viernes, 2 de mayo de 2008

NAUFRAGIO EN LOS BARES (IV): empezando a retomar la aventura de naufragar

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Ya hay reseñas del Naufragio en los bares, Valencia, 26 de abril del 2008, como quizá el recital de mayor pluralidad, de las multiplicidades y de la calidad de los participantes del último lustro. Desde mis admirados Antonio Méndez Rubio, Laura Giordani, Ana Pérez Cañamares o Arturo Borra y Quique Falcón, hasta los queridos, muy queridos Pedro Montealegre, Gari, Lu, Sergio, Uberto, David, Félix, Alicia, pasando por grandes amigos como el Kebran, Javier Gil, LLuis Pons, o mi profe y amiga Elena Escribano. Y el privilegio de escuchar y compartir con Eddie, Elena, Mark, Maika, y otros tantos compas.
En mi estuvieron también desde su ausencia Jesús GE, Julio Obeso, Ana Mª Espinosa. tres hermanos poetas.
Sobre El Naufragio, Léase:


En el blog de Lu Boscá, la organizadora:




En el blog de Ana Pérez Cañamares:





En el blog de Dolmen de empatía, varias entradas:





Blog de Alicia Martinez, la poeta que retornó por su Voz:




En el blog de los indómitos de Creatura:





En el blog de RE QUE TE DIONI, el zaragozano esencial, con varias entradas:









En el blog del Kebran, nuestro poeta mesetario, varias entradas:











En esta imagen algunos de los poetas que intervinieron. Un botón de muestra de la realidad variopinta de la poesía en este territorio invadido de sonoridades insustanciales y de rüido insensible. Entre el año 1999 y el 2008 creo que ha resurgido con fuerza y también con cierta desventura una hecatombe de poetas que quisieran ganarse el espacio y algo de tiempo para que sus versos horadaran el presente y removieran la anestesiada y concurrida masa ciudadana. Pero todo es fruto de un combate por no desaparecer, por no ser borrados, de poetas jóvenes aún, pero de la quinta de los años 80, cómo son Quique Falcón, Uberto Stabile, David González y Antonio Méndez. Poetas que defendieron una poesía de no ficción en tiempos sombríos. Muchos años después, en el presente, junto a muchachas y muchachos de apenas 20 años y palabras afiladas como machetes y conciencias erguidas, como fresnos salvages, estos poetas se mezclan, dialogan, recitan y concitan en El naufragio en los bares un lugar para la poesía que no sea ya el púlpito, la torre, el centro, la academia o el podium. El lugar y la circunstancia marcada por estos poetas entre poetas muy jóvenes o de novel escritura, es el lugar del corazón, la memoria, el habla. Ese lugar donde se reunen en mesa redonda a beber, conversar y escucharse personas de toda índole. Así, entre iguales, se van poniendo boca arriba las cartas, las manos, el sentir. Un sentir con los otros, el pulso de la vida, las llagas de los márgenes, el estupor de los desvalidos, la miseria de los acallados, el temblor de los huérfanos, la desnudez de los amantes, la ira de los ajusticiados, el naufragio de los insumisos y la amistad de los 'partidarios de la felicidad' sin esclusión de los exiliados y los distintos.
El carácter simbólico de la poesía en los bares, del naufragio voluntario de veteranos y principiantes, en igualdad de fuerza y descaro, de terneza y coraje, viene justificado en un deseo común: saltar de este mundo sin rumbo al no-lugar de un habla renovándose que quiere unir lo roto, enderezar lo caído, entender lo perdido, ganar lo despreciado, compartir lo suficiente, amar sin mercadear. Fue una lección humana impagable ver y oír a unos y otros, desde tan dispares apuestas estéticas una defensa del hombre ante la criminal pasión de poseer, dominar, desvivir.
Creo que estamos en una encrucijada. Y hay un nutrido grupo de poetas que quieren salirse de la calzada y a través del campo, a la intemperie, "oir el alarido de la mariposa" que dijera Jim Morrison aunque yo estuviese un tiempo en la creencia que era un decir de Quique. Salirse para volver. Volver para decir, con poemas y hechos, de las posibilidades de otro vivir menos enfermizo o desleal.
Ante la avalancha de consignas y signos que nos desgranan intensamente cada sentimiento y nos lo enlatan y venden con sus códigos cifrados y su P.V.P. en la tarde noche del 26 de abril del 2008 escuche a muchos poetas desde muchas experiencias y propuestas poetizar el presente en la libertaria sentimentalidad no explícita y previsible, no adoctrinada. Afectividades afines y dispares que en palabras de Mario Perniola "puede hallarse una posibilidad de sentir totalmente opuesta a lo ya sentido. (.../...) que se halla, no solo en el deseo de satisfacer el deseo de conocimiento y de constituir una guía para la acción, sino también de abrir el camino a la exploración de lo irracional."
Víktor Gómez


David Gonzáz es un poeta que se limpia por dentro con tinta, con la misma tinta que Edmon Jabés hacia visibles las palabras. Corajudo e incasillable, este poeta es mucho más que un rebelde, un poeta maldito, un poeta del realismo sucio, un defensor de la justicia. En Valencia nos dejó su riqueza vital, cultural y personal. El poeta es más que su poesía, una vez más. Y su poesía, mal que les pese a algunos, sobrevivirá a la tiranía del mercado.
Víktor Gómez




Darle las gracias a Lu es lo primero y lo último, porque ella es cada uno de los casi treinta poetas que recitaron y de los sesenta poectores y lectopoetas que nos acompañaron. De su fragilidad que es fuerza, de su terneza que es ira, de su pundonor que es timidez, de su valentía que es palabra y silencio, aprendemos.
Con Garigoitz G. Alfaro y Jesús GE, compartimos horas de ilusionada preparación de lo que no precisaba sino ámbito común y escucha.
Creo que si en alguna medida fue un logro Naufragar en los bares es porque ya hay mucha gente, cada vez más, que está reclamando otra sentimentalidad, otro habla, otra manera de errar y ser en el día a día.
Cierro esta primera aproximación al Naufragio en los bares con un poema autobiografico que me apropié desde hace años y que aún hoy es mi espejo:
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Como el naúfrago metódico que contase las olas que le bastan para morir;
y las contase, y las volviese a contar, para evitar errores,
hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño y le cubre la frente, así he vivido yo con una vaga prudencia de caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
Luis Rosales
("Autobiografia")


3 comentarios:

tournesols dijo...

Genial todo. Estuve a nada de dejar que Ll. me secuestrara... pero al final no pude ir.

Nos veremos en la próxima.

Besos*

Viktor Gómez dijo...

Pues si, la próxima vez déjate secuestrar o secuestranos directamente.

Quiero pensar que vale la pena. Valer la pena, ya sabes, tan gelmaniano, tan ineludible cita.

Un beset *

Viktor

Luciérnaga dijo...

Qué grande eres, Víktor. Se te ha olvidado decirlo:

VÍKTOR ESTUVO EN EL CENTRO. SIN ÉL, NADA.

Lu.