domingo, 16 de diciembre de 2007

John Berger: miedo a ser otro

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Quienes creen que el arte es transportable, intemporal, universal, son quienes menos lo comprenden. Ponen una escultura hindú al lado de un Miguel Ángel y se maravillan ante el hecho de que en ambos casos la mujer tenga dos pechos. Sin embargo, son precisamente las diferencias las que son esenciales para nuestro sentido de la fraternidad. Cada cual trabaja con unos objetivos diferentes, presionado por diferentes circunstancias; algunas son personales; pero la mayoría son sociales e históricas. Si no aceptamos estas diferencias, nunca podremos aceptar que los logros no pueden ser los mismos.



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Si uno escucha con suficiente atención, si se inclina lo bastante para oír a alguien cuya experiencia es totalmente distinta de la propia, puede hablar en su nombre y, además, con veracidad. Esto era algo que a mediados de siglo sabía todo el mundo, por supuesto. Pero entonces se empezó a decir que nadie tiene el derecho de escribir sobre lo que no conoce por propia experiencia. La autobiografía novelada se convirtió en la regla dorada del momento.


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Extra: Antonio Gamoneda confiesa:


-------------- Si la expresión del sufrimiento no produjese placer, yo habría respetado mucho a Nazim, pero no habría gastado mi tiempo tratando de sentirle en mi lengua.


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2 comentarios:

Felipe Díaz-Miranda dijo...

Impresionante análisis jaja... gracias...

Me encanta esta última tuya...
Mucha razón en muy pocas líneas.

GRascias x leeRnos...

Un saLudo desde Fuegoeneltintero

Viktor Gómez dijo...

Felipe:

Casi nunca os dejo huella en vuestro blog y debiera. Compartimos bastantes afinidades involuntarias y una misma extrañeza ante el mundos y sus huecos ronroneantes.

Gracias por tu saludo y compañía, ahora que el invierno ya se deja sentir con más crudeza.

Tu Viktor