martes, 2 de octubre de 2012

LA POBRE PROSA HUMANA, de PEDRO MONTEALEGRE (Colección ONCE de poesía y ensayo, Ed. Amargord, octubre 2012)

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La pobre prosa humana
II. La inscripción (fragmento)
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Porque la crisis tocó, fue cuajo, fue carajo, fue liquen de queso, tumor de eso, expreso al sepulcro (crudo lo tienes: pulcro mueres). Cantemos el fracaso. Y el problema, muchachito, es que no hay ocaso. Animal escaso, te culpan, te capan, y buscas encaje en una luz de calle. Buscas anclaje en el valle testuz: pan no hallarás en aquello que calles. Di que sí. Di que no: es la ronda del mamón. Di que sí. Di que no, hijito dorado en la fragua de Vulcano. Te hicieron irrompible, Yolando Sultano. Supermega-duro. O ssea, tieso. O ssea, expreso. No fuiste, muchacho, sino un triste estilete. No fuiste truhán, matarife, ni chulo. Chispita de Vulcano para el más pirulo. No fuiste, chiquillo, más que filo de cuchillo. Exactamente: el color amarillo. Super-mega-duro. O ssea, cuajo. O ssea, carajo. Expreso en la canción: anda tú al paredón. Te hicieron irrompible. Dicen los masones que se dice “perfectible”. Dicen los curitas –religiones flotantes– que naces con un mal, ¡si echan sal en tu rabo se precipitará! Si te echan ceniza, eres ceniza. Voilá: voy de luz hasta la huevas. El hastío de rimar. De la crisis y su marea. De morros arrojado tú dices Yeah. Si te lanzan, es que están. Si la palman, es que van. Si te abrazan: te traspasan. 


Pedro Montealegre