lunes, 12 de noviembre de 2012

BORGES LEYENDO A BORGES, EL GOLEM

.
.
.

.
.
.

EL GOLEM

Si (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la cosa,
En las letras de rosa está la rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo.

Y, hecho de consonantes y vocales,
Habrá un terrible Nombre, que la esencia
Cifre de Dios y que la Omnipotencia
Guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
En el Jardín. La herrumbre del pecado
(Dicen los cabalistas) lo ha borrado
Y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
No tienen fin. Sabemos que hubo un día
En que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
En las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
Sombra insinúan en la vaga historia,
Aún está verde y viva la memoria
De Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
Y al fin pronunció el Nombre que es la Clave.

La Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
Sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
De las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
Párpados y vio formas y colores
Que no entendió, perdidos en rumores
Y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
Aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
A la vasta criatura apodó Golem;
Estas verdades las refiere Scholem
En un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga."
Y logró, al cabo de años, que el perverso
Barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
O en la articulación del Sacro Nombre;
A pesar de tan alta hechicería,
No aprendió a hablar el aprendiz de hombre,

Sus ojos, menos de hombre que de perro
Y harto menos de perro que de cosa,
Seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
Ya que a su paso el gato del rabino
Se escondía. (Ese gato no está en Scholem
Pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
Las devociones de su Dios copiaba
O, estúpido y sonriente, se ahuecaba
En cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
Y con algún horror. ¿Cómo (se dijo)
Pude engendrar este penoso hijo
Y la inacción dejé, que es la cordura?

¿Por qué di en agregar a la infinita
Serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
Madeja que en lo eterno se devana,
Di otra causa, otro efecto y otra cuita?

En la hora de angustia y de luz vaga,
En su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?
.
.
.
.
JORGE LUIS BORGES

jueves, 8 de noviembre de 2012

JESÚS GE EN EL FESTIVAL RASCA Y GANA (2 INTERVENCIONES)

.
.
.


En Valladolid estuvo Jesús Ge invitado por el colectivo de agitación cultural Elefante Rosa -Poesía- al
Festival Rasca y gana, y adjunto dos grabaciones de parte de aquella intervención que ocupara del 1 al 4 de noviembre de 2012 y cuya variedad de propuestas habría que ver una a una. Sobre ello dicen las elefantas:
.
“Rasca y Gana: Manual de Adaptación al Medio” es un Festival organizado por el Colectivo Elefante Rosa Poesía con el objetivo de reivindicar el uso del espacio público a través de la inversión del rol de los privados. Queremos sembrar la posibilidad de una experiencia comunitaria de creación de cultura fuera de los marcos, totalmente accesible.
.
.
ver programa e información acá



DONDE DIJE DIEGO
.
.

.
FESTIVAL RASCA Y GANA, 
Bar La Curva, Valladolid, sábado 03/11/12 
.
.
.
.
,
.
.
SON PATÉTICOS ESTOS POLÍTICOS...
,
.

.
.

FESTIVAL RASCA Y GANA, 
Bar La Curva, Valladolid, sábado 03/11/12 

.
.
.
.
.

martes, 6 de noviembre de 2012

SAMIR DELGADO: POEMAS


.
.














.
.
.
Selección de poemas
Banana Split

(Helado de vainilla)



[BANANA SPLIT]

Chocolate and vanilla ice cream with fresh banana and cream
Schokoladen und vanilleeis mit natür licher banane und schulag Jahne
Helado de chocolate y vainilla con plátano natural y nata

TERRAZA BAR
(Puerto de La Cruz, Tenerife)



[EPITAFIO CÓSMICO]

Y todo era una isla con millones de años luz


[DIVÁN A MEDIANOCHE]

LA VELA dibujó el vacío sobre un légamo de sombras.
El perfume de la cera provoca el naufragio de sentidos
que alertan a cada palabra sobre la extinción de la llama.
La tibia urdimbre de luz deposita los augurios de plenitud:
He aquí el poema.



[CIUDAD ATLÁNTICA]

UN SOL con sabor a naranja amarga. Lejos siempre otra isla.
Las vértebras del tiempo crujen dislocadas sobre las azoteas
de algodón sucio. Reina el horario de la ponzoña electrónica.
Solamente el sueño de los nenúfares calmará esta sed de olas.


[POR EL AMOR AL ARTE]

SÁBADO por la tarde en el gimnasio de moda.
La música techno afternoon ensordece al personal.
Justo enfrente comen pipas dos estudiantes lesbianas.
La señora obesa del ático pasea felizmente a su perro.
El cortejo nupcial de la semana fue suspendido por lluvias.
Tristán Tzara no ha muerto.


[EXHUMACIÓN DE LORCA]

FOLIO PRIMERO. Por orden del juzgado de instrucción de Granada
el taladro geomántico inicia la perforación sobre el lugar del crimen.
La primera veta descubre piedras magulladas por el dolor del tiempo.
Aparecen en la superficie ramilletes de jacintos y luciérnagas muertas.
El martilleo incesante extrae algunos libros de la Columbia University
y los primeros trozos dispersos de la Barraca. Hay crines de caballos.
Corazones de manzana. Una sombra de chopo y cuerdas rotas de guitarra.
Pero ni rastro de las huellas del duende gitano. Ian Gibson tenía razón.
No había luna en la noche que mataron al poeta Federico García Lorca.
.
.
.
.
.
.





















.
.
.
Samir Delgado (Canarias, 1978)

Poeta y activista. Licenciado en Filosofía por la Universidad de La Laguna.
Coordinador responsable del Encuentro Internacional de Literatura 3 Orillas.
Miembro de la Asociación Canaria de Escritores (ACAE).
Codirector de la Revista La Salamandra Ebria.
Asiste como autor invitado a diferentes Festivales Internacionales de Poesía.
Ha publicado libros de poesía y ensayo. Forma parte de la World Poetry Movement.
Recibe en 2010 el XXIV Premio de Poesía Emeterio Gutiérrez Albelo por su libro "Banana Split".

.
.
.
.
.
.
.




















.
.
.
.

ABECEDARIO DE LA IRREVERSIBILIDAD

(poética)



[Milenio]. El final de la historia preconizado a los cuatro vientos es una pantomima. Las teorías sobre la decadencia de las culturas y el choque de civilizaciones dependen de quien las frote como la lámpara de Aladino. Aquellos que en nombre del pragmatismo han tirado la toalla en el ring pugilístico de la historia han sucumbido al apetito del dios Saturno que devoraba a sus hijos a cada instante. Basta con mirar a los ojos ahuecados de una momia guanche para atisbar los ecos irredentos de la eternidad.

[Naturaleza]. Ya dictaminó Hölderlin con su arrebato visionario que los bosques acabarían siendo una pila de leña muerta. La desconfianza hacia los efectos perversos de la modernidad y la falacia de un progreso con único sentido persiste tanto en el cinismo del simulacro mediático global como en la visión apocalíptica de religiones antiguas sin fecha de caducidad. La deforestación indiscriminada en las Selvas del Brasil y la extorsión de minerales en el Congo demuestran a duras penas que el mayor problema a resolver por la humanidad sigue siendo la propiedad privada.

[Ñ]. La riqueza comunicativa radica en la pluralidad de las letras que dan vida a los idiomas del mundo, ecos múltiples que representan la variedad de la condición humana muy en contra de la maldición teocrática de Babel. Desde el galego de Rosalía al euskera de Guernika, pasando por el bable de las minas asturianas y el catalán balear. Por ser el español un idioma de imposición se habla de muchas formas en toda América. La polifonía es una garantía fundamental para la defensa de los derechos humanos y una expresión multicolor de la cultura de los pueblos. Ni el cervantes quijotesco ni los episodios galdosianos: la rosa blanca de Martí.

(Samir Delgado, Poética. Cabildo de Tenerife, 2009)
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
.
 





domingo, 4 de noviembre de 2012

El Circo de La Palabra Itinerante: dos poemas recitados

.
.
.

.
.


.Mi versión de la canción de la lluvia en guitarra acústica; homenaje a los del Zepelín 
Con poemas de David Eloy y José Mª Gómez Valero
.
.
.
.
.
.
El Circo de la Palabra Itinerante es una consolidada propuesta artística, al tiempo emocionante e innovadora, que ofrece textos poéticos incisivos y sugerentes trenzados con música creada en diálogo con los mismos. Dos poetas. Cinco músicos. Un repertorio encendido, vivificante, hilvanado para hacernos pensar y sentir. Poesía en acción. El Circo de la Palabra Itinerante plantea una puesta en escena en la que la palabra poética hablada y la música en vivo traman, en magnética conversación, una única textura sonora audaz y dirigida al corazón. Esta banda sevillana es una de las precursoras en Andalucía de la investigación creativa en los territorios del mestizaje poético-sonoro. A lo largo de su trayectoria ha participado en diversos festivales y encuentros literarios, musicales, artísticos, multidisciplinares para todo tipo de público. Música: Jorge Peñafiel Textos: David Eloy Rodríguez y José María Gómez Valero En escena: Enrique Mengual (bajo) Álvaro Bidón (batería) Manuel J. Maqueda (percusiones) Pepo Herrera (flauta) Jorge Peñafiel (guitarra) David Eloy Rodríguez y José María Gómez Valero (voces) --- http://www.nodo50.org/mlrs/calle/recit/palint.htm

 

martes, 30 de octubre de 2012

OCTAVIO PAZ recitando él mismo PIEDRA DE SOL

.
.
.

.
.
.
.
PIEDRA DE SOL (Octavio Paz)
.
.
.
.

Un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:
un caminar tranquilo
de estrella o primavera sin premura,
agua que con los párpados cerrados
mana toda la noche profecías,
unánime presencia en oleaje,
ola tras ola hasta cubrirlo todo,
verde soberanía sin ocaso
como el deslumbramiento de las alas
cuando se abren en mitad del cielo,

un caminar entre las espesuras
de los días futuros y el aciago
fulgor de la desdicha como un ave
petrificando el bosque con su canto
y las felicidades inminentes
entre las ramas que se desvanecen,
horas de luz que pican ya los pájaros,
presagios que se escapan de la mano,

una presencia como un canto súbito,
como el viento cantando en el incendio,
una mirada que sostiene en vilo
al mundo con sus mares y sus montes,
cuerpo de luz filtrado por un ágata,
piernas de luz, vientre de luz, bahías,
roca solar, cuerpo color de nube,
color de día rápido que salta,
la hora centellea y tiene cuerpo,
el mundo ya es visible por tu cuerpo,
es transparente por tu transparencia,

voy entre galerías de sonidos,
fluyo entre las presencias resonantes,
voy por las transparencias como un ciego,
un reflejo me borra, nazco en otro,
oh bosque de pilares encantados,
bajo los arcos de la luz penetro
los corredores de un otoño diáfano,

voy por tu cuerpo como por el mundo,
tu vientre es una plaza soleada,
tus pechos dos iglesias donde oficia
la sangre sus misterios paralelos,
mis miradas te cubren como yedra,
eres una ciudad que el mar asedia,
una muralla que la luz divide
en dos mitades de color durazno,
un paraje de sal, rocas y pájaros
bajo la ley del mediodía absorto,

vestida del color de mis deseos
como mi pensamiento vas desnuda,
voy por tus ojos como por el agua,
los tigres beben sueño de esos ojos,
el colibrí se quema en esas llamas,
voy por tu frente como por la luna,
como la nube por tu pensamiento,
voy por tu vientre como por tus sueños,

tu falda de maíz ondula y canta,
tu falda de cristal, tu falda de agua,
tus labios, tus cabellos, tus miradas,
toda la noche llueves, todo el día
abres mi pecho con tus dedos de agua,
cierras mis ojos con tu boca de agua,
sobre mis huesos llueves, en mi pecho
hunde raíces de agua un árbol líquido,
.
.
.





















.
.
.
voy por tu talle como por un río,
voy por tu cuerpo como por un bosque,
como por un sendero en la montaña
que en un abismo brusco se termina
voy por tus pensamientos afilados
y a la salida de tu blanca frente
mi sombra despeñada se destroza,
recojo mis fragmentos uno a uno
y prosigo sin cuerpo, busco a tientas,

corredores sin fin de la memoria,
puertas abiertas a un salón vacío
donde se pudren todos lo veranos,
las joyas de la sed arden al fondo,
rostro desvanecido al recordarlo,
mano que se deshace si la toco,
cabelleras de arañas en tumulto
sobre sonrisas de hace muchos años,

a la salida de mi frente busco,
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a obscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo en el instante, caigo al fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso días, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,

busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde
templado por los muros de tezontle:
la hora maduraba sus racimos
y al abrirse salían las muchachas
de su entraña rosada y se esparcían
por los patios de piedra del colegio,
alta como el otoño caminaba
envuelta por la luz bajo la arcada
y el espacio al ceñirla la vestía
de un piel más dorada y transparente,

tigre color de luz, pardo venado
por los alrededores de la noche,
entrevista muchacha reclinada
en los balcones verdes de la lluvia,
adolescente rostro innumerable,
he olvidado tu nombre, Melusina,
Laura, Isabel, Perséfona, María,
tienes todos los rostros y ninguno,
eres todas las horas y ninguna,
te pareces al árbol y a la nube,
eres todos los pájaros y un astro,
te pareces al filo de la espada
y a la copa de sangre del verdugo,
yedra que avanza, envuelve y desarraiga
al alma y la divide de sí misma,

escritura de fuego sobre el jade,
grieta en la roca, reina de serpientes,
columna de vapor, fuente en la peña,
circo lunar, peñasco de las águilas,
grano de anís, espina diminuta
y mortal que da penas inmortales,
pastora de los valles submarinos
y guardiana del valle de los muertos,
liana que cuelga del cantil del vértigo,
enredadera, planta venenosa,
flor de resurrección, uva de vida,
señora de la flauta y del relámpago,
terraza del jazmín, sal en la herida,
ramo de rosas para el fusilado,
nieve en agosto, luna del patíbulo,
escritura del mar sobre el basalto,
escritura del viento en el desierto,
testamento del sol, granada, espiga,

rostro de llamas, rostro devorado,
adolescente rostro perseguido
años fantasmas, días circulares
que dan al mismo patio, al mismo muro,
arde el instante y son un solo rostro
los sucesivos rostros de la llama,
todos los nombres son un solo nombre
todos los rostros son un solo rostro,
todos los siglos son un solo instante
y por todos los siglos de los siglos
cierra el paso al futuro un par de ojos,

no hay nada frente a mí, sólo un instante
rescatado esta noche, contra un sueño
de ayuntadas imágenes soñado,
duramente esculpido contra el sueño,
arrancado a la nada de esta noche,
a pulso levantado letra a letra,
mientras afuera el tiempo se desboca
y golpea las puertas de mi alma
el mundo con su horario carnicero,

sólo un instante mientras las ciudades,
los nombres, lo sabores, lo vivido,
se desmoronan en mi frente ciega,
mientras la pesadumbre de la noche
mi pensamiento humilla y mi esqueleto,
y mi sangre camina más despacio
y mis dientes se aflojan y mis ojos
se nublan y los días y los años
sus horrores vacíos acumulan,

mientras el tiempo cierra su abanico
y no hay nada detrás de sus imágenes
el instante se abisma y sobrenada
rodeado de muerte, amenazado
por la noche y su lúgubre bostezo,
amenazado por la algarabía
de la muerte vivaz y enmascarada
el instante se abisma y se penetra,
como un puño se cierra, como un fruto
que madura hacia dentro de sí mismo
y a sí mismo se bebe y se derrama
el instante translúcido se cierra
y madura hacia dentro, echa raíces,
crece dentro de mí, me ocupa todo,
me expulsa su follaje delirante,
mis pensamientos sólo son su pájaros,
su mercurio circula por mis venas,
árbol mental, frutos sabor de tiempo,
.
.
.
















.
.
.
oh vida por vivir y ya vivida,
tiempo que vuelve en una marejada
y se retira sin volver el rostro,
lo que pasó no fue pero está siendo
y silenciosamente desemboca
en otro instante que se desvanece:

frente a la tarde de salitre y piedra
armada de navajas invisibles
una roja escritura indescifrable
escribes en mi piel y esas heridas
como un traje de llamas me recubren,
ardo sin consumirme, busco el agua
y en tus ojos no hay agua, son de piedra,
y tus pechos, tu vientre, tus caderas
son de piedra, tu boca sabe a polvo,
tu boca sabe a tiempo emponzoñado,
tu cuerpo sabe a pozo sin salida,
pasadizo de espejos que repiten
los ojos del sediento, pasadizo
que vuelve siempre al punto de partida,
y tú me llevas ciego de la mano
por esas galerías obstinadas
hacia el centro del círculo y te yergues
como un fulgor que se congela en hacha,
como luz que desuella, fascinante
como el cadalso para el condenado,
flexible como el látigo y esbelta
como un arma gemela de la luna,
y tus palabras afiladas cavan
mi pecho y me despueblan y vacían,
uno a uno me arrancas los recuerdos,
he olvidado mi nombre, mis amigos
gruñen entre los cerdos o se pudren
comidos por el sol en un barranco,

no hay nada en mí sino una larga herida,
una oquedad que ya nadie recorre,
presente sin ventanas, pensamiento
que vuelve, se repite, se refleja
y se pierde en su misma transparencia,
conciencia traspasada por un ojo
que se mira mirarse hasta anegarse
de claridad:
yo vi tu atroz escama,
Melusina, brillar verdosa al alba,
dormías enroscada entre las sábanas
y al despertar gritaste como un pájaro
y caíste sin fin, quebrada y blanca,
nada quedó de ti sino tu grito,
y al cabo de los siglos me descubro
con tos y mala vista, barajando
viejas fotos:
no hay nadie, no eres nadie,
un montón de ceniza y una escoba,
un cuchillo mellado y un plumero,
un pellejo colgado de unos huesos,
un racimo ya seco, un hoyo negro
y en el fondo del hoyo los dos ojos
de una niña ahogada hace mil años,

miradas enterradas en un pozo,
miradas que nos ven desde el principio,
mirada niña de la madre vieja
que ve en el hijo grande un padre joven,
mirada madre de la niña sola
que ve en el padre grande un hijo niño,
miradas que nos miran desde el fondo
de la vida y son trampas de la muerte
¿o es al revés: caer en esos ojos
es volver a la vida verdadera?,

¡caer, volver, soñarme y que me sueñen
otros ojos futuros, otra vida,
otras nubes, morirme de otra muerte!
esta noche me basta, y este instante
que no acaba de abrirse y revelarme
dónde estuve, quién fui, cómo te llamas,
cómo me llamo yo:
¿hacía planes
para el verano? y todos los veranos?
en Christopher Street, hace diez años,
con Filis que tenía dos hoyuelos
donde bebían luz los gorriones?,
¿por la Reforma Carmen me decía
"no pesa el aire, aquí siempre es octubre",
o se lo dijo a otro que he perdido
o yo lo invento y nadie me lo ha dicho?,
¿caminé por la noche de Oaxaca,
inmensa y verdinegra como un árbol,
hablando solo como el viento loco
y al llegar a mi cuarto? ¿siempre un cuarto?
no me reconocieron los espejos?,
¿desde el hotel Vernet vimos al alba
bailar con los castaños? "ya es muy tarde"
decías al peinarte y yo veía
manchas en la pared, sin decir nada?,
¿subimos juntos a la torre, vimos
caer la tarde desde el arrecife?
¿comimos uvas en Bidart?, ¿compramos
gardenias en Perote?,
nombres, sitios,
calles y calles, rostros, plazas, calles,
estaciones, un parque, cuartos solos,
manchas en la pared, alguien se peina,
alguien canta a mi lado, alguien se viste,
cuartos, lugares, calles, nombres, cuartos,

Madrid, 1937,
en la Plaza del Ángel las mujeres
cosían y cantaban con sus hijos,
después sonó la alarma y hubo gritos,
casas arrodilladas en el polvo,
torres hendidas, frentes esculpidas
y el huracán de los motores, fijo:
los dos se desnudaron y se amaron
por defender nuestra porción eterna,
nuestra ración de tiempo y paraíso,
tocar nuestra raíz y recobrarnos,
recobrar nuestra herencia arrebatada
por ladrones de vida hace mil siglos,
los dos se desnudaron y besaron
porque las desnudeces enlazadas
saltan el tiempo y son invulnerables,
nada las toca, vuelven al principio,
no hay tú ni yo, mañana, ayer ni nombres,
verdad de dos en sólo un cuerpo y alma,
oh ser total...
cuartos a la deriva
entre ciudades que se van a pique,
cuartos y calles, nombres como heridas,
el cuarto con ventanas a otros cuartos
con el mismo papel descolorido
donde un hombre en camisa lee el periódico
o plancha una mujer; el cuarto claro
que visitan las ramas de un durazno;
el otro cuarto: afuera siempre llueve
y hay un patio y tres niños oxidados;
cuartos que son navíos que se mecen
en un golfo de luz; o submarinos:
el silencio se esparce en olas verdes,
todo lo que tocamos fosforece;
mausoleos de lujo, ya roídos
los retratos, raídos los tapetes;
trampas, celdas, cavernas encantadas,
pajareras y cuartos numerados,
todos se transfiguran, todos vuelan,
cada moldura es nube, cada puerta
da al mar, al campo, al aire, cada mesa
es un festín; cerrados como conchas
el tiempo inútilmente los asedia,
no hay tiempo ya, ni muro: ¡espacio, espacio,
abre la mano, coge esta riqueza,
corta los frutos, come de la vida,
tiéndete al pie del árbol, bebe el agua!,
.
.
.

.
.
.
todo se transfigura y es sagrado,
es el centro del mundo cada cuarto,
es la primera noche, el primer día,
el mundo nace cuando dos se besan,
gota de luz de entrañas transparentes
el cuarto como un fruto se entreabre
o estalla como un astro taciturno
y las leyes comidas de ratones,
las rejas de los bancos y las cárceles,
las rejas de papel, las alambradas,
los timbres y las púas y los pinchos,
el sermón monocorde de las armas,
el escorpión meloso y con bonete,
el tigre con chistera, presidente
del Club Vegetariano y la Cruz Roja,
el burro pedagogo, el cocodrilo
metido a redentor, padre de pueblos,
el Jefe, el tiburón, el arquitecto
del porvenir, el cerdo uniformado,
el hijo predilecto de la Iglesia
que se lava la negra dentadura
con el agua bendita y toma clases
de inglés y democracia, las paredes
invisibles, las máscaras podridas
que dividen al hombre de los hombres,
al hombre de sí mismo,
se derrumban
por un instante inmenso y vislumbramos
nuestra unidad perdida, el desamparo
que es ser hombres, la gloria que es ser hombres
y compartir el pan, el sol, la muerte,
el olvidado asombro de estar vivos;

amar es combatir, si dos se besan
el mundo cambia, encarnan los deseos,
el pensamiento encarna, brotan las alas
en las espaldas del esclavo, el mundo
es real y tangible, el vino es vino,
el pan vuelve a saber, el agua es agua,
amar es combatir, es abrir puertas,
dejar de ser fantasma con un número
a perpetua cadena condenado
por un amo sin rostro;
el mundo cambia
si dos se miran y se reconocen,
amar es desnudarse de los nombres:
"déjame ser tu puta", son palabras
de Eloísa, mas él cedió a las leyes,
la tomó por esposa y como premio
lo castraron después;
mejor el crimen,
los amantes suicidas, el incesto
de los hermanos como dos espejos
enamorados de su semejanza,
mejor comer el pan envenenado,
el adulterio en lechos de ceniza,
los amores feroces, el delirio,
su yedra ponzoñosa, el sodomita
que lleva por clavel en la solapa
un gargajo, mejor ser lapidado
en las plazas que dar vuelta a la noria
que exprime la substancia de la vida,
cambia la eternidad en horas huecas,
los minutos en cárceles, el tiempo
en monedas de cobre y mierda abstracta;

mejor la castidad, flor invisible
que se mece en los tallos del silencio,
el difícil diamante de los santos
que filtra los deseos, sacia al tiempo,
nupcias de la quietud y el movimiento,
canta la soledad en su corola,
pétalo de cristal en cada hora,
el mundo se despoja de sus máscaras
y en su centro, vibrante transparencia,
lo que llamamos Dios, el ser sin nombre,
se contempla en la nada, el ser sin rostro
emerge de sí mismo, sol de soles,
plenitud de presencias y de nombres;

sigo mi desvarío, cuartos, calles,
camino a tientas por los corredores
del tiempo y subo y bajo sus peldaños
y sus paredes palpo y no me muevo,
vuelvo donde empecé, busco tu rostro,
camino por las calles de mí mismo
bajo un sol sin edad, y tú a mi lado
caminas como un árbol, como un río
caminas y me hablas como un río,
creces como una espiga entre mis manos,
lates como una ardilla entre mis manos,
vuelas como mil pájaros, tu risa
me ha cubierto de espumas, tu cabeza
es un astro pequeño entre mis manos,
el mundo reverdece si sonríes
comiendo una naranja,
el mundo cambia
si dos, vertiginosos y enlazados,
caen sobre las yerba: el cielo baja,
los árboles ascienden, el espacio
sólo es luz y silencio, sólo espacio
abierto para el águila del ojo,
pasa la blanca tribu de las nubes,
rompe amarras el cuerpo, zarpa el alma,
perdemos nuestros nombres y flotamos
a la deriva entre el azul y el verde,
tiempo total donde no pasa nada
sino su propio transcurrir dichoso,

no pasa nada, callas, parpadeas
(silencio: cruzó un ángel este instante
grande como la vida de cien soles),
¿no pasa nada, sólo un parpadeo?
y el festín, el destierro, el primer crimen,
la quijada del asno, el ruido opaco
y la mirada incrédula del muerto
al caer en el llano ceniciento,
Agamenón y su mugido inmenso
y el repetido grito de Casandra
más fuerte que los gritos de las olas,
Sócrates en cadenas" (el sol nace,
morir es despertar: "Critón, un gallo
a Esculapio, ya sano de la vida"),
el chacal que diserta entre las ruinas
de Nínive, la sombra que vio Bruto
antes de la batalla, Moctezuma
en el lecho de espinas de su insomnio,
el viaje en la carretera hacia la muerte
?el viaje interminable mas contado
por Robespierre minuto tras minuto,
la mandíbula rota entre las manos?,
Churruca en su barrica como un trono
escarlata, los pasos ya contados
de Lincoln al salir hacia el teatro,
el estertor de Trotsky y sus quejidos
de jabalí, Madero y su mirada
que nadie contestó: ¿por qué me matan?,
los carajos, los ayes, los silencios
del criminal, el santo, el pobre diablo,
cementerio de frases y de anécdotas
que los perros retóricos escarban,
el delirio, el relincho, el ruido obscuro
que hacemos al morir y ese jadeo
que la vida que nace y el sonido
de huesos machacados en la riña
y la boca de espuma del profeta
y su grito y el grito del verdugo
y el grito de la víctima...
son llamas
los ojos y son llamas lo que miran,
llama la oreja y el sonido llama,
brasa los labios y tizón la lengua,
el tacto y lo que toca, el pensamiento
y lo pensado, llama el que lo piensa,
todo se quema, el universo es llama,
arde la misma nada que no es nada
sino un pensar en llamas, al fin humo:
no hay verdugo ni víctima...
¿y el grito
en la tarde del viernes?, y el silencio
que se cubre de signos, el silencio
que dice sin decir, ¿no dice nada?,
¿no son nada los gritos de los hombres?,
¿no pasa nada cuando pasa el tiempo?

no pasa nada, sólo un parpadeo
del sol, un movimiento apenas, nada,
no hay redención, no vuelve atrás el tiempo,
los muerto están fijos en su muerte
y no pueden morirse de otra muerte,
intocables, clavados en su gesto,
desde su soledad, desde su muerte
sin remedio nos miran sin mirarnos,
su muerte ya es la estatua de su vida,
un siempre estar ya nada para siempre,
cada minuto es nada para siempre,
un rey fantasma rige sus latidos
y tu gesto final, tu dura máscara
labra sobre tu rostro cambiante:
el monumento somos de una vida
ajena y no vivida, apenas nuestra,

¿la vida, cuándo fue de veras nuestra?,
¿cuando somos de veras lo que somos?,
bien mirado no somos, nunca somos
a solas sino vértigo y vacío,
muecas en el espejo, horror y vómito,
nunca la vida es nuestra, es de los otros,
la vida no es de nadie, ¿todos somos
la vida? pan de sol para los otros,
¿los otros todos que nosotros somos?,
soy otro cuando soy, los actos míos
son más míos si son también de todos,
para que pueda ser he de ser otro,
salir de mí, buscarme entre los otros,
los otros que no son si yo no existo,
los otros que me dan plena existencia,
no soy, no hay yo, siempre somos nosotros,
la vida es otra, siempre allá, más lejos,
fuera de ti, de mí, siempre horizonte,
vida que nos desvive y enajena,
que nos inventa un rostro y lo desgasta,
hambre de ser, oh muerte, pan de todos,

Eloísa, Perséfona, María,
muestra tu rostro al fin para que vea
mi cara verdadera, la del otro,
mi cara de nosotros siempre todos,
cara de árbol y de panadero,
de chofer y de nube y de marino,
cara de sol y arroyo y Pedro y Pablo,
cara de solitario colectivo,
despiértame, ya nazco:
vida y muerte
pactan en ti, señora de la noche,
torre de claridad, reina del alba,
virgen lunar, madre del agua madre,
cuerpo del mundo, casa de la muerte,
caigo sin fin desde mi nacimiento,
caigo en mí mismo sin tocar mi fondo,
recógeme en tus ojos, junta el polvo
disperso y reconcilia mis cenizas,
ata mis huesos divididos, sopla
sobre mi ser, entiérrame en tu tierra,
tu silencio dé paz al pensamiento
contra sí mismo airado;
abre la mano,
señora de semillas que son días,
el día es inmortal, asciende, crece,
acaba de nacer y nunca acaba,
cada día es nacer, un nacimiento
es cada amanecer y yo amanezco,
amanecemos todos, amanece
el sol cara de sol, Juan amanece
con su cara de Juan cara de todos,

puerta del ser, despiértame, amanece,
déjame ver el rostro de este día,
déjame ver el rostro de esta noche,
todo se comunica y transfigura,
arco de sangre, puente de latidos,
llévame al otro lado de esta noche,
adonde yo soy tú somos nosotros,
al reino de pronombres enlazados,

puerta del ser: abre tu ser, despierta,
aprende a ser también, labra tu cara,
trabaja tus facciones, ten un rostro
para mirar mi rostro y que te mire,
para mirar la vida hasta la muerte,
rostro de mar, de pan, de roca y fuente,
manantial que disuelve nuestros rostros
en el rostro sin nombre, el ser sin rostro,
indecible presencia de presencias . . .
.
.
.
















.
.
.

quiero seguir, ir más allá, y no puedo:
se despeñó el instante en otro y otro,
dormí sueños de piedra que no sueña
y al cabo de los años como piedras
oí cantar mi sangre encarcelada,
con un rumor de luz el mar cantaba,
una a una cedían las murallas,
todas las puertas se desmoronaban
y el sol entraba a saco por mi frente,
despegaba mis párpados cerrados,
desprendía mi ser de su envoltura,
me arrancaba de mí, me separaba
de mi bruto dormir siglos de piedra
y su magia de espejos revivía
un sauce de cristal, un chopo de agua,
un alto surtidor que el viento arquea,
un árbol bien plantado mas danzante,
un caminar de río que se curva,
avanza, retrocede, da un rodeo
y llega siempre:




lunes, 29 de octubre de 2012

JUAN CARLOS MESTRE: LA HIJA DEL SASTRE (vídeo)

.
.
.

.
.
.
Encuentro literario con Juan Carlos Mestre para hablar de su libro "La bicicleta del panadero".Ateneo 1º de Mayo CCOO
.
.
.

LA HIJA DEL SASTRE

Hoy 18 de julio martes setenta y cinco aniversario del golpe de estado de Caín
En la televisión las locutoras hablan con tranquilidad de los cometas que pasan rozando la Tierra cada diez mil años
Hacia esta misma hora en León ya ha sido detenido el alcalde Miguel Castaño y los pantanos que aún no esperaban lluvias del tiempo futuro han comenzado a llenarse de sangre del tiempo pasado
Donde termina la provincia hay un castillo con su conde y hay un pueblo dividido por dos ríos y no es necesaria ninguna otra información geográfica
Son las tres de la tarde delante de su almacén de coloniales el comerciante Emilio Silva observa dos criaturas que juegan a descargarse oro en los ojos
Son la hija del sastre y el hijo del panadero
La miel entra en los caramelos y los muchachos comienzan a oír la canción de las estrellas que al atardecer se atolondran en la oscuridad
Ella dijo y él dijo y ambos se dijeron no hay ningún otro camino que nos lleve al mar
Los ríos cambian de pie y las aguas regresan a la montaña
La única música es el canto de las abejas camino de los colmenares
Las cosas que pasaban eran casi todas las cosas que pasan en un pueblo que no aparece en las esferas del mundo
En la alameda los fumadores encienden sus cigarrillos para ser vistos desde las estrellas
La Luna le da la mano al Sol y los antepasados siguen con la conversación bajo los cerezos
Nadie supo nunca imaginar algo así
Los árboles marchan sin dirección a tomar el desvío hacia los paisajes del arrepentimiento
Los verdugos dejan de comer tocino, a las fuentes se les seca la boca
Es septiembre y la tarde tiene el color de la uvas, será monja o será fraile preguntan los dedos que abren el capullo de las amapolas
El último día del verano fusilan al alcalde de Villafranca del Bierzo, Antonio Gabelas y los pensamientos que ya no existen dijeron: Será mejor que te calles
La última mirada se da la vuelta en la ventana de la casa de enfrente
Las mujeres no están preparadas para la inquietud, los amantes no están preparados para el remordimiento, los niños no están preparados para la congoja
La voz se lava las manos, la decisión se lava las manos, los caciques se lavan las manos
Ladran los perros de caza, se esconden los perros de caza, su mirada se inclina como la cabeza de un enfermo
El que oíamos cantar se deja de sentir como dedos que se duermen
Aquellos que no conocíamos salen de cualquier parte dispuestos a permanecer para siempre
Y lo que sucede en un lugar comienza también a suceder en otro como si se borrara un sueño
El sastre termina de hilvanar el traje que su compadre ya no podrá recoger
No se sabe dónde lo han llevado y los días que ya no existen volverán a decir: Será mejor que te calles
En abril del 41 Antonio Abella, vecino de Paradaseca, muere en Mauthausen
Y José Mestre desaparece el primero de febrero del 42 en el campo de exterminio de Gusen
Pasan los inviernos y los veranos que ya no existen seguirán repitiendo: Será mejor que te calles
Sesenta y cuatro años después de la insurrección fascista el nieto de Emilio Silva dueño del almacén de coloniales La Preferida en Villafranca del Bierzo encontrará la fosa de su abuelo en una cuneta a la entrada del pueblo de Priaranza
Según el evangelio de Natan Zach, cuando Dios dijo por primera vez hágase la luz, quiso decir que no quería estar a oscuras
La hija del sastre se inclina sobre la máquina, sus puntadas recorren kilómetros y todo camino interminable se hace más pequeño
La noche se llena de lámparas, hablan con las hojas doradas que aún tienen la cocina encendida
El pelirrojo acebo le dice al espino: Será mejor que te calles Ella dijo y él dijo y ambos se dijeron barrio triste escaparates donde las personas miraban el tiempo el cielo el viento en línea recta de la carretera
El sol vino a acostarse en los retales, el humo volvió a entrar en las chimeneas, la corriente eléctrica regresa a la oscuridad, abre la puerta, salta en el mundo
Se entierran las palabras que esperaban a alguien, se desentierran como niños vivos
Y se va el otoño y regresa la primavera y los cometas pasan
rozando la Tierra una vez cada diez mil años.

sábado, 20 de octubre de 2012

JUAN CARLOS MESTRE recitando el libro LA BICICLETA DEL PANADERO

.
.
.
he desnudado a la oscuridad...
.
.
.


.
.
.

Druskininkai Poetic Fall 2012.

Juan Carlos Mestre (Spain) perfoms at Piano.


lt concert hall (Vilnius, Lithuania)
.
.
.