martes, 8 de abril de 2008

EDUARDO MILAN: En las ínsulas extrañas

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Cuando ya no hay qué
decir, decirlo. Dar
una carencia, un hueco en la conversación,
un vacío de verdad; la flor,
no la idea, es la diosa ahí.



Eduardo Milán, poeta uruguayo
(Las ínsulas extrañas.
Galaxia Gutenberg-Círculo de lectores, 2002)

6 comentarios:

Carla Badillo Coronado dijo...

Este poema me cae preciso
Gracias Viktor.

Aabrazo andino

Ana Espinosa dijo...

Me asombra, es admirable la capacidad de condensar en tan breve, tan profundo, que tiene Milán.

Qué maravilla.
Mañana lluviosa y deseada y necesaria. Buen día.

Velocet dijo...

Reitérome.

Decir que no hay nada que decir para darle un descanso a la conversación y que respire. Genial :)

Viktor Gómez dijo...

Carla, trabajar lo imposible, darle forma, eso es tan grande, tan potente, tan inacabable tarea...


Gracias por la lectura

Tu Viktor

Viktor Gómez dijo...

Milan es un ave raris. Igual su canto, quedo sobre la rama, nos deja atónitos, como nos sorprende a media noche, con el retorno de un abisal nomadeo o zarandea con la gracia de su cortejo a la realidad y el deseo.

Un beset

Viktor

Viktor Gómez dijo...

Eres gran lector, Velocer, qué duda cabe.

Tu Viktor