viernes, 6 de febrero de 2009

Apropiación (in)debida para una poética incómoda

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Desde éste aquí y ahora de Cesár Vallejo
quisiera construir una poética... 
o al menos con esa posibilidad de pensar
desprogramado, discernir y hacer,
escribir, estar, acompañar, incidir.
Víktor Gómez
(Para una poética incómoda, 2008)
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"(...) sin empadronar el espíritu en ninguna consigna política propia ni ajena, suscitar, no ya nuevos tonos políticos en la vida, sino nuevas cuerdas que den esos tonos" 

César Vallejo, 1927

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LUDWIG HOHL: Matices y detalles




“Que tendré lectores, y en el sentido más riguroso, está fuera de toda duda.Lo que no sé es simplemente cuántos y cuándo.”
Ludwig Hohl



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En estos tiempos en que la literatura cada vez se diferencia menos de cualquier objeto de consumo y el alcance de un autor se mide más que nada por las ventas de sus libros, la figura del escritor de culto, desconocido entre el gran público pero ensalzado por algunos iniciados para los que su nombre viene a ser la contraseña a un mundo más puro y secreto, sigue gozando (y puede que no sea paradójico) de llamativa popularidad. Pocos encarnarán esta figura con el rigor y la autenticidad del suizo Ludwig Hohl, french poète maudit donde los haya: desde su juventud se consagró a escribir con una determinación inquebrantable y soportó infinitas privaciones, viviendo durante meses sin luz eléctrica y alimentándose de pan y agua; durante veintiún años habitó un sótano en Ginebra que hizo de él una leyenda y contribuyó poderosamente a reclamar la atención para su obra. Lo cierto es que en muy pocos casos el valor intrínseco de la obra estará tan a la altura de la leyenda existencial. Como corresponde al escritor de culto verdadero (y no al mero gruñón sin lectores), Hohl fue recabando el entusiasmo y la admiración de los mejores escritores suizos, que le ayudaron a salir de la pobreza, y en sus últimos años del sagaz editor Siegfried Unseld, que lo adoptó en la marca Suhrkamp y quiso homenajearlo, el año de su muerte, reeditando su obra magna con el señero número 1000 de su colección de bolsillo.








(Madoz)

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Desde Max Frisch hasta Peter Handke, abundan los autores consagrados que peregrinaron hasta el sótano de Hohl; sus elogios suelen ser contundentes, como la tan citada afirmación de Friedrich Dürrenmatt (que le pagó numerosas facturas y lo acogió en su casa en más de una ocasión) según la cual “Hohl es necesario, los demás somos contingentes. Nosotros documentamos lo humano, Hohl lo establece.” Menos lapidaria, pero algo más precisa y premonitoria, es la conclusión de la reseña que Albin Zollinger dedicó a la primera edición de Matices y detalles, allá por el sombrío año 1939:

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“La implacabilidad con la que piensa hasta el final, la singularidad de la visión, la desenvoltura con la que al pensar desde una posición original deja de lado lo habitual, son rasgos que otorgan a este librito el signo de lo extraordinario. Tendrá pocos lectores y admiradores, pero de valor; sienta las bases de una obra que crecerá despacio y un día se alzará con proporciones firmes e imponentes como un caso único en las letras suizas. Alberga el perenne triunfo, en tempo y duración, de lo esencial. Ludwig Hohl tendrá esa singular ‘fama desconocida’ que crece en profundidad y no a lo ancho.”




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Ludwig Hohl nació en el cantón suizo de Glarus, al pie de los Alpes, en 1904; su padre, pastor protestante, disfrutaba de una posición económica desahogada (fue uno de los primeros dueños de automóbil del lugar). El carácter hosco e insobornable del joven Ludwig parece haberse manifestado muy tempranamente: fue expulsado del colegio por sus tendencias rebeldes y acusado de ser “una mala influencia para sus compañeros”, se negó a aprender un oficio y, decidido ya a ser escritor, marchó a París y vivió a fondo la bohemia de entreguerras, alternando la vida nocturna con hazañas deportivas y anotando sus avances en todos los campos en los que se cultivaba con igual fervor y disciplina: la lectura y la reflexión, pero también el alpinismo, el alzamiento de pesas, la natación y la bebida. Hohl fue toda su vida un deportista consumado: durante los años veinte culminó numerosas ascensiones alpinas en solitario (cuyas huellas están muy presentes a lo largo de su obra), y todavía en 1949 dos testigos certifican que ha cruzado a nado el lago de Ginebra en 2 horas y 18 minutos. Fue también un bebedor tenaz y concentrado, lo cual es contradictorio sólo en apariencia: su ética del trabajo está basada en el axioma de que todo es obra en la medida en que despliegue fuerzas creativas o implique un esfuerzo de superación, y el cultivo de sí resulta independiente de la modalidad en que uno explora límites espirituales.







Que Hohl anotara tanto sus ingestas alcohólicas como el número de kilos que era capaz de levantar con cada mano es también significativo porque anuncia el que va a ser su género más propio y personal: el apunte o nota, que en su destilación a lo largo de sucesivas revisiones adquiere una inusitada densidad filosófica y poética. Si bien en un principio Hohl escribió y publicó poemas y relatos, pronto fue decantándose por los apuntes. Durante su exilio económico en La Haya, entre 1931 y 1937, redacta el grueso de lo que luego sería su obra publicada, y puede decirse que hasta el final de su vida no añadiría nada nuevo; el trabajo de ordenar, transcribir y corregir las incontables notas garabateadas sobre periódicos, servilletas y facturas a lo largo del tiempo en que no tenía ni para papel le ocuparía en algún caso incluso décadas.

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Seguir el prólogo del filósofo y traductor vizcaíno IBON ZUBIAUR en la web de DVD Ediciones,

AQUÍ








MATICES Y DETALLES

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PRIMERA PARTE



1



¿Es que uno que no sabe hablar (bajo ninguna circunstancia-) va a saber escuchar?




2


TRABAJO: no es un fantasma, como creen los que no trabajan. Sino un amigo, un consuelo, con una apariencia dura que da miedo.




5


Cuántas veces - y me parece, de cuántas maneras diferentes- he tenido que hallar que cada cual debe aportar algo no sólo por razones sociales, sino sobre todo por sí mismo.




9


(Al empezar una y otra vez la misma empresa:) "Todo comienzo es difícil." ... y el final es más difícil.




19


También los vidrios, bellamente quebrados, son hermosos.




SEGUNDA PARTE



3


HACER ALGO BUENO. Poder reconocer lo que a uno mismo no le hace falta, pero a otro, que es distinto, le hace falta, como necesario.





4


HACER ALGO MALO. Hacerle a uno un remolque con su pasado, poner todas las piedras que se puede hallar, atar después-: y demostrar a dónde no se puede ir éste.





5


PELIGRO. Cuidado temeroso ha de tenerse con el influjo emoliente, confortante, adormecedor del primer plano.




12



Perpetua búsqueda de la legalidad y conocer perpetuo; conocer esta búsqueda y con ello la legalidad misma. Lo variado, lo siempre nuevo, la bendición que nunca falta del esfuerzo-: cualquiera puede trabajar, siempre.





13


Esperanza del desesperado (por mecánico) intentar, del ordenar, del extender la materia: no sólo "con el tiempo se sabrá", sino también: con el espacio se sabrá.





TERCERA PARTE



2

LITERATURA CLARIFICADA. Es estupendo que el vino aclare -el vino requiere esa clarificación que con tanta razón elogiamos. Pero una vez ví un hombre -quizá fuera en Zurich- que, con el rostro triunfalmente alzado para recibir el elogio de su pureza, dejaba correr agua entre sus manos, totalmente clara.




15

Lo más candente:

"Acontecimientos intelectuales": ¡No resultados, sino camino!

¿Quién podría decirle a la juventud que el aprendizaje - y el aprendizaje del aprendizaje- lo es todo, no lo aprendido?



1931-1935


LUDWIG HOHL
Matices y detalles
DVD Ediciones
Traducción y prólogo de Ibon Zubiaur




miércoles, 4 de febrero de 2009

ENCRUCIJADA

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encrucijada muda.
-------------------- el sol (d)escribe
-------------------- en áspero mar espejos
del grito:
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la noche aún espera
---------------- la tregua
---------------- los cuerpos con la marea
---------------- el silencio.

---------------- el corazón orilla
en soledad
un infierno ------------ sin límites.

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Víktor Gómez
Elogio de la noche
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martes, 3 de febrero de 2009

OCTAVIO PAZ: dame una sillita y un poco de sol


'El pasado nunca esta muerto: ni siquiera esta pasado'

-William Faulkner-




MARIPOSA DE OBSIDIANA


Mataron a mis hermanos, a mis hijos, a mis tíos. A la orilla del lago Texcoco me eché a llorar. Del Peñon subían remolinos de salitre. Me cogieron suavemente y me depositaron en el atrio de la Catedral. Me hice tan pequeña y tan gris que muchos me confundieron con un montoncito de polvo. Sí, yo misma, la madre del pedernal y de la estrella, yo, encinta del rayo, soy ahora la pluma azul que abandona el pájaro en la zarza.

Seguir la lectura completa del potentísimo texto de Octavio
Paz desde el Blog "Esquina de papel" de Carlos R. Iberri: AQUÍ





Escuchar de la voz de Octavio Paz este poema, radical y hermoso como un rayo
antes de amanecer. Volverlo a escuchar. Y llevar a papel impreso el poema y
morosamente, con nocturnidad y alevosía volver abisalmente a él. Me lo ha
recomendado Ana Mª Espinosa, con una sagaz intución y con un proverbial acierto.
Os aseguro que vale la pena hundirse, dejarse llevar, abatir, sacudir, abrazar
en este vuelo de mariposa inescusable, que nos invita a no olvidar a los muertos ni a sus verdugos.

Víktor Gómez

SIMONE WEIL: En su centenario, relectura de quien tuvo memoria de los oprimidos

Reflexiones incómodas de Simone Weil:

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Detentar poder es degradante. Poseerlo degrada.

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El arte es el símbolo de los dos esfuerzos humanos más nobles: construir y abstenerse de destruir.
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Una mente encerrada en el lenguaje está aprisionada.

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La cultura es un instrumento esgrimido por los maestros para manufacturar maestros que, a su vez, manufacturarán aún más maestros.

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Moral y literatura. Nuestra vida real está compuesta en más de sus tres cuartas partes de imaginación y de ficción. Son raros los verdaderos contactos con el bien y el mal.

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Los seres humanos están hechos de tal modo que los que oprimen no sienten nada; es la persona oprimida la que siente lo que está ocurriendo. A menos que uno se haya puesto del lado del oprimido, para sentir con él, uno no puede entender. S. Weil



Sobre la memoria de los oprimidos:


"Debemos reconocer que las dos categorías económicas establecidas por Marx, capitalistas y proletariado, no bastan para comprender la forma de producción... Casta o clase, la burocracia es un factor nuevo en la lucha social." Es que Weil entiende la burocracia como "opresión en nombre de la función". Algo en lo que reincide Mario Perniola en el libro "Del sentir" para desenmascarar la compleja urdimbre de control social sobre cualquier individuo, aun desclasado. Y es que los oprimidos, los machados, a las dos formas tradicionales de sometimiento o exterminio, por las armas y por el dinero, se suma una mefistofélica estrategia, por la función, la burocracía como ejercicio invisible de opresión.


Víktor Gómez




carta de S. Weil diciembre de 1940 a enero de 1941





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En cada hombre hay algo sagrado. Pero no es su persona. Tampoco es la persona humana. Es él, ese hombre, simplemente...Es él. Él por entero. Los brazos, los ojos, los pensamientos, todo. No atentaré contra ninguna de esas cosas sin escrúpulos infinitos.

Simone Weil






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La desgracia de los otros entró en mi carne

Simone Weil



lunes, 2 de febrero de 2009

MARIANO MARTINEZ: Interiores para el desarraigo

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Recibo un regalo, sorprendente. Un poeta, una voz en caudal, cercana e íntima, colectiva y generacional, con gran limpidez expresiva, que me ha golpeado, con su seca precisión y su veracidad imprevisible, desnudándome, desenmascarando un presente, un vivir, en la herida, en el hematoma del sentido existencial, en la huella imperfecta de nuestras vidas asoladas, violentamente dirigidas a un individualismo y a un sometimiento que impiden ser, crecer, amar.

Mariano Martinez, un poeta con fuerza y lucidez, en este poemario bilingüe ha conseguido abrir un vano en los espesos muros del lirismo hegemónico, disperso y revestido de distracciones y caminos secundarios. Os recomiendo éste poemario. Abisal, callejero, íntimo, social. Poesía de no ficción que gustara decir a Riechmann.


Víktor Gómez

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tengo frío,
pero me desnudo
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un dolor respira
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camino
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y sigue el dolor
y los cristales rotos
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y el corazón gris
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mirándome
con la certeza de la ceniza


Mariano Martínez
Interiores para el desarraigo



hay un niño que llora
detrás de mis palabras


grita
a todos los trenes
que pasan,
rompiendo el cielo
con las manos
llenas de polvo


en su rostro
se pierde el frío,
y en el mío,
la vida deshabitada de raíles



Mariano Martinez
Interiores para el desarraigo
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Nuevamente, desde el magnífico blog
Isla Kokotero, ampliar información: Aquí

domingo, 1 de febrero de 2009

EDUARDO MILAN: ESCRIBIR DESDE AFUERA LO QUE PASA POR DENTRO


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Comentaba ayer en la Libreria Primado Belén Gopegui que sería bueno, urgente, que los poetas de hoy escribiesen poesía para niños y jóvenes que dijera del mundo real, de lo necesario y ético, de lo público y privado, de lo que sucede adentro y se ve desde fuera. No con estas palabras, quizá, pero se refería a la labor de poeta como comunicador y transmisor de ideas que ayuden al niño-joven a lograrse como persona y no como herramienta de producción, que se haga mujer ú hombre sobre valores cívicos, libertarios, de honestidad y generosidad, de afecto propiciador de una convivencia justa y en paz.
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Belén, este poema de Eduardo, va por ahí, como otros tantos de sus textos.

Víktor Gómez


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ANDRES juega con Alejandro,

Alejandro juega con Andrés.

A veces hay pelea, otras abrazo.

Hay canicas, carros, lego,

dibujos, futbol, pesca,

lluvia sobre los dinosaurios

cuando se bañan -no siempre.

Son instrumentos de sentir

que son instrumentos de tocar

el mismo aliento que los une:

afecto, como una cuerda, un lazo,

un tiento fraterno.

Yo sólo escribo desde afuera

lo que pasa por dentro.


Eduardo Milán
Acción que en un momento creí gracia
Ed. Ígitur/Poesía