domingo, 24 de junio de 2012

MANDI RIVERO: LA IMPROVISACIÓN COMO ARTE DEL DESAPARECIDO

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Estabas tan hermosa sobre la arena,
salvando el Mundo,
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que tus manos se desenterraron solas.
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Ella
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Ella conocía todos mis movimientos
ella rotaba con la Tierra,
y tenía unos pendientes azules
casi grises
que hacían juego con mi alma
con el reflejo de uno en no sé qué lugar
Llegaba con las manos vacías
y llenas de cosas
visiblemente descriptivas heridas.
Dijo saber lo que sienten
todos los pasajeros del Mundo,
sólo porque una vez
durante toda una noche
su nombre figuró en una lista de embarque
y no lo aprovechó para huir jamás.
Nunca brindó con otra mujer
pero si tuvo hijos encarcelados
como los son nuestros deseos. sólo los hijos.

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Mandi Rivero habita en la Tierra desde el 75, poeta, escritor, cantante rock, nos visitó este mes de junio por tercera vez, leyendo e improvisando poemas en Librería Primado, en una sesión realmente extraordinaria, de desnudez y autenticidad, de balbuceo y música, de asombro e intensa calidez y desvanecimiento. Durante dos días, con Luis González y él tuve la sensación del tahúr del poker cuando ha conseguido una mano ganadora y ya no le queda dinero para apostar. Dos días irrepetibles, desde la grandeza del poeta canario Armando Rivero y la singularidad vital de Luis González. Escuchándole recitar en anteriores ocasiones eramos transportados los asistentes a su atmósfera, a su mundo, a sus cinematográficas historias de desamor, dolor, resistencia, bohemía. En la lectura del jueves 21 de junio, quebrado y resbaladizo, Mandi fue descartándose y pidiendo cartas, hasta que surgió la improvisación como arte del desaparecido, hasta que se impuso la corrección de la corrección de los textos, la fulguración de la belleza, el imposible decir del que respira su poema, vive su morfología de aire y humo, se asoma al finito del silencio, tiene en vez de hojas ralladas y tachones y recomienzos de textos las pavesas de una vida que aguanta a duras penas el frío inclemente y duro de un invierno permanente. ¿Qué dice el poeta cuándo ya no puede seguir leyendo, recitando, improvisando? ¿qué dice de verdad, ser hombre, mirar a los ojos de los otros, ya sin máscara, tan desnudo que se es transparente? ¿y si esa fragilidad sin glamour ni impostura alcanza sin darse cuenta la orilla más humana de la existencia? ¿cómo nosotros, tan atrás, sin poder vislumbrarlo, desde su voz intuimos, desde su mudez, desde...?
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por acá pasó la poesía, se lo aseguro...
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