martes, 9 de septiembre de 2008

Poetas contra la dictadura: En favor de Ernesto cardenal

--
---

"Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: VIVA LA LIBERTAD! en plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar."

Ernesto Cardenal




"Uno se despierta con cañonazos /en la mañana de aviones. / Pareciera que fuera revolución: / pero es el cumpleaños del tirano". Ernesto Cardenal

¿Cómo puede un gobierno sandinista acusar a un sacerdote que fue la voz de los pobres en Nicaragua, y emblema cultural de América Latina?




















"repudio a este acto contra Ernesto Cardenal de quienes de sandinistas ya no tienen nada y ni al taco del zapato le llegan al gran poeta, al gran humanista, al gran religioso".






Juan Gelman














5 comentarios:

Lola Torres Bañuls dijo...

Hola.

Siempre pasa lo mismo. ¿Porqué será que siempre se persiguen a los poetas y a los escritores en una dictadura? ¿Será que entre las letras hay demasiado poder y temen los escritos? Los dictadores siempre tiene miedo a la palabra porque es tan poderosa que puede cambiar silenciosamente las cosas.
Y sin embargo los poetas suelen ser hombres de paz, como decía Neruda.

Un abrazo.

Viktor Gómez dijo...

Ya lo comentaba Elena en el taller, eso mismo, cómo los poetas e intelectuales son objetivos estratégicos. Recordemos Argentina, Rusia, España...

Lola, por ser hombre de paz, murió Ellacu, por ser mujeres de paz, Minerva y María Teresa, "las hermanas Mirabal" murieron también.

Por eso Lola, tu voz, la voz de los poetas contra esta violencia y terror es tan necesaria.

Gracias por estar ahí, visible.

Un beset

Viktor

Nocturna dijo...

Me llevo el vínculo, hermano...

Abrazos solidarios

Viktor Gómez dijo...

Danhir:

Muchas gracias. Hagamos que vuelve, salte y brinque el coro en defensa de Ernesto y la libertaria práxis de la poesía.

Un beset

Viktor

Viktor Gómez dijo...

Danhir:

Muchas gracias. Hagamos que vuelve, salte y brinque el coro en defensa de Ernesto y la libertaria práxis de la poesía.

Un beset

Viktor