miércoles, 2 de mayo de 2007

MANUEL DE CABRAL: POESIA DOMINICANA


Para pintar la cebra

Picasso va a la playa a ver las olas.

Este ambiguo cuadrúpedo que a oscuras

sin su disfraz de presidiario manso

se cae de un verso que me guarda llaves,

como el meteoro

que se le cae del ojo a los astrónomos.


Esta bestia con algo

de VanGogh en el cuerpo y en lo puro.
Pese al seco oleaje

del retazo de mar que hay en su piel.



Y pese

al sonoro amarillo

del canario en su lomo.

Y pese a que también

como todo animal tampoco ríe

-salvo el que piensa-...

Este curioso reo sin delitos,

que huye de raíces ancestrales

cuando alas le ponen las mariposas en el rabo ciego,

no soporta mediocres familiares,

ni siquiera al burro

que perdió desde Adán por mal de ojo

su escritura de cebra en pleno cuero.
Este relincho mudo

que una tarde sin crónicas de mafias,

dejará sus biológicos barrotes

como quien se desnuda de relámpagos.
Limpio animal que la mañana ignora

cuando la noche desgarrada en rayas

en pleno mediodía

tiembla en su piel como una bestia herida.
Para pintar la cebra

saca Picasso de su pecho sangre.