desazón infinita. La existencia borra todo aquello que crea porque la condición natural de la misma es asumir, como diría el psicoanálisis, la pérdida. Cuando eres niña no tienes aún conciencia de eso y precisamente por eso la vida es plena. Por eso hay que saborear el “sinsabor”.

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Fisura

Recomienda usura con la pausa.
¿Qué es eso? Alargar. Es alargar.

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Lo escrito

La compulsión y el estrechamiento,
o mejor, el cerco, la baba que
hubiese querido esparcida en mi cuerpo,
el rato, lo largo del instante
en que perdí los péndulos, las medidas,
la pesa de enorme grosor que te
echaba en los labios muriéndome
extendida más sola que tú.  
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Deambular 
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Aparta el caminante a la que camina 
y así surgen los cruces, 
las avenidas transversales 
las calles en diagonal y las callejuelas oscuras.
y .
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Sobre Concha García, aquí. 



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