lunes, 24 de septiembre de 2007

ROCIO CERON: palabra como mano activa en el tiempo afectivo

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Sitio de partida

Lo más profundo que hay en el hombre es la piel.
Paul Valéry



Debajo de la piel hay un fracaso.

El alveolo no atempera el miedo,
el ramaje exacto va, viene,
trayendo la oquedad del aire

(esta sangre, despoblada de hábitos, sólo conoce el eco de una letra:
M que madura en las vértebras, castañea menuda, y mártir es en este navegar
de muecas que el olvido no procura)

Debajo de esta dermis la brasa aclara el engaño de estar vivo

(brasa como filo, filo de cierta era, era que guarda lo insondable)

aquí —líquido que guarece la llama,
aire que entona un gemido tácito y palpable—
se esconde el humor de la infancia,
la lentitud del invierno,
la cosecha muerta de una frase.

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Sublingual


¿Qué hay debajo de la lengua?

¿Un triturar de huestes vocálicas,
un cierzo de agudas consonantes,
un despojo de viento áureo,
quizá el mustio huso de la letra?

Aquí entre toneles de saliva y tiento
se guarda el vocablo,
la gramática de tu rojo nombre,
y se incendia –sí, se incendia–
la simetría del giro:

debajo de la lengua hay un presidio.




Rocío Cerón nació en Ciudad de México en 1972. Ha publicado los libros de poesía Estas manos (Mixcóatl, 1997), Litoral (Ediciones filodecaba- llos, 2001), Basalto (ESN-CONACULTA, 2002) y Soma (Ediciones Eloísa, Buenos Aires, 2003). Es coautora de El decir y el vértigo. Panorama reciente de la poesía hispanoamericana (1965-1979). Obtuvo el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2000, en el género de poesía. Es confundadora de Motín Poeta y editora de Ediciones El billar de Lucrecia.
Su blog aviva el insomnio:
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5 comentarios:

Antrologia dijo...

tremendos ambos... esas imágenes de la poetisa abriéndonos las cremalleras de todo el cuerpo para mirar lo que hay debajo... impresionante


gracias por hacernos descubrir estos textos y a sus autores, no se puede prescindir de ello una vez leído

un abrazo

Viktor Gómez dijo...

Ahora que nadie nos ve ni nos oye nadie os confieso que los descubrí gracias a un soplo. El confidente, un sospechoso habitual, genial, corajudo y muy generoso: Enrique Falcón.

Pero ya sabeis, es un secreto, ahora que nadie nos oye, ahora que no nos ve nadie.

Vuestro Viktor

Antrologia dijo...

tu secreto está a salvo

^^

pero todos tenemos un precio... muy peliculera la frase jaja

Álvaro Ancona dijo...

Mi querido Victor.

ha sido un placer estético visitar tu casa. Desde hoy considérame cliente frecuente.

Álvaro

(Álvaro de Montejo en Poesía Pura)

http://alvaroancona.blogspot.com/

Viktor Gómez dijo...

Alvaro:

El placer es mío. Un fuerte abrazo,

Tu Victor