lunes, 26 de marzo de 2012

ANTONIO MENDEZ RUBIO: HISTORIA DEL CIELO (Novedad Portbou Colección Transatlántica, Ed. Amargord, 2012)

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¿Por qué se muere la eternidad: porque sale de la lengua?
FELIX GRANDE
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Una poética que se ha desprendido de la elocuencia y con su inverosimilitud hace acopio de lo real, estimula el ojo y el corazón a la posibilidad de otros modos de estar/ver/compartir el mundo. AMR puede que sea una de las voces que han conseguido de manera más contundente abrirse entre el espesor del presente hacia un claro, de tan abierto, intempestivo, desde el que el lector concibe y abraza ese por recuperar espacio común, el de la dignidad de la vida. Sanar, salvar lo humano humanamente, no ceder ante el miedo ni ante las trampas del lenguaje de la dominación. La belleza de su poesía pasa por la libertad, también por la complicidad y la hospitalidad con los lectores. 
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¿Ingenuidad? genuinamente
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¿qué otra manera hay de llegar a donde no nos fulmine el sufrimiento extremo, la indecencia del poder, el miedo de los golpeados?
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V. G.
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¿Cuando descansa de su claridad
caída del cielo
el agua que no tiembla en el fondo
del pozo?
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Hace veinte años Antonio Méndez Rubio recuperaba como cita un verso original de Federico García Lorca, ya utilizado por Blas de Otero, que podría resumir su poética: "pero yo no he venido a ver el cielo". Desde ahí se constituye esta escritura que va avanzando como una respiración anónima, como la unión casi infome de voces audibles sólo en el poema. Historia del cielo remite entonces a Frankenstein: da señas de su excepcional condición, la condición de un cuerpo quebrado que vive de la incomprensión y de una inocencia surgida del daño. Es fácil recordar aquí las palabras de María Shelley cuando su criatura siente que "las estrellas brillan en el cielo, como burlándose". Ese cielo siempre está abierto. Y las lecturas, en fin, de Ignacio Escuín Borao, Alberto García Teresa y Pablo López Carballo abren todavía más el sentido del libro, convirtiendo al lector en un autor-actor imprescindible.
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Lucia Boscà

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Un camino exterior
al horizonte:
si una sombra se despertara
(y se despierta) se olvidaría
de que el cuerpo no era una sombra suya,
de que estás bajo el sol
boqueando
y confundes los colores
porque no hay aquí símbolos,
sí silencio: nosotros
en un cristal no eterno, no arriba,
sí sal sin la arena de siempre: sí
que esta vez es real.
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(Para Eduardo Milán)
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.......................... (Para cualquiera de nosotros)
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Una vez 
más
esa mañana
la transparencia del futuro
sorprendió a los adeptos del pasado
haciendo de ángel.
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Antonio Méndez Rubio
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Témpera y lápiz, Laura Giordani, 2010.
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Sin lugar a dudas, la propuesta de AMR es una de las más singulares de nuestra poesía, por su fusión (y tensión) entre concepciones teóricas insumisas y una práctica poética hermética pero que busca ser liberalizadora, que demuestra modos distintos de cuestionar nuestro estar en el mundo, en la realidad. Porque el autor busca la transformación del mundo, no sólo llevar a cabo un complejo ejercicio retórico. Así, pone en práctica lo que expresa él mismo en esa acertada paradoja: 
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no apalabrar
gritar hacer
que el mundo no
sea una vez más el mundo.
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Alberto García-Teresa