miércoles, 23 de mayo de 2012

JUAN CARLOS MESTRE: NEGRAS TORMENTAS. POESÍA Y SINDICALISMO

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Hay que salirse definitivamente del surco, hay que empezar a pensar como nos enseñó Michel Foucault, no desde la víspera, sino desde el día siguiente. Porque a la poesía, si algo le queda todavía en la sociedad contemporánea  por ser es la de constituirse en un acto de legítima defensa contra la soberbia obstinación del poder para mentir. Y los Medios, el discurso del poder, está hecho esencialmente para una cosa, para mentir. Y entonces la poesía no puede entrar, y no entra, afortunadamente, en los discursos de orden; porque la poesía, si algo es, es desobediencia a la preceptiva. No podemos estar reclamando un lugar donde no queremos estar y al que además pretendemos dinamitar y destruir.  La poesía, tal vez, esto lo digo sin ninguna autoridad, son de aquellos que han renunciado a ejercer todo tipo de autoridad artística sobre los demás. En mi caso ha sido muy fácil, porque nunca la he tenido. Pero la poesía, tal vez sea la conciencia de algo de lo que no podemos tener conciencia de ninguna otra manera, por lo que no hay poemas fáciles y poemas difíciles, hay exactamente poemas, cajas de herramientas al servicio de la conciencia de los hombres. La poesía, tal vez sea la teoría menos humillante de la historia, y por tanto algo que está vinculado con el lenguaje de la delicadeza humana, y el lenguaje de la lenguaje de la delicadeza humana no es el lenguaje de la información ni es el lenguaje persuasivo de los discursos políticos que pretenden convencer a las masas.  
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(fragmento, continúa en el vídeo)  
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Juan Carlos Mestre
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creo que la tarea de la poesía es una tarea relacionada con lo invisible, no con la presencia. Y que la primera obligación de un poeta es la de borrarse, y la de borrarse de esos espacios de comunicación donde la indiferenciación hace que sea lo mismo un par de botas usadas que un Shakespeare.
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(otro fragmento de la exposición de J. C. Mestre)
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